viernes, 26 de mayo de 2017

LA MADRE TIERRA

MIAMI. Hoy, la Madre Tierra Gaia* está en grandes problemas. Quiero decir hoy. No mañana, sino ahora mismo. Tiene enemigos mortales. La codicia, ante todo. Eso y la ciencia falsa que trata de ocultar la verdad al servicio de la codicia. Las probabilidades para Gaia son mucho peor desde que el régimen de Trump llegó al poder.
[Domingo, 21 de mayo de 2017, The New York Times: “Pruitt’s EPA Is Boon to Oil and Gas.”]
Los intereses corporativos que ya se están beneficiando de esta bendición dicen alto y claro que el titular del Times no es una noticia falsa: “Ni en nuestros sueños más salvajes, nunca, esperábamos conseguirlo todo”, dijo Kathleen Sgamma, presidenta de Western Energy Alliance, una asociación de compañías petroleras y de gas de Detroit.
The New York Times, Sábado, 20 de Mayo: “Expediciones antárticas: un continente en peligro”
“La plataforma de hielo Ross, un trozo flotante de hielo del tamaño de California, es estable por el momento. Pero una rápida desintegración del hielo antártico podría hacer que el nivel del mar subiera hasta seis pies hacia mediados del siglo, inundando las principales ciudades costeras, incluyendo Nueva York”.
El desafío a Gaia viene con un costo abrupto: Miami, Savannah, Charleston, Nueva York y otras ciudades más pequeñas y a lo largo de la costa oriental, así como las principales ciudades y pueblos a lo largo de la costa del Pacífico. Como los ciudadanos de Miami Beach saben muy bien, el aumento del nivel del mar está sucediendo ahora. Yo mismo he estado pensando en comprar un kayac.
Esto es demasiado serio para la irreverencia cubana; muy serio para el choteo, esa palabra intraducible que describe el humor a menudo usado para sacar provecho de los desastres menores y mayores, y para burlarnos de la autoridad ilegítima.
Si este asunto no fuera tan grave, el choteo sería una táctica perfecta para hacer frente a los desastres menores que ya tenemos y los muchos peores que se ven en nuestro horizonte. Para Pruitt, un oponente feroz de la agencia que encabeza y un servil de la industria energética, la táctica es la encarnación de la autoridad ilegítima y los conflictos de intereses que permean la administración de Trump.
Con Pruitt a cargo de proteger el medio ambiente, usted no tiene un caso semejante al del zorro que cuida el gallinero. Es más grave que eso, como un dragón de Komodo que pastorea una manada de ciervos, el alimento favorito de esta temible criatura, el lagarto más peligroso y más grande de la Tierra, que crece hasta diez pies y pesa hasta 150 libras.
El curso de la colisión a la que Gaia y la avaricia se dirigen no podría ser más claro.
Por un lado, usted tiene la política ambiental de Trump-Pruitt de dar a las empresas energéticas casi carta blanca, de revertir las restricciones de la era de Obama y las regulaciones promulgadas para frenar las emisiones de gases invernadero, para reducir la contaminación del agua y el aire y para prevenir los efectos adversos para la salud humana. Para colmo, la administración está incluso considerando abrir áreas protegidas, tales como monumentos nacionales, a la explotación minera.
En pocas palabras, Trump está diciendo a la industria energética: quema, nena, quema, y las consecuencias ambientales serán obviadas; que la Antártida se derrita, junto con Groenlandia y los glaciares. Así, la avaricia, personificada en la representante de la industria, del que manaba toda aquella incredulidad extática al estilo “en nuestros sueños más salvajes, nunca, esperábamos conseguirlo todo”, está ganando la lucha contra Gaia, imponiéndose.
Por otra parte, a menos que Estados Unidos y otros grandes contaminadores hagan un cambio radical en la política pronto, la Madre Tierra tendrá su venganza. Será de una magnitud única, que afectará más no sólo a los osos polares y pingüinos sino a toda la humanidad.
Las generaciones futuras que sufrirán las peores consecuencias juzgarán la no-administración ambiental de Trump y Pruitt justamente como criminal. Porque, en este momento, el destino de la Tierra está colocado en el filo de un cuchillo. La mala política medioambiental podría rápidamente inclinar la balanza, desencadenando fuerzas indetenibles.
El colapso de la Antártida, con sus terribles consecuencias, se encuentra en una etapa temprana pero acelerada. Los científicos discuten si el proceso puede ser ralentizado o ya ha cruzado el punto de no retorno. Todos están de acuerdo, sin embargo, en que, si las políticas como las de la actual administración en Washington continúan por cualquier período de tiempo, el colapso será imposible de detener.
¿De qué estamos hablando exactamente? El 60% del agua dulce en la Tierra consiste en las inmensas capas de hielo de la Antártida. Lo que les puede estar sucediendo es de importancia crítica y global. Hay muchos científicos que todavía no lo saben, pero están viendo señales siniestras:
The New York Times, citado anteriormente señala: “Se inició un amplio monitoreo por satélite en los años 90 y, en una década, surgió la evidencia de que la capa de hielo se aceleraba, retrocedía y se desestabilizaba. Desde entonces, la velocidad a la que algunos de los glaciares están arrojando hielo al mar se ha triplicado. Más de 100 mil millones de toneladas se pierden cada año”.
Al ver que es un número inconcebible, 100 mil millones de toneladas, una Administración que valorara la razón y la ciencia sobre la codicia y los delirios de grandeza nacional se alarmaría y actuaría rápidamente para detener la fusión. Esta Administración en su lugar se está moviendo rápidamente para acelerar el gran derretido. Eso es un error, un crimen de importancia histórica mundial.
El artículo del Times señala que, a partir del siglo XIX, los antropólogos notaron que casi todas las civilizaciones antiguas, desde la primera registrada en la épica Gilgamesh hasta las civilizaciones bíblicas, han tenido un mito de inundación. Terence J. Hughes, un glaciólogo jubilado, cree que estas historias de origen antiguo no son sólo mitos: “Creo que ocurrió una gran inundación en todo el mundo y dejó una huella indeleble en la memoria colectiva de la humanidad…”
Los cambios drásticos en los niveles del mar han ocurrido antes, pero por razones naturales y principalmente relacionadas con procesos solares. Esta vez está en nosotros. “Quema, nena, quema” es ahora la política oficial de los Estados Unidos de la avaricia. Tenemos que luchar como poseídos para acabar con el dominio republicano de Trump en Washington, por nuestro bien y el de la Madre Tierra, de la cual estamos hechos.
(*) En la mitología griega, Gaia (/ ɡeɪ.ə/ o / ɡaɪ.ə/ del griego antiguo es la personificación de la Tierra y una de las deidades griegas primordiales. Gaia es la madre ancestral de toda la vida: la diosa primitiva de la Madre Tierra.
Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

jueves, 25 de mayo de 2017

ELIGIO DAMAS Confieso he percibido a Luisa Ortega Díaz como una persona encantadora y muy juiciosa. Cuando hizo aquella advertencia al TSJ, me pareció estaba en lo cierto y le vi salir valiente ante una evidente manifestación de “excesiva lealtad” ante el gobierno de los integrantes de aquel organismo. Tan desacertado pareció aquello – “¡No me ayudes compadre!”, hubiese dicho Cantinflas – que hay quienes sostienen fue el combustible necesario para que se reiniciasen las prácticas opositoras extremas. Hasta allí todo parecía bien con Luisa Ortega, pues obligó al TSJ a desdecirse, hasta que llegó el asunto constituyente. No me parece malo y menos censurable que ella se manifieste en contra de la constituyente. Es su derecho pensar de esa manera. Lo desacertado es que siendo una persona que alcanzó tan alto nivel en la magistratura, no haya encontrado en el vericueto de las leyes, cuyo mapa debería conocer bastante bien, argumentos ajustados a derecho para justificarse y haya optado por opinar como un político cualquiera; como uno mismo. Hablar de lo corporativo, para censurar la participación por sectores, habiendo sucedido así antes cuando se incorporó a la población indígena, no parece un argumento digno de un personaje de su jerarquía. Es más, nada dijo cuando a personas como ella, a todas luces ajena a las etnias originarias de Venezuela y a uno mismo, nos permitieron votar para escoger los representantes de ellas. Como suelo decir que, siendo un maestro de escuela procuro ser coherente, nunca mentir y menos reclamar derechos que no me pertenecen, nunca he votado por indígena alguno porque eso me ha parecido un irrespeto y hasta una burla. Por eso no me parece prudente su inconformidad a la incorporación por sectores, más allá de lo jurisdiccional, que le da a la representación un carácter genuino. Entiendo bien a la oposición cuando a eso se opone por diversas razones; empezando por la desconfianza que eso le produce viniendo la proposición del gobierno. Y también que dude de la participación por sectores, por lo novedoso mismo y las ventajas que sospechan eso podría aportar al proponente. Menos prudente es la actitud de la Fiscal, si su criterio no fundamenta con argumentos legales, sino puramente políticos, pues no es de esta naturaleza el rol que le compete y menos uno espera de ella. Pero llegó demasiado lejos Luisa Ortega al afirmar que la constitución es inmejorable. Tal afirmación niega de manera absoluta el cambio, el movimiento y supone al mundo, la sociedad, inmutables y al hombre capaz de elaborar lo perfecto. Eso es falso. No hay ley ni constitución perfecta. Sucede que ellas pueden, en un momento dado y hasta por largo tiempo, favorecer a quienes tienen el control de las fuerzas del cambio y estando estas satisfechas, difunden la idea, el estado de ánimo, que se ha alcanzado el equilibrio. Es más, no es nada negativo ni perverso que el pueblo, ejerciendo su soberanía, de vez en cuando, revise los ejes y averigüe por qué suenan, por lo menos para engrasarlos. Se suele hablar que la constitución norteamericana es casi perfecta, tanto que sólo se le han hecho dos enmiendas. Parece bien. Pero cabe preguntar, ¿Por qué no se le ha enmendado para darle garantías absolutas a los americanos de color, como ellos dicen, para que no sean víctimas de los habituales gestos racistas? Simplemente porque la mayoría, empezando por la que gobierna, no es objeto de esas agresiones. ¿Por qué para evitar que el Pentágono y los presidentes, anden desaforados desatando guerras a lo largo del planeta por intereses económicos de minorías? Todo está perfecto. Luisa Ortega no habló como lo que parece o es, de acuerdo a su rol en el aparato del Estado, sino como un simple personaje, como uno mismo, y emitió un juicio político. No era eso lo que uno esperaba. Y conste que no esperaba que justificase el llamado a Constituyente, para que fuese “leal”, sino diese razones jurídicas, como le corresponde para justificar su posición e ilustrar a los legos como uno. Hoy al mediodía la vi y escuché por TELEVEN declarando sobre lo que ahora acontece en todo el país y me pareció prudente, equilibrada y comedida; decimos esto para dejar constancia del equilibrio con que la juzgamos. Porque para ayudar a que la paz prevalezca entre nosotros, es necesario ser eso, equilibrado. Decimos todo esto, porque pese no estamos totalmente seguros que la constituyente sea la panacea que nos lleve a la paz, sobre todo si no se logra incorporar a buena parte de la oposición, si creemos que no es del todo malo su llamado. Lo creemos así, porque en el mejor de los casos movería a una gran parte de la población por una salida pacífica y soportaría los cambios que se demandan. Lo que quiere decir que, a nuestro juicio, decir que cualquier constitución es inmodificable, es algo como un disparate y una insensata ortodoxia, más si se toma como argumento para negarle el valor que esa convocatoria constituyente podría tener en la actual coyuntura venezolana, aun siendo cualquiera opositor y quiere colaborar con la paz. Es imaginar al mundo detenido en el tiempo de cuando los constituyentes elaboraron la vigente. Lo cierto es que, justificar una convocatoria constituyente, no es fácil. Ya vimos como aquí en Venezuela, fallamos en un primer intento de modificarla para no haber hecho las cosas como era debido y sumar disparates, uno tras otro. Por cierto, antes la enmendamos, con el aval del soberano, tal como corresponde, lo que ya es una muestra que no era inmodificable. Es decir, Luisa Ortega, antes de emitir su opinión ya estaba desmentida por la historia. Es tan propensa a modificación o enmienda, que ya existe un arrume de proposiciones, procedente del movimiento popular. Este escribidor mismo, poco inteligente y agudo, tiene una propuesta que hacer, relacionada con algo que está en la vigente constitución, tomado de las anteriores, sobre todo de la del 1961. El artículo 162 de la constitución bolivariana da origen al poder legislativo de los Estados y le asigna funciones y somete su funcionamiento a la Ley correspondiente. Es por demás evidente que el funcionamiento de ese organismo implica un gasto demasiado alto para el Estado y además se ha convertido en una estructura por demás ineficiente. Sus funciones, y a lo que en la práctica ese organismo del Estado se dedica, no justifican su alto costo. Es tanto así, que un amigo diputado regional suele decir que sueña que el local del Consejo Legislativo se convierta en una universidad, escuela de párvulos o de arte. Es decir, reconoce que el ostentoso local que la Asamblea legislativa de la cual forma parte ocupa y el presupuesto mismo, están muy mal utilizados. Por eso, creemos que el poder legislativo regional debe funcionar por períodos cortos, como cuando debe estudiar, revisar, aprobar el presupuesto, luego auditar su ejecución y en los pocos momentos que debe aprobar leyes. El Poder Legislativo se reuniría entonces sólo por pocos y cortos períodos, ante asuntos coyunturales y los derivados de sus funciones. La dieta sólo sería pagada, por no negar lo que en la antigüedad hicieron los griegos, a aquellos que no ocupen cargos en el aparato del Estado, y más si no tienen medios pecuniarios. Los maestros en ejercicio, por nombrar a mis colegas y otros empleados al servicio del Estado, se les daría permiso para acudir a la legislatura a cumplir con su deber, aspiración y hasta sueño. Al terminar el período de sesiones volverían a sus cargos habituales hasta las próximas. Se podría mantener en funcionamiento permanente, como Comisión Delegada, una estructura mínima. De esa manera, el estado se ahorraría buena parte de la enorme cantidad de dinero que se eroga por ese organismo y los pasivos que genera sin verdadera justificación. Hay cosas más que tengo en un viejo proyecto de cuando la Constituyente del 99, pero basta lo dicho para llamar la atención. Pero estas modificaciones sería bueno introducirlas en la Constituyente y no dejarlas en la Ley, para que mañana las roscas y cogollos, para favorecer a su clientela, no vuelvan con las mismas prácticas a espaldas del soberano. En todo caso lo que interesa sobremanera, es dejar constancia como, según la visión del venezolano, hay muchas cosas que motivan la constituyente, además de buscar la paz por el diálogo y negar la versión que la Carta Magna es inmodificable. -- Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 5/24/2017 12:34:00 p

 ELIGIO DAMAS




            Confieso he percibido a Luisa Ortega Díaz como una persona encantadora y muy juiciosa. Cuando hizo aquella advertencia al TSJ, me pareció estaba en lo cierto y le vi salir valiente ante una evidente manifestación de “excesiva lealtad” ante el gobierno de los integrantes de aquel organismo. Tan desacertado pareció aquello  – “¡No me ayudes compadre!”, hubiese dicho Cantinflas – que hay quienes sostienen fue el combustible necesario para que se reiniciasen las prácticas opositoras extremas. Hasta allí todo parecía bien con Luisa Ortega, pues obligó al TSJ a desdecirse, hasta que llegó el asunto constituyente.
            No me parece malo y menos censurable que ella se manifieste en contra de la constituyente. Es su derecho pensar de esa manera. Lo desacertado es que siendo una persona que alcanzó tan alto nivel en la magistratura, no haya encontrado en el vericueto de las leyes, cuyo mapa debería conocer bastante bien, argumentos ajustados a derecho para justificarse y haya optado por opinar como un político cualquiera; como uno mismo.
          Hablar de lo corporativo, para censurar la participación por sectores, habiendo sucedido así antes cuando se incorporó a la población indígena, no parece un argumento digno de un personaje de su jerarquía. Es más, nada dijo cuando a personas como ella, a todas luces ajena a las etnias originarias de Venezuela y a uno mismo, nos permitieron votar para escoger los representantes de ellas. Como suelo decir que, siendo un maestro de escuela procuro ser coherente, nunca mentir y menos reclamar derechos que no me pertenecen, nunca he votado por indígena alguno porque eso me ha parecido un irrespeto y hasta una burla.
        Por eso no me parece prudente su inconformidad a la incorporación por sectores, más allá de lo jurisdiccional, que le da a la representación un carácter genuino. Entiendo bien a la oposición cuando a eso se opone por diversas razones; empezando por la desconfianza que eso le produce viniendo la proposición del gobierno. Y también que dude de la participación por sectores, por lo novedoso mismo y las ventajas que sospechan eso podría aportar al proponente. Menos prudente es la actitud de la Fiscal, si su criterio no fundamenta con argumentos legales, sino puramente políticos, pues no es de esta naturaleza el rol que le compete y menos uno espera de ella.
         Pero llegó demasiado lejos Luisa Ortega al afirmar que la constitución es inmejorable. Tal afirmación niega de manera absoluta el cambio, el movimiento y supone al mundo, la sociedad, inmutables y al hombre capaz de elaborar lo perfecto. Eso es falso. No hay ley ni constitución perfecta. Sucede que ellas pueden,  en un momento dado y hasta por largo tiempo, favorecer  a quienes tienen el control de las fuerzas del cambio y estando estas satisfechas, difunden la idea, el estado de ánimo, que se ha alcanzado el equilibrio. Es más, no es nada negativo ni perverso que el pueblo, ejerciendo su soberanía, de vez en cuando, revise los ejes y averigüe por qué suenan, por lo menos para engrasarlos. Se suele hablar que la constitución norteamericana es casi perfecta, tanto que sólo se le han hecho dos enmiendas. Parece bien. Pero cabe preguntar, ¿Por qué no se le ha enmendado para darle garantías absolutas a los americanos de color, como ellos dicen, para que  no sean víctimas de los habituales gestos racistas? Simplemente porque la mayoría, empezando por la que gobierna, no es objeto de esas agresiones. ¿Por qué para evitar que el Pentágono y los presidentes, anden desaforados desatando guerras a lo largo del planeta por intereses económicos de minorías? Todo está perfecto.  
         Luisa Ortega no habló como lo que parece o es, de acuerdo a su rol en el aparato del Estado, sino como un simple personaje, como uno mismo, y emitió un juicio político. No era eso lo que uno esperaba. Y conste que no esperaba que justificase el llamado a Constituyente, para que fuese “leal”, sino diese razones jurídicas, como le corresponde para justificar su posición e ilustrar a los legos como uno.
         Hoy al mediodía la vi y escuché por TELEVEN declarando sobre lo que ahora acontece en todo el país y me pareció prudente, equilibrada y comedida; decimos esto para dejar constancia del equilibrio con que la juzgamos. Porque para ayudar a que la paz prevalezca entre nosotros, es necesario ser eso, equilibrado.
        Decimos todo esto, porque pese no estamos totalmente seguros que la constituyente sea la panacea que nos lleve a la paz, sobre todo si no se logra incorporar a buena parte de la oposición, si creemos que no es del todo malo su llamado. Lo creemos así, porque en el mejor de los casos movería a una gran parte de la población por una salida pacífica y soportaría los cambios que se demandan. Lo que quiere decir que, a nuestro juicio, decir que cualquier constitución es inmodificable, es algo como un disparate y una insensata ortodoxia, más si se toma como argumento para negarle el valor que esa convocatoria constituyente podría tener en la actual coyuntura venezolana, aun siendo cualquiera opositor y quiere colaborar con la paz. Es imaginar al mundo detenido en el tiempo de cuando los constituyentes elaboraron la vigente. Lo cierto es que, justificar una convocatoria constituyente, no es fácil. Ya vimos como aquí en Venezuela, fallamos en un primer intento de modificarla para no haber hecho las cosas como era debido y sumar disparates, uno tras otro.
            Por cierto, antes la enmendamos, con el aval del soberano, tal como corresponde, lo que ya es una muestra que no era inmodificable. Es decir, Luisa Ortega, antes de emitir su opinión ya estaba desmentida por la historia.
           Es tan propensa a modificación o enmienda, que ya existe un arrume de proposiciones, procedente del movimiento popular. Este escribidor mismo, poco inteligente y agudo, tiene una propuesta que hacer, relacionada con algo que está  en la vigente constitución, tomado de las anteriores, sobre todo de la del 1961.
          El artículo 162 de la constitución bolivariana da origen al poder legislativo de los Estados y le asigna funciones y somete su funcionamiento a la Ley correspondiente.
           Es por demás evidente que el funcionamiento de ese organismo implica un gasto demasiado alto para el Estado y además se ha convertido en una estructura por demás ineficiente. Sus funciones, y a lo que en la práctica ese organismo del Estado se dedica, no justifican su alto costo. Es tanto así, que un amigo diputado regional suele decir que sueña que el local del Consejo Legislativo se convierta en una universidad, escuela de párvulos o de arte. Es decir, reconoce que el ostentoso local que la Asamblea legislativa de la cual forma parte ocupa y el presupuesto mismo, están muy mal utilizados.
          Por eso, creemos que el poder legislativo regional debe funcionar por períodos cortos, como cuando debe estudiar, revisar, aprobar el presupuesto, luego auditar su ejecución y en los pocos momentos que debe aprobar leyes.
        El Poder Legislativo se reuniría entonces sólo por pocos y cortos períodos, ante asuntos coyunturales y los derivados de sus funciones. La dieta sólo sería pagada, por no negar lo que en la antigüedad hicieron los griegos, a aquellos que no ocupen cargos en el aparato del Estado, y más si no tienen medios pecuniarios. Los maestros en ejercicio, por nombrar a mis colegas y otros empleados al servicio del Estado, se les daría permiso para acudir a la legislatura a cumplir con su deber, aspiración y hasta sueño. Al terminar el período de sesiones volverían a sus cargos habituales hasta las próximas. Se podría mantener en funcionamiento permanente, como Comisión Delegada, una estructura mínima.  De esa manera, el estado se ahorraría buena parte de la enorme cantidad de dinero que se eroga por ese organismo y los pasivos que genera sin verdadera justificación.
         Hay cosas más que tengo en un viejo proyecto de cuando la Constituyente del 99, pero basta lo dicho para llamar la atención. Pero estas modificaciones sería bueno introducirlas en la Constituyente  y no dejarlas en la Ley, para que mañana las roscas y cogollos, para favorecer a su clientela, no vuelvan con las mismas prácticas a espaldas del soberano.

            En todo caso lo que interesa sobremanera, es dejar constancia como, según la visión del venezolano, hay muchas cosas que motivan la constituyente, además de buscar la paz por el diálogo y negar la versión que la Carta Magna es inmodificable.


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Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 5/24/2017 12:34:00 p. m.
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"EL PARTIDO" DE LOS AMERICANOS

 
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EL DUENDE JUEVES 25 DE MAYO 2017
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El “Partido” de los  americanos

Traducido desde el más allá por Max Lesnik
En la  Cuba anterior  a la Revolución  en aquellos  tiempos en que el Embajador de Estados Unidos  en La Habana  era el “hombre detrás del trono” que mandaba  más que  el  propio presidente de turno, sin embargo ninguno de los Partidos políticos de  entonces o sus dirigentes más reconocidos  –aun los  más sometidos a los dictados de Washington- se atrevían  a admitir  públicamente su estrecha relación con el  gobierno norteamericano que era en realidad el que decía la última palabra en cuanto a la política  cubana.
Diríamos que se guardaba la forma para que la república cubana- bananera sin plátanos- no apareciera  ante el  mundo  como una neocolonia  de los  Estados Unidos. Y  así fue por  muchos años hasta que las cosas  en Cuba  cambiaron con  la  Revolución que se fue radicalizando en la misma   manera  en  que Washington dictaba medidas agresivas con el propósito  de hacer volver  a la isla a su anterior  estatus de sumisión  política  y  económica.
Desde entonces- y hablo  de la  década de los años  sesenta del pasado siglo XX- el gobierno norteamericano de turno ha tenido su mira  puesta en Cuba y es así  que  para lograr  un cambio de  gobierno en la isla se ha pagado por  Washington a una fabricada  oposición   interna- que hoy se llama “Disidencia defensora  de los  Derechos Humanos- que de  no estar subvencionada   económicamente por  un gobierno extranjero el de Estados  Unidos quizás tuviera  alguna  razón de ser  como  una verdadera fuerza política independiente   con alguna significación en el escenario político cubano. Porque descontentos siempre habrá.
Viene este tema  a colación precisamente porque se acaba  de revelar  en Washington- y así se publicó en la  prensa-  que  en el  nuevo presupuesto presentado ante el Congreso  por  la administración Republicana  del  presidente Donald Trump se eliminan  los  20  millones de dólares asignados a los  grupos de  la llamada Disidencia”  interna  de  Cuba para hacer sus labores de oposición al  gobierno revolucionario.http://radio-miami.org/wp-content/uploads/2017/05/No-hay-dólares-640x360.jpg
Esa oposición  pagada  por Washington  que ahora  pudiera quedarse  en la calle  y  sin llavín es en realidad  el “Partido  de los  americanos  en Cuba”.  Habría  que reconocer  que los gobernantes  norteamericanos de antes  y sus  servidores cubanos  de ayer  eran por  lo menos más  inteligentes y con algo  de  algún pudor  en su actuación.
¿No querían los  cubanos de derecha de  Miami a Donald Trump en  la presidencia  de Estados  Unidos? Pues ahí ya  está.  Yo diría que no  hay mal  que por bien  o venga.
Y hasta la  próxima entrega de El  Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

martes, 23 de mayo de 2017

? Y MI CHEQUE DONDE ESTA?

¿Y mi cheque dónde está?


http://radio-miami.org/wp-content/uploads/2017/05/José_Manuel_Alemán.jpghttp://radio-miami.org/wp-content/uploads/2017/05/1327535.jpg Alemán y Jorge Mas Santos

Nuestro colega periodista y buen amigo Ciro Bianchi Ross publicó  el pasado  domingo en su espacio semanal  del diario  habanero juventud Rebelde una de sus habituales  crónicas en la que contaba la vida corrupta de José Manuel  Alemán y Cacharo, un  personaje de la vieja política cubana  de triste y  bochornosa historia  que llegó a ser  de simple empleadillo burocrático  del Ministerio  de Educación en los años cuarenta del pasado siglo XX en el  que bajo la sombra protectora del Presidente Auténtico  Ramón Grau San Martín se convirtió  en el hombre más  rico y poderoso de Cuba hasta que el dictador  Fulgencio Batista le superara con creces  en cuanto  a corrupción administrativa   y fortuna personal.
Sobre el Ministro José Manuel  Alemán se cuentan  muchas  anécdotas,  unas más ciertas que otras porque siempre  a los personajes que hacen historia- para bien  o para mal- se les  inventan situaciones protagonizadas por  ellos o se les  adjudican frases  ingeniosas ya sea   para enaltecer  su memoria  por  sus amigos o para “ensuciar” su nombre por los adversarios  más  allá de lo que merece  en realidad.
Cuentan que  un día en la mañana  el Ministro Alemán al hacer  su entrada  en el  Ministerio  de Educación se  encontró  en la puerta  del  recinto con un viejo amigo suyo de tiempos  juveniles  a quien no veía desde hacía muchos años. Alemán por  entonces  aspiraba  al cargo de Senador  de la Republica por  la  antigua provincia de La  Habana quien  ya tenía  bien ganada fama de gratificar con  “botellas”-  eso de cobrar  un cheque sin tener  que ir a trabajar- a los que votaran por su candidatura.
Después  del saludo  y el abrazo  cordial Alemán  le preguntó  a su  amigo  de  la infancia  que si iba   a votar  por  él. El  hombre  reaccionando de inmediato y le respondió  diciendo :  Mira José Manuel  todo mundo y su tía  sabe en Cuba  que a todos  los  que se comprometen a votar  por  ti les pagas   en efectivo por  su sufragio  o se les coloca con una botella  en el Ministerio  de Educación  a cuenta  de esa organización política corruptora  que  se llama el “Baga”. Yo te pregunto  José Manuel  ¿Y  mi cheque dónde  está? Si otros cobran  por  votar por  ti yo no voy a hacerlo de gratis.
Viene esta anécdota  al caso  al leer   una crónica  informativa  en el diario Cloaca  de Miami en la que  el millonario  cabeza  de la Fundación  Cubana-América Jorge Mas  Santos en la  que el flamante  personaje de la fauna política criolla en Estados Unidos da cuenta  de  que su organización anti-castrista se ha gastado este año  la suma  de cuatrocientos  mil dólares en pagar salarios dentro de Cuba  a los distintos  grupos que se llama “Disidentes” para que  realicen en la  isla  sus labores de oposición  al gobierno cubano.
Estos “disidentes”  reciben  además  dinero  contante y  sonante  del  gobierno de los Estados Unidos, unos 20  millones  de dólares al año para repartir entre  ellos. Diríamos que  esta gente “come a dos  carrillos” por  aquello  de que nadie cogiendo se arruina.
No son muchos los modernos  “come-cheques  Disidentes”   en una  isla que  tiene ya cerca  de 12 millones  de habitantes. Alguno que otro que quiera entrar en la cogioca  del  nuevo BAGA de Jorge Mas  Santos le dirá: “Jorgito, hijito de tu  papá y émulo  José Manuel Alemán  ¿y mi cheque dónde está?
Les habló para Réplica  su director Max Lesnik

lunes, 22 de mayo de 2017

RODILLA EN TIERRA Y MEANDO FUERA DEL PEROL. ¿Y LA CONSTITUYENTE?


ELIGIO DAMAS

            Un paso adelante, dos atrás. Así dijo un ícono de la revolución. No hablaba de bailar el San Vito y menos la danza del zamuro, aquella hermosa creación folclórica de los cumaneses, que usted no verá nunca en Corazón llanero y menos en el recién creado corazón rockero. Dijo el jefe bolchevique más o menos lo mismo que hizo el “Gran Mariscal de Ayacucho” antes de entrarle de lleno a esa batalla. No lo que no hizo Falcón en la “Batalla de Coplé”, en los tiempos de la guerra federal, por lo que pese casi doblegar en fuerzas al general León Febres Cordero este lo derrotó feamente.
            Hay un cuadro de Goya, del gran pintor español, conocido como “Pelea a Garrote”, donde los combatientes, gente humilde, del pueblo, con un concepto pueril de lo que es ser valiente, ajeno a la “picardía” de derrotar al rival, más si este a uno lo aventaja en fuerza, de no poner “rodilla en tierra”, sino más aun,  hunden las piernas hasta la rodilla, lo que es más infantil y poco inteligente, sobre todo en quien podría ser, relativamente hablando, más débil pero más hábil. Es decir, los dos se ponen en exacta igualdad de condiciones, lo que difícilmente tiene que ver con la vida o la realidad. Allí si es verdad que no es posible un paso atrás, aunque el enemigo dispare o deje caer bombas, y sólo se dispone de un garrote para la defensa, porque se tiene las piernas atrapadas en la tierra. Aquello era un sobreponer “la valentía, el arrojo”, absurdo concepto del honor por encima de la inteligencia. El hábil, ingenioso, competente para moverse con agilidad, como Aquiles, “el de los pies alados”, el hijo de Atenea, se pone de igual frente a un enemigo que le supera en estatura y fortaleza. Era una manera como caballeresca, un remanente de la cultura medieval, por algo Francisco Goya es uno de los artistas del Romanticismo, que retoma mucho de aquello.
              En esa rodilla en tierra, o piernas hasta la rodilla, se sobrepone lo romántico y hasta la fuerza bruta a la inteligencia. Es lo contrario de aquel exquisito boxeador, quien “pegaba como una avispa y volaba como una mariposa”, Mohamed Alí o  Cassius Marcellus Clay, peleando contra el gigante Foreman, quien dio tantos pasos atrás y a los costados como le fue necesario hasta vencer.
            En la “Batalla de Coplé”,  Juan Crisóstomo Falcón, tenía un ejército que doblaba en hombres al oficialista León Febres Cordero. En soldados de caballería, sólo por el lado del general Juan Sotillo, llegado allí desde oriente, tenía 3 mil quinientos. Ante aquella superioridad, Febres Cordero inició una larga marcha obligando a su enemigo a seguirle hasta llevarle a la sabana de Coplé, llena de pequeñas lagunas y fango donde el enorme ejército de Falcón y sobre todo su caballería no podían maniobrar. Sotillo y sus hombres no pudieron combatir y los federales fueron vergonzosamente derrotados por un ejército inferior.
           En la “Batalla de Ayacucho” se da después de una dura campaña de movimientos por la sierra andina. Al inicio, las fuerzas de Sucre son sustancialmente inferiores en número y el Mariscal percibe que no puede dar la batalla en aquellas circunstancias, más cuando el enemigo está mejor posicionado. Por eso inicia una serie de movimientos – como uno o varios pasos atrás – hasta casi agotar al enemigo y cuando lo percibe propicio inicia la ofensiva con los resultados conocidos.
            León Febres Cordero en Venezuela, cuando la guerra Federal y Sucre en Ayacucho, supieron, como lo supo Mohamed Alí, que en veces, para vencer, hay que dar sus pasos hacia atrás y hasta los lados.
            Puede ser que estando rodilla en tierra, pese aparecer como firme no se orine dentro del perol porque este se mueve o lo mueven. Si de este eso hacen, estando rodilla en tierra no puedo seguir su movimiento y meo afuera. De pie,  si puedo ejecutar la maniobra pertinente si el perol se mueve por declive del terreno, un aunque breve movimiento telúrico o lo halan desde lejos con una cabuya, como cuando se agarra gallina con anzuelo.
            Por eso, no me gusta la consigna de rodilla en tierra. Me suena melosamente romántica, fanfarrona, nada inteligente y muy sectaria. Es coherente con la expresión “esto no se negocia”; con lo que refieren a la constituyente. Es una expresión ambigua que se ampara en un verbo desacreditado para justificar el sectarismo. Una de las acepciones del verbo negociar es vender o mejor hacer un cambio  entre dos mercancías, una de ellas es el dinero. Otra es tratar un asunto por la vía diplomática. Pero la más usual es la primera. Los políticos suelen valerse de esta última circunstancia para descalificar cualquier intento de diálogo. “Yo no negocio mis principios”, cuando alguien invita a otro en medio de un conflicto a reunirse para llegar acuerdos y a la paz. Es la manera de descalificar la invitación o la práctica recomendable para lograr un propósito mayor cuando media una situación complicada que recomienda rebajar demanda y aspiraciones para sacar de verdad las mejores ventajas para todos. Es l usual reacción usual de los soberbios y sectarios. De ellos que hunden los pies en la tierra y creen que más que la inteligencia deben prevalecer las bolas y hasta para mejor decirlo, los intereses personales de quienes están al frente del comando. Porque en verdad, lo que más cuidan son sus privilegios y liderazgo que podrían perder en una situación nueva, un escenario distinto.
            Sucre y León Febres Cordero, no enterraron los pies en la tierra y dieron batalla donde el enemigo tenía ventajas, en el sitio donde se lo toparon y aquel lanzó el desafío; lo llevaron al terreno donde estas, las ventajas, estaban al lado de ellos. Mohamed Alí, giró incansablemente, hizo cientos de bicicletas, se “dejó” encerrar incontables veces en las cuerdas y sólo cuando vio las fuerzas de Foreman diezmadas se lanzó al contraataque y este terminó fulminado.

            La Constituyente no puede abordarse con las “rodillas en tierra”. Más bien “picando como una avispa y volando como una mariposa”. Hay que lograr incorporar la mayor cantidad de gente posible, romper la frágil unidad opositora y unir a las fuerzas por el cambio. Hay que moverse mucho y otear con amplitud el horizonte. Que la escogencia de constituyentistas por circunscripción y sectores sea lo más libre posible. Ponerle freno, si no eliminar de cuajo el sectarismo y el deseo de llegar a ese congreso soberano con el ganado amarrado a la pata del botalón. Si no se procede así, se mearía fuera del perol y de nada vale tener las “rodillas en la tierra”.


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Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 5/22/2017 08:22:00 a. m.

LA BANDERA COMO SIMBOLO NACIONAL

La bandera como símbolo nacional

Traducido desde el más allá por Max Lesnik
Las naciones se identifican como sus pueblos por  la bandera, su  himno y su escudo. Traigo el tema a colación porque en Cuba hay algunos ciudadanos  que a manera  de rechazo  al gobierno socialista que rige  los destinos  del país demuestran su inconformidad  usando prendas  de vestir con los  colores, las barras  y las estrellas  de  una bandera extranjera, la  de los Estados  Unidos de  América.
¿Se imaginan  Uds.  que en medio  de la “Guerra Fría”  de unos cuantos  año  atrás  protagonizada entre  Estados  Unidos  y  la Unión soviética que  los norteamericanos inconformes  con el  sistema  capitalista hubieran levantado  la bandera roja de la  hoz y el martillo- la enseña nacional de la Rusia socialista-  a manera de protesta contra  el gobierno de Estados  Unidos? Los  comunistas norteamericanos serian dogmáticos  y  cerrados, pero no  tan ignorantes.http://radio-miami.org/wp-content/uploads/2017/05/banderas220517.jpg
Más que una traición  a  su patria norteamericana  hubiera sido  una gran estupidez. Eso  y no  otra cosa,  ignorantes  y estúpidos son esos cubanos que visten  camisetas, sayas  y  pantalones  con la bandera  de Estados  Unidos demostrando así su preferencia por  una potencia extranjera frente al sentimiento  nacional cubano que nos legaron nuestros patriotas  de  todas  las  épocas.
¿Qué hacer  con  ellos? Pues nada. A cuatro gatos  no se les hace  caso ¿Que  son anexionistas? Pues no serán los primeros  ni serán los  últimos porque  en Cuba siempre ha habido Mambises  y traidores. Viene  bien aquí  una frase lapidaria  según la cual  el  Imperio  paga  a sus   lacayos pero  también  les desprecia por  traidores.
Y hasta la próxima entrega  de El  Duende  que  con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

domingo, 21 de mayo de 2017

AMIGO HÉCTOR NAVARRO, TIENES RESPONSABILIDAD EN "EL PEOR ERROR DE CHÁVEZ"

ELIGIO DAMAS

            Apreciado y admirado Héctor Navarro. Confieso que estas opiniones que ahora emitiré se fundamentan en la breve reseña de Aporrea de la entrevista que te hizo  el periodista de Globovisión a la Una. Es decir, no accedí a los detalles; no obstante, hay allí afirmaciones tuyas, digo esto porque se te cita como textualmente, según las comillas, que son suficientes para opinar al respecto.
            Antes de seguir adelante, debo recordarte que soy profesor de historia, o mejor, como gusta calificarme, fundamentalmente docente o maestro de aula. Con esto quiero decirte que mi participación en la política ha estado signada por esa condición. Y por ella, como político, no fui nada exitoso. Nadie me ha tomado en cuenta y suelo parecer como un perro sarnoso a quienes los políticos quieren tener siempre lejos. Imagínate que nunca me han tomado en cuenta ni de candidato a concejal y eso es mucho decir. Y  ha sido siempre así – teniendo perfecta conciencia de ello – porque tengo un apego como religioso a la verdad. Maestro mentiroso no lo es. Por eso, es poco probable que un verdadero maestro pueda tener éxito duradero en la política. Podría tenerlo un instante, un breve tiempo, pero cuando la vida lo coloque a escoger entre la verdad, la mentira y el éxito duradero optará por la primera. Estoy pensando ahora en Simón Rodríguez, José Martí, Luis Beltrán Prieto y hasta Juan Bosch. A ellos cuatro, todo el mundo los recuerda como maestros. Ruego porque a nadie se le ocurra pensar que me comparo con ellos; lejos estoy de tamaño atrevimiento, sólo quiero ilustrar lo que es ser maestro.
            Por lo anterior y con apego a la rígida disciplina del maestro y de paso uno que ya casi llega a los ochenta años y no anda en busca de nada, ni nada espera porque los del gobierno saben bien la muy baja calificación que les otorga este maestro, empezaré por manifestarte mi desacuerdo al calificar la escogencia de Maduro para presidente, como el “peor error de Chávez”. No, lo siento amigo, ese sólo fue uno de los tantos y no el más importante, porque resultó de otros, de los cuales usted es corresponsable.
           Hubo otros y usted, Ana Elisa Osorio, Gustavo Márquez, Giordani y hasta el periodista que te entrevistó, convalidaron. Entre esos estuvo el de no saber o querer diseñar políticas económicas para enfrentar desde 1999 el rentismo y optar por un derroche descomunal, amparados en un populismo sin precedente, que terminó en una fiesta de fanfarrias que los corruptos aprovecharon para fugarse por las puertas todas con las reservas del país, sin que nadie entonces les pusiese un freno. Usted, amigo, sabe bien que esto lo reconoce Giordani y formó parte de sus “desencuentros con Chávez”. Es verdad que con Maduro continuó la fiesta y la incompetencia para rectificar o aplicar aquello que Chávez llamó el “golpe de timón”, de lo que muchos hablan sin concretar en qué consistía aquello, quizás porque Chávez no escogió a quien debíamos.
            También habló Chávez de la aplicación de unas tres R, lo que no fue posible, no hubo voluntad y terminó como más tarde los llamados a “Sacudón” y “Revolcón” de Maduro.
            Pero Chávez escogió mal porque muchos, incluyendo ustedes, a quienes antes nombré, no hicieron nada para impedir que aquello sucediese.
            No voy a olvidar nunca, como “los maestros”, en el sentido completo de la palabra, porque mencionaré educadores, docentes, como Vladimir Acosta y José Luis Monederos, hablaron del peligro del hiperliderazgo. Y por hacerlo fueron víctimas de denuestos y tratamientos de “perros con sarna”. Casi desde ese momento, como solíamos decir los cumaneses de mis tiempos juveniles,  “parece cosa de chanza”, fueron tratados de otra manera. Dejaron de ser lo que hasta ese momento habían sido y usted, mi querido amigo, sabe de qué hablo.
            Ellos tocaron un tema puntual que tenía y tiene que ver con el concepto del liderazgo y de partido. Y estos conceptos, aunque el presidente Maduro no lo reconozca y se empeñe en elogiar los que usa como valederos, tiene mucho que ver con la tragedia que ahora padecemos.
            Pero aquellas prácticas, la del hiperliderazgo y de partido que decirle vertical es poca cosa, porque partido revolucionario como tal no existe ni existió, estuvieron vigentes todo el tiempo cuando usted fue ministro y dirigente nacional del MVR y luego del Psuv. Usted y sus compañeros jamás denunciaron ni han denunciado esas prácticas y si no lo han hecho es porque las compartían y todavía comparten. Y fueron ellas, las que determinaron la escogencia de Maduro. Y ustedes, de eso, nunca dijeron nada.
          Chávez mismo llegó a recoger la denuncia del partido secuestrado por los gobernantes y al poco tiempo él mismo volvía sobre el mismo error y ustedes solo hacían de mirones.
          Maduro ha sido más coherente. Llamó entonces, a quienes desde el Celarg denunciaron como mala la práctica del hiperliderazgo, “habladores de paja”, que si no fue un juicio digno de quien era vicepresidente de la República y de lo que es ahora, por lo menos expresó lo que creía. Es más, de distintas formas sigue creyendo que aquellas prácticas nacidas cuando Chávez, son pertinentes. Veamos cómo, siendo presidente de la República se hizo nombrar o aceptó le nombrasen presidente del Psuv, pese a toda la inconformidad anidada en esa organización contra esas conductas.  No se aguanta, porque eso forma parte de su concepción, y menciona candidatos a gobernadores.
           También debo decirle que manifestarse a priori contra la constituyente y calificarla de no “chavista y revolucionaria”, no sólo es impertinente, sino que es caer en el juego político de la oposición. Sabe usted que la iniciativa tomada por el gobierno está perfectamente ajustada a derecho. Para saber eso no es necesario ser constitucionalista, de lo que mucho fanfarrón y fantasioso se ufana, sino leer los artículos 347 y 348 constitucionales. Eso no ofrece dudas de ninguna naturaleza. Hasta un analfabeta funcional así lo entiende. Lo que pasa, que para admitir eso, sin ser partidario de Maduro, hay que ser como los auténticos maestros de escuela. No como esos constitucionalistas al servicio de los políticos.
            Además, una constituyente no tiene que ser chavista para que sea revolucionaria. Lo de chavista se ha vuelto como una franquicia que le pertenece a un grupo u otro; quienes de paso se la pelean, sólo que para dilucidar eso no se tiene que ir a un tribunal. Ni es pertinente una constituyente si la convocan los chavistas auténticos o disfrazados.
            Un amigo, humilde, quien como esto escribe no tiene puesto en las gradas de quienes dirigen, en el gobierno, en el entorno de las del bando opositor, calificó el llamado a constituyente por sector y circunscripción, como un avance que permite a distintos sectores de la sociedad envolverse en ese proceso. Y eso creo. Y eso genera un gran potencial de cambio.
            Lo malo es que siempre, sea bien como la convocó Maduro o sólo por circunscripción, serán los poderosos, el gobierno,  oposición y hasta empresarios, quienes tendrán las mayores, sino las determinantes posibilidades, de poner en ella a su representantes. Igual si se convocan, como creo debe hacerse, las elecciones regionales y hasta cuando toque escoger nuevo presidente.
           No obstante lo anterior, comparto con mi amigo humilde, la idea que la propuesta Maduro abre posibilidades para que esa Constituyente tenga mayores posibilidades o potencial de cambio, depende del comportamiento del elector. No es pertinente descalificarla solamente por el convocante.
          Pero amigo Héctor Navarro, para este maestro de escuela, lo importante, lo primordial ahora, es preservar la paz y enterrar las posibilidades que fuerzas extrañas, interesadas en lo nuestro, nos lleven a un quiebre, una guerra o un golpe de Estado, lo que si de verdad llevaría de inmediato a derogar la Constitución. Para evitar esto, es fundamental lograr que la oposición, hasta donde eso sea posible, se incorpore con el gobierno a un diálogo productivo que puede y hasta debe incluir lo del proceso constituyente, pese haya quien diga que este no es negociable, escogiendo justamente la palabra más desacreditada en estos casos para imponer sus opiniones y ponerle trabas al diálogo. Es decir, hay que exigirle al gobierno humildad y actitud absolutas al servicio de esta meta que enunciamos.
        También valoro como sustancial, primario, la unidad del movimiento de cambio bajo las premisas históricas. Que no es lo mismo buscar acercarse a quienes siempre se han opuesto a ellas y aquél.
        Por lo anterior, amigo Navarro, valoro muy mal que ustedes asuman justamente el mismo discurso del bando opositor, lo que incluye, en primer término, a los más radicales, quienes para nada están interesados en una salida constitucional a la crisis.

        Para finalizar, reitero que este viejo ha hablado no con “el corazón en la mano”, lugar común nada despreciable, sino como lo que es, sustancialmente un maestro de escuela. Por eso sé que este trabajo no te gustará, como tampoco al gobierno y a la oposición. A los maestros, esos que siempre procuran parapetarse tras la verdad como un escudo, los políticos suelen rechazar. Estoy curado.