lunes, 30 de octubre de 2017

EN LOS 95 DE PORTILLO DE LA LUZ

Ciro Bianchi Ross (cirobianchiross@gmail.com)To:you + 53 more Details
En los 95 de Portillo de la Luz
Ciro Bianchi Ross

Ácido, arisco, discutidor, polémico, César Portillo de la Luz fue casi
hasta el final una presencia insoslayable en la vida artística cubana.
Todavía en los años finales se le veía, guitarra en ristre, por los
centros nocturnos; y en foros y tertulias intelectuales era capaz de
llevar una discusión hasta sus últimas consecuencias. Como también lo
fuera el ya desaparecido compositor e intérprete José Antonio Méndez,
el autor de Es nuestra canción y Noche cubana era el filin, un estilo
surgido en la década de los 40 que quiso «cantar con sentimientos,
expresar determinados estados de ánimo, decir con expresión. A eso se
le denominó cantar con filin —corrupción de la palabra inglesa
feeling— y que al decir de los especialistas significó un cambio más
en la forma de cantar que en la canción misma.

El filin nació en casas particulares, donde los trovadores se reunían
a descargar. Su cuartel general fue la morada del trovador Tirso Díaz,
en el Callejón de Hamel. Allí se daban cita Méndez y Portillo de la
Luz, Rosendo Ruiz, Frank Emilio, Luis Yánez, Ñico Rojas y Niño Rivera,
así como Omara Portuondo y Elena Burke. A ellos se sumaban los hijos
del anfitrión, Tirso y Ángel, a quien Marta Valdés definió como «la
gran sonrisa del filin».

Muchos años después diría el maestro Portillo:

«La gente del filin despunta sin proponerse ser músicos profesionales.
No partimos de reglas académicas, no sabíamos qué hacer ni cómo
hacerlo, fuimos un producto lógico de la evolución histórica de la
cultura y del arte. Somos la generación que saluda el advenimiento de
la radiodifusión, de la industria discográfica, del cine parlante, en
fin, todos esos medios que nos traían información de todo el mundo y
que enriquecían nuestro pensamiento musical. Como no éramos gente
abroquelada en ningún tipo de música, teníamos que estar abiertos a
todo; lo mismo nos gustaba Chopin que Duke Ellington que Nat King Cole
que cualquier otro que fuera bueno. Nos gustaba todo aquello que
tuviera una carga artística, musical, e instintivamente lo
estudiábamos, lo analizábamos».

En opinión del estudioso Leonardo Acosta, el filin marca un momento
crucial en el proceso de fusión que tanto ha enriquecido la música
cubana. Gracias a marineros negros norteamericanos, compositores y
cantantes del filin pudieron adquirir en los bares del puerto habanero
discos con una música que los influiría. Es así que empiezan a entrar
a la Isla grabaciones de Al Cooper, Horace y Fletcher Henderson, Cab
Calloway, Ella Fitzgerald… Pero, a juicio de Acosta, será sobre todo
Nat King Cole, que actuó en Cuba en los 50, el músico que más
influiría en el filin. Más como cantante que como pianista, aunque
también dejó su huella en varios pianistas cubanos. «Mantuvo un
estilo, un timbre, una dicción (en otros términos diríamos que una
particular “forma de decir”) que fueron característicos de los mejores
cantantes del filin», precisa Leonardo Acosta.

En contra y a favor
El nuevo estilo, sin embargo, no las tenía todas consigo y despertó
una polémica que se extendió a lo largo de los años. Fue combatido, en
sus inicios, por intereses personales o prejuicios raciales —casi
todos sus cultores eran negros o mulatos— y se le acusó de
extranjerizante. Todavía en la década de los 60, Mis 22 años, una de
las composiciones iniciales de Pablo Milanés que llevaba aún la huella
del filin y denotaba su influjo, fue calificada, y junto con esta el
compositor, de evasiva y decadente. Y epítetos nada halagüeños e
interpretaciones descabelladas acompañaron la pieza ¡Adiós felicidad!,
de Ela O’Farrill, escrita en la misma cuerda.

Y es que, dijo Portillo hace años al escribidor, nunca faltan
pensadores incapaces de entender que el canto ha sido históricamente
un arte que expresa la dicha y la desdicha del ser humano, y que aún
en el mejor de los estadios sociales hay siempre personas dichosas y
desdichadas por amor o desamor o por razones personales que nada
tienen que ver con lo social.

Comenté entonces que también sufrió ataques el danzón, que se calificó
como «cosa de negros», y que al bolero se le acusó de «machista» y
«prostibulario».

El autor de Estampa bohemia sonrió y se encogió de hombros. Sabía que
el hombre se siente en desventaja cuando irrumpe en un terreno ocupado
y tiende a cuestionar valores y logros de los que le precedieron.

Añadió: «Por suerte, el tiempo siempre pone las cosas en su justo
lugar, y por eso aquellos que comienzan negando terminan por reconocer
los valores que un día impugnaron, tal vez para esperar ser también
difundidos y defendidos en el futuro».

Pintor de brocha gorda
César Portillo de la Luz nació en La Habana el 31 de octubre de 1922,
por lo que en estos días estaría cumpliendo 95 años de edad. Inició su
carrera profesional como cantante del trío conformado por Cheo
(guitarra) e Ignacio Herrera (tres). La cercanía del sonero Enrique
Vinajera marca su afición por la guitarra, instrumento que ejecuta a
partir de 1939, pero no sería sino diez años después cuando Vicente
González Rubiera, «Guyún», le haría comprender que ese instrumento era
más de lo que él pensaba. Diría Portillo: «Cuando me encontré con
Guyún comprendí que había muchos más caminos en mis posibilidades de
desarrollo».

Porque el Maestro no hizo estudios sistemáticos de música. Supo, sí,
mantenerse muy atento, abierto, a toda la creación musical que se
hacía en el mundo para decidirse al cabo por aquello en lo que
encontraba una mayor riqueza armónica. Y supo discriminar a conciencia
lo que le interesaba y podía aportarle y lo que no. Fue un proceso que
lo llevó al jazz, y que, dentro de la música llamada culta, le hizo
conocer y admirar a Chopin, Brahms, Liszt, Debussy y Rabel. Glenn
Miller dejó una huella imborrable en su obra, sobre todo en cuanto a
timbre y armonía, y artistas como Stan Kenton y Duke Ellington
ampliaron su universo sonoro. Empezó a ver el cine de otra manera. En
cada nueva película estudiaba su banda sonora y reparaba en la forma
en que la música subrayaba la acción, el diálogo, la imagen, el
suspense… y aprendió así a acentuar en su música el espíritu o el
carácter de lo que decía en el texto.

Decía el autor de Canción de un festival y Son al son: «Yo no me
alegro de no haber estudiado música de una manera sistemática, pero
asimismo considero que ha sido una suerte que yo tuviera que intuir
mucho para poder hacer mi música, porque creo que lo que define a un
artista es su capacidad de intuición para resolver los problemas
imprevistos que le plantea un proyecto de creación».

En 1946, el legendario Conjunto Casino le graba Realidad y fantasía en
la voz de Roberto Faz. Antes de 1950 otras obras de Portillo figurarán
en el repertorio de esa agrupación como Perdido amor y Nuestra
canción. La música en el año señalado era todavía para él una
necesidad del espíritu, no un modo de vida; ni siquiera contemplaba
esa posibilidad. Vivía en aquel tiempo de su trabajo como pintor de
brocha gorda y de las clases de guitarra que impartía. «O sea, que yo
podía proceder con una autenticidad, con una honestidad artística que
evitaba que la canción se lastrara por urgencias de tiempo o cualquier
otra cosa que me hiciera darla por terminada anticipadamente y no me
dejara, por lo tanto, pulirla».

Su vida, sin embargo, estaba a punto de dar un vuelco.

Delirio
De 1946 es asimismo Contigo en la distancia; una canción, dijo
Portillo, que marcó «el comienzo de mi vida profesional y de una
personalidad particular desde el punto de vista estilístico en el
quehacer compositivo».

El primero en grabarla fue el mexicano Fernando Fernández, y lo hizo,
para la Víctor, con un arreglo estándar de bolero. Fernando Fernández
la interpreta también en la película Callejera. Pedro Infante la cantó
como ranchera, y Los Tres Ases lo hacen con arreglo coral y
requinteado de trío. Andy Russell pone en órbita en México, de una
manera pujante, la versión orquestada por el compositor y pianista
mexicano Mario Ruiz Armengol, uno de los grandes orquestadores de la
música popular latinoamericana y que es la versión que Portillo
consideraba como la más lograda. La graban, además, la Orquesta
Filarmónica de Londres, el español Plácido Domingo y el brasileño
Caetano Veloso, y el mexicano Luis Miguel que, al decir del Maestro,
«le puso la tapa al pomo».

Se la inspiró una mujer de gran sensibilidad de la que se enamoró.
Vale señalar que en las composiciones de Portillo, y sucederá igual en
José Antonio Méndez, no existen las metáforas de que se valen otros
compositores para resaltar la belleza de la mujer. No hay en Portillo
dientes de perla, ojos soñadores, labios de grana ni cuerpo de
escultura… Escribe Adriana Orejuela: «Conciben sus textos desde una
perspectiva más terrenal, tanto de la mujer como de la relación
amorosa y se valen de un lenguaje directo, menos afectado y ampuloso».

Los compositores del filin aparecen con una letra más cercana a la
vida. En 1948 Portillo sorprende con la pieza titulada Mi canción es
un grito de alegría, porque todas las canciones de la época lloraban y
lloraban. Dijo: «Nuestro marco de referencia era muy amplio y esto nos
permitió rebasar los moldes de la música establecida, no porque lo
programáramos… sino porque estábamos impresionados por esa
universalidad musical. Ya se ha visto: rompemos con todos aquellos
moldes melódicos y armónicos, incluso literarios porque nuestras
letras usaban metáforas, giros, imágenes bien distintas. Eso sí,
teníamos afinidad con las letras de los viejos trovadores, que también
ponían la poesía en sus canciones. Nosotros, como ellos, buscábamos el
buen decir, la magia de la palabra, la calidad literaria. Nosotros
manejábamos los mismos temas con referencias actualizadas».

Otras de sus composiciones son Estampa bohemia, Interludio y Dime si
eres tú. Incursionó en el tema político y muy atendible es su Canción
sobre un cuento de Onelio. Su arte poético está sintetizado en Canto,
luego existo. Tú, mi delirio, compuesta en 1954, es de sus grandes
éxitos, a la altura de Contigo en la distancia, aunque, en opinión de
especialistas, no quedan detrás piezas como Realidad y fantasía y Amor
es eso.

Me dijo que era un compositor poco prolífico. En unos sesenta años de
quehacer profesional compuso unas cincuenta canciones. Pero muchas de
estas se instalaron para siempre en el cancionero popular cubano y
andan por el mundo desde que el chileno Lucho Gatica y el mexicano
Pedro Vargas las cantaran en su momento.

¿Ácido? ¿Arisco? César Portillo de la Luz gustaba definirse como un
hombre poco dócil, capaz de defender hasta el final sus convicciones y
su manera de hacer y de decir. Un hombre que ahora estaría cumpliendo
95 años de edad.

(Otra fuente: Diccionario enciclopédico de la música cubana, de Radamés Giro).



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Ciro Bianchi Ross
cbianchi@enet.cu
http://wwwcirobianchi.blogia.com/

martes, 24 de octubre de 2017

MILITANCIA AFECTIVA VS POLITICA

 Militancia afectiva vs política
                                                   Por Lorenzo Gonzalo, 22 de octubre del 2017
No es un secreto que la izquierda, las ideas socialistas, los conceptos socio políticos de inclusión, participación y justa distribución de la riqueza, se han ido transformando. No obstante, también es cierto que existen grupos de personas, cada vez más reducidos, que aún abogan por la ortodoxia del proyecto llamado socialismo real, cuyo fracaso, lejos de negar la necesidad de superar el sistema político del capitalismo, reforzó esos criterios y ha llevado a una revaluación de conceptos y terminologías. En Cuba, estos criterios parecen tener aún cierta validez rectora. Las razones de semejante actitud quizás radiquen, no tanto en la negación irracional del derrumbe del campo socialista o el rechazo a las nuevas políticas practicadas en Vietnam y China, sino por los temores que genera Estados Unidos, quien al menor resquicio intentará revertir el proceso cubano. Quienes así piensan no entienden que esas relaciones son también un proceso que hallará irremisiblemente su fin y para acelerarlo sólo es necesario seguir la dinámica de los tiempos, único método y criterio, capaz de desmentir las campañas de difamación y desinformación del jamás deseado enemigo del Norte.
Dicho lo anterior, si nos marginamos de ese debate interno del Poder cubano y nos centramos en las funciones del emigrado cubano, es nuestro deber expresar que deben mejorarse los medios empleados hasta ahora, para que ese segmento de la sociedad cubana que vive en la orilla del frente, desde Cayo Hueso hasta los confines del Norte, participe en la realización de esas labores de modo efectivo.
La organización de la emigración debe ser espontánea, independiente del gobierno. La participación en los eventos debe provenir del propio emigrado evadiendo identificarse con las políticas oficiales, campañas, consignas o figuras políticas.  Los actos no pueden ser partidistas, ni las personas expresarse como funcionarios del gobierno.
La efectividad del cabildeo en Washington, es inversamente proporcional a la vinculación que puedan tener aquellos que la realizan, con el gobierno cubano. De aquí que las gestiones de las grandes corporaciones tengan mayor receptividad. Pero no debemos perder de vista que las realizadas por los políticos locales de Miami, son abrumadoramente superiores y quien no lo crea que le pregunte a Marco Rubio.
Hay decenas de miles de emigrados cubanos que son respetuosos del Estado cubano y aunque mayoritariamente no simpatizan con el gobierno, desean las mejores relaciones entre Estados Unidos y Cuba y reclaman sus derechos como emigrados y como nacionales cubanos. Estas decenas de miles son susceptibles de organizarse.
Existe una diferencia entre coincidir con la concepción general del gobierno y defender de un modo similar el oficialismo, sus valores nacionales, el ritmo de sus reformas y las declaraciones públicas de sus funcionarios o incluso su política exterior. Podemos pensar igual, pero discrepar políticamente.
El emigrado que llegó a partir de los ochenta a la ciudad de Miami, tiene un especial arraigo con Cuba. No se fue por razones políticas, aunque difícilmente encontramos entre ellos a quienes defiendan el gobierno cubano. Son las razones personales, de tipo familiar y económicas las que explican sus deseos de regresar y visitar parientes y amigos, al margen de los desengaños políticos que lleven consigo y que los hacen renuentes a identificarse con actividades que sean o parezcan ser dirigidas como un apoyo al gobierno. Por Cuba, por el Estado, por la soberanía, por familiares y por el derecho que cada cual pueda sentir, por esos valores o alguno en particular, son susceptibles de movilizarse, pero por el gobierno, salvo reconocer su legitimidad, no moverían un dedo. 
Esos sentimientos o valores, los convierten de hecho, en un militante a favor de las mejores relaciones entre Estados Unidos y Cuba, de aquí que mayoritariamente los emigrados saludaran con alegría el 17 de diciembre del 2014, cuando ambos gobiernos anunciaron establecer relaciones diplomáticas. Pero esa militancia es afectiva, no política, lo cual imposibilita conducirlos a la acción cívica, reclamando a favor de sus intereses, como hacen los emigrados de otras nacionalidades. No son capaces de tomar las calles ni reunirse en nutridos grupos como lo hicieron en los primeros siete u ocho años de la década de los noventas en Miami, cuando la espontaneidad definía sus acciones. Un caso opuesto es la actitud de la derecha conservadora y de los viejos adalides del gobierno inconstitucional de Batista. Estas personas tienen la voluntad de aglutinarse en diversidad social e ideológica, para pedir el derrocamiento del gobierno cubano.
La militancia afectiva en cambio no se escucha y peor aún, no actúa. Hubo un tiempo a principios de los noventas que abogar por el fin del bloqueo y las buenas relaciones eran apoyadas por grupos bastantes numerosos. Eso duró hasta que pequeñas agrupaciones, que religiosamente aprueban las acciones y el legado del gobierno cubano, fueron magnificadas maliciosamente por la prensa local, dando la impresión que quienes protestaban o gestionaban un nuevo estado de cosas entre ambos países, eran todos comunistas, agentes o simpatizantes irrestrictos del gobierno cubano.
Adaptándonos a los nuevos tiempos debemos buscar avenidas que conduzcan a mover esos miles de voluntades, para que se organicen en función de sus derechos como emigrados y como ciudadanos cubanos. Pero hay que sentar las bases que le den al emigrado la espontaneidad que tuvo en otros tiempos y ser ellos quienes convoquen las acciones políticas en sus países de residencia. De igual modo esos grupos deben, solicitar reuniones ocasionales con las autoridades cubanas para tratar asuntos puntuales.
En breve habrá uno de esos Encuentros, ojalá quienes tienen el don de la oratoria, el liderazgo y la capacidad de organizar, aborden este tema y abran el camino para la crítica objetiva y soluciones adecuadas. Creo que, como comentarista, cumplo con mi obligación de hacer las observaciones y análisis pertinentes.
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INDIFERENCIA


Pero el gato siguió con su paso lento, inalterable.
Era un gato viejo, suave, misterioso,superior:
que no le importaba la vida ni la muerte.
Ayer ví un gato Viejo,
que lo dijo todo con su paso indiferente.
Ya no tenía ojos de fuego
sino una sabia mirada de luz.
Entonces, intenté aparcar para darle un poco de comida:
pero desapareció en la noche.
El señor que iba detrás de mi
y que siguió tocando la bocina con furia:
No entendió nada.

PAZ A LOS RESTOS DE LA CONTRADICTORIA MUD



ELIGIO DAMAS


            Uno sabe bien, porque tampoco es tan bruto, que en la MUD abunda gente con talento. Si hacemos una selección hallaremos de sobra, pero como en todo, porque Dios es demasiado justo y sobre todo equilibrado, también abunda de lo otro. ¿Quién o quiénes están en un universo u otro? Uno no lo sabe con exactitud, pero tampoco es difícil señalar rápidamente algunos. Claro, esto mismo vale para la gente del Psuv.
             Lo que parece obvio es que en la MUD, me refiero a la dirigencia, al mezclar, la resultante pareciera favorecer a aquellos que poco cacumen tienen. O para decirlo mejor, no vaya creer algún lector que juzgamos el asunto con simplismo, las contradicciones en ella, suelen dar resultados o síntesis que parecieran elaboradas con gente de muy poco nivel cultural; tanto que en veces parecen haber sido elaborados con las vísceras y otras, resultan del como los temerosos hacen excesivas concesiones a los violentos que no son las más audaces y tampoco lúcidos. Asi se ha procedido hasta ahora.
            Violentos y recatados, para no decir menos violentos, porque en veces estos últimos se dejan arrastrar por aquellos, tal como acontece con Ramos Allup, aunque para ser justo, no es que se deje, dicho así simplemente, sino que queriendo aprovecharse o meterse en la grieta entre Voluntad Popular y Primero Justicia, como en efecto logró y los dejó en la estaca, en veces parece darle luz verde a los violentos, eso sí con mucho disimulo, que no se note mucho y en el momento que la ola de estos se repliega, es decir cuando quedan aislados o derrotados, con la misma capacidad de simulación los condena, atribuye la responsabilidad de lo acontecido o las derrotas y hasta les mal pone ante su gente. Sucede que Capriles, Borges y López, son unos niños de pecho ante el dirigente adeco. Este, en eso, se las sabe todas, precisamente por esto los derrotó en las elecciones internas de la MUD y también en las regionales donde se alzó con cuatro gobernaciones.
            El poco talento y las sobradas ambiciones de ciertos dirigentes de la MUD, les lleva a plegarse ciegamente al guión que imponen desde fuera. Por supuesto, no solo a cambio de respaldo político, diplomático, mediático, sino también de grandes cantidades de dinero para desarrollar esos planes y garantizarle a cada uno de ellos capacidad para no sentir los efectos de las privaciones impuestas a la mayoría, incluyendo sus simpatizantes, militantes y hasta quienes hacen la guarimba en la calle. Y eso, de desarrollar políticas diseñadas en espacios alejados del teatro de operaciones, donde privan intereses distintos y hasta contradictorios, generalmente se traduce en derrota para quienes aquello hacen. Cuando mucho, lo que podrían es abrirle caminos, abonarle el terreno, a las fuerzas extrañas al país que representan exclusivamente los intereses de quienes ponen el guión y los recursos.
            Ahora mismo, después de experimentar la descomunal derrota del domingo, la oposición, impedida de reconocer los resultados, como debería hacerlo, opta por volver a cantar fraude. Es una historia que se repite y a conciencia. Pues como bien dijo Chuo Torrealba, muchos de los dirigentes de la MUD, después de tantas y tan repetidas derrotas, teniendo a su favor muchos factores, deberían reconocerse derrotados e incapaces para seguir al mando. Pero eso no está en el ánimo de ellos. Es por lo que apelan al simplismo de cantar fraude y hablar de unas pruebas inexistentes. Eso había servido hasta ahora, pero antes no habían salido voces a pronunciar discursos, poner en duda la pertinencia de esa dirigencia y hacer denuncias como las que está haciendo Torrealba y menos asumir posiciones discrepantes como las de los gobernadores de AD.
            La última prueba de la incompetencia de la MUD y muestra que no están dispuestos a revisar nada y menos corregir, está en la casi ridícula y contradictoria declaración de la Asamblea Nacional, esa que preside Julio Borges, uno de los responsables de las tantas derrotas, hasta injustificadas de la oposición.
            La AN acaba de decidir, lo anuncian con fanfarrias, que “declaran los resultados electorales un fraude y solicitan que organismos internacionales auditen totalmente el proceso”.
           La declaración es toda una farsa o comedia para impactar dentro y fuera del país, pero al mismo tiempo es garrafal contradicción; y más, revela la persistente conducta de pretender darle validez a la injerencia extranjera en Venezuela, conducta que el venezolano mayoritario rechaza. ¡Hay qué ver, es asombroso, cómo les cuesta entender esto último!
           Es una comedia porque, si creen que los resultados son absolutamente fraudulentos para qué piden auditoría. Este requisito lo pide quien sus dudas tiene y hasta cree tener pruebas que pudieran cambiar los resultados dados por el CNE. Pero ellos no hablan de prueba alguna; salvo la que ha dicho tener Andrés Velásquez  con relación a las muy ajustadas elecciones de Bolívar. Ellos han declarado contundentemente en la AN que el proceso fue un fraude, duda parecieran no tener. ¿Siendo así, para qué pedir entonces auditoría?
            Para empezar, el propio presidente pidió una auditoría total, pese no tener dudas. Lo hizo para demostrar al extremo la justeza de los resultados. Pero ¿cómo quedaría la oposición que de antemano asegura, no que tiene duda razonable, lo que es pertinente, sino que hubo un fraude? Pues nadie, absolutamente nadie, que no diga lo que ellos quieren, serviría para que reconozcan los resultados, porque lo contrario sería admitirse fracasados.
            Además, sabiendo bien ellos como opera el sistema electoral, habiendo estado presentes ya avalando todo el proceso de preparación de los comicios, auditado en pleno desarrollo y con posterioridad, teniendo sus actas, testigos y técnicos dentro del CNE, su declaración de fraude de ahora, como en otros comicios, salvo cuando ganaron la AN, no tiene credibilidad alguna entre los venezolanos. Pero aún así, no se conforman con pedir a las autoridades, con todas las garantías que ellos tienen, una auditoria, si no que pretenden meter en un asunto de absoluta competencia de los venezolanos a “organismos internacionales”.
            Declaran fraude para no reconocer su incompetencia como dirigentes consecutivamente derrotados e incapaces de sostener y defender lo que ofrecen a los suyos; pero estando seguros como lo están que lo hubo, según su cómoda narrativa, la Asamblea Nacional así lo declara, pero aun así pide auditoría. ¿Están seguros que lo hubo o no?
            La declaración contundente de fraude es un modo de tratar de conciliar con los suyos, sobre todo aquellos que en gran número se sienten traicionados por una dirigencia que pasa a cada momento de un modo de lucha a otro como quien se cambia de camisa sin dar ninguna explicación y dando la imagen de demasiado oportunismo; pero atados como están a este estilo, al que no renuncian porque está hasta en sus genes, optan por pedir una auditoría, algo como pedir se verifique si alguien a quien ya declararon muerto, mediante acta y sello, todavía sigue vivo. Es más de lo mismo, siguen jugando con las dos cartas.
            Pero después de producir aquella declaración plagada de ambigüedades desde el Palacio Legislativo, los 4 Gobernadores de AD, de los cinco del bando opositor, pese a lo dicho antes por la oposición, acuden a la ANC a juramentarse, con lo que bien proceden, aunque eso implica reconocer a ese organismo y fijar una posición que casi acaba con la MUD. Decisión esta que le invalida en buena medida “el cantar de fraude”.
            Pero para remate, no piden como Andrés Velásquez al CNE revise los resultados, sino a un ente internacional, a quien eso para nada le compete, lo que sería además un atentado a la soberanía nacional. Por último, obsérvese que al aspirante a gobernador por Bolívar lo dejaron solo.

            ¡MUD, paz a sus restos!


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Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 10/24/2017 05:07:00 a. m.
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LA CULTURA NACIONAL NO TIENE DUENOS


ATENCIÓN FRANK
La Cultura nacional no tiene dueños...

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Por Félix Sautié Mederos.
Crónicas cubanas.
La identidad es de todos los que nacimos en Cuba, sin excepciones.
Queridos lectores de Crónicas Cubanas, la conmemoración del Día de la Cultura Cubana es en mi criterio muy personal una de las iniciativas espiritualmente más abarcadoras del proceso revolucionario cubano. Recuerdo que fue instaurada en tiempos de Armando Hart como Ministro de Cultura; y pienso, que su instauración ha sido una de las acciones culturales y políticas más unificadoras de los sentimientos patrios que nos unen a todos los cubanos estemos en donde estemos e incluso pensemos como pensemos; porque en definitiva la Cultura Nacional no tiene dueños es de todos los que nacimos en este país, con independencia de nuestros criterios y filiaciones.
La cultura nos identifica como cubanos y eso nadie nos lo puede manipular ni mucho menos suprimir. Incluso los que renuncien a su ciudadanía siempre estarán marcados por la identidad nacional con que nacieron y se abrieron a este mundo. Este es un primer pensamiento que me asalta en mi conciencia en el Día de la Cultura Cubana; y pienso que esta conmemoración patriótica de la cubanía, propicia en todo momento el reencuentro y la reconciliación entre los cubanos en pro de los intereses esenciales de la Patria. Allá los apátridas que no se sienten cubanos y confunden sus rencores y sus ideas con sentimientos y acciones que van en contra del pueblo y de los intereses de la nación en que nacieron.
Opino en consecuencia, que nuestro deber de cubano es defender nuestra identidad nacional en todo momento; y en contra de los grandes intereses del neoliberalismo internacional, que pretenden subsumirnos como nación y como país en un gran traspatio de nacionales que orbitan en las esferas políticas, culturales y económicas marcadas por sus intereses de dominación sobre los pueblos. Los que nos sentimos cubanos por encima de todo, nunca deberíamos permitir que se dañe y se humille la cubanía que recibimos al nacer. En esto se identificará siempre nuestra honradez de vida y de pensamiento; y lo expreso sin ambages pasando por encima de los extremismos, los oportunismos y las perversiones que pueden confundir los verdaderos intereses de la nación cubana con imágenes edulcoradas de una realidad que no es y que no será porque constituyen el señuelo de un proceso de denominación universal.
Considero que la Cultura constituye el primer campo de operaciones que siempre entra en combate en el mundo de las ideas y de los intereses que debemos saber identificar y distinguir en todo momento, para nunca ubicarnos en el campo equivocado adverso a los intereses esenciales de nuestra identidad como pueblo y como cubanos. En estas definiciones esenciales de vida no han de valer las posiciones, políticas y económicas específicas de Tirios o Troyanos, lo esencial siempre será la identidad nacional por encima de cualquier otra definición. Ya lo dijo José Martí y me permito parafrasearlo en síntesis: cubano es más que blanco o que negro.
José Martí, el cubano por excelencia de todos los cubanos en el transcurrir del tiempo, nos legó un conjunto de pensamientos e ideas que conforman un verdadero valladar espiritual de cubanía y de amor por la tierra en que nacimos y que nos legó su identidad para siempre, aún y cuando reneguemos de ella. Podría dedicar un verdadero ensayo si pretendiera citarlas mayoritariamente, pero en esta ocasión considero muy personalmente que hay dos muy esenciales para el momento de la Historia que estamos viviendo. Cito pues:“¡Unámonos cubanos, en esta otra fe: con todos y para todos!” (1); y otro pensamiento que considero fundamental expresado en su discurso en Hardman Hall de Nueva York el 31 de enero de 1893, expresa que “¡En el suelo se ha de clavar la mano, en el aire se ha de dejar colgando la lengua, que muevan a partido o disensión a los cubanos, que llamen a los hombres a desconfianza y el odio!”
La cultura y la identidad nacional nos arropan y son factores de unión. Fidel en su genialidad estratégica expresó que lo primero que deberíamos salvar es la Cultura. Dentro de la Cultura debemos dialogar sobre nuestras diferencias y buscar lo que nos une.
Así de breves y tajantes son mis consideraciones por el Día de la Cultura Cubana. Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar, con mis respetos para la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com
Publicado en el periódico Por Esto!, sección de Opinión, de Mérida Yucatán, México el lunes 23 de octubre del 2017.
(1)     Discurso en el Liceo Cubano de Tampa, 26 de noviembre de 1891.

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domingo, 22 de octubre de 2017

EXCELENTES RELACIONES CUBA-INDONESIA

Excelentes relaciones Cuba-Indonesia
Por Hedelberto López Blanch

Durante estos 72 años de viaje como nación independiente, las relaciones bilaterales entre Cuba e Indonesia en los sectores políticos y socio-cultural se han mantenido excelentes, expresó, Alfred Palembangan embajador de ese país en la Isla.
Cuba e Indonesia comparten múltiples semejanzas, entre ellas las afectaciones por fenómenos y desastres naturales. En este caso, Indonesia siempre recordará el apoyo humanitario de Cuba durante el Tsunami en Aceh en el año 2004 y el Terremoto en Yogyakarta en el 2006. Dos situaciones extremas que fortalecieron aun más las relaciones entre los dos archipiélagos.
Lamentablemente, dichas relaciones no se han convertido en oportunidades que beneficien económicamente a nuestros pueblos. En el comercio, nuestros volúmenes bilaterales alcanzaron solo 15 millones de dólares el año pasado, dijo el embajador, pero lo vemos como un progreso comparado con los 8 millones de dólares en el 2015. Por esto, el presidente Joko Widodo dio instrucciones para acelerar las relaciones económicas de Indonesia con las regiones de América Latina, incluyendo Cuba.
Las relaciones de la ASEAN con la FOCALAE, de la que Cuba es miembro, no han llegado aún a un nivel intenso suficiente. Es por eso que en este sentido, los esfuerzos deben ser de ambas partes para incrementar una cooperación más intensa.
Sin embargo, la presencia de cinco miembros de la ASEAN en Cuba: Cambodia, Indonesia, Laos,  Malasia y Vietnam demuestra la importancia de Cuba. Esta podría ser una importante modalidad para desarrollar la cooperación entre la ASEAN y la Isla. Indonesia celebró recientemente el 72 Aniversario de su Independencia tras lograrla el 17 de agosto de 1945. Por tanto es una nación relativamente joven, aun en el proceso de crecimiento hacia la madurez, estabilidad, prosperidad y bienestar.
En esta relativa edad juvenil, agregó Palembangan, el país ha atravesado momentos difíciles, como la crisis económica, la reformación, la insurgencia política. Cuando la crisis global golpeó a casi todos los países en el mundo, Indonesia también sufrió ese golpe. Pero con una fuerte voluntad y esfuerzo, logró salir de la crisis económica y ahora esta incorporada en el grupo del G-20, que integran las naciones con mayores economías.
En los últimos tres años la nación asiática ha sido capaz de mantener un crecimiento económico positivo con baja inflación. Mientras que la mayoría de las naciones mostraron un estancamiento o un  crecimiento negativo, Indonesia fue capaz de llegar a un 5,01 % en el 2014, 4,88 % en 2015; y 5,02% en 2016.
Este buen crecimiento económico no puede ser separado de los grandes esfuerzos para superar los retos existentes, entre otros la eliminación-erradicación de la corrupción, la amenaza del radicalismo, la equidad en el desarrollo de la infraestructura, el alivio de la pobreza, y el mejoramiento del bienestar del pueblo.
Actualmente contamos con un destacado crecimiento económico, un bajo déficit en las cuentas corrientes, un déficit fiscal conservador y la inflación en un nivel record muy bajo, por lo cual los fundamentos de la economía del país continúan siendo muy fuertes. En este momento, el gobierno está enfocado en el desarrollo de la infraestructura como un factor fundamental  para reducir el costo de producción e incrementar la competencia en términos económicos. Además, el desarrollo de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MSMEs por sus siglas en inglés) es también una prioridad dentro de su desarrollo económico. Las MSMEs juegan un papel importante para mantener la flexibilidad económica a pesar de la incertidumbre en la economía global.
En relación a las relaciones económicas con otros miembros de la ASEAN, la nación mantiene su compromiso de continuar el proceso de integración económica como aparece estipulado en el Plan Económico Comunitario de la ASEAN 2025. Esta organización visualiza una economía altamente integrada, coherente, competitiva, innovadora y dinámica; con una conectividad elevada y una cooperación sectorial; más resistente, inclusiva, para orientar y beneficiar a las personas, además de estar inmersa en la economía global.
Nuestra esperanza es que a través de la integración económica de la ASEAN y la cooperación con China y el diálogo con otros socios de la esa organización, se apoyará la prioridad del desarrollo  de Indonesia en aras de incrementar la competencia económica del país. Con alta competitividad, esperamos que Indonesia sea capaz de jugar un papel más significativo en la cadena de suministro mundial, concluyó el embajador.



OPORTUNIDAD PRETERIDA

                                     Oportunidad preterida
                                          Por Lorenzo Gonzalo, 18 de octubre del 2017
Desde 1978, los emigrados cubanos en Estados Unidos han realizado una labor de acercamiento con el gobierno cubano, compuesta por sectores diversos, política, ideológica y socialmente.
Años después, a raíz del desmerengamiento de la URSS, en la década de los noventas, aparecieron otros grupos de cubanos emigrados, preocupados por el respeto a la soberanía del país. La nueva etapa fue bautizada eventualmente por el gobierno cubano como Encuentro de la Nación y la Emigración. El llamado Diálogo de 1978 se transformó por obra y gracia de preceptos ideológico-políticos, en la palabra Encuentro.
El gobierno cubano, hasta ahora, ha sido renuente a reconocer la existencia de cubanos ajenos al Estado, gobierno o al Partido. Todos suponen ser parte del todo. Tal parece que la existencia de sectores dentro del abanico social, es considerada por el gobierno como un opuesto, por consiguiente, desconociéndolos erradica cualquier duda sobre quién decide el conversatorio. La interpretación del concepto socialista oficial, desconoce factores internos que no dimanen de las instituciones de gobierno, dirigidas, administradas y calibradas por las mismas. De aquí la palabra Encuentro, término que no implica debate, aunque de hecho se produce, limitado por una agenda previamente confeccionada por el oficialismo. Digo esto en son de crítica, pero no para desacreditar o dañar los eventos, sino porque creo que ese enfoque ha debilitado la efectividad del emigrado para influenciar en las instituciones estadounidense y el gobierno de Washington, tareas que, en mi consideración, debe ser su principal objetivo. Esto no excluye su derecho a opinar sobre la política interna de su país. Por eso dije en otro trabajo que el mecanismo está agotado y demanda revisión.
Como resultado de los Encuentros, se han producido cambios en la política migratoria de Cuba, limándose tensiones, normalizándose relativamente las relaciones entre la nación y los emigrados, diluyéndose las tensiones que prevalecieron por muchos años por el terrorismo proveniente de Estados Unidos, dirigidos o monitoreados en su mayoría, por sus cuerpos de inteligencia. En la actualidad el emigrado es parte del país, hasta el punto que, aquellos que lo desean, pueden recuperar sus derechos como ciudadano cubano. No obstante, es un derecho temporal, sujeto a caducidad si el emigrado no visita la Isla en el transcurso de dos años.
La última etapa de ese proceso, comenzó a principios de la década de los noventas. Fue una acción dirigida por emigrados, sin participación del gobierno en su diseño y elaboración. Entre los primeros más destacados podemos señalar los Seminarios de Democracia Participativa. Ese proyecto fue encabezado por Amalio Fiallo y organizado por Nicolás Ríos, quien estableció los primeros contactos que dieron lugar a la realización del primer Seminario en 1992. Fue tan abundante el entusiasmo por normalizar las relaciones entre el emigrado y el Estado, que llegó a fundarse un llamado Partido Social Demócrata Cubano que planteó la inserción al proceso, como foro de debate y no como partido electoral, una modalidad que, en mi saber, no ha existido en ningún país. Aunque aquello era lo menos concebible, las autoridades se interesaron en conversar por separado a nivel de Seguridad Nacional, con algunos de sus integrantes. Había un espíritu de acercamiento al margen de los lazos que los grupos tuviesen con el gobierno. Luego de los Seminarios, se organizaron agrupaciones como PECA (Pequeños Empresarios Cubano Americanos) y otros. Poco tiempo después el gobierno decide actuar como factor aglutinante y único protagonista.
La primera Conferencia que tuvo lugar, ya con el gobierno al timón del barco, todavía tuvo la frescura plural de aquel primer impulso inaugurado por los Seminarios de Democracia Participativa, de las demás organizaciones y de la labor imborrable, pertinaz y valiente de Francisco González Aruca quien, al igual que los Seminarios, organizó simposios en la ciudad de Miami, inventó desayunos abiertos para todas las tendencias, sin gritos de hurras al gobierno cubano, llegando incluso a contar con la presencia de alcaldes locales. Fueron reuniones enfocadas en los intereses de una emigración que demandaba reconocimiento y también participación en su país. Excepto aquella primera Conferencia, todavía sin el nombre de Encuentro, ninguna tuvo jamás el alcance público nacional del Diálogo de 1978.
La decisión del gobierno de dirigir aquellos eventos, contribuyó a que los movimientos espontáneos de diálogo que se venían produciendo, como la Democracia Participativa, PECA y otros, languidecieran. Muy pronto aquellas reuniones parecieron más el encuentro de una cofradía de funcionarios gubernamentales y sus representantes políticos en el exterior, que un proceso por restaurar los derechos perdidos del emigrado y crear un ambiente de mayor dinamismo político en la nación.
De aquellos primeros acontecimientos queda poco y el desarrollo pálido de los mismos, pareciera mostrar que el asunto migratorio es un tema privativo del gobierno.
A veces parece que reclamarle a la Casa Blanca el respeto de la soberanía cubana, es asunto del ciudadano en tanto en cuanto el gobierno lo autorice.
Existirán quienes piensen lo contrario, pero las realidades lo confirman y la percepción pública así lo considera. Si no se cambia el modelo y son los propios emigrados quienes convocan y organizan grupos y conferencias con gente inteligente y conocedora que viven dentro del país, que no son funcionarios, aunque algunos lo hayan sido, no se puede avanzar en las labores políticas dentro de Estados Unidos, para contribuir a cambiar el rumbo de las relaciones exteriores. Mientras no ocurra un cambio profundo en la conducción de esos diálogos, la influencia y cabildeo para el diseño de la política exterior de Washington la ejercerá con eficiencia el enemigo de Cuba, de la ciudadanía cubana y del gobierno cubano.
Los “Encuentros” que periódicamente se realizan no parecen un movimiento de emigrados, sino una reunión del gobierno y eso no es sano. Porque como bien dice el refrán, “la mujer del César no sólo debe serlo sino parecerlo”. La oportunidad para que sean más eficientes ha sido preterida. Espero que sobren voluntades para actualizarlas.