martes, 25 de abril de 2017

TARDOCASTRISMO: RESACA YDE BATALLAS Y VICTORIAS


ACTUALIZADO: 25/04/2017 10:08
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Tardocastrismo: resaca de batallas y victorias

En Batalla por la Indemnización. Segunda Victoria de Girón, los autores enfocan la solución negociada del problema de los prisioneros de guerra de la Brigada de Asalto 2506 con gruesos lentes de guataquería historiográfica
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Sin escape al futuro ni presente condigno, la carreta de la historia de Cuba se desplaza por inercia del pasado y sin oposición decente hacia la próxima estación del castrismo con Jefe de Estado y Gobierno sin necesidad de apellido Castro. A falta de la palabra viva de Fidel, su legado libresco se recicla por seguidores que incluso se vuelven más fidelistas que Fidel.
En Batalla por la Indemnización. Segunda Victoria de Girón (Casa Editorial Verde Olivo, 2018), el director de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Eugenio Suárez, y la profesora universitaria Acela Caner enfocan la solución negociada del problema de los prisioneros de guerra de la Brigada de Asalto 2506 con gruesos lentes de guataquería historiográfica: “La batalla política por la indemnización culminó con la segunda victoria de Girón, cuyo artífice —como en la primera—, fue el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.
Vivir del cuento
Ni siquiera Castro consideró aquel episodio como batalla y victoria. Sólo libró la guerrita lingüística de puntualizar el objeto de las negociaciones como indemnización por los daños materiales de la invasión, en vez de canje o rescate de prisioneros, como hacía la administración Kennedy (1). Se cae de la mata que las negociaciones entrañaron las tres cosas, pero Suárez y Caner despiertan medio siglo y pico después con el malestar de haber bebido en exceso el triunfo en Bahía de Cochinos que, según el Dr. Sergio López-Rivero, permitió a Castro encontrar el asidero “que necesitaba la mitología revolucionaria para su consolidación simbólica en el poder”.
Al clausurar la Primera Plenaria Nacional de la ANAP, el 17 de mayo de 1961, Castro soltó: “Si Kennedy reconoce que los embarcó [a los invasores], pues ¡muy bien! ¡Qué manden 500 ‘bulldozers’ y se los devolvemos”. Tras fijar este día como “inicio de la batalla por la indemnización”, Suárez y Caner inventan que así Castro “desmoronó las expectativas de los imperialistas, que esperaban la aplicación de duras condenas para impulsar su campaña de descrédito contra Cuba.
Ante todo, nadie esperaba ya la pena de muerte. Castro había largado desde el 26 de abril —en la Ciudad Deportiva y delante de los propios prisioneros— que no habría fusilamientos. Cabía esperar largas condenas de cárcel, pero las expectativas de montar con ellas una campaña de descrédito no costan ni en las notas de Kennedy para la conferencia de prensa en que admitió su responsabilidad (abril 20) ni en las notas de Eisenhower sobre el análisis de la derrota con Kennedy (abril 22) ni en las notas previas a la declaración oficial de la Casa Blanca (abril 24) ni en ninguna otra fuente que no sea la resaca imaginativa de Suárez y Caner.
Antes que campaña de descrédito, Kennedy preparaba otra campaña militar. El 29 de abril se reunía ya con el Secretario de Defensa McNamara y el Almirante Burke, Jefe de Operaciones Navales, para planear la ocupación de Cuba en ocho días con otra invasión, esta vez de 60 mil hombres (2). Así que las únicas “expectativas de los imperialistas” eran liberar a los presos. Solo que Castro tuvo la ocurrencia de los bulldozers y Kennedy no podía menos que aprovechar esta oportunidad. A tal efecto coordinó por teléfono la formación del Comité Tractors for Freedom para recaudar fondos (3).
Suárez y Caner urden un toque de suspenso con que “alguien sopló al oído de Kennedy una fórmula intermedia: su administración no actuaría oficialmente, aunque brindaría calor a una especie de patronato privado”. Y dan otro guatacazo historiográfico al sentar que la ocurrencia de Castro puso a Kennedy ante disyuntiva de aceptar, “ratificando sus responsabilidades”, o rechazar, “duplicando la página del embarque”.
Kennedy jamás encaró semejante dilema, pues había admitido su tanto de culpa sin reservas. Afrontaba más bien la misma situación que sobrevino el 11 de marzo de 1961, al ponerse en duda el éxito del plan de invasión. El director de la CIA, Allen Dulles, advirtió entonces: “Don’t forget that we have a disposal problem” (4), esto es: si no damos curso a la invasión, ¿qué hacemos con los cubanos que entrenan en Guatemala? Engatusado por informes de “inteligencia” de la CIA, Kennedy dio luz verde a la Operación Zapata contra Castro. Tras el fiasco JFK distaba mucho de ser tan burro como para meter otra vez la pata dejando abandonados a los presos en Cuba.
En su resaca, Suárez y Caner olvidan que Castro salió a negociar, en vez de a dar batalla, porque también encaraba a disposal problem, tal como confesaría a Ignacio Ramonet: “¿Qué hacíamos nosotros con mil doscientos ‘héroes’ presos? Era mejor mil doscientos ‘héroes’ allá (…) ¿Qué nos importaba tener aquí a mil doscientos prisioneros que los de Miami iban a convertir en mártires?” (5).
De tractores a familias
Los 500 bulldozers solicitados por Castro valían unos 28 millones de dólares, pero el Comité ad hoc no pudo conseguirlos y se desbandó el 24 de junio de 1961. Al otro día se formó el Comité Cuban Families, pero su gestión también resultó infructuosa. Suárez y Caner componen su relato con que “la batalla por la indemnización se detuvo varios meses”.
Hacia marzo de 1962, Castro canceló el “ofrecimiento de la libertad [a cambio de] indemnización en maquinaria agrícola” y mandó a enjuiciar a los 1.194 prisioneros de guerra. Serían condenados el 7 de abril a 30 años, pero con la venia judicial de conmutar la prisión por indemnizaciones calculadas a ojo de buen cubero: $500 mil (3 acusados), $100 mil (223), $50 mil (584) y $25 mil (384), que suman $62,6 millones (6). Así afloraba otra oportunidad y el Comité Cuban Families envió una delegación a Cuba.
Sin intervención de la Casa Blanca, la negociación se replanteó el 10 abril —en casa de Berta Barreto de los Heros, quien representaba al Comité en Cuba— sobre la base de casi $3 millones ya recaudados a pulmón entre los familiares de los presos. El 14 de abril, Castro autorizó la salida de 60 reos heridos o muy enfermos como “crédito” y en señal de buena voluntad hacia el Comité (7). De este modo habría reiniciado su batalla contra el imperio en la imaginación de Suárez y Caner.
Uno de aquellos reos, Enrique (Harry) Ruiz Williams, suscitó que a Bobby Kennedy se le ocurriera que el abogado James Donovan —defensor del espía soviético Rudolf Abel y artífice de su canje en Berlín por un piloto y un estudiante americanos— mediara con Castro para liberar a los presos restantes. Lo demás es historia muy bien contada por los hijos de Barreto de los Heros y Donovan, Pablo Pérez-Cisneros y John Donovan, respectivamente, junto con Jeff Koenreich, funcionario de la Cruz Roja Americana (8). Suárez y Caner vienen a desfigurarla con su resaca de batalla y victoria e incluso inventan que Kennedy “intentaba ocultar su papel en la recaudación”, como si no hubiera sido de inmediato conocimiento público que la Casa Blanca gestionaba donaciones con unas 160 empresas, que llegaron a casi $53 millones en medicinas y alimentos.
Gracias a las negociaciones entre Donovan y Castro salieron de Cuba no solo los prisioneros de la Brigada 2506, sino unas 9 mil personas, entre ellas ciudadanos estadounidenses encarcelados que fueron canjeados por cubanos presos en USA (9). Vayamos a esta nota oficial del Gobierno cubano: “Las conversaciones entre el Comandante en Jefe Fidel Castro y el abogado norteamericano James Donovan, encargado de negociar el pago de la indemnización de 63 millones de pesos impuesta por el Tribunal Revolucionario a los invasores de Playa Girón, concluyeron el 21 de diciembre, en general, con un acuerdo satisfactorio” (10). A lo Suárez y Canel no cabría otra interpretación: Castro intentaba ocultar su batalla contra USA y hasta embarajó su propia victoria como un simple “acuerdo satisfactorio”.
Coda
Sin tomar aún conciencia de un país hecho leña que solo tiene la negociación con Estados Unidos como clave decisiva para salir del subdesarrollo, la intelectualidad orgánica del castrismo tardío parece más bien obsersionada con “la gloria que se ha vidido” en tiempos de guerra en vez de meterle el coco a eso de que “te convido a creerme cuando digo futuro”.

Notas
(1) Bohemia, 28 de mayo de 1961, 67 s. La tasación de estos daños subiría en menos de un año de $28 millones a $62.6 millones. Para 1999 serían reclamados los daños humanos causados por la invasión a razón de ___ por cada muerto y ___ por cada herido incapacitado, a pesar de que —en la misma ocasión precitada— Castro declaró que ni con “todo el oro de la Tesorería de Estados Unidos” se podría indemnizar “las vidas de nuestros combatientes caídos, las mujeres y niños asesinados”.
(2) McNamara, Robert: Cuban Contingency Plan, 1ro de mayo de 1961
(3) Paterson, Thomas: Contesting Castro, Oxford University Press, 1994, 139
(4) Schlesinger, Arthur: A Thousands Days, Mayflower-Dell, 1967, 206 s.
(5) Biografía a dos voces, Debate, 2006, 236. 240.
(6) En la cuenta de Suárez y Caner, la indemnización “ascendió a 62.300.000 dólares”.
(7) Otros cinco saldrían poco después por pago directo de sus familiares sin intervención del Comité.
(8) After the Bay of Pigs, Alexandria Library, 2007. Las bases documentales primordiales de este libro son los papeles de Berta Barreto de los Heros (Universidad de Miami) y de James Donovan (Universidad de Stanford) que Suárez y Caner parecen haber soslayado.
(9) Roberto Santiesteban, Marino Antonio Sueiro y José García Orellana, acusados de conspirar para volar edificios públicos e instalaciones militares, y Francisco Molina del Río, alias El Gancho, condenado por la muerte de la niña venezolana Magdalena Urdaneta el 21 de septiembre de 1960, en una balacera dentro de un restaurante en Manhattan entre banderías cubanas con motivo de la presencia de Castro en la XV Asamblea General de la ONU.
(10) Revolución, 22 de diciembre de 1962, 1.

MARIO KUCHILAN

iro Bianchi Ross to you + 52 moreshow details
Kuchilán
Ciro Bianchi Ross
ciro@juventudrebelde.cu

Es uno de los imprescindibles de la prensa cubana. Comenzó en el
periodismo como caricaturista y dibujante y en 1941 debutó como
redactor y comentarista en el periódico Prensa Libre. Colaboró en La
Semana, Alma Máter, El Mundo, Labor, El País, Karikato y Zig-Zag,
entre otras publicaciones, y tuvo, antes y después del triunfo de la
Revolución, un espacio en el Canal 2, Kuchilán en TV. Muy leídas
fueron las columnas a las que dio vida en sus más de cinco décadas de
quehacer periodístico. Para Prensa Libre escribió Babel, y en Bohemia,
publicó Babelgrama y, ya en sus últimos años, también en Bohemia, En
Zafarrancho, en tanto que en Juventud Rebelde dio a conocer Fabulario,
en la que atrapó la etapa que se abrió para la Isla con la caída de la
dictadura de Machado y el golpe de Estado del 4 de septiembre de
1933.
Mucho de lo que Mario Kuchilán Sol refirió en sus «fábulas» para este
periódico lo vivió personalmente como periodista. Como tal, decía el
historiador Pedro Pablo Rodríguez, fue fiel al apotegma de que la vida
se vive y luego se piensa. De ahí la frase de Terencio, el dramaturgo
romano, :con la que encabezaba cada entrega de Babel: «Nada humano me
es ajeno». Se opuso a Machado y a Batista. Militó en el Directorio
Estudiantil Universitario y en el ABC; y ya en los años 50, luego de
su simpatía por los gobiernos auténticos de Grau y Prío, en la Triple
A, de Aureliano Sánchez Arango, y en el Movimiento 26 de Julio, lo que
le valió persecuciones y golpizas y, lo obligó, en definitiva, a
marchar al exilio. Entre otros crímenes de Batista, todos «antes del
26 de julio», .Fidel Castro lo recuerda en La historia me absolverá.
Dice: «El secuestro del periodista Mario Kuchilán, arrancado en plena
noche de su hogar y torturado salvajemente hasta dejarlo casi
desconocido…».Desde el mismo día del golpe de Estado, al que se opuso
con fuerza, Kuchilán fustigaba en la prensa a su protagonista.
Batista, por otra parte, lo tenía en la mira desde que lo dibujó
vestido de rumbera, y puso al pie de la imagen esta frase: «Amalia
Batista, Amalia Mayombe, qué tiene esa negra que mata a los hombres».
NOTICIA DE UN SECUESTRO
Una noche del mes de agosto de 1952, sobre las diez, tocaron la puerta
de la casa de Mario Kuchilán. Un hombre vestido de civil, pero que
mostró la placa y el carnet que lo identificaba como agente policial,
le pidió que lo acompañara. El capitán de la 14 Estación de la Policía
Nacional, afirmó, quería hacerle unas preguntas. Los modales y
sonrisa del visitante abrían un margen de confianza. El periodista no
creía en las garantías ciudadanas que decía ofrecer el gobierno, pero
pensó que al menos un mínimo de ellas debía imperar y lo animó la
esperanza de que lo trataran como el periodista que era. Lo hicieron
subir a un Oldsmobile 88 de color gris, y dos hombres, también
vestidos de paisano, lo flaquearon en el asiento trasero, mientras
que delante, junto al chofer, tomaba asiento el sujeto ya aludido.
Demasiada compañía para un interrogatorio simple y extraoficial. El
pequeño «Kuchi», como le llamaban sus amigos, miraba de reojo a sus
compañeros, pero cualquier preocupación no demoraría en pasar. . La 14
estaba cerca y el grupo no tardaría en llegar a su destino. El auto
sin embargo pasó frente al edificio de la unidad policial sin
detenerse y siguió rumbo hacia La Palma para torcer a la izquierda
por la carretera de Managua. .Kuchilán protestó, sabiéndose ya víctima
de un secuestro. Lo esposaron, le vendaron los ojos y le taparon la
boca con un pañuelo y una badana para limpiar pistolas. Con violencia
lo hicieron bajar del automóvil y a empujones lo sacaron de la
carretera.
-Te vamos a hacer una pregunta y di la verdad porque te conviene.
¿Dónde está Aureliano?
Aunque sabía que el ex ministro de Prío había entrado a Cuba por
Oriente y conocía dónde se escondía, se negó a decirlo y volvió a
negarse cada vez que se lo preguntaban. El puño de uno de sus verdugos
se incrustó en el ojo izquierdo del periodista y a partir de ahí
llovieron los golpes.
-Vamos a esposarle las manos detrás para que todo sea más fácil
–propuso uno de los esbirros. Dicho y hecho. Le golpeaban una y otra
vez en el vientre y lo golpeaban también en la cara luego de
levantarle la cabeza para ponerlo en posición. Sin descanso lo
pateaban por detrás.
-¿Dónde está Aureliano?
De pronto cesaron los puñetazos y la víctima sintió como latigazos de
fuego que le mordían las espaldas y los riñones. Se desvaneció. Cuando
volvió en sí estaba tirado en la tierra. Se le había caído la venda de
los ojos. No vio a nadie ni escuchó voces. Aun así, recelando de una
nueva golpiza, permaneció tendido. No pudo incorporarse cuando decidió
hacerlo: le habían amarrado las piernas con su propio cinturón y las
manos con los cordones de sus zapatos. Trabajosamente y sufriendo
dolores sin cuento, logró zafarse y llegar hasta la carretera. Lo
recogió un ómnibus que iba en dirección a Mantilla y un chofer de
alquiler lo llevó hasta su casa. Su médico de cabecera dispuso la
hospitalización del paciente. El estado físico del periodista Mario
Kuchilán Sol era lastimoso. Lucía contusiones con hematomas en la
región supraorbitraria izquierda, equimosis traumáticas lineales
diseminadas por toda la cara posterior del tórax, región torso lumbar
y ambas regiones glúteas, sin que se pudieran preciar lesiones óseas o
internas, así como equimosis traumáticas en ambas muñecas, codos y
regiones rotulianas….
¿DÓNDE ESTÁ LA CONSTITUCIÓN?
El tratamiento propinado a Kuchilán motivó una reacción en cadena.
Protestó Suárez Lomba, decano del Colegio Nacional de Periodistas, y
Jorge Quintana, del Colegio Provincial. Protestó Sergio Carbó,
director de Prensa Libre, y publicaciones como El Mundo y Diario de la
Marina no demoraron en exteriorizar su indignación, al igual que los
comentaristas radiales Guido García Inclán y Emilio Núñez Blanco.
Preguntaba este en un vibrante comentario de Radio Reporte: «¿Dónde
está la Constitución? ¿Dónde están las leyes? ¿Dónde están las
garantías? ¿Dónde está ese Ejército que se dice guardián de los
derechos ciudadanos? ¿Dónde está esa Policía depurada, según ellos, el
10 de marzo? ¿Dónde están los ministros que se llenan la boca para
decir que Cuba se haya en plena recuperación revolucionaria? ¿Dónde
está la democracia? ¿No decían los personeros del régimen que ya los
gánsteres se habían acabado? ¿No decían que el 10 de marzo había
barrido con la intranquilidad del ciudadano y que en lo adelante su
integridad física estaría protegida por los cuerpos de seguridad?»
Protestaba asimismo Ramón Vasconcelos, la llamada «Pluma de oro del
periodismo cubano», a la sazón ministro del gabinete de Batista.
No se hicieron esperar las declaraciones de jefes policiales y
funcionarios del régimen. Negaban la participación de efectivos
policiales en el suceso y aseguraban una rápida investigación. Desde
su yate Martha II, el general Batista, en un radiograma, lamentó la
agresión, y el brigadier general Rafael Salas Cañizares aseguraba:
«Somos los primeros en lamentar la brutal agresión… y trabajamos a
toda capacidad para capturar a los autores y presentarlos a los
tribunales. Las instrucciones que hemos recibido del Presidente de la
República son concluyentes ya que no hay que olvidar que él es el
colegiado número 1 del Colegio Nacional de Periodistas, para cuya
clase reserva sus mejores afectos».
Era en verdad el colegiado 362.
Nada se averiguó. Nadie fue llevado a los tribunales, La agresión
quedó impune.
KUCHILÁN O EL ESTILO
Mario Kuchilán Sol nació en la capital cubana en 1910. Estudio
bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, y
luego matriculó las carreras de ingeniería civil, arquitectura y
ciencias físico matemáticas, sin llegar a graduarse en ninguna y de
manera muy irregular tomó clases de pintura y dibujo en la Academia
San Alejandro. Comenzó en el periodismo en 1926, En 1930 se desempeñó
como director artístico de la revista Alma Máter.
Su columna En Zafarrancho estaba encabezada siempre por una frase:
«Cada meta es otro punto de partida». Cuando tras la salida del país
de Sergio Carbó, en mayo de 1960, asume la dirección de Prensa Libre,
cambió el que hasta entonces fuera el lema del periódico, aquel «Ni
con unos ni con otros, con la República», por un «Con la Revolución
Cubana», que acompañó al diario hasta el final, en 1961.
Tenía un alter ego. Un personaje imaginario o simbólico al que hacía
llamar Sofenio e identificaba como un «guajiro de Vueltas», que
complementaba sus argumentaciones.
Publicó dos libros: Fabulario; Retrato de una época (1972) con las
crónicas que dio a conocer en Juventud Rebelde, y En Zafarrancho
(1981) donde compiló notas publicadas en Bohemia bajo ese rubro.
Al final de cada página de Babelgrama ponía estas palabras: «Esta
columna es copiada» Y añadía que si segundas partes nunca fueron
buenas, las terceras serían peores.
Y es que Mario Kuchilán manejaba con mano maestra la sátira y la
ironía. Hombre de amplias lecturas, tenía estilo propio, un
barroquismo particular donde se mezclaban lo popular y lo culto.
Veamos un breve fragmento de su crónica titulada «La CIA quiso
frustrar la victoria», publicada en Bohemia,
Alude Kuchilán al encuentro casual en el Country Club de La Habana a
fines de 1958, en que el abogado cubano Mario Lazo dice a Earl Smith,
embajador de EE UU, algo que el diplomático desconocía: la decisión
del Departamento de Estado de enviar un emisario a Cuba para sugerir a
Batista su salida del país y proponerle la formación de una Junta
Militar. Dice Kuchilán:
«Para poner en onda a los jóvenes comunistas que no tienen por qué
saber quién eran Lazo y refrescarle la memoria a algún
cincuentitantero olvidadizo, hemos de recordar que Mario Lazo era,
junto con Jorge Cubas y Mármol, la mitad del bufete Lazo y Cubas,
firma de abogados de la United Fruit y otros monopolios.
El embajador Smith, batistiano y defensor del tirano ante el State,
anticastrista por añadidura, se sintió ciscado por su ignorancia, pero
no dejó traslucir que estaba boloña. Mario Lazo estaba en la viva.
Filtraba un mazo…».
Mario Kuchilán murió en La Habana el 2 de noviembre de 1983.
(Respuesta a la solicitud del doctor Esteban Ramírez, de Holguín)











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Ciro Bianchi Ross
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domingo, 23 de abril de 2017

UNA CARTA ME LLEGO DE MEXICO

   
2 days ago
[BLOG DE ELIGIO DAMAS] DE UN VENEZOLANO: UNA CARTA ME LLEGÓ DE MÉXICO 
Eligio Damas to youshow details
                 
ELIGIO DAMAS

            Está en México, como tantos otros, en ese mismo país y regados por el mundo. Fue allá a encontrar tranquilidad y seguridad para los suyos. Es su derecho y aspiración de todo. Está en su propia piel y esto para mí significa que tiene su particular visión del mundo. Difícilmente podría ser de otra manera. Uno no puede pedirle se sacrifique y sacrifique los suyos por algo que no entiende y menos le ve ventajas. En el fondo, eso se percibe en la emotividad de sus notas, que está allá pero desearía estar en su país tal como lo quiere y ese es su derecho. No es oponente a ultranza ni movido por el odio, más bien por el amor. No se califica de perseguido político y menos exiliado. Sólo que no entiende cabalmente, motivos sobran, lo que aquí acontece y eso, en medio de estas circunstancias, para un tipo como él, quien por los pocos datos que me ha suministrado es un profesional y de eso que llaman clase media, que sueña y con justificación, desde distintos ángulos, con una determinada expectativa de vida, es perfectamente justificable y entendible.
            En este caso, la palabra ventaja no tiene el sentido cuantitativo, pedestre que cualquiera quisquilloso pudiera hallarle. No. Tiene el sentido muy humano de conducir su vida asegurando su futuro y el de los suyos sobre bases sólidas y dentro de mayor tranquilidad. Cualquiera, por lo menos en mi tiempo eso era habitual, ahora la palabra como que si pasó de moda, pudiera decir, refiriéndose a la actitud de ese joven,  como quien dice algo inteligente y agudo, es una intrascendente aspiración “muy pequeño burguesa”. Y quizás lo sea; pero eso no es nada despreciable ni indigno, salvo le juzgue un atolondrado y desmedido que no tiene idea del mundo o la tierra que pisa o ante  sí asuntos íntimos que atender. Porque preocuparse por el futuro de sus hijos y de su familia toda, es algo meritorio y muy edificante. Pudiera parecer algo egoísta, pero habría que contar con suficientes razones, un muy claro discurso y un transcurrir al frente que lo ganen o estimulen para lo trascendente, que le haga subliminal eso tan humano y hasta bello que es el futuro y la familia.
            Somos  parte de una generación que se formó en la idea de cambiar al país, hacerlo diferente, poderoso, soberano, democrático e independiente. Nos embarcamos en la tarea de derrocar una dictadura de verdad, no una inventada como quien se pinta un mundo a su justa conveniencia, para luego continuar aquella tarea concebida. Eso no se quedaba en darle retoques a la sociedad, como eso que podamos votar cada cuatro o cinco años, elegir un presidente que asume el país como una hacienda suya y donde sus capataces, quienes le acompañan en el gabinete o en los demás poderes del Estado, como siempre fue hasta que intentamos impulsar la Revolución Bolivariana. Por eso, después de caída la dictadura de Pérez Jiménez, nos vimos embarcados en combatir gobiernos, tan y más represivos e inhumanos como los Betancourt y Leoni.  La democracia que soñamos y seguimos soñando debe fundamentarse en el trabajo de todos, nadie viviendo de los otros, nadie acumulando desmedidamente sin aportar nada, nadie de holgazán viviendo de la caridad del Estado y menos que los funcionarios de éste se apropien de lo que no les pertenece. Tampoco inducir a grupos humanos a que se sientan inútiles, hasta sujetos al desprecio por acostumbrarlos a la dádiva con tal de garantizar el voto a quien gobierne. Eso mismo hizo la llamada IV República y lo repudiamos. Que los empresarios no se roben las divisas de los venezolanos sino que las usen para crear riqueza y bienestar para todos. Que políticos no asuman el país como una ubre y al gobierno como una palanca para hacer negocios, como lo está en la concepción hasta filosófica de la derecha; tampoco eso hagan los partidos del mismo signo  y aun los enchufados en gobiernos progresistas.
            Que ninguna empresa o entidad ajena a lo nacional nos despoje de nuestros bienes o riquezas ni tampoco nos utilice como base para hacer lo mismo a los demás hermanos de América.
            Ese país soñamos desde jóvenes y además tuvimos el atrevimiento de sentirnos responsables de esa tarea. Por eso luchamos, hicimos lo posible por estar en la vanguardia y en estos casos uno tiende a sobreponerse a la realidad cotidiana y forjarse deberes más allá de lo común. Cuando se llega a eso, no nos ubicamos entre esos, pocos lo logran, con el perdón de quiénes creen haberlo logrado, se tiende a sobreponer el interés inmediato, familiar, personal por lo colectivo.
           Porque lo común en una sociedad capitalista, no hablamos de otra porque no existe ahora mismo, para no mentir, es que los hombres piensen fundamentalmente en sí mismos y sus cercanos parientes. Pueden haber variantes, donde no existe la gran propiedad nacional privada, porque ella está en manos del Estado y la multitud se siente solidaria, pero al mismo tiempo sujeta a los designios de aquél y quienes lo manejen. Pero aún así, el individuo siempre se sentirá inclinado y en la obligación de proteger primero a su núcleo familiar. Porque la idea de familia colectiva no existe en ninguna sociedad existente.
          El cuadro político venezolano parece confuso. De un lado están quienes gobiernan y a este respaldan, portadores de un loable discurso e iniciativa de construir un país independiente, soberano y solidario. Pero un país envuelto en una crisis profunda por diversos factores, como las agresiones, trabas imperiales, las prácticas felonas de grupos empresariales y políticos interesados en apoderarse del Estado para ponerle a su servicio y del otro un gobierno que no halla los caminos para alcanzar sus metas.
            De esa pugnacidad resulta una crisis económica sin precedentes en la vida nacional que al común de los venezolanos desespera y le hace sentir desasistido. Agregándole a eso el grado de inseguridad, no tanto como el de muchos países, hasta México mismo, pero si al cual el venezolano no termina por habituarse.
          Por esas cosas y no por repudiar intentemos hacer del país una cosa distinta a lo que fue en la IV República, sino por sentirse altamente frustrados y desesperados, muchos venezolanos optan por salir del país. Y este amigo, según lo que me dice, todo lleno de nostalgia, se fue por esos motivos. Y le entiendo y eso me compunge.

PROGRESO SEMANAL-- RAPIDO , FURIOSO Y SORPRENDENTE

Rápido, furioso y sorprendente
LA HABANA. La superproducción Rápido y Furioso en su versión número 8 ya está en casa de muchos cubanos gracias a ese “know-how” que, apoyado en las nuevas tecnologías más un alto contenido de picardía y otras mañas, ha permitido que a la par de su estreno mundial, quien disponga de una memoria flash -¿Y en Cuba quién no la tiene?-, la pueda ver ahora mismo en la tranquilidad del hogar.
Quienes vivimos (y sufrimos) durante semanas el cierre de nuestras principales avenidas y aún seguimos preguntándonos qué camino, también rápido y furioso, tomaron las elevadas sumas que los productores de ese espectáculo llevado al celuloide, dejaron en entidades nacionales, no nos ha quedado otro remedio que ver el filme.
Y hay que confesar que cualquiera que tenga algo de respeto por el bien llamado “séptimo arte”, se levantaría bien molesto del sillón a los diez minutos de iniciada la proyección preguntándose una y otra vez cómo una cinta de esta naturaleza se haya convertido en el estreno más exitoso en la historia del cine tras recaudar sólo en el arranque, 532,5 millones de dólares.
La prestigiosa cadena británica BBC le ha cargado unas cinco razones para avalar el gran éxito de taquilla. En primerísimo lugar, rodarla en un destino aún de moda, Cuba. Luego, los paisajes, la banda sonora, la música cubana (Pitbull de por medio) y otras consideraciones, además de entregarnos pintorescas escenas en Tokio, Tenerife, Islandia, una favela en Río de Janeiro y un lujoso edificio en Abu Dabi.
Después de todo, hay que resignarse en este caso puntual y sentarse con valor temerario frente al tv. Algo nos quedará todavía más claro, que a pesar de los pesares, es bella nuestra ciudad, así como que el valor paisajístico de la isla seguirá llamando la atención hasta para una obra de teatro de bajo coste, bajo techo y entre cuatro paredes…
Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.

DE UNA LECTURA EQUILIBRADA DE LA COYUNTURA

DE UNA LECTURA EQUILIBRADA DE LA COYUNTURA. SE BUSCA UNA NUEVA DICTADURA 
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ELIGIO DAMAS


Nota: Perdone el lector rompa el ritmo habitual de nuestras publicaciones, pues este tema nos parece no sólo importante sino urgente.
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Dictador Augusto Pinochet
  
           Importantes sectores de la oposición y el gobierno aparecen atrapados por las ideas y acciones de los más radicales.
          El país todo parece acercarse paulatina y quizás más bien rápidamente a una dolorosa confrontación y salida.
         La crisis económica, política y social y la manera de abordarla hacen que en el seno de la oposición, dentro de su sector más radical, se fortalezca la idea de llegar a los extremos, como despertar un  monstruo  que dentro de la Fuerza Armada decida la toma del control del poder, el que se vería obligado, por razones de geopolítica, a pactar con quienes aquello intentan y los intereses imperiales, del gran capital para conservar el nuevo orden. O, en otra instancia, provocar que las fuerzas del gobierno se desborden para justificar los “ideales” de personajes como Almagro, con la intervención de fuerza extranjera. Alternativa que terminaría en lo mismo, imponer un régimen de fuerza que respalde, mediante la represión ante cualquier forma de inconformidad, las medidas que se aplicarían para favorecer a los más fuertes económicamente.
            Cada día se perfila más la idea que de parte del sector más radical de la oposición no hay interés en elección alguna. Varias veces le he preguntado a un amigo opositor, economista para más señas, bastante lúcido y bien enterado de lo que sucede y se piensa en ese mundo del cual simpatiza, de esta manera:
        - ¿Crees que en la oposición haya interés y deseo de llegar ahora al poder y más por alguna vía electoral?
         Su respuesta siempre ha sido: “¡Ninguna!”
         Y se explaya para decirme, que la oposición, desde su óptica de los asuntos económicos, se vería obligada a tomar medidas sumamente duras que le generarían una fuerte resistencia en el movimiento popular, lo que incluye a miles de quienes ahora le respaldan y  con ese ejército, el de Venezuela, no tendrían el necesario respaldo.
           En Brasil, Temer, como Macri en la Argentina, apenas han dado un aviso de lo que aquí se haría. Ahora mismo, el país de los cariocas está encendido por el intento de aprobar una ley que elevaría la edad para jubilaciones y pensiones a los 75 años, para ambos sexos. Es decir, ese “beneficio” llegaría cuando el trabajador esté en la ancianidad o nunca, pues pudiera, buena parte de ellos, morir antes. Esta sola perla es un anuncio de lo que un gobierno controlado por el bando más radical de la oposición venezolana haría. Y Temer, quien hoy usurpa la presidencia de Brasil, tiene un rechazo del 95 por ciento de los brasileños, mientras Lula se perfila con un enorme respaldo.
               Por esa razón, la oposición desdeñó la oportunidad del revocatorio y poco interés muestra en las elecciones regionales. Habla ahora, como Almagro, de elecciones generales, lo que no sólo no se corresponde con lo previsto y el cronograma electoral, sino que supone una violación constitucional que el gobierno no aceptaría y razones para ello le sobran, pues supone un precedente peligroso que abre espacios para violaciones y abusos posteriores, fundamentándose en ese precedente. Todo venezolano despierto y agudo, al margen de la opinión que tenga sobre el gobierno no respaldaría eso, porque es ni más ni menos, que ponernos un lazo en el cuello. Es decir, la oposición hace un juego como muy descubierto y viejo, el de proponer cosas, a sabiendas que serían inaceptables, para mantener viva su estrategia, la de llevar al país a una confrontación que derive en un régimen dictatorial que permita la aplicación de sus recetas. La oposición leyó la lección del Caracazo y supo como la única forma de contener aquello fue la de llenar al país de fosas comunes como la de “La peste”. Por eso quiere un régimen duro que le permite impedir una explosión de esa naturaleza de nuevo o en caso de producirse poder enfrentarla.
            Ese cuadro es el que explica los acontecimientos que ahora estremecen a Venezuela.
          Por eso mismo, hemos dicho arriba, que gobierno y sectores menos radicales de la oposición, no interesados que aquí surja un gobierno de fuerza y dispuesto a ahogar los beneficios, conquistas logradas por los venezolanos más pobres y los derechos democráticos de todos, parecen atrapados en el accionar del bando opositor más radical.
         Pareciera, por supuesto, esto es especulación pura, que el gobierno no ha hecho una lectura apropiada de la coyuntura o dentro de él, también prevalecen las ideas de los menos dados a ceder y buscar acuerdos en espacios opositores donde se discrepa de los más radicales.
           La experiencia del pinochetismo, y, por el grado de influencia que han alcanzado los radicales, más el interés permanente de los gringos de sacar partido sin moralismo ni pararse en hueso,  nos dice que hasta sectores opositores, a quienes les duele se prive al pueblo de los derechos que tiene, podrían ser víctimas de lo que un régimen de fuerza se sienta obligado a hacer para lograr lo que demanden quienes lo controlen. Para esto basta una prueba, Pinochet se llevó por delante al Partido demócrata Cristiano, pese este le apoyo el golpe militar y el presidente del mismo, Eduardo Frei Montalva, según su propia hija, fue asesinado por el gobierno dictatorial, mientras convalecía en una clínica.
            En la oposición misma, gente que ahora hace causa común con las más radicales, por razones fáciles de entender, por ejemplo, al verse afectada como por la congelación, disminución y hasta eliminación de pensiones, fundamentados en determinados parámetros o la elevación exagerada, hasta los límites de lo impagable, como transporte, agua, gas, luz y comunicaciones, inmediatamente pasarán a las filas de la protesta. Ese es el caso de Brasil y la brusca caída del respaldo con que cuenta Macri.
         Dentro de ese cuadro, el régimen que nazca por la fuerza, ese que tratan de imponer desde cierto universo opositor, se verá obligado a reprimir. Ellos, sus promotores bien lo saben, no es historia nueva y menos inventada. Lo que aspiran hacer en materia económica, no es posible en un régimen de libertades. Por eso no quieren elecciones, que aún ganándolas no podrían lograr sus propósitos. La Constitución venezolana tiene la figura del revocatorio y eso le dice a la oposición radical, que un gobierno suyo sería de muy corta vida. Por eso hay que romper la legalidad y llevarse esa constitución por delante. ¿Acaso no fue eso lo que intentó hacer Carmona? Su primera medida, y el mayor abuso a los derechos de las mayorías, fue derogar por decreto una Carta Magna aprobada en referendo popular.
            Pero nada de esto que decimos es secreto y tampoco difícil de imaginar, tanto es así, que hasta nosotros lo percibimos claramente desde el reducido espacio de una biblioteca. Lo sabe entonces gente del gobierno y de la oposición misma.
            Hoy mismo, un académico bastante conocido, con quien he intercambiado opiniones en demasía por distintas vías, acaba de admitir la validez de lo que le vengo diciendo desde hace mucho tiempo. Esto es que abordar a la oposición como un bloque, lo que hace cierta opinión oficial muy sectaria, es un disparate. Que hay más posibilidades de entendimiento en materia económica entre gente de la izquierda, estén o no dentro del gobierno, y factores en la oposición. Que la oposición no es un bloque homogéneo, tanto que es susceptible de fractura, lo que podría concretarse si desde el gobierno, con la debida claridad y audacia, se asumen posiciones con ese fin.
             Pero ese sector opositor, distinto al radical que presiona para que aquí nazca una dictadura, se desarme toda la legalidad, de manera que todo abuso sea posible para poder aplicar las recetas habituales del FMI, aquellas que desataron el Caracazo y acabaron con la popularidad de Pérez, está atrapado por el chantaje de los más radicales y el gobierno parece también atrapado en sus particulares contradicciones.
            Mientras tanto, las acciones violentas en la calle continúan y ellas, aun sin que quienes las ejecutan lo sepan a ciencia cierta o nada les importe, llevan a Venezuela y a quienes aquí vivimos a un precipicio.