Dichos y gestos de ayer
Ciro Bianchi Ross
ciro@juventudrebelde.cu
Rafael Guas Inclán dio en su momento todo su apoyo al dictador Gerardo
Machado. Cayó la dictadura, el 12 de agosto de 1933. Guas se fue al
exilio y cuando regresó, tres o cuatro años después, se reinsertó en
la vida pública como si nada hubiera sucedido. A los que le
reprochaban su vuelta a la política pese a su pasado machadista,
respondía:
: -Caramba, yo acompaño a mis amigos hasta la tumba, pero nadie
pretenderá que me meta en el hueco junto con ellos.
Fue, se dice, el hombre que más duelos despidió en la Cuba
republicana. Y mantuvo la costumbre en Miami, a donde fue a parar en
enero de 1959 luego de haber buscado asilo en la embajada de Chile.
Un día, ya en Miami, le tocó despedir el duelo del general Generoso
Campos Marquetti. Este sujeto fue, en septiembre de 1900, el primer
negro que tuvo en la Isla un nombramiento de juez: en Batabanó, y más
tarde, en 1913, siendo ya Representante a la Cámara, ganó triste
celebridad cuando en ese cuerpo colegislador se opuso a que se
aprobase un crédito de dos mil pesos para comprar juguetes a niños
pobres. Generoso, que no era lo generoso que pregonaba su nombre,
defendió el criterio de que eso no era incumbencia de la Cámara sino
de los ayuntamientos y el proyecto fue rechazado. Tras el golpe de
Estado del 10 de marzo de 1952 formó parte del Consejo Consultivo que
suplantó al Parlamento. No puede establecer el escribidor de dónde le
venía su grado militar pues no parece haberlo ganado en las luchas
por la independencia.
«Hoy venimos aquí a decir adiós al general Generoso, al generoso
general y dejaremos su cuerpo tendido en la tierra que lo sostuvo
amorosamente«, dijo Guas antes de glosar los puntos culminantes de la
biografía del difunto. El orador estaba inspirado pese a que el
cielo, encapotado, presagiaba lluvia. Buen padre, buen marido… Ensalzó
su paso por los tribunales y lo definió como un juez justiciero, y en
la Cámara, como un político sagaz, y subrayó que asumía con dolor la
despedida del amigo y correligionario.
A esa altura la molesta llovizna cobraba fuerzas, pero Guas
continuaba su perorata, imperturbable. «A partir de hoy ya no te
abonaremos: ya no nos abandonarás. No desapareces: te integras a
nuestras vidas más vivo que antes y más fuerte…»
El aguacero era ya torrencial. Aun así, y saboreando una frase que
creyó feliz, añadió el orador: «Lloramos hoy al general Generoso, al
generoso general y el cielo, con esta lluvia inclemente, comparte
nuestro dolor y también lo llora».
Guas Inclán tenía su bufete de abogado en la calle Aguiar esquina a
Muralla, en La Habana Vieja. Fue vicepresidente de la República entre
1954 y 1958, cuando renunció para postularse como Alcalde de La
Habana. Ganó la elección y debía tomar posesión el 24 de febrero del
1959, pero el triunfo de la Revolución lo privó de esa posibilidad. En
aquellos tiempos, la Alcaldía de La Habana, y no la vicepresidencia,
era la segunda posición de la República.
En Miami, a veces, cultivaba la crónica social, como la que escribió
en ocasión de la boda del hijo de Anselmo Alliegro con la hija menor
del presidente Carlos Prío y que apareció publicada en la revista
Réplica que Max Lesnik editaba en esa ciudad. Tremenda combinación.
La reseña del matrimonio del hijo de un político batistiano con la
hija de un político autentico escrita por un político liberal para
ser publicada en la revista de un político ortodoxo. ¡Apaga y vamos!
BAYAMO O MANZANILLO
El dictador Gerardo Machado era hombre vivo, de rápida repuestas, pero
muy inculto. Un día en Santiago de Cuba, dijo sus colaboradores:
—Mañana, cuando «váyamo» a Manzanillo.
Uno de los del séquito presidencial se atrevió a rectificarlo:
—«Váyamo», no, vayamos.
—No —respondió Machado— mañana a Manzanillo, a Bayamo vamos después.
Machado vivía rodeado de una corte de adulones. Parece que fue el
dibujante Eduardo Abela quien los representó en sus caricaturas
mediante una guataca; de ahí el implemento que los identifica. En
una ocasión preguntó la hora y uno de los apapipios que lo rodeaba
respondió: La que usted quiera, general. Y el periodista conservador
Wilfredo Fernández, uno de los padres del cooperativismo y que se
suicidó en la Cabaña tras la caída de Machado, solía repetirle:
«Gerardo, ha comenzado tu milenio».
Para los que gustan de este tipo de información, dirá el escribidor
ahora que fue en 1930 cuando el general Alberto Herrera, jefe del
Ejército, nombró al capitán Manuel Crespo Moreno jefe de la guardia
presidencial, con sede en el castillo de Atarés.
EL CIEGUITO DE MADRID
Juan Emilio Friguls —se honra el escribidor al recordarlo— fue un
periodista de toda la vida. Era todavía estudiante cuando se le aceptó
como cronista católico del periódico Información. Entonces, el doctor
Santiago Claret, director y propietario de dicho diario, le hizo
sugerencias y recomendaciones, entre ellas que jamás elogiara ni
resaltara el quehacer de ningún periodista que no perteneciera a la
redacción de Información. Andando el tiempo, Sergio Carbó, director y
propietario de Prensa Libre ganó el premio «Justo de Lara», el
galardón más relevante del periodismo cubano en la época, que otorgaba
la tienda El Encanto, con un artículo sobre la Nochebuena cristiana, y
Friguls se sintió obligado a reseñar el hecho en su columna.
Información era un periódico de sesenta o setenta páginas y Claret se
lo leía de punta a cabo antes de que saliera para la imprenta. Leía no
solo las noticias y artículos de fondo, sino los anuncios, los
clasificados y las esquelas mortuorias y notas necrológicas. No le
agradó nada el texto sobre el premio de Carbó e hizo llamar a Friguls
a su oficina. Estaba hecho una furia.
-¿Me puede explicar el porqué de esta artículo? ¿Cómo es posible que
usted se atreva a ensalzar en mi periódico al director de un órgano de
la competencia? —preguntó y sin dar a Friguls tiempo para responder,
inquirió si conocía el cuento del cieguito de Madrid. Ante la
respuesta negativa del joven columnista, contó entonces que en los
días de la invasión napoleónica a España, todas las mañanas, en la
Puerta del Sol de la capital española, un ciego anunciaba las
victorias del ejército español sobre el enemigo.
Decía: «Hoy que nuestro ejército derrotó al abominable ejército
francés, una limosnita por el amor de Dios. Y así, un día tras otro,
el ciego pedía su limosna luego de anunciar una supuesta victoria
española sobre los invasores. Pero en una ocasión alguien que lo
escuchaba a diario pregonar aquellos triunfos detuvo su camino para
preguntarle si el ejército francés no ganaba ninguna batalla.
—Sí —respondió el ciego—. Las gana, pero esas las anuncia el
cieguito de París.
Accedió al fin el director de Información a publicar la página de
Friguls sobre Carbó. Claret tenía una concepción particular del
periodismo. En su diario elogiaba sin reservas al gobierno de turno
hasta que cesaba en el poder. Cuando eso sucedía comenzaba a elogiar
con el mismo ímpetu al gobierno siguiente. Decía que Información tenía
una línea, una sola línea y era una línea gubernamental, pero que
Información no tenía la culpa de que cambiasen los gobiernos.
NADIE SE LOS VA A CREER
Quiso la dirección del Partido Socialista Popular que el periódico
Hoy, vocero de esa organización política, tuviese talleres propios y a
ese efecto, con ánimos de conseguir el dinero necesario, llevó
adelante una colecta popular. Se apelaba a obreros y empleados a que
hicieran su contribución, por modesta que fuera, y se recurría
asimismo a la generosidad de algún que otro exponente de las llamadas
«clases vivas».
Un «trío» de recaudadores decidió.visitar con ese fin el Diario de la
Marina, y ya en la redacción del rotativo de Prado y Teniente Rey,
pidió hablar con Pepín Rivero, su director propietario. No demoraron
en ser atendidos. El columnista de «Impresiones» —así se titulaba su
espacio en periódico que dirigía— los recibió con cordialidad y
enterado del propósito de la visita no demoró en extenderles un cheque
con una generosa contribución.
Al ver la cifra, los recaudadores no pudieron reprimir su asombro.
—Señor Rivero —dijo uno de ellos— . Si usted quiere mantenemos esta
donación en secreto…
Pepín se encogió de hombros.
—No, no, qué va. Díganlo si quieren. . ¡Total! Nadie se los va a creer.
LA MAYORÍA DE EDAD
Es el 4 de septiembre de 1933. Se ha consumado el golpe de Estado que
protagonizó un sargento llamado Batista. Las nuevas autoridades acuden
al Palacio Presidencial a entrevistarse con el mandatario depuesto,
Carlos Manuel de Céspedes, hijo del Padre de la Patria.
Allí están Ramón Grau San Martín, Porfirio Franca, José Miguel
Irisarri, Guillermo Portela y Sergio Carbó, esto es, los llamados
pentarcas que conforman el gobierno colegiado que asumió el poder.
También Fulgencio Batista, aún con sus galones de sargento, Carlos
Prío… Los hacen subir al segundo piso donde Céspedes, de pie, los
espera en el despacho presidencial. Es, dijo un testigo, de una
solemnidad pontificia. Nadie habla. Al fin, Céspedes rompe el
silencio.
—¿Y bien, señores?
Batista se escurre detrás de Carbó que calla al igual que el resto
del grupo. Al fin, Grau toma la palabra.
—Señor, hemos venido a decirle que la junta revolucionaria se ha
hecho cargo del gobierno y es un honor recibirlo de maños de un
patriota como usted.
—¿Quiénes integran esa junta? —pregunta Céspedes.
—El Directorio Estudiantil Universitario, la Unión Revolucionaria, el
ABC Radical, Pro Ley y Justicia…
—¿Se consideran lo suficientemente fuertes esos grupos para destituir
un gobierno legal?
—Es que la junta la integran además todos los soldados y marinos del país.
Ante la respuesta, el mandatario retrocede. Señala hacia el retrato
de su ilustre progenitor y pregunta:
—¿Se dan cuenta ustedes de la responsabilidad que contraen?
Grau se pone las manos en la cintura, en gesto característico. Responde:
—Hace años, señor, que cumplimos la mayoría de edad.
.
.
--
Ciro Bianchi Ross
cbianchi@enet.cu
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lunes, 5 de febrero de 2018
sábado, 3 de febrero de 2018
--- Mensaje reenviado --------
De: Jesus Dueñas cagliostroduenas@gmail.com
Para: lpenton lpenton@my.com
Fecha: viernes, 19 enero 2018, 11:04AM -05:00
Asunto: En vivo y directo la crónica..
Vivir del cuento: programa humorístico estelar de la televisión cubana
Jesús Dueñas Becerra
Crítico y periodista
Vivir del cuento, con guión de Jaime Fort, y dirección del realizador
Ignacio Hernández (Nachi), es el espacio humorístico que transmite los
lunes, de 8:30-9:00 pm, el Canal Cubavisión de la Televisión Nacional.
Jaime Fort es escritor, dramaturgo y miembro de la Asociación de
Medios Audiovisuales y Radio de la Unión de Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC). Realizó una versión criolla del clásico Alicia en el
País de las Maravillas, obra original del ilustre escritor Lewis
Carroll. Incursionó con éxito en el campo de la dirección teatral con
la puesta en escena de Pedro y el Lobo y escribe guiones para
disímiles espacios de la pequeña pantalla insular.
Según los hallazgos de encuestas realizadas por el departamento de
Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión
(ICRT), Vivir del cuento es el programa humorístico que cuenta con
mayor aceptación por parte de la teleaudiencia en la mayor isla de las
Antillas.
El papel protagónico lo interpreta —con indiscutible excelencia
artístico-profesional— el laureado actor Luis Silva, Premio Caricato
de Actuación 2012, quien le presta piel y alma a Pánfilo Epifanio. A
su alrededor giran el carismático actor Andy Vázquez (Facundo,
«Aguaje», Bienvenido), Mario Sardiñas (Chequera), así como un grupo de
actores habituales o invitados, quienes configuran el elenco artístico
de dicho espacio estelar (por la calidad estético-artística que lo
identifica en la pequeña pantalla insular).
En Vivir del cuento, el telerreceptor disfruta al máximo cómo los
personajes interactúan con la comunidad, con los vecinos del edificio
multifamiliar donde viven, aman, sueñan y crean, así como participan
en las situaciones involucradas en la cotidianidad de la existencia
terrenal humana.
La característica fundamental de ese programa es la comedia de
situaciones o de equívocos, generados por la torpe conducta de
Chequera (la contrafigura), quien compromete la paz y la tranquilidad
espiritual a la que aspira el viejito Pánfilo, quien se caracteriza
por resolver con jocosidad los conflictos generados por su «amigo del
alma».
El ocurrente personaje que desempeña Silva es —hoy por hoy— el más
popular en el género humorístico, ya que, con inteligencia global y
emocional, utiliza recursos técnico-interpretativos que sabe alternar
con gran talento, para provocar la sana carcajada e invitar al
televidente a la meditación serena y profunda, que consiste en hacer
silencio interior para escuchar los sonidos que emite nuestro yo, el
auténtico, el verdadero.
Según mi apreciación, hay un Pánfilo en potencia en todas las personas
de la tercera edad. Tiene algo de los ancianitos que deambulan por la
calle, pero no solo frases interiores, emociones, sentimientos y
preocupaciones de las personas de edad avanzada, sino también los
gestos, así como la forma de caminar con cierta dificultad en la
locomoción.
Para prestarle piel y alma a ese personaje, Silva departió con
familiares de la edad tardía en el hogar donde reside. Por lo tanto,
Pánfilo tiene un poco del carácter de los adultos mayores que conviven
con él, y que se alteran, se descompensan por cualquier cosa, por
insignificante que parezca ser, pero para ellos/as es muy importante.
Sin embargo, en su comportamiento cotidiano, son seres humanos muy
correctos y educados.
Silva descubrió en esos senescentes los valores éticos-morales,
humanos y espirituales en que se estructurara la personalidad de
Pánfilo, quien lucha para ganarse un poco de guita (como diría un
argentino), pero lo hace desde una irreprochable posición ética: no
roba, no estafa, no agrede a nadie ni con el pétalo de una flor.
Por otra parte, Pánfilo es una persona con cierto nivel cultural y
educacional, que ha leído mucho. Tanto es así, que se inventó la
historia de que les sabe un mundo a las matemáticas, porque laboraba
como economista antes de acogerse a la jubilación por vejez.
Pánfilo siempre ha dicho lo que se le ha ocurrido, pero lo ha sabido
decir sin herir o lastimar a nadie y mucho menos ridiculizar al otro o
no yo. El tema puede ser en extremo complejo, sensible y hasta difícil
de tratar en los medios, ya que son situaciones embarazosas, pero él
se las arregla ingeniosamente para conferirles un toque humorístico
sui generis, y como por arte de magia, convertir lo feo en bello
(entendido como todo cuanto enaltece la dignidad humana del hombre y
la mujer).
El personaje es, en esencia, muy simpático. No es grosero, ordinario,
o jactancioso. Todo lo contrario, respetuoso en grado sumo.
El telespectador que cada semana le abre las puertas de la pantalla
chica se solidariza con él. El adulto lo percibe como compañero y
amigo, ya que afronta idénticos problemas y parecidas reacciones; los
adolescentes y jóvenes ven en Pánfilo a los progenitores; y los
«pequeños príncipes» idolatran al abuelito que tienen en casa.
No obstante la creciente popularidad de que goza dicho espacio en la
televisión cubana, estoy completamente seguro de que si no fuera por
la puntual participación de Luis Silva en Vivir del cuento, hubiera
sido «otra historia […] otra historia».
VIVIR DEL CUENTO
--- Mensaje reenviado --------
De: Jesus Dueñas cagliostroduenas@gmail.com
Para: lpenton lpenton@my.com
Fecha: viernes, 19 enero 2018, 11:04AM -05:00
Asunto: En vivo y directo la crónica..
Vivir del cuento: programa humorístico estelar de la televisión cubana
Jesús Dueñas Becerra
Crítico y periodista
Vivir del cuento, con guión de Jaime Fort, y dirección del realizador
Ignacio Hernández (Nachi), es el espacio humorístico que transmite los
lunes, de 8:30-9:00 pm, el Canal Cubavisión de la Televisión Nacional.
Jaime Fort es escritor, dramaturgo y miembro de la Asociación de
Medios Audiovisuales y Radio de la Unión de Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC). Realizó una versión criolla del clásico Alicia en el
País de las Maravillas, obra original del ilustre escritor Lewis
Carroll. Incursionó con éxito en el campo de la dirección teatral con
la puesta en escena de Pedro y el Lobo y escribe guiones para
disímiles espacios de la pequeña pantalla insular.
Según los hallazgos de encuestas realizadas por el departamento de
Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión
(ICRT), Vivir del cuento es el programa humorístico que cuenta con
mayor aceptación por parte de la teleaudiencia en la mayor isla de las
Antillas.
El papel protagónico lo interpreta —con indiscutible excelencia
artístico-profesional— el laureado actor Luis Silva, Premio Caricato
de Actuación 2012, quien le presta piel y alma a Pánfilo Epifanio. A
su alrededor giran el carismático actor Andy Vázquez (Facundo,
«Aguaje», Bienvenido), Mario Sardiñas (Chequera), así como un grupo de
actores habituales o invitados, quienes configuran el elenco artístico
de dicho espacio estelar (por la calidad estético-artística que lo
identifica en la pequeña pantalla insular).
En Vivir del cuento, el telerreceptor disfruta al máximo cómo los
personajes interactúan con la comunidad, con los vecinos del edificio
multifamiliar donde viven, aman, sueñan y crean, así como participan
en las situaciones involucradas en la cotidianidad de la existencia
terrenal humana.
La característica fundamental de ese programa es la comedia de
situaciones o de equívocos, generados por la torpe conducta de
Chequera (la contrafigura), quien compromete la paz y la tranquilidad
espiritual a la que aspira el viejito Pánfilo, quien se caracteriza
por resolver con jocosidad los conflictos generados por su «amigo del
alma».
El ocurrente personaje que desempeña Silva es —hoy por hoy— el más
popular en el género humorístico, ya que, con inteligencia global y
emocional, utiliza recursos técnico-interpretativos que sabe alternar
con gran talento, para provocar la sana carcajada e invitar al
televidente a la meditación serena y profunda, que consiste en hacer
silencio interior para escuchar los sonidos que emite nuestro yo, el
auténtico, el verdadero.
Según mi apreciación, hay un Pánfilo en potencia en todas las personas
de la tercera edad. Tiene algo de los ancianitos que deambulan por la
calle, pero no solo frases interiores, emociones, sentimientos y
preocupaciones de las personas de edad avanzada, sino también los
gestos, así como la forma de caminar con cierta dificultad en la
locomoción.
Para prestarle piel y alma a ese personaje, Silva departió con
familiares de la edad tardía en el hogar donde reside. Por lo tanto,
Pánfilo tiene un poco del carácter de los adultos mayores que conviven
con él, y que se alteran, se descompensan por cualquier cosa, por
insignificante que parezca ser, pero para ellos/as es muy importante.
Sin embargo, en su comportamiento cotidiano, son seres humanos muy
correctos y educados.
Silva descubrió en esos senescentes los valores éticos-morales,
humanos y espirituales en que se estructurara la personalidad de
Pánfilo, quien lucha para ganarse un poco de guita (como diría un
argentino), pero lo hace desde una irreprochable posición ética: no
roba, no estafa, no agrede a nadie ni con el pétalo de una flor.
Por otra parte, Pánfilo es una persona con cierto nivel cultural y
educacional, que ha leído mucho. Tanto es así, que se inventó la
historia de que les sabe un mundo a las matemáticas, porque laboraba
como economista antes de acogerse a la jubilación por vejez.
Pánfilo siempre ha dicho lo que se le ha ocurrido, pero lo ha sabido
decir sin herir o lastimar a nadie y mucho menos ridiculizar al otro o
no yo. El tema puede ser en extremo complejo, sensible y hasta difícil
de tratar en los medios, ya que son situaciones embarazosas, pero él
se las arregla ingeniosamente para conferirles un toque humorístico
sui generis, y como por arte de magia, convertir lo feo en bello
(entendido como todo cuanto enaltece la dignidad humana del hombre y
la mujer).
El personaje es, en esencia, muy simpático. No es grosero, ordinario,
o jactancioso. Todo lo contrario, respetuoso en grado sumo.
El telespectador que cada semana le abre las puertas de la pantalla
chica se solidariza con él. El adulto lo percibe como compañero y
amigo, ya que afronta idénticos problemas y parecidas reacciones; los
adolescentes y jóvenes ven en Pánfilo a los progenitores; y los
«pequeños príncipes» idolatran al abuelito que tienen en casa.
No obstante la creciente popularidad de que goza dicho espacio en la
televisión cubana, estoy completamente seguro de que si no fuera por
la puntual participación de Luis Silva en Vivir del cuento, hubiera
sido «otra historia […] otra historia».
YO TAMBIÉN ME QUEJO, PRESIDENTE CANTV Y ES DE USTED LA CULPA
ELIGIO DAMAS
Un colega, le llamo así porque como
quien esto escribe, también lo hace por Aporrea.Org., reclamó al Presidente de
CANTV, no se hiciese “el desentendido” por el problema que él y un grupo de sus
vecinos, padecen por la ineficiencia y hasta desidia de la empresa telefónica.
Por casualidad, digámoslo con una
expresión muy coloquial del gusto de los orientales, soy algo así como o casi
vecino del señor Hermo Rosales, personaje a quien sugiero arriba, por la
información o dirección que al respecto dio en su reclamo y a esta fecha llevo
tres meses o más sin servicio telefónico. Pero tampoco soy el único en este
espacio más acá o más allá. Tengo entendido que la avería que afecta mi línea telefónica,
al parecer en un cable subterráneo, también tiene sin ese servicio a más de
2500 viviendas y hasta locales comerciales. Y por supuesto, para no dejar gato
encerrado, aunque si hay como veremos más adelante, pero no por nuestra
denuncia, eso incluye el servicio de Internet con todo lo que eso significa
para mucha gente. En nuestro caso particular, tomando en cuenta mi edad, ya voy
a cumplir en unos días ochenta años, lo que pudiera hacerme acreedor a un bono
particular del presidente por haber trabajado como educador casi cuarenta y
todavía lo hago intensamente como escritor, no sólo de artículos para Aporrea y
otros medios, como el Blog de Eligio Damas, sino también de cuentos, novelas,
poesía y ensayos sobre todo de historia nacional y regional, sin percibir nada
material a cambio, sino como decimos los venezolanos, “sólo por darme el
gusto”, estoy seriamente afectado por CANTV, pues me obliga a salir a la calle
constantemente a buscar un “Cyber” o casa de algún amigo que me socorra, para
enviar mis trabajos, pero por algo más importante, buscando la manera de estar
lo mejor informado y para lo tanto que escribo. Es decir, soy un afectado por
los cuatro costados.
Yo en particular hasta ahora, lo
confieso, no había hecho gestión alguna, pues me he confiado en las que han
hecho personas de mi sector y hasta de mi grupo familiar. Además, cuando todo
comenzó, porque todo tiene un comienzo, me pasó la misma vaina que con la
crisis económica, creí vendría pronto un repunte por lo que sé, lo que bien
fundamentado está, no por la gente sino las potencialidades del país. Aunque
sucede que uno no sabe cuán torpe puede ser un hombre o un grupo, por la
torpeza misma, las complicidades y los cómplices. Pero me quedé con los crespos
hechos. Creo que si algo tiene la conducta de los camaradas que gobiernan y
manejan las empresas del Estado, es mucha coherencia en lo de hacer con empeño
todo lo posible por acabar, como Atila, todo lo que sus caballos pisen.
Pero arriba hablé de gato encerrado
no de caballos. Hay muchos comentarios y referencias concretas, que parecieran
sugerir como “compatriotas rodilla en
tierra” de CANTV, hacen de manera casi mágica, que el estado de incomunicación
de alguien, aun estando en el área afectada, desaparezca. Y sé de personas que,
por esa “picardía” venezolana con la ayuda técnica han podido recuperar el
servicio
Los técnicos que uno halla en la
calle, y hablo de mi calle, cuando les hallamos a las puertas de alguna casa
afectada, a la cual llega la línea al instante que ellos se van, nos informan
que todo se debe a ese cable dañado o de unos tales cajetines en el mismo
estado que CANTV debe reponer y no lo hace. Las respuestas son tan distintas
como distintos son los personajes. Cuando uno les pregunta cuándo será eso,
responden con el clásico gesto de doblar los hombros un poco hacia adelante,
levantarlos levemente, doblar los antebrazos, ponerlos en forma vertical y
mostrar las palmas de las manos a quien le habla, lo que quiere decir, ¡vaya
usted a saber! Claro, debo reconocerlo,
formo parte de los egresados de la escuela que forma tipos para que nunca se
muestren predispuestos a que les pregunten ¿cuánto hay pa´ eso? Lo que es lo
mismo que reconocer, lo que suele decirme mucha gente, soy un de los tantos
pendejos que todavía quedan.
Un amigo, que habló con un amigo
suyo, quien es importante funcionario de
la empresa telefónica en Caracas y este a su vez le puso en contacto con el
gerente de la empresa en Anzoátegui, recibió de este como respuesta, hace dos
meses, que se habían robado el cable subterráneo. Es decir, no fue que se dañó,
según la versión como oficial, sino otra. Pero además, lo tranquilizó
diciéndole que ya el cable había llegado, no me pregunten de dónde ni cómo,
porque no lo sé y a mi amigo tampoco se lo dijeron, y que en pocos días, ya
hace dos meses, repito, todo estaría resuelto. Y yo y el amigo nos comimos ese
cable.
Pero lo más curioso e irónico de
todo esto es que, desde el mismo momento que me quedé sin teléfono, las tarifas,
del servicio fijo e Internet, aumentaron sustancialmente, aunque admito que
todavía siguen siendo baratas. Como que antes, más o menos pagaba por los dos
servicios unos trescientos cincuenta bolívares y ahora tuve que pagar, por cada
mes vencido unos seis mil bolívares. Y repito me parece sigue siendo muy
barato, sobre todo si tomamos en cuenta que un tomate o un huevo puede costar
mucho más de eso y un kilo de carne casi cuatrocientos mil. Pero lo más curioso
e irónico de todo eso es que cada fecha de vencimiento de mi tarifa, CANTV a
través de mi móvil, ya que no puede por la línea fija, me amenaza veladamente
por si dejara de pagar. Y voy y pago, pues no quiero se agarren de ese error
mío para quitarme la línea e invalidar mi reclamo. No quiero pues prodigarme en
favores para que los magos hagan que mi línea pase a mano de otro.
Y todo esto, señor presidente de CANTV,
como piensa el colega Hermo Rosales, es culpa suya. No deje que culpen a Maduro,
el pobre tiene ya demasiadas cosas
encima y lo que menos falta le hace es gente que le ponga piedras en el camino
y contribuya en su contra por lo que pudiera perder las elecciones o favorezca
la abstención de lado y lado, lo que sería muy malo para él y hasta para usted
mismo. Le prometo que no lo olvidaré, cada cierto tiempo me encargaré de
recordarle la deuda que conmigo y mis vecinos tiene.
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