martes, 27 de marzo de 2018

GUERRA ECONÓMICA Y SAINETE DE LOS ATUNEROS. OTRA VEZ LA MAFIA


Por: Eligio Damas | 
            Nota: Este artículo, con el mismo título, salió en Aporrea. Org y Blog de Eligio Damas, los días 08 y 06 de febrero de este año respectivamente. Lo repongo para llamar la atención como las mafias de la pesca, según dicen en Cumaná, “juegan la guayaqueta” con el gobierno. Observe el lector, entre otras cosas, que uno o dos días antes de publicarlo, razón por la que lo escribimos, los magnates de la pesca de atún, acordaron con el ministro del área, por el derecho que corresponde a Venezuela, entre otras cosas, traer al país buena parte de lo pescado, en un lapso de 25 días a partir de la fecha de la reunión, para venderlo al precio de 40 ó 45 mil bolívares el kilo. Justamente estando en Semana Santa, 40 días después de aquel acuerdo, hemos podido percatarnos que no se ha cumplido y pareciera que el gobierno volvió a olvidar el asunto.  No sé si este es olvidadizo, no hay quien haga seguimiento a las cosas o abundan los fantasmas.
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Anoche, por VTV, después de haber dejado este artículo a medio terminar, escuché la noticia y hasta vi el video que apoyaba la misma, según la cual los dueños o gerentes de los barcos atuneros que mencionaremos abajo, se "comprometían" con un funcionario del gobierno que no pude identificar, supongo el ministro del área, con el cual ya antes habían asumido la obligación incumplida de traer al país, como quienes algo nos regalarían, pero no ya, sino dentro de 25 días, una cantidad en apariencia grande de kilos de atún. Incluso el ministro, tome en cuenta el lector y no olvide, porque el gobierno posiblemente todo esto va a volver olvidar, puso precio de 35 ó 40 mil bolívares por kilo. Tome en cuenta el lector, cuando se entere, por qué comenzamos con esto, que la información no dice que están entrando los barcos con esa carga, sino dan un plazo como para que vayan al Pacífico y regresen a cumplir el compromiso. Eso indica que pudieran haber estado dispuestos a seguir haciendo lo que venían, si no se produce la denuncia de la cual hablaremos abajo.
Lo de la pesca es una versión de la guerra económica que el gobierno como si se la hace así mismo o por olvidadizo deja que se la hagan. Aunque para ser justos, este y la mafia parecieran "encambimbarse" para hacérsela a los venezolanos, sobre todo a los pobres. Debo advertirle a algún purista que aparezca por allí que "encambimbarse" es un verbo del lunfardo, por lo menos cumanés, que quiere decir ponerse de acuerdo con oscuros fines.
Tengo un amigo que no olvida, y con eso me jode porque él es opositor de vieja data, recordándome como Maduro se hizo filmar hace un año en un buque atunero que llegó del Pacífico, de esos del convenio venezolano con una flota supuestamente extranjera a la cual se le financia con dólares preferenciales, combustible casi regalado, a traer un poco de su carga y nos dijo a nosotros, "a partir de ahora podrán comerse su parrilla de lomo de atún a precio solidario". Apenas llegó a Cumaná, la carga fue vendida a uno o dos empresarios y a un precio como de aquí a la luna del que sugirió el presidente. Por supuesto, no abundó quienes se pudiesen comer esa parrilla de lomo de atún. Entre los pocos que lo hicieron fue Maduro, hasta en el puesto de mando del propio barco.
El mismo presidente, seis meses después, lo que quiere decir también hace seis meses, en una de esas comparecencias públicas, creo si mi memoria no me falla, cuando se instaló la ANC, denunció que hasta ese momento, del convenio pesquero, no dijo atunero, es posible haya dicho así porque a él el pescado no le gusta o no sabe nada de eso, tal como que el casabe tampoco le sabe a nada, a las rentas nacionales no le había entrado ni un dólar y ordenó, al funcionario a cargo de eso y quien aquello firmó por Venezuela, abrir una averiguación, con lo que quiso decir, por lo menos así lo vi yo, que este no sabía nada o como decimos los cumaneses "se estaba haciendo el mogollón" o jorungándose la nariz. Quizás, pudiera ser, según lo habitual que uno observa, se le olvidó esa obligación.
Días atrás, traté lo relativo al tajalí, especie a la que ahora, según un amigo de Margarita, llaman el "oro gris", el bagre y la raya, por lo que me limitaré a poner los enlaces de manera que quien lo crea necesario se entere de aquellos asuntos. https://www.aporrea.org/economia/a257976.htmlyhttps://www.aporrea.org/contraloria/a258031.html.
Lo que sí puedo informar, pues acabo de llegar del mercado, porque lo hago como cualquier ser humano que vive la vida tal como es, las especies que hago mención en esos trabajos ya rebasaron los precios que enunciaron llegarían en vista de la inflación misma y del control que los caveros y chinos están ejerciendo en la distribución de esas mercancías. Por ejemplo, la raya que hace poquito, en diciembre estaba ya encareciendo, bárbaramente estaba en 90 mil bolívares el kilo, hoy su precio es de doscientos cincuenta mil. Es decir, comer ese "mata hambre", como le llamó mi amigo de Margarita, se volvió una vaina de lujo.
Hoy domingo 04-02-18, José Vicente Rangel en su habitual programa, inesperadamente para nosotros, vuelve sobre el mismo asunto y denuncia, palabras más o menos, que una flota atunera extranjera, compuesta por 25 barcos que operan en el Pacífico por cuenta de Venezuela, dado el derecho que tenemos a ello, por lo que reciben sus dueños dólares preferenciales y combustible prácticamente regalado, no ha aportado todavía un dólar a las arcas nacionales, a lo que está obligada por el convenio y también incumple lo de traer al país una parte importante de lo que pescan o compran, pues según Rangel, apenas lo hacen con una cantidad insignificante.
No sé si son cosas de uno, por eso de estar siempre como buscándole cuatro patas al gato, pero esta denuncia de José Vicente, pareciera ser exactamente la misma que hizo hace seis meses el propio presidente en la ANC y por la cual ordenó al ministro respectivo hiciese las gestiones del caso.
Esta denuncia aparece muy asociada y como hasta pegada en el tiempo a la con que iniciamos este trabajo. Es decir, como bastó que Rangel denunciase aquello para al día siguiente, el "ministro de pesca" – supongo hay uno, aunque no sepa que es un anzuelo, el de pescar peces, pero sí de muchas cosas –llamase a su despacho a los gerentes de la flota pesquera y les dijese más o menos esto:
-"Panas, no son vainas mías. Por mí les dejase seguir haciendo lo que están haciendo. Tomen en cuenta que los he dejado hacer sabiendo que ustedes cumplirían, pero el presidente me llamó a botón. José Vicente Rangel puso la denuncia que les envuelve a ustedes y a mí me deja como en entredicho. Y yo también soy pana del presidente y debo cuidar ese status".
Se rascó la cabeza, como ordenando las ideas y, mostrando no estar convencido de lo que decía, continuó:
-"Hagan algo, arrímense al mingo; por lo menos una oferta para calmar los ánimos, ustedes saben que aquí se anuncia lo que se va a anunciar y luego todo el mundo se olvida".
Los tipos, que por supuesto nada tienen de tontos y bastante jugo le han sacado ya al negocito, aparecieron sonrientes y como muy animados a arrimar el hombro, hicieron su oferta, pero como ya dije, no para ya, porque los barcos que ahorita pudieran estar llenos ya tienen quienes por ellos esperan, sino para dentro de 25 días.
Quizás esperan que, como tenemos muy mala memoria, para mediados de marzo, metidos como estaremos en la campaña electoral, a todo el mundo se le haya olvidado eso, empezando por el ministro y sus barcos sigan la ruta que ahora y antes han trazado.
Tengo la impresión y debo ser sincero para demostrar mi mejor buena fe, que lo que más afecta al gobierno, pese a la agresión, soberbia, saboteo y ambiciones del capital gringo, que se expresa con esa oferta o amenaza de golpe de Estado de Tillerson, que al gobierno nuestro lo que más le afecta, no es la brújula, cuya aguja anda dando bandazos, sino la mala memoria. Si no hay memoria aquí, tampoco allá, menos acullá.


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lunes, 26 de marzo de 2018

DELCY RODRÍGUEZ "MÁS NUNCA DEJAREMOS EL PODER". ELEGIR, ALTER


 ELIGIO DAMS
           Nota: En el año 2011, recién derrocado Gadafi, escribimos este artículo, al cual al editarlo ahora sólo le hemos agregado la primera parte del título y esta nota. Lo hacemos por creerle vigente desde nuestra perspectiva.
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            Lo de Libia ha removido muchos cimientos. Ha generado confusiones trascendentes fuera de aquel país y hasta en áreas lejanas en donde se desarrollan los acontecimientos, que son los alrededores del Mediterráneo y norte de Africa.
            Tanto que algunos saltaron como automáticamente a defender lo que no era lo esencial y acrìticamente asumieron posiciones de solidaridad, que posteriormente revisaron para llegar a tropezones al sitio de donde debieron partir.
            La obsesión de las grandes potencias por las riquezas del país africano, les llevó desbocarse contra Gadafi, quien venía siendo un buen aliado y a éste reivindicó, puede que transitoriamente, ante los hombres que aman la libertad y justicia
            Saddam Hussein, no era el gobernante por el cual ningún hombre progresista o de izquierda, hubiese roto una lanza por defenderle. Pero haber protestado contra la invasión a Irak, fundamentada de paso en odiosas mentiras, fue una actitud noble. Se hizo no por Husseìn, sino por principios profundos como “la libre determinación de los pueblos, la soberanía y los derechos humanos”. Nadie, ningún gobierno, por muy poderoso que sea, aunque sus integrantes se crean ungidos por los dioses, tiene derecho a intervenir en los asuntos de otros países.
            Esa conducta, por encima de cualquier otro motivo, debió regir la asumida, en un primer momento, frente al conflicto que estalló en Libia y las posteriores decisiones intervencionistas de los “llamados aliados” o más bien cómplices, liderados por Estados Unidos.
            En el campo de la izquierda, han abundado opiniones, que ahora parecen reforzadas, que consideran a Gadafi como un adalid en la lucha antiimperialista y amigo de las causas populares y de liberación. Pero también, aquellas que piensan que el dirigente libio, desde tiempo atrás, entró en contubernio y asociaciones de distinta naturaleza con el capital norteamericano y europeo.
            Unos cuantos, como se le ha criticado también en la derecha, lo hemos hecho, entre otras razones,  por haber aquél permanecido más de cuarenta años en el poder, sin haberse sometido a un procedimiento que de acuerdo a nuestras concepciones y procedimientos tenga respetabilidad de origen. Así mismo, que  en su entorno, como con expectativas de sucesión, estén sus hijos; lo que huele a aquello que solemos llamar nepotismo. Lo que se practica en Corea del norte, donde el hijo sucedió al padre y ahora el hijo de aquel está de prevenido al bate, no tiene nada que ver con lo revolucionario, parece prevaler la herencia y hasta el “linaje”. Por cierto, al evocar a aquel país, uno lo asocia triste y rabiosamente al poeta venezolano Alí Lameda.
            Por supuesto, que no es por eso que los gringos promueven la invasión a Libia; de ser así, ahora estarían planificando el derrocamiento de un buen número de gobernantes eternos y hereditarios que plenan el mundo árabe; pero no lo harán porque son socios y más que panas. Sucedió que el régimen de Gadafi entró en conflicto, como sucedió en el entorno musulmán, y los gringos, que en todo caso no se las juegan todas a él, han querido pescar en río revuelto.
            A los gringos y al capital, aunque finjan de defensores de la democracia, elecciones y hasta la alternabilidad, estos principios no les importan para nada, si  los negocios marchan sobre ruedas. Las pruebas sobran.
            Pero los revolucionarios, enemigos del anquilosamiento, burocratismo, senectud política, personalismo, culto a la personalidad, derecho celestial de sucesión y  petrificación de las ideas, no pueden defender la perpetuidad en el poder. Eso contradice la dialéctica de la vida.
            Ese principio, de lo perpetuo, justificado en el “origen divino de los reyes”, quienes a su vez eran los grandes propietarios y agentes de sus iguales o el resto de la clase dominante, se sustentó en la necesidad de mantener el estado de cosas tal como era y para que no cambiase. El rey era la clase en el poder.
            La alternabilidad burguesa, esa que estuvo en nuestra constitución fue un invento de las clases nuevas, para generar en los pueblos la falsa idea o expectativa de la posibilidad de cambio. Pero el burgués gobernante y quien le sustituye, cada cierto tiempo, disfrazado para parecer diferente, sólo se ocupan que todo siga como iba. Sólo se cambian las cortinas y los rayados en las calles.
            De modo que perpetuidad, que lo ejerce una persona, y alternabilidad que cambia un títere por otro, resultan la misma cosa. El cambio en las relaciones de producción, distribución e intercambio en ambos casos está secuestrado, maniatado y amordazado. Apenas de vez en cuando se le suelta para que se desentumezca. Ambas formas le sirven al estado burgués y de hecho le han servido, le sirven y seguirán sirviéndole.
            A los gringos no les incomodó que Gómez pasara más de tres décadas en el poder y tampoco ningún otro dictador y gobernante eterno como Chapita, Pinochet o Batista.
            Lo que a ellos, gringos y capitalistas de cualquier parte molesta o agrada es lo qué ese gobernante hace y cómo se comporta.
            De modo que es falso pensar que el capitalismo tiene como principio sagrado la alternabilidad.
            Obama, es un preso y marioneta más en el salón oval, de una clase que ha impuesto una dictadura al pueblo estadounidense y al planeta todo.
            Es a los revolucionarios a quienes nos interesan esas “sutilezas” que algunos llaman curiosamente “pequeño burguesas”. Elegir por las bases los cuadros dirigentes, ratificarles o sustituirles si fuese necesario no es un ritual o proceder irracional; las elecciones de segundo grado, sea cual la forma que adopten, o se les llame de manera extraña, es una vieja forma de dominación, manipulación de la oligarquía y las castas gobernantes. Es cuestión  vital, porque la vida es un movimiento permanente. Unos avanzan, otros se retrasan y mantener el ritmo es indispensable.
            Es el pueblo todo quién debe decidir quién le gobierna, por cuánto tiempo, hasta dónde. El nepotismo, lo hereditario y el derecho divino, son cosas del pasado y de la derecha hasta anquilosada.
            Tengo el recuerdo de un Mao, entrado en la senectud y en la alta jefatura del PCCH, siendo utilizado por quienes se creían sus herederos. Es odioso ver a alguien reelegirse, aunque se ampare en un cogollo pudiendo darle a la gente la posibilidad de escogerlo, aunque se piense de antemano que eso habría de suceder.


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FEDERICO VILLOCH(POSTALITA)

Ciro Bianchi Ross (cirobianchiross@gmail.com)To:you + 53 more Details

Federico Villoch, postalista
Ciro Bianchi Ross
ciro@juventudrebelde.cu

Se calcula que escribió unas cuatrocientas obras de teatro. Por su
facilidad para escribir y la rapidez con que lo hacía se le llamó «el
Lope de Vega cubano» por aquello de que escribía en la mañana,
ensayaba en la tarde y estrenaba en la noche. Aunque hizo muchos
reportajes y artículos, sobresalió sobre todo en la crónica. «Viejas
postales descoloridas» fue el título de su columna en el Diario de la
Marina, páginas que sin bien abordaban hechos y personajes del pasado,
de ahí lo de viejas, estuvieron siempre llenas de vida y color. Por
aquellas postales, referidas por lo general a La Habana, Federico
Villoch se llamó a sí mismo el postalista. Un habanero definitivo a
pesar de no haber nacido en la capital.
Fama, éxitos continuados, afectos familiares, una buena y saneada
fortuna fruto del trabajo, conquista Federico Villoch gracias al
teatro Alhambra, del que fue empresario y accionista. El 28 de
febrero de 1935, a las doce y dieciocho minutos de la noche, se
desploma el vestíbulo del coliseo de Consulado y Virtudes. Entonces,
escribe Eduardo Robreño, se derrumbó también el alma de Villoch. A la
mañana siguiente, al reclamo de la Policía, se vio a actores y
técnicos del establecimiento recoger sus pertenencias entre los
escombros. Con ellos estaba Villoch que guardó con singular cariño los
bultos que contenían sus obras, «pedazos y jirones de su vida, dice
Robreño, que celosamente llevaría a su casa».
Prosigue su relato el autor de Cómo lo pienso lo digo:
«Pero hombre de acción literaria infatigable, comenzó una nueva
tarea. Volvió al periodismo. Esta vez ya no era el repórter ágil de
La Iberia o La Unión Constitucional, tratando de captar la noticia
sobre la renuncia de Martínez Campos o la reacción del gobierno
español ante la explosión del Maine.
«Ahora era el costumbrista de fina prosa y hondos conocimientos del
alma criolla, que iba a verter en artículos a los que tituló «Viejas
postales»… los firmes trazos de una gran obra pictórica».
Se trataba de un singular tipo de estampas. Nueva modalidad de la
tradición creada por el peruano Ricardo Palma y que aclimató en Cuba
el escritor español Álvaro de la Iglesia. Mezcla de testimonio y
chisme, es decir, de la historia y el rumor popular, escribe Juan J.
Remos. Precisa: «El postalista rememora y admite también la voz de la
calle. Su originalidad en el método estriba en que mientras la
tradición se nutre en archivos y bibliotecas, las postales reaniman
episodios vividos por el autor, y en que si los personajes que
desfilan por aquellas han sido extraídos de folios empolvados, los que
están iluminados en estas vivaquean en la memoria de su evocador».
Poeta, fue en sus mocedades el cantor de la bohemia literaria —«Otra
Mimí», «Desde el hospital», «Los días del bohemio»…—. Sugerente
prosista en sus Cuentos a Juana, que dio a conocer en La Habana
Elegante, Villoch debió al teatro la enorme popularidad que conoció en
su tiempo, y en esa línea es autor de La casita criolla, La danza de
los millones y La isla de las cotorras, entre otras obras que escribió
para que subieran a escena en el Alhambra y que merecen recordarse.
Más que autor teatral, se valoró siempre como periodista. Poco antes
de su muerte, escribía en el Álbum del cincuentenario de la Asociación
de Reporters; 1902-1952:
«Mucho podemos hablar del teatro cubano, pero también podemos
referirnos a nuestra producción periodística que desde los dieciocho
años venimos practicando con el mayor cariño. Antes que autor teatral
fuimos, somos y seremos periodistas y bien lo demuestra nuestra
copiosa labor en los semanarios El Fígaro y La Habana Elegante, de
Pichardo y Hernández Millares, respectivamente, y nuestro diario
aporte a los grandes rotativos La Iberia, La Lucha, El Comercio, La
Unión Constitucional, y luego el Diario de la Marina y Carteles, sin
olvidar aquel popular semanario, La Caricatura, en el que, durante
veinte años, escribimos la crónica semanal…»
Tres fotos de Villoch ilustraban su nota en el Álbum. Una, lo captó
a sus veinte años; recién comenzado como reportero. Otra, a los
treinta y cinco, ascendido ya a redactor, mientras que la restante lo
muestra a los cincuenta años, cuando, junto con su socio, al actor
Regino López acometía la llamada temporada alhambresca que duró
treinta cinco años consecutivos. Acota: «Y no enviamos una cuarta
fotografía porque ya hemos cumplido los 85, y como dijo alguien: No
está la Magdalena para tafetanes».
POSTALES
Federico Villoch nació en Ceiba Mocha, Matanzas, en 1868. Su padre era
jefe de la estación local del ferrocarril y propietario de una finca
que aseguraba a la familia un desahogado pasar. Quedó huérfano de
madre a los dos años, y el padre, preocupado por la educación del
niño, lo envió a residir a La Habana. Tendría unos diez años cuando,
en el Liceo de Guanabacoa, escucharía una disertación de José Martí.
De seguro poco entendió de la peroración del orador, pero su palabra
y su presencia lo impresionarían para siempre.
Curiosamente, años después, le tocaría conocer a Antonio Maceo. En
una de sus «Viejas postales descoloridas», contaba Villoch que una
mañana de invierno, en que caminaba hacia el Instituto de Segunda
Enseñanza de La Habana, en el sitio que ocupa hoy la Universidad de
San Gerónimo, se cruzó con Maceo en la esquina de Obispo y Bernaza.
Venía Maceo del hotel Inglaterra, donde se hospedaba, e iba rumbo a
la Plaza de Armas. Villoch, como es de suponer, le cedió el paso y
bajó a todo lo largo de la calle Obispo detrás del General, «teniendo
ocasión de medir a sus anchas y de apreciar en todo su poder la
prestancia majestuosa de aquel escogido ejemplar de la raza humana».
Añadía: «El General marchaba sonriente —tenía una recia y blanca
dentadura perfecta— devolviendo atentos saludos a derecha e izquierda…
La gente salía a las puertas para verlo pasar.
«Vestía una irreprochable entallada levita inglesa, del más fino
paño negro; pantalones de casimir, a pequeños cuadros negros y
blancos, de los llamados “todos tenemos”, y calzaba borceguíes de
charol, de botas de paño; y se tocaba con una brillante chistera de
pelo, manejando con elegante destreza y soltura una caña de magnífico
puño de oro… Marchaba a pasos sólidos, iguales; como si lo hiciese al
acompasado ritmo de un inevitable redoblante que sonara desde lo alto
de la gloria…»
Mucho le tocó ver al postalista. En la bahía de La Habana vio como el
acorazado Maine «ardía en una inmensa pira acompañada de formidables
explosiones que se coronaban, como en las piezas de fuegos
artificiales, con infinitas luces rojas, verdes, azules, amarillas…»
En otra postal evoca, de mano maestra, aquel 1 de enero de 1898,
cuando España concedió la autonomía a la Colonia y el gobierno
autonómico se instaló en el Palacio de Villalba, frente a la Plaza de
las Ursulinas. Ese día, se hallaba Villoch en la sastrería de Alonso,
en Obispo entre Aguacate y Villegas —acera de los pares— cuando
escuchó cada vez más cerca toques de clarines, chocar de cascos de
caballo sobre el adoquinado de la calle, sonar de sables de
caballería, voces… A poco vio desfilar ante el establecimiento al
Capitán General Ramón Blanco y Erenas, Marqués de Peña Plata,
acompañado de sus ayudantes, en la carretela de lujo de Palacio, y
seguido de su Estado Mayor, todos de gran gala, con bicornios, plumas
y dorados galones; detrás, cerrando la comitiva, un pelotón de
caballería. Iban a proclamar la autonomía y a instaurarla. Precisa
Villoch, observador penetrante, que el Capitán General llevaba tal
«cara de pesadumbre y desencanto que daba grima vérsela».
«Presentía como todos la inutilidad del esfuerzo y lo tardío del
procedimiento, acota el postalista. Para lo que aquello iba a durar,
más hubiera valido dar marcha atrás y esperar los acontecimientos
tranquilamente sentados en los butacones del palacio de la Plaza de
Armas. No obstante, por amor al ideal y para rendirle el postrer
tributo de adhesión, los sostenedores de la autonomía aceptaron el
sacrificio y arrastraron los vituperios y anatemas que sus hermanos
del campo de Cuba Libre iban a prodigarles… Fueron, pues, al Gobierno
como el que va al matadero. Los autonomistas fueron los girondinos de
Cuba».
El pueblo llamó a la cámara autonómica, «la cámara frigorífica»
puesto que su objetivo no era otro que el de mantener el cadáver de la
Colonia. Villoch, que reportaba para la prensa el día a día de aquel
gobierno, lo vio como una academia, un torneo donde la oratoria
autonomista dio prueba de sus méritos indiscutibles, y donde se sabía
que ninguna de sus leyes iba a arraigar en un país asolado por la
Guerra. Dice: «Respirábase en el salón de sesiones de la Cámara una
atmósfera letal e insoportable… Se retiraba uno todas las tardes de
aquel local con la duda de si al día siguiente se continuarían
celebrando las sesiones… Todo respondía a la indiferencia de una
situación visiblemente pasajera». No obstante la alta moralidad y
prestigio de don Rafael Montoro, Ministro de Hacienda de aquel
Gobierno Autonómico, no dejaba cuenta por cobrar ni gasto sin su
correspondiente justificación.
AMIGO DE CASAL
Fue amigo de Julián del Casal, con quien se identificó en lo literario
y a quien, a su muerte, sustituyó como cronista en La Caricatura.
Tuvo además lazos de amistad con Manuel Sanguily y Juan Gualberto
Gómez Un valioso servicio prestó al país en sus días de secretario
del Alcalde de La Habana. Redactaba las cartas que este remitía a
Antonio Cánovas del Castillo, presidente del Gobierno español, y le
trasmitía en ellas la información que otros callaban sobre la
situación nacional.
Su primera obra teatral, La mulata María, se estrenó en el teatro
Irijoa (actual Martí) en 1896. Villoch, dice Robreño, quiso alcanzar
con ella el éxito que lograba el bufo en toda la Isla. Lo consiguió
pues la pieza se eternizó en el escenario del llamado coliseo de las
cien puertas y pronto pasó a engrosar el repertorio de otros grupos
teatrales. Quiso Villoch insistir en el éxito y escribió obras para la
compañía de Regino López. El 10 de noviembre de 1900 abría sus
puertas el teatro Alhambra. Una élite de suficiencia ha calificado de
simple y vacía su producción teatral. Pocos le perdonaron la enorme
popularidad de que llegó a gozar.
Federico Villoch murió en La Habana en 1954.










viernes, 23 de marzo de 2018

ELÍAS JAUA ME ARRANCÓ LAS TELARAÑAS. AHORA SI SÉ POR DÓNDE ANDA EL SOCIALISMO



ELIGIO DAMAS

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi8PGTHvmOQcpaAPTo8d0f2LxfPdlTofXTMRuks-XRtzlksF1fHv8G-piZ6vOrAEdPEVpIGO66BBod0ADjvYXhPQXX5YObrFRkCo5H3PYP3RRUyq-pA417PxR9vfINc0ZvDiHruU2xcH50/s400/descarga.jpg            Pese mi ignorancia, bajo nivel académico y estatura de funcionario al servicio del Estado como simple maestro, llevo años intentando entender por qué a esto, en lo que ahora vivimos, lo llaman socialismo. Aunque desde el bando opositor y hasta gente que uno cree llena de buena fe, lo califican tajantemente de comunismo puro. De donde aquello que Marx llamó estadio del más alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y en consecuencia por demás abundancia, es en verdad esto, porque a ellos eso se le ocurre y en algo les ayudan quienes ahora gobiernan. Empeñados en hablar de una plaza o meta que lejos, muy lejos,  aún les queda y a la que al parecer nunca llegarán, porque la vida, el mundo real, no les hace mucho caso. No puede el humano atarla, meterla por un callejón y obligarla a transitar rumbo y ritmo por él determinados, pues éste no existe. Eso, justo, es la diferencia entre Hegel y Marx. Entre la vida y la muerte.
          Pero también me devano los sesos procurando acercarme aunque sólo eso sea, a las ideas que manejan quienes gobiernan. Cómo ellos atrapan lo real y la concordancia entre este y lo que hacen o simplemente dejan de hacer.
           Después de tanto tiempo en esa vaina, tanto esfuerzo, como que dos veces me he enfermado en los últimos meses, siendo esto ahora un lujo que uno no puede darse, me hallo de repente como con “La joya del Nilo” o el “Oráculo de Delfos” que me despejan la enredada trama.
          Elías Jaua, ministro de educación, en su más reciente artículo titulado “La vía venezolana al socialismo”, pinta allí – permítaseme esta expresión como cursi y hasta un lugar común – un bello cuadro de cómo construir el socialismo y no morir en el intento. Ningún teórico o afanado intérprete del mundo ha sido tan claro como él,  al momento de explicarnos dos cosas que no acabábamos de entender. Una, cómo esto en lo que vivimos –si a esto se le puede llamar vida – donde un docente no gana para comprarse dos pollos mensuales, es el socialismo, el mismo desde los utópicos hasta Marx mismo. Otra, la clarita manera de hacerlo como nos lo explica Elías, quien por cierto, todavía no tiene claro el simple rollo pedagógico y comercial de las canaimitas.
           Aparte de todos los teóricos del marxismo que en el mundo han sido, a los cuales Elías para nada alude y eso está bueno, porque no son ellos quienes deben interpretar nuestro espacio real y concreto, acude a frases sueltas de Chávez, quien tampoco está aquí y como antes dije, nos describe el hacer en un tono dialéctico, normalmente ininteligible cuando se trata de otros,  sino que nos pinta un cuadro algo sencillo, para mejor entender. Nada de esas explicaciones complicadas y esfuerzos inútiles como intentar atrapar un ratón en el espacio abierto.
        Elías nos explica en pinceladas sencillas y ligeras llenas de dialéctica y razonar tan ágil y bello como el baile clásico, cómo se hace el socialismo del  siglo XXI a la venezolana, ese que ellos construyen y por tanto están en transición. Veamos
1.-"El socialismo libera; el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social y en lo económico".
Más claro no canta un gallo. Elías tomó eso y lo trasladó para acá. Aquí todos estamos liberados. Quien quiera más libertad que se vaya donde nada pueda hacer.
     Tenemos libertad para morirnos de hambre, tanto que el ingreso mensual no alcanza para un día. Y con esto entro en eso que Elías llama “democracia en lo político, social y económico”.
      ¿Qué más libertad queremos? ¿Acaso los comerciantes no hacen lo que les da la gana, como poner precios a su antojo?
      La libertad es tan grande que cada comerciante pone dos precios, el de efectivo y electrónico. Donde en Venezuela las cosas cuestan según se paguen, no importa que sea al contado. Una de ellas, el electrónico, creado para facilitar las cosas, acá se usa con libertad para atracar al venezolano, hacerle la vida más insoportable con toda la certeza que lo podrá hacer libremente, pues el gobierno a eso no le para. Y no hay libertad para averiguar sobre la mafia detrás de esa descomunal estafa.
            Luego agrega Elías con tanta claridad, coherencia y pertinencia que uno se asombra de haber sido tan pendejo devanándose los sesos tratando de entender una vaina tan clara. Y que aquí frente a uno acontece.
2.-"La transformación de la base económica del país para hacerla esencial y sustancialmente democrática, porque la base económica de un país capitalista no es democrática. El problema es económico, no se puede separar lo social de lo económico".
       La base económica del país donde vivimos y Elías es alto funcionario desde hace casi veinte años, es por demás democrática. Y lo es porque es socialista, según él y otros más. Con lo que le sirven la mesa a los enemigos del cambio y la justicia. No porque aquí haya un capitalismo ramplón y más salvaje que aquel cuyo barco abordó Elías tanto tiempo atrás. ¡Somos iguales! Tanto que un maestro vive como Elías y hasta Lorenzo Mendoza. Porque, como dijo el primero, “no se puede separar lo social de lo económico”.
            ¿Cómo  ha logrado pintar ese bello paisaje, como si fuese Trino Orozco o Pedro Manuel González, donde las palmas se mueven, se ve correr el viento, el reflejo de las aguas de la sabana y todo?
            Plasma pues una equilibrada percepción dialéctica. Pues con una conclusión Elías,  deja todo listo y puesto. Tanto que el socialismo nuestro marcha sobre ruedas. ¡Y pensar que uno tan lerdo no lo ve!
3.-"Tenemos que asociarnos con los productores, pero tenemos que injertar la propiedad social, el espíritu socialista, a lo largo de toda la cadena".
        Si algo ha hecho bien el equipo que gobierna es eso. Sobre todo cuando Elías anduvo en uno de esos asuntos de las tierras. Donde dejó tanta obra como en el motor farmacéutico, donde no hay rolinera o engranaje que no funcione muellemente. Eso de las medicinas es una muestra portentosa de cómo hay democracia y libertad. Si no tienes real para pagar lo tanto que cuestan tienes toda la libertad de morirte de mengua. En toda la cadena predomina el espíritu socialista. No se ve especulador por ningún lado, menos quienes escondan las cosas para venderlas más caras, tampoco bachaqueros, sino puro socialista y hasta damas de la caridad en cada perno de la cadena.
            Pero no se queda allí, en pintarnos el cuadro, sino que tiene claro lo que han hecho, veamos como lo explica:
4.-"Para la construcción del socialismo, de nuestro modelo,  nosotros …. de creación de lo nuevo, como una red, que vaya como una gigantesca telaraña cubriendo el territorio de lo nuevo".
       Si algo me quedó claro, de cómo se hace el socialismo nuestro, según Elías, es eso de la telaraña.
       ¿Qué mejor manera de vernos en un retrato? ¿Cómo explicarlo mejor?
       Venezuela, esta socialista del siglo XXI, según Elías, su palabra vaya por delante, es pura telaraña. Por dónde usted pase verá el tejido en abundancia. En la red eléctrica, la telefónica, SUNDEE, SUDEBAN y hasta PDVSA están cubiertas, no por un manto sutil, frágil, fino de telaraña, sino al contrario, de telaraña en bruto, en rollos, de las más tensa y mohosa. Sin hacer alusión, por delicadeza y lo balurdo, al montonón de huecos en calles, avenidas y carreteras. Lo del efectivo es una inmensa telaraña y por demás enredada que nadie, por mucho que jorungue o hale, hallará la punta de aquella.
         Pero en donde Elías se desborda en capacidad dialéctica para hacernos entender cómo se hace el socialismo, una vaina tan complicada como imaginarse un palo de una sola punta, es cuando dice:
5.- "El cambio cultural. Todo esto tiene que ir impactando en ese nivel cultural que es vital para el proceso revolucionario".
       Cuanto me costó el sólo intentar entender este asunto tratado por tanta gente llena de “ideología”,  por recordar a Ludovico, que Elías explica tan sencillo y sin ánimo alguno de eso, ideologizar. ¡Abajo los manuales!
       ¡Cómo ha cambiado el venezolano! La cultura capitalista “se le fue para el carajo”. Se le borró, por los efectos del tiempo y el ambiente, como los colores de un paisaje en un lienzo sin cobijo. Es un tipo socialista por los cuatro costados, pues ha avanzado al mismo ritmo de los cambios anteriores.
               Y Elías desgaja todo su potencial, delicadeza y capacidad persuasiva y habla de la “nueva hegemonía”, un poco eso de “nunca nos iremos del poder”, por estar seguro de la obra hecha. Pero, para ser justos y equilibrados, como lo ha sido Elías al explicarnos cómo se construye el socialismo, advierte que esa hegemonía supone el” convencer”. Muy distinto a la manera indelicada de Delcy, quien según Vladimir Villegas, dejó la impresión de autoritaria.
            ¡Y hay qué ver como quedé convencido

PUTIN DESAFIA LAS SANCINES OCCIDENTALES


Putin desafía las sanciones occidentales
Por Hedelberto López Blanch

La victoria electoral alcanzada por el presidente ruso Vladimir Putin con el 76,68 % de los votos, ha sido una clara señal del apoyo que tiene dentro de la población, y un fuerte mensaje a las naciones capitalistas occidentales de que Moscú continuará siendo una pieza clave en la lucha por un mundo multipolar.
Pese a los grandes desafíos que enfrentó la Federación Rusa en los últimos años con la baja del precio del petróleo (su principal fuente de ingreso); las arbitrarias sanciones económicas y políticas que le impusieron Estados Unidos y la Unión Europea, así como la fuerte campaña de los medios de comunicación occidentales contra el gigante euroasiático, ese país se ha fortalecido tanto nacional como internacionalmente.
Recordemos que Rusia se convirtió en un verdadero caos tras la desaparición de la ex Unión Soviética en 1991 donde la crisis política, económica y social imperó por doquier porque los dos sucesivos presidentes estaban llevando al país hacia la órbita de Estados Unidos. La euforia en Washington resultaba inconmensurable.
Pero desde que Putin apareció hace 20 años en la vida política de Rusia, la situación comenzó a cambiar radicalmente y hoy la nación se levanta como una barrera contra las políticas imperiales y neoliberales que Estados Unidos y sus aliados intentan imponer a nivel mundial.
Esta ha sido la base fundamental para que desde marzo de 2014 Occidente adoptara sanciones económicas-financieras con el intento de debilitar los cimientos de una nación que los enfrentase en el ámbito político-militar a nivel internacional.
No cabe la menor duda que las ilegales sanciones han dificultado un mayor desarrollo económico de Rusia al causar la huida de capitales, bajar el volumen de las inversiones e impedir a bancos tener acceso a créditos foráneos, pero a la par, le permitieron a Moscú hallar nuevos mercados e impulsar sus producciones internas.
Desde marzo de 2014 con el afán de debilitar a Rusia, naciones occidentales encabezadas por Washington le han impuesto varios paquetes de medidas debido a que Putin no se dejó arrebatar la estratégica península de Crimea.
Washington había diseñado, en meses anteriores, un plan para derrocar al gobierno ucraniano de Víctor Yanukovich y en su lugar instaló un régimen ultraderechista para cercar al gigante euroasiático, al que observa como un fuerte obstáculo, junto a China, para preservar un mundo unipolar que logró tras el derrocamiento de la Unión Soviética.


Las numerosas sanciones se dirigieron a perjudicar a la industria petrolera, las finanzas y a la defensa del país, así como restringir el acceso a nuevas tecnologías en cualquier rama de la economía, las ciencias o las militares.
Pero ante esas medidas, Moscú respondió con sabiduría al trabajar internamente para impulsar el desarrollo de sus empresas sin abandonar los servicios sociales de la población, además de fortalecer sus fuerzas militares en caso de cualquier agresión.
En 2018 Rusia aparece como la duodécima economía más grande del mundo con alrededor de 1,3 billones de dólares de Producto Interno Bruto (PIB); segundo exportador de petróleo (detrás de Arabia Saudita) y el primero de gas natural; tercer productor de oro, solo superado por China y Australia.
En 2017 su economía progresó entre 1.4 y 1. 8 % gracias a una cuidadosa política financiera, y logró superar los años de crisis sin grandes pérdidas.
Los sectores industriales aumentaron 2,5 % el pasado año en comparación con 2016 lo que demuestra no solo lo estable de su economía sino también su rápido crecimiento.
La producción de trigo llegó a 135,4 millones de toneladas en 2017, mientras en 2000 fue de 65 millones de toneladas, o sea, se ha duplicado en los últimos 17 años.
Si en 2000 la pobreza alcanzaba al 33 % de la población, en 2017 se redujo a 13,5 %. Casi tres y media veces menor de la existente en Estados Unidos.
En declaraciones después de conocerse los contundentes datos de las elecciones, Putin afirmó que su gobierno hasta 2024 se enfocará en primer lugar en la agenda interna, para  asegurar el crecimiento de la economía con fuerte ímpetu en la innovación.
En ese sentido laborará por desarrollar los sectores de la salud y la educación; la producción industrial, la infraestructura y otras tareas cruciales para elevar el nivel de vida de los ciudadanos. El plan de Desarrollo de Rusia hasta 2024 incluye colocar a la nación entre las cinco principales economías del mundo.
Además, reducir la pobreza a la mitad de la actualidad;  aumentar la esperanza de vida hasta los 78 años en 2024 y hasta 80 en 2030; garantizar el crecimiento estable de los ingresos de la población; crear un ambiente adecuado para que surjan empresas emergentes, facilitar una infraestructura cómoda; ofrecer beneficios fiscales, e impulsar la exportación de productos no primarios.
Entre los retos aparecen la lucha contra la corrupción, diversificar y ampliar las producciones industriales para no ser dependiente de la exportación de petróleo y minerales, impulsar la productividad del trabajo entre las empresas medianas y grandes para que la economía crezca a un ritmo no inferior al 5 % anual.
Innegablemente que Rusia con Vladimir Putin a la cabeza, se ha convertido en uno de los factores principales de la geopolítica y del mantenimiento de la paz mundial, en contraposición a los aires imperiales procedentes del Norte.