martes, 3 de noviembre de 2015

DR. TIRSO DEL JUNCO- MESA

From: Date: 2015-11-02 7:01 GMT-05:00 Subject: CUBANO NOTABLE:DR. TIRSO DEL JUNCO.JEFE DEL POSTAL OFFICE DE USA Y EMBAJADOR To: penhadecuba@googlegroups.com, rojimfam@gmail.com Tirso del Junco From Wikipedia, the free encyclopedia Dr. Tirso del Junco-Mesa Born April 20, 1925 (age 90) Havana, Cuba Dr. Tirso del Junco-Mesa (born April 20, 1925 in Havana, Cuba) is a general surgeon, Diplomat of the American Board of Surgery,Fellow of the American College of Surgeons. He is a graduate from the University of Havana medical school. Former president of the medical staff of Queen of Angeles Hospital andSanta Marta Hospital, Los Angeles, California . He is also a member of the medical staff of the Saint Vincent Hospital and Good Samaritan Hospital. Assistant Clinical Professor of Surgery of the, California College of Medicine - Irvine. He is founder and former Chairman of Los Angeles National Bank. He was Chairman and Member of Board of Regent of University of California. He was Chairman and Member of the Board of Governors of the United States Postal Service. He is a Former delegate to the United States Delegation to the 22nd Conference UNESCO. Former Chairman of the California Republican Party 1980 and again in 1993 and national chair of theRepublican National Hispanic Assembly in the mid-1980s. Delegate to the Republican National Convention 1968, 1972, 1976, 1980, 1984, 1988, 1992, 1996, 2000 and 2004. Former Captain United States Army and Chief of Surgery of Camp Hanford Army Hospital. Former medical officer Cuban Army of liberation "Bay of Pig". He is a Member of American Federation of Television and Radio Arts. Former Ambassador Sovereign Military Order of Malta to Nicaragua. He was a member of the Cuban rowing team at the 1948 Summer Olympics in London, England. Recipient of numerous awards including Americanism medal, Daughters of the American Revolution. He is a Member of the Knight of Magisterial Grace Sovereign Military Order of Malta. Currently, he is a member of the Board of Visitors of the United States Naval Academy. He is also a member of the Board of Directors of Molina Medical Group and the Reserve Orange County Sheriffs Professional Services. He is President and Chairman of the Board of the Hollywood Park Charities. Dr. del Junco has resided in the United States since 1949 and is married to a native Californian of Mexican American heritage. They have four children, one of whom is Tirso del Junco-Bobadilla, a noted surgeon in his own right.

CRONICAS CUBANAS

CRÓNICAS CUBANAS, Por Félix Sautié Mederos. Cuando se produjeron cambios sustanciales en la dirección de la Revista Católica “Espacio Laical” del Arzobispado de La Habana, tras la renuncia de quienes eran sus editores principales en aquellos momentos de mediados del 2014 (1) habiendo sucedido también la partida física para la Casa del Padre de quien fuera quizás su animador principal Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, (para muchos de sus amigos de siempre y de quienes fuimos sus condiscípulos en las décadas de los 40 y 50 cariñosamente “Carlitos”) , confieso con espíritu autocrítico que entonces me asaltaron muchas dudas sobre el futuro que se abría en lo concerniente al espíritu de diálogo y de encuentro que desde sus inicios ha tenido la Revista Espacio Laical. Debo aclarar que planteo esta afirmación a que me refiero con conocimiento causa, porque a Espacios Laical incluso desde cuando solo se denominaba Espacios y la dirigían Eduardo Mesa en sus inicios y posteriormente Andrés Rodríguez la he seguido con especial atención siempre en sus avatares y esfuerzos; pero en la actualidad en que escribo la presente crónica, quiero reconocer que con el paso del tiempo me ha sucedido que aquellas dudas del 2014 contrariamente a mis consideraciones y a las de otros amigos de la Nueva Izquierda cubana que en aquellos momentos de cambio crucial también se manifestaron (2), poco a poco se han ido disipado positivamente (3); lo cual me regocija mucho porque los espacios de diálogo abiertos y respetuosos no abundan en Cuba y los que han estado surgiendo en los últimos años tanto en los ámbitos religiosos especialmente de la Iglesia Católica como laicos, han tenido que hacerlo a contracorriente afrontando múltiples dificultades y enfrentamientos extemporáneos con los poderes establecidos que son por su naturaleza centralizadora y autoritaria excluyentes de todo lo que no se les subordine sin condición alguna. Varios han sido los encuentros y diálogos que la Revista ha organizado en su nueva etapa bajo la dirección de Gustavo Andújar y Jorge Domingo Cuadriello sin que por ello yo pueda menospreciar la etapa del pbro. Yovani Carvajal como director y de los editores renunciantes a que me refiero Roberto Veiga y Lenier González Mederos; estos últimos en la actualidad al frente del nuevo emprendimiento de diálogo que se ha dado en denominar Cuba Posible, al cual en su momento hube de darle mi bienvenida en una crónica que publiqué al respecto (4) . Debo decir entonces, que hoy en mi criterio de participante activo y para mi satisfacción personal profunda se ha continuado dialogando en Espacio Laical,como ha sido su práctica de siempre con la mayor amplitud y posibilidades de expresión del pensamiento propio en medio de una diversidad respetuosa y ampliamente participativa. Esto es algo muy importante en la Cuba contemporánea porque el pensamiento necesita angustiosamente liberarse de las ataduras y prejuicios que durante años lo han lastrado. Quiero ser lo más preciso y prolijo posible con etapas, nombres y fechas porque los esfuerzos de Espacios Laical responden a una voluntad sostenida en el tiempo de abrir las posibilidades de diálogo y participación para que en medio de tanto más de lo mismo, el pensamiento cubano no muera por causa del seguidismo, el oportunismo y la centralización autoritaria que durante muchos años lo han intentado de ahogar y detenerlo en el tiempo. En mi criterio muy personal esto último ha sucedido, mediante una impronta implícita que limita a la libre expresión del pensamiento tal y como se manifiestan en los ámbitos oficiales quienes con empecinamiento repiten y repiten las mismas cosas sobre la falta de sentido de pertenencia, la indisciplina social que solo achacan al pueblo y las palabras mágicas de que es necesario tener mayor productividad y aumentar la producción como si con eso solo se lograra por la voluntad de quienes expresan tales buenos propósitos sin que se adopten otras medidas esenciales de participación y estímulos, que verdaderamente posibiliten una mejor vida para la población trabajadora y de a pie por tan solo mencionar algunas de las capas o estratos más vulnerables de la sociedad. Así fue que en el último encuentro de diálogo convocado por la Revista Espacio Laical en el que participé hace algunos días e incluso intervine personalmente con mis criterios al respecto del tema convocado con el título “La educación en Cuba Reflexión en el nuevo Siglo” se produjo una sentida y amplia participación de quienes allí asistimos como resultado de la exposición profunda y bien fundamentada de los ponentes de un panel integrado por los experimentados especialistas Berta Álvarez, Mayra Tejuca, Jorge Suárez y Leonor Amaro quien fungió como moderadora del diálogo. Los temas fueron de gran interés porque se refirieron a muy importantes aspectos conceptuales e históricos del desenvolvimiento de los procesos educativos cubanos desde los albores de nuestra sociedad hasta el presente; en mi opinión los ponente expusieron sus temas con una expresión muy propia de su probada experiencia sin que estuvieran atados a condicionamientos previos que no fueran los de la verdad conceptual e histórica de un tema tan sensible para nuestra sociedad. Del contenido que fue muy amplio y profundo sin que me sea posible reseñarlo en un espacio tan breve como el que cuento para Crónicas Cubanas, saqué algunas importantes consideraciones a las que incluso me referí en mi intervención y que resumo: tales como que en Cuba se ha producido una profunda Revolución educativa y cultural que con el paso del tiempo se ha ido desgastando, la que reclama de cambios y medidas de fondo que nos permitan actualizarla y corregir las desviaciones y errores en que se ha incurrido con los años por causa de voluntarismos, esquematismos e inmovilismos que han sido impuestos en sus conceptos básicos sin tener en cuenta los legítimos intereses de las familias y las personas en sus derechos a decidir la educación que quieren para sus hijos conforme a sus costumbres, tradiciones e incluso ideas religiosas. Por otra parte como resultado de la exposición de una profunda investigación presentada de las etapas, las matrículas y los graduados universitarios, se pudo apreciar que los datos indican una desventaja social en el acceso de las personas negras y mestizas muy a pesar de la amplitud de conceptos y extensión que en la práctica se plantean oficialmente de libre y gratuito acceso a la educación universitaria sin otros condicionamientos que no fueran los estrictamente docentes, porque los negros y mestizos tienen una desventaja histórica acumulada desde los puntos de vista económico y social que no se puede considerar resuelta ya que entre otras cuestiones más que sería muy amplia su exposición, por su falta de viviendas adecuadas tenemos que desde el hacinamiento de una muy pequeña y destartalada habitación o cuarto de una ciudadela o solar como se le denomina en Cuba es muy difícil estudiar. Se me quedan muchas más cosas sin poder exponerlas por causa del espacio y finalizo por el momento con mi expresión final acostumbrada: Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com (1)Ver en Por Esto! “Un desencuentro público, que nunca debió manifestarse”, sección de Opinión, el domingo 15 de junio 2014. http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=332207 (2) Ver en Havana Times, “Los cambios en Espacio Laical algunas reflexiones” http://www.havanatimes.org/sp/?p=96553#sthash.IKKyBiTh.dpuf (3)Ver en Por Esto!, ¡Albricias de nuevo Espacio Laical!, el miércoles 18 de marzo 2015 http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=389465 (4) Ver en Por Esto!, sección de opinión “Entre todos Cuba Posible” el lunes 7 de julio del 2014.http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=336670 Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán , México, el lunes 2 de noviembre del 2015. http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=437837

ALIANZA MARTIANA CONTRA EL BLOQUEO

Alianza Martiana contra el bloqueo Por Hedelberto López Blanch La contundente victoria obtenida por el gobierno cubano en las Naciones Unidas contra el bloqueo económico que mantiene Estados Unidos contra la Isla por más de 50 años, fue destacada en un acto efectuado en la sede de la Alianza Martiana en la ciudad de Miami. Andrés Gómez, coordinador Nacional de la Brigada Antonio Maceo y director de la revista Areito digital expresó al inicio del mitin que la votación de 191 naciones a favor y las ya habituales dos en contra, Estados Unidos e Israel, demostraron el aislamiento mundial en que se encuentra Washington al aplicar una política obsoleta e inhumana contra el pueblo cubano. Max Lesnik, director de la revista la Nueva Replica y del programa Radio Miami, resaltó que a pesar de los acuerdos firmados el 17 de diciembre por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, para el establecimiento de negociaciones diplomáticas, la actitud asumida en ONU por Washington demuestra que aún no está tan cercanas la normalización de las relaciones. Ya es hora de acabar con esa injusta ley, gritaban al unísono los martianos reunidos en el recinto de la calle 7 y la 30 avenida. Max reconoció que las nuevas medidas puestas en vigor por la administración de Barack Obama aliviaban algunas directivas impuestas por el bloqueo estadounidense contra Cuba el que perdura por tantos años. Hubo varias disposiciones tomadas al respecto pero que no son, en lo más mínimo, suficientes para desenredar la gran cantidad de leyes que durante cinco décadas se han utilizado para tratar de ahogar y derrocar al gobierno de la Isla. Andrés Gómez explicó que pese al anuncio del 17 de diciembre y la posterior apertura de embajadas, no han dejado de ocurrir acciones económicas y financieras punitivas contra la Isla del Caribe. Por ejemplo, señaló, los hospitales oncológicos cubanos disponen de equipos adquiridos por la empresa brasileña Elekta, fundamentales para el tratamiento del cáncer como el de braquiterapia cuyo funcionamiento requiere el Iridium-192. Esa compañía recibía el Iridium-192 de la estadounidense Mallimckrodt. Recientemente, Elekta informó a la contraparte cubana que la empresa norteamericana, debido a las reglas del bloqueo, decidió no suministrar dichas fuentes porque el Departamento del Tesoro no le ha otorgado la licencia correspondiente. Como se desprende, la afectación va directamente a los pacientes, muchos de ellos niños, que no podrán recibir el tratamiento adecuado hasta que el gobierno cubano no consiga otro suministrador, y como es lógico, con un alto valor adicional, significó Andrés Gómez. Damián Días, presidente de la Alianza, citó otro ejemplo expuesto por el Ministro de Relaciones exteriores cubano, Bruno Rodríguez cuando señaló que, “En lo que va de año 2015 se han registrado más de dos docenas de acciones punitivas contra Cuba amparadas en las leyes del bloqueo, como la realizada el 25 de marzo cuando la OFAC impuso una multa de 7 658 300 dólares a la compañía norteamericana PayPal porque entre 2010 y 2013 esa empresa procesó 98 transacciones que involucraban bienes de origen cubano. Durante todos estos años, el bloqueo ha provocado perjuicios por más de 121 192 millones de dólares, pero más perjudicial aún han sido las afectaciones humanas que han provocado al pueblo, amplió Elena Freyre, presidenta de la Fundación por la Normalización de las Relaciones entre Cuba y Estados Unidos (Fornorm). Los miembros de la Alianza Martiana reiteraron que para que exista una relación normal entre ambos pueblos y Estados, se hace necesaria la eliminación del bloqueo económico y financiero que durante más de cinco décadas ha mantenido Washington contra La Habana y se comprometieron a mantener e incrementar los esfuerzos para lograr ese fin.

domingo, 1 de noviembre de 2015

"LA PURPURINA"

Los personajes como Juancho y “La Purpurina”, nadie supo nunca de dónde salieron, ni cuándo aparecieron por primera vez en los espacios que luego hicieron suyos y se convirtieron como parte del paisaje y de la vida misma de la gente toda. Son personajes que no aparecen en ningún registro, pese sus huellas y recuerdos están esparcidos en la calle. Por esto, gozan de un significativo privilegio; quedan para siempre grabados en la memoria nada frágil y por demás generosa de los niños y jóvenes que más tarde, ya viejos, pudieran recordarlos como lo hago yo ahora. Quienes eran viejos cuando Juancho y “La Purpurina” nos alegraban la vida, a ellos ignoraron, porque sus recuerdos estaban llenos de otros personajes, quizás como aquellos, de su tiempo infantil. Juancho, nadie supo nunca, por lo menos los muchachos, para quienes su existencia no nos era inadvertida, ni tampoco insignificante, por qué ese nombre ni quién le puso el sobrenombre de la “Pechuga”. Parece obvio que se llamaba Juan y lo segundo por la costumbre de celebrar e intentar alegrar a la gente con su habilidosa práctica que convertía su pecho en un tambor y sus manos unas castañuelas. Pese su tristeza, caminar torpe y vacilante, su cuerpo desgarbado, por donde pasase y en el instante que lo hiciese, aparecía la alegría en los rostros de la gente y de aquí y allá surgían las demandas para que Juancho sonase la pechuga; y él, mostrando su mustia sonrisa, se esmeraba en dar aquello que le pedían y todo era un bailar y reír a carcajadas. Y él, pese todo, parecía sentirse complacido que su paso por las calles no fuese la de un fantasma, un cuerpo transparente, alguien en quien nadie fija su mirada o muestra interés. Quizás por eso bailaba, aunque fuese torpemente, moviendo su cuerpo a su manera, sonando su pecho al golpe de sus manos y a estas sacándole el sonido de las castañuelas. “La Purpurina”, caminaba tanto por la ciudad que, uno podía encontrarla en cualquier parte. No era como Juancho, quien se movía en un espacio determinado; éste, de “Las Palomas”, iba al puente, apenas siguiendo las curvas del camino o las calles del centro. Nunca vimos a Juancho atravesar el Puente, hacia donde arranca o termina la “Calle Larga”, la que conduce directamente a Puerto Sucre y pasar al lado de Altagracia. “La Purpurina” tenía mayor autonomía; cualquier espacio de la ciudad era suyo. Podíamos encontrárnosla aquí, allá, donde menos uno lo esperaba. Tampoco era metódica, rutinaria o respetuosa del tiempo como Juancho. Este, predecible en cuanto tiempo y espacio. Cuando el sol comenzaba a declinar, Juancho abandonaba el espacio bajo el puente y, volvía sobre sus pasos mañaneros a dormir. “La Purpurina”, como hemos dicho antes, podía aparecérsenos en cualquier sitio y hora, hasta muy altas de la noche. Uno podía hallarle tirada en algún rincón durmiendo o caminando sin rumbo a cualquier hora. Se podría hasta decir que ella tenía mucho de trashumante; o mejor, era eso, trashumante. Su extraño nombre, “La Purpurina”, sin autor reconocido, pudiera derivarse de aquellos polvos metálicos que se usan como pigmentos en las mezclas de pintura o de uso frecuente en la bisutería. Porque “La Purpurina”, que nadie le conoció otro nombre, acostumbraba maquillar su rostro con lo que tuviese a mano, sobre todo con pétalos de las abundantes flores de la orilla del río o los jardines de las plazas públicas. Siempre llevaba la cara brillante con colores rosado, rojo y sutilmente granate. Detrás de aquella figura escondida tras harapos, andrajosa, había una mujer de baja estatura, caderas redondeadas, en apariencia descendiente de indígenas, siempre con la inocencia pintada en el rostro, en su mirada también triste que parecía no coincidir con su sonrisa espontánea, discreta, sin dejar de ser fisgona y amorosa. Sus labios eran carnosos y el superior con un ligero pronunciamiento que embellecía más su sonrisa. Iba vestida de negro, mugrienta; sobre su abundante cabello sucio, hirsuto, colocaba un rollete de tela para darle asiento al peso de una mara, la misma que habitualmente llevaban las vendedoras de pescado, también como el saco de Juancho, llena de una carga misteriosa y pesada; esto último uno adivinaba por la actitud corporal de “La Purpurina”. Intentaba además embellecer su rostro, que lo era, pese el deterioro y aparente poca pulcritud de su imagen, con una hermosa cayena prendida a sus cabellos, como aquellas vendedoras de pescado que recorrían la ciudad, el barrio, con sus cestas encima de la cabeza y gritando para advertir a la clientela. ¡Llevo el pescado fresco! ¡Qué curiosidad, nadie nunca averiguó, que se sepa, qué cosas llevaba, ni el porqué de aquel empeño de ir de arriba abajo todo el día con aquella pesada e innecesaria carga! ¡Ah, se me olvidaba! Ella tampoco abandonó nunca la “cola” o “punta” de tabaco, sin encender, que sostenía en la comisura izquierda de sus labios. Cuando uno la hallaba de repente acurrucada en un quicio en horas de la noche, percibía que su mara, su tesoro, lo colocaba de manera que nadie pudiese quitárselo o escudriñar para conocer su secreto. Carmelita Marcano, personaje cumanés del tiempo de la presidencia del general Medina, aquella que vivía rodeada de gatos en el viejo mercado, que así le llamaron por largo tiempo, después de construido y puesto en funcionamiento el ubicado cerca de la calle de “El Baño”, tan viejo que los cumaneses de ahora no le recuerdan o no saben de él, ubicado frente a lo que fue el cine Paramaount, donde gritábamos “cuadro Peña”, que era el apellido del nombre del dueño y administrador, cada vez que se interrumpía la película, y ahora es el Teatro Luis Mariano Rivera, pocos recuerdos dejó en mi vida. Es en mí como una sombra que pasó fugaz. No sé si por mi muy corta edad, haberla visto pocas veces, pues entonces no estaba yo en capacidad ni libertad para recorrer la ciudad con frecuencia, no conservo de ella más que el vago recuerdo de su desgarbada figura, sus largas, afiladas uñas y sus gatos que le rodeaban y hasta estaban muchas veces sobre ella. “La Purpurina” es una existencia e imagen más reciente de nuestras vidas, de cuando ya habíamos echado pantalones largos y apoderados de las calles de la ciudad en las distintas horas del día. Si pudiera relacionarla con algún gobierno y la vida nuestra, lo haría con Pérez Jiménez, quien gobernó Venezuela desde 1948 hasta diez años después, 1958, justamente el lapso de nuestra vida que transcurrió de 10 a 20 años. Otro de esos personajes fue aquella a quien solían decirle “La loca Juanita Mayo”, también de la época de mi muy temprana infancia de quien pocos o casi ningún recuerdo tengo. Sólo el nombre me acude a la memoria cada vez que intento recrear aquellos tiempos. Es posible que mucho antes que nosotros los viésemos juntos, Juancho y “La Purpurina” hubiesen cruzado sus caminos. Nuestra ciudad, más que esto, era un pequeño pueblo aún, de límites estrechos, donde las calles iban al mismo sitio y tributaban, al fin de cuentas, hacia allí, donde todos concurríamos sin saber la razón; donde todos nos conocíamos; nadie era extraño ni ajeno. Posiblemente, no lo sé, la mirada inocente de Juancho, al cruzarse en una de aquellas calles, generalmente desiertas, sobre todo en las horas del mediodía, cuando el sol desparramaba sus refulgentes y quemantes rayos, se posó más de una vez sobre la figura atrayente de “Purpurina” y esta, tras su humildad, pero siempre interesada y despierta ante quien se le cruzase en el camino, quizás le miró con interés tantas veces y hasta pudo coquetearle. Porque “Purpurina” era muy coqueta. Su sólo nombre y arraigada costumbre de acicalarse tanto como para que alguien le pusiese aquel nombre y la cayena prendida al lado de su cara, hacían de ella una indigente, trashumante, atractiva y muy coqueta. “La Purpurina”, cuando algo o alguien le llamaba la atención, despertaba su interés por cosas propias de lo humano, se paraba sobre la acera y hasta en el medio de la calle, con el brazo derecho formando arco y la mano empuñada puesta sobre la cadera, mientras la mano izquierda permanecía aferrada a su mara montaba sobre su cabeza, y miraba escrutadoramente lo que era de su atención. Así permanecía hasta que su curiosidad se saciaba o el objeto de su atención se perdía de vista. Pues, como solían decir, quienes de aquella costumbre se habían percatado: -“Purpurina es muy fisgona”. -- Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 10/30/2015 01:12:00 p. m

"JUANCHO LA PECHUGA" SE LE DECLARÓ A "LA PURPURINA"

ELIGIO DAMAS Nota: No sé cómo definir o calificar esto. Se me ocurre así de pronto, lo que es habitual en mi trabajo, que no es nada laborioso, llamarle casi con un lugar común, “Estampa de Cumaná”, aunque pudiera llamarle crónica, especialidad a la que soy aficionado. Como otros, lo he escrito para ponerlo en mi blog en esta época de navidad. Porque ésta, la navidad, como mi pueblo, forma parte de mis imborrables y hermosos recuerdos. Claro, no puedo pasar por alto que ahora en noviembre, la “ciudad marinera y mariscala” como la llamase uno de sus hijos predilectos, Andrés Eloy Blanco, estará cumpliendo 500 años de fundada, lo que la hizo la Primogénita de este continente. Por esto, el cumpleaños de la ciudad mártir y heroica, me adelantaré, no esperaré navidad y coloco ahora este trabajo, como mi humilde homenaje de amor a uno de los sueños, que fueron realidad, bellos y sublimes de mi vida. ¡Feliz cumpleaños hermosa y noble dama, madre exquisita, chica que no se olvida! I.- Juancho la Pechuga Juancho, ya en la mañana, a la misma hora cuando mi hermana y yo salíamos para la escuela, pasaba frente a nuestro rancho, viniendo desde “Las Palomas”. Pese la tristeza le inundaba, impuesta por los avatares de su vida, de una edad madura no muy avanzada, vida de abandono, según nuestro diagnóstico, que no conocíamos la palabra, que más bien debió ser parecer, siempre asomaba a su rostro también pálido, una como leve sonrisa que acentuaba aquella aposentada tristeza. Era la suya sonrisa ajena, prestada, más bien una como mueca brindada de pírrico agradecimiento por la alegría espontánea, desbordada y verdadera nuestra, de los niños, por verle en nuestro espacio. Tendría un poco más de cincuenta años, avejentado prematuramente por las vicisitudes del abandono, sufrimientos del indigente, quien siempre acompaña o le acompaña la soledad. Nunca supimos de dónde salió Juancho, sólo que un buen día en la mañana pasó frente a nuestra casa de bahareque, en el camino de Río Viejo, nuestro barrio, que corría paralelo a la “quinta de los Berrizbeitia”, con dirección hacia Cochabamba, para seguir luego hacia el centro de la ciudad. De esa manera como fortuita entró en nuestras vidas. Cuando le vimos por primera vez portaba sobre la espalda un viejo y sucio saco, eso que los mexicanos llaman costal, dentro del cual al parecer llevaba según el pronunciado bulto que se formaba, algunas cosas que nunca abandonó, que cuidaba con esmero y hasta demasiada energía; tanto que cuando alguien, por molestarle, intentaba quitárselo, se volvía fiera en celo, hembra que defiende su cría. Nunca supimos en detalle qué, aunque se asomaban muestras de ropa y cosa curiosa, cuando escribo esto, descubro que jamás nos interrogamos sobre ese asunto, ni preguntamos a Juancho, quien por cierto, eran pocas las palabras que pronunciaba; apenas balbuceaba, tanto que nunca le oímos una frase completa, por corta que fuese. Sólo salían de su boca palabras incompletas y sonidos incomprensibles. Cuando intentaba hablar, un manantial emergía por las comisuras de sus labios. No era eso, el hablar, el lenguaje propio de Juancho. Pese la tristeza, como pegada a su rostro lampiño, pálido y expresión corporal, su mustia sonrisa, que no se desataba, se le quedaba como pegada a su figura desgarbada toda, intentaba ante el más mínimo estímulo musical expresar alegría, no sé si verdadera o por complacer a los muchachos, con movimientos torpes y descompasados de todo su cuerpo. Era un costal de huesos, todo lánguido, bastante alto, que no lo parecía por su doblado cuerpo que había adquirido la forma o tendencia que le imponía el peso del saco que rara vez abandonaba. Cuando caminaba, la mitad de su torso, para mantener el equilibrio y viva la fuerza inercial, adquiría forma casi horizontal, tanto que la cara iba paralela al suelo y hacia este siempre su también triste mirada. Vestía pantalón de caqui mugroso, con la pierna derecha recogida un poco por encima del tobillo, mientras la izquierda caía sobre una alpargata sucia. Casi siempre llevaba una camisa que alguna vez fue blanca, cuyo cuello también mugriento sobresalía del paltó del mismo material y color del pantalón. Cuando escribo esto, y lo escribo por él, estoy pagándole con mi afecto a Juancho toda la alegría que nos brindó de niños. ¡Cuánto siento que los niños de ahora, en este estadio de vida que habla de desarrollo y envueltos ellos en un proceso de crecimiento vertiginoso de la tecnología, crecimiento desmedido de las ciudades y la población, donde pocos son los transeúntes que se reconocen entre sí y le ha sido robado a ellos los espacios, no puedan tener instantes tan sencillos pero hermosos, alegres y llenos de ternura, como aquellos que para nosotros brindaba la presencia de Juancho, a quien por cierto, ahora lo recuerdo, nunca le dimos nada, no sé si porque nada teníamos o porque Juancho no mendingaba! Pero justo ahora, terminando la frase anterior, me interrogo acerca de cómo vivía, de qué se sustentaba en lo que se refiere al comer. Pero nunca debí hacer y hacerme esa pregunta, porque podría llevarnos a una respuesta aparentemente fantasiosa o inventada y ajena a la generosidad de la ciudad y el tiempo en que vivimos y crecimos. Digo esto, porque el caso de la subsistencia de Juancho, quien portaba en el saco unos sucios cambios de ropa que usaba no por estar limpio sino por cumplir un ritual o fantasía, era el mismo de nosotros. Al decir esto, recuerdo mi libro “El Crimen Más Grande del Mundo”, donde hablo de nuestro espacio, subsistencia casi mágica, lo que explica por qué he dicho que nunca “debí” interrogar de esa manera. Todo es para nosotros muy claro. Aquella era una vida bucólica, generosa y hermosa que truncó “el progreso”. Muchas veces, al salir del rancho para ir a la escuela, avistábamos allá, no muy lejos la figura estrafalaria de Juancho y su caminar lento por arrastrar el peso que su espalda portaba, especie de penitencia autoimpuesta, quizás como una demencial manera de darle sentido a su vida. Le esperábamos llegase a donde nos encontrábamos para solicitarle, como siempre, el humilde y sencillo espectáculo que nos brindó la primera vez que le vimos y por el cual, en toda nuestra pequeña ciudad, se le llamaba “Juancho la Pechuga”. No había problema en esperarlo, el tiempo era algo que en nuestro espacio y vidas sobraba; no había motivos para andar apresurados. -“Juancho, suena la pechuga”. De esa manera solicitábamos nos brindase su espectáculo. Juancho, ante aquel requerimiento, la mayoría de las veces hecho por coro de voces infantiles y alegres, comenzaba a bailar un ritmo indefinido, moviendo sus pies y cuerpo todo con torpeza, girando lentamente siempre en el sentido de las agujas del reloj, mientras habiendo colocado el saco en el suelo, muy cerca suyo, como con desconfianza, nos brindaba su sonrisa. Luego ejecutaba un hábil movimiento, repetido tantas veces como se lo permitiese el tiempo que sobraba, que consistía en un como frotarse ligeramente las palmas de las manos, un poco separadas del cuerpo a la altura del pecho y luego golpearse esa parte del cuerpo. La mano izquierda movía con la palma hacia abajo y la derecha hacia arriba y luego, inmediatamente y con gran rapidez, con esta se golpeaba en el lugar indicado, la retiraba y volvía a la posición inicial, mientas la primera también golpeaba allí y salía presurosa al encuentro de la otra mano. Mientras tanto no dejaba de mover su cuerpo y girar sobre sus pies en el mismo sentido. El pecho de Juancho hacía de caja de resonancia y producía un sonido firme, sonoro, ronco, profundo y repetitivo. Las palmas de las manos al golpear producían uno agudo y cristalino. Mientras hacía aquellos movimientos, producía su música, balbuceaba y en apariencia cantaba al ritmo que marcaban sus manos y su pecho y por las comisuras de los labios emergía el manantial. Mientras tanto, todos quienes le rodeábamos, repetíamos cada uno de los movimientos de Juancho y cantábamos lo primero que a alguien, haciendo de primera voz o guía, se le ocurriese, como: “Este zamurito que viene de Roma a comer podrío aquí a “Las Palomas”. Juancho era un pequeño, humilde y sencillo espectáculo ambulante para todos los niños de la ciudad que lo eran más que quienes tenían la edad nuestra. Entonces el “Juancho, suena la pechuga”, se escuchaba en cada esquina mientras él iba de “Las Palomas”, donde dormía, hasta el centro de la ciudad a refugiarse habitualmente durante el día, bajo el puente viejo o Guzmán Blanco. Por cierto, ahora lo recuerdo bien, bajo ese puente, que brindaba una sombra generosa como para pasar el día agradablemente, mientras arriba el calor del mediodía sofocaba a la gente, aparte de Juancho pasaban el día algunas otras personas como él. No sólo era como una enorme casa, amplia, de ventanales abiertos que permitían que el viento, viniese del sur o norte a ella entrase raudo y constante. Pero también, allí mismo, en la orilla del río abundaban peces, camarones que se podían atrapar sin dificultad alguna; bastaba la mano habilidosa y esta se lograba después de una no muy larga experiencia en aquel espacio. Y el río de manera constante traía frutos en abundancia de los árboles de allá arriba. Allí, en ese espacio, Juancho conoció a “La Purpurina”. -- Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 10/30/2015 01:15:00 p. m.

JORGE VALLS , LA HUELLA INDELEBLE

Publicado hoy en El Nuevo Herald ---------- Mensaje reenviado ---------- De: Pedro Corzo <> Fecha: 30 de octubre de 2015, 10:57 Para: Roberto Jimenez <> Jorge Valls, la huella indeleble Jorge, independiente a su partida, seguirá siendo un misionero de la verdad y de la defensa de la dignidad humana. Un oficio de vida que cumplió con satisfacción hasta el final. El fin de su cuerpo es una oportunidad para que el sentido del deber que siempre albergó en cada hueso y fibra de su ser, asuma con mayor vehemencia la responsabilidad de una tarea que se impuso y cumplió satisfactoriamente durante toda su vida: defender, comprender y enseñar al prójimo. Hay que tener confianza de que el ejemplo de vida de Jorge quedara sembrado en quienes lo conocieron y en los muchos cubanos que están por venir. La isla merece muchos como él para reiniciar su reconstrucción moral, la restauración de sus valores, la educación y el respeto ciudadano que él siempre practicó. Fue un hombre independiente. Si militaba en un grupo su conducta la determinaba su conciencia, no los intereses o conveniencias de la facción. Era controversial porque decía y actuaba en base a valores y no por conveniencia. Su austeridad era ejemplar, su desprecio por los bienes materiales excepcional y su fe en un ser supremo inconmovible. Enfrentó desavenencias porque su percepción de la realidad presente y de las posibilidades futuras eran muy complicadas. Estaba por delante de la mayoría en el entendimiento de la dinámica de los procesos cubanos y también humanos. El pensamiento profundo y el análisis políticos fueron sus fuertes porque siempre estaba a la vanguardia, y cuando las cosas resultaban como había predicho, se recordaba a Jorge como el hombre que había venido del mañana a decir lo que acontecía hoy. No era un hombre de estuche, de los que se aislaban ante las miserias y miedos de los otros. Enfrentó el golpe militar de Fulgencio Batista. Participó en organizaciones contrarias a la dictadura y fue uno de los fundadores del Directorio Revolucionarios. Luchó con extrema dedicación pero nunca participó en acciones violentas. Repudiaba maltratar a otro ser humano. Fue un visionario. Denunció desde el exilio en México que la Revolución triunfante podría conducir a Cuba a un régimen más tenebroso que el que estaba padeciendo. Consecuente con su advertencia rechazó puestos públicos. Estuvo entre los primeros en percatarse que sobre el país se extendía una oscuridad que destruiría a la nación hasta sus cimientos. Denuncio los crímenes del castrismo y asumió la responsabilidad de lo que hacerlo implicaba. Jorge fue un maestro de generaciones, tanto, que la mayoría de sus amigos creían que tenía mucha más edad. Su magisterio se sustentaba en una profunda humildad y en un amor en el que cabían, incomprensiblemente para muchos de los que le conocieron, los verdugos más cruentos y las victimas más abusadas. Nunca fue políticamente correcto. Era controversial. Como dice Amado Rodríguez, su honradez era tal que jamás dijo algo en lo que no creyera profundamente, sin importar las consecuencia de sus dichos o acciones. El caso "Marquitos", más allá de lo que aconteció en aquel lóbrego suceso, demuestra el talante moral de un hombre excepcional que no media las consecuencias de sus actos por tal de exponer en cualquier foro sus ideas, sin que importaran los riesgos. El misticismo de Jorge, dice Roberto Jiménez, era muy especial. Siempre que se conversaba con él la charla era amena, directa e inteligente, pero de pronto se aislaba, sigue Roberto, sus vista e ideas eran como si se hubieran escapado de la realidad circundante, una evasión total pero sin perder contacto con su interlocutor, pero cuando retornaba el Jorge de la charla, sus análisis eran más profundos e interesantes y su capacidad de convencimiento acababa con las dudas de sus interlocutores. Perdonar fue para Jorge un principio y fin de vida. Nunca predicó el odio ni defendió la violencia, aunque siempre tuvo el coraje necesario para marchar junto a quienes eran golpeados y abusados por los esbirros de cualquier tiranía. En Presidio en el que permaneció por veinte años fue golpeado reiteradas veces. Su endeble físico soportaba los golpes como la palma la furia del viento, sin doblegarse ni pedir cuartel. Nunca se sometió ni evadió una golpiza colectiva, porque siempre estuvo dispuesto a compartir el dolor de sus hermanos. Jorge no será evocado como guerrero. Como un hombre de acción que arriesgó su vida en numerosas misiones repletas de peligro, pero si lo será como un hombre de una integridad acrisolada, un humilde servidor del prójimo, y en particular como un hombre de fe, de una fe tan profunda que conmovía aun a aquellos que no compartían sus profundas convicciones religiosas. Pedro Corzo Periodista (305) 498-1714

ALVARO DE VILLA

---------- Mensaje reenviado ---------- De: Fecha: 31 de octubre de 2015, 21:01 Asunto: CUBANO NOTABLE: ALVARO DE VILLA, HUMORISTA Y CRONISTA, CEREBRO TRIMOTOR EPD Para: penhadecuba@googlegroups.com, rojimfam@gmail.com ALVARO DE VILLA…CON HUMOR. Uno de los grandes humoristas cubanos, Alvaro de Villa, nació en La Habana en 1915 y murió en Miami en 1985. Su nombre real era Rolando Teodoro Alvaro de Villa. Alvaro se graduó en derecho en la Universidad de La Habana, pero dejó después su profesión para insertarse en la radio y la television, y para escribir los mejores programas de television que se producieron en Cuba en su época, como fueron: “Casino de la Alegría” y “El Cabaret Regalías”; ademâs de ser libretista de “Pototo y Filomeno” y de dos grandes cómicos como Dick y Biondi, argentinos que triunfaron a plenitud en La Habana, gracias a la pluma de Alvaro de Villa. En una entrevista que le realizó la revista Bohemia la titularon: “El Cerebro Trimotor de Alavaro de Villa”, y tenía algo de cierto porque en esos momentos Alvaro de Villa escribía tres programas para la television y los tres eran los de mâs raiting en el Mercado. Siempre se ha dicho que escribir humorismo es dificil; mucho mâs el tener tres programas y los tres encabezando las tres primeras puntuaciones. Todo un mérito que demuestra la capacidad literaria del autor. Alvaro de Villa se destacó por la creación de frases cortas que encerraban un gran ingenio. El chiste era râpido y consecutivo, y aprovechaba al mâximo la tension para crear la carcajada, mas sobre todo sabía discernir la personalidad, la característica y el mensaje del personaje para quien escribía, porque sin lugar a dudas, Pototo y Filomeno se diferencian de los argentinos Dick y Biondi, y quién le compara méritos a la comicidad y a la gracia de Pototo y la hilaridad que producía Biondi? Quién ha escrito mejores programas de variedades cómicos musicales que “El Casino de la Alegría”, “El Cabaret Regalías” o “Jueves de Partagâs”? y dos de esos programas eran escritos por Alvaro de Villa. Alvaro de Villa se destaca por la ironía y la mordacidad, su sarcasmo no es francés, es muy criollo, muy cubano, muy sabroso, pegajoso y popular. Es el escritor que penetra en la sensibilidad, en el sentir del pueblo en captar la gracia que rueda y salta por las calles, en la guagua, en el café, en el restaurante, es cazar la chispa del cubano, pescar lo cómico de lo serio. Es reírse de lo trascendente sin ser irreverente. El era el autor que mejor copiaba El Cubaneo. Su capacidad lo demuestra como individuo que sabe captar lo que le gusta al pueblo en la creación de dos programas de television que tenían una gran teleaudiencia. “Admiral Paga” y “Dígalo con Mímica”. Alvaro de Villa era un creador de la television, había entendido al pueblo, el gusto, los sentimientos, la sensibilidad y humorísticamente le daba chistes para hacerlo reir. No conforme con el humor televisivo, en 1970 escribe una novela que fue premiada en España, “El olor de la muerte que viene” y un libro de semblanzas que titular “Sin ton ni son”, que son las crónicas que recogió de su columna en el Diario Las Américas. De esas crónicas recuerdo una donde se ríe de su suerte y dice: “Llevo doce años esperando que un canal de television de Puerto Rico me conteste si me dan trabajo de libretista”. Que satisfacción de cubano siento cuando leo la frase de Alvaro de Villa donde dice : “ Miami es Guanajay con grandes Hoteles” Hay ironía cuando afirma: “Desde Miami los cubanos nos hemos puesto de moda en el mundo entero. Hablan de nosotros después de Fidel en todas partes”. Y mâs adelante señala: Miami de noche se parece a New York, pero cuando entra uno en ella le parece una guajirita que se vistió de soirée”. Hay humor en la frase: “Los miamenses han sido muy considerados. Sólo se han quejado de nosotros en ingles, para que no nos enteremos”. En Alvaro de Villa estâ perennemente lo cubano cuando señala: Lo mâs eficaz que conosco contra el frío es una mulata. También se dice que es de su autoria la frase de: “ El mejor invento de los españoles es la mulata”. Alvaro de Villa era un hombre que puso su talento a disposición de la radio y la television con la sana intención de hacer reír. Las frases, los chistes.las expresiones mímicas que inventó para los personajes de Pototo y Filomeno, para Dick y Biondi, los argentines, nos hicieron reir mucho en nuestras casas. Y, si se analiza que la gente es triunfadora porque avanza y se desarrolla económicamente, Alvaro de Villa se encuentra entre los triunfadores. De La Habana de antes del 1959 recuerdo tres famosos Cadillac convertibles, el de Orestes Miñoso, el de Fernando Albuerne y el Cadillac dorado convertible de Alvaro de Villa. Y los recuerdo pasando por la calle de la Calzada de 10 de Octubre, y a Alvaro, subiendo o bajando la Calzada y siempre en dirección de la Loma de Chaple. Alvaro de Villa, la vida te dio un nombre y el humorismo otro. Eres dichoso. Has tenido dos hermosas vidas en un mundo de racionalizaciones tristes. Gracias por tu humor! Escribe: Andrés López Cardona.