domingo, 10 de mayo de 2015

¿FREDDY BERNAL Y LA REFORMA POLICIAL? MUCHOS JEFES POLICIALES MERECEN SER REMOVIDOS

ELIGIO DAMAS “La raspazón” debería comenzar entre quienes dirigen las escuelas policiales. Luego continuar con quienes cumplen funciones en niveles altos e iniciar de inmediato un procedimiento de aprendizaje de las normas más elementales en todos los niveles. Proponemos esto último, por lo mismo que dijimos en nuestro anterior artículo “Armas melladas del capitalismo o pistoleros locos de metra”, http://www.aporrea.org/actualidad/a207327.html; para hacer algo bueno, no se puede empezar de la nada, hay que partir de lo existente. No podemos votar a todos los policías como sería lo ideal para construir un cuerpo nuevo. Eso sería más que un disparate, un riesgo excesivo y quizás un salto al vacío. Plantearse la tarea de cambiar la sociedad toda, lo que significa todo el universo venezolano, para que de ella emerja una nueva y generosa, altamente productiva, solidaria, sana, partiendo del capitalismo, lo que implica combatir contra todos los valores negativos de este sistema, es una ambición gigantesca. Pero procurar crear un cuerpo policial que en buena medida –dije en buena medida no que sea de hombres nuevos – abogue, luche y participe por el bien común y algo más elemental, que vele por el cumplimiento de normas sencillas y cotidianas pareciera ser algo no tan ambicioso e irrealizable. Los cuerpos policiales, de gobiernos anteriores, esos encargados del orden público, tenían sus escandalosos y marcados defectos. Eran osadamente matraqueros, injustos y hasta vengativos. Durante el gobierno de Pérez Jiménez y luego los de la IV república, tuvieron la misma conducta y en lo particular, los agentes de tránsito, de ambas etapas, vivían haciendo cuanto fuese posible para estafar o robar los dineros de los ciudadanos conductores. Podían levantar un informe donde el chocado aparecía como chocador y, hasta el vivo, muerto, con tal que el interesado en ganar el choque se bajase generosamente de la mula. Hubo un accidente famoso, porque en él estuvo envuelto un personaje de la televisión entonces muy conocido, que los reales hicieron que los hechos, en el papel y los croquis, apareciesen al revés. En aquellas circunstancias quien no tuviese “como colaborar” con el agente del orden, de víctima se convertía en victimario. Pero eso sí, por regla general, el policía o agente de tránsito, le tenía declarada la guerra a conductores o pocos motorizados que entonces habían, no permitiéndoles, en lo posible, infracción. Lo que podían hacer por el bien de ellos, después de detenerlos al lado de la vía, revisarles los papeles con detenimiento buscando alguna falla para aumentar el costo de la matraca, era dejarles ir si se avenían a “colaborar aunque fuese para los refrescos”; por cierto, que entonces eran muy baratos, pero ellos no pedían para uno sino para comprar la fábrica completa. Los agentes motorizados se apostaban en sitios “estratégicos”, por no decir a escondidas, para sorprender y perseguir a todo aquel que se comiese la luz verde del semáforo o no atendiese el requerimiento policial o del agente de tránsito. Pero las cosas han cambiado. No sé si la matraca continúa, no tengo pruebas para afirmar o negar. Sólo puedo decir que a un familiar cercano, íntimo, partidario del proceso revolucionario, le detuvo en plena vía una patrulla policial, le secuestraron, llevaron a un recóndito lugar, le robaron el dinero que portaba y otros objetos. Afortunadamente, no sé si para él o sus atracadores y secuestradores, no se arriesgaron a robarle el vehículo. Pero eso sí, le paralizaron o mejor asustaron diciéndole: “Te conocemos y conocemos tu familia; sabemos dónde vives. Ten cuidado con denunciar esto”. Pero han cambiado. Por ejemplo, los motorizados, impedidos por la ley de transitar sin casco, lo hacen como decimos en lenguaje coloquial “muertos de la risa”. Pasan frente a la policía que las más de las veces ni siquiera se toman el trabajo de verlos y de hacerlo, reaccionan como si eso no les importase. Creo que el “como” está usado inadecuadamente, porque en verdad nada les importa. Hace poco presencié como un motorizado con tres pasajeros o maromeros, adolescentes, de paso sin casco ninguno de ellos, pasó frente a un puesto policial y no le detuvieron. En Santa Fe, una camioneta abierta llevando como diez personas en la plataforma, un sábado al anochecer, pasó frente la Guardia Nacional apostada en la alcabala, cuyo conductor y hasta los mismos pasajeros se dieron el lujo de saludar a aquellos funcionarios que les dejaron seguir como sí nada. Esta mañana, tuve un altercado con un policía motorizado. Se comió la luz verde sin que hubiese motivo para ello; por reclamarle gestualmente se devolvió y allí mismo me conminó me detuviese. Había gente observando, afortunadamente unos conocidos. Le volví a reclamar y ante su petición que le entregase mis documentos me negué y por el contrario, le exigí que me llevase detenido por lo que él creía mal hecho. “Eso sí, le dije, estos dos personajes que aquí están van con nosotros de testigos”. Me miró, quizás para no olvidarme, y optó por irse en silencio. Es habitual, como los policías motorizados, no sé si asombrosa, curiosa o chistosamente, compiten frente a los semáforos, con motorizados civiles por demostrar quién de ellos es más relancino comiéndose la luz. Esa policía tiene la responsabilidad de velar por la conducta de los conductores y lejos de eso, se dedican sistemáticamente a promover e incitar entre aquellos que no respeten las normas de tránsito. ¿Qué clase de gente forma y dirige a quienes integran los cuerpos policiales que no han sido capaces de lograr esos cambios elementales? ¿Cómo aspirar cambiar la sociedad toda, formar un hombre nuevo, si no podemos lograr que la policía, aunque siga siendo matraquera, no procure evitar que los ciudadanos violen las normas de tránsito sino que al contrario, como nunca antes se había visto, se dedica a “dar clases” de como comerse las luces y hasta competir en eso con los motorizados civiles y de paso invitar a todos los conductores sigan ese ejemplo? Esa policía, por esos hechos evidentes y escandalosos, están desacreditados ante la opinión del ciudadano; pero lo que es peor, ellos denuncian la baja calidad profesional, ciudadana y humana de quienes les forman y dirigen. No quiero terminar esto sin comentar acerca del hecho, vamos a llamarlo insólito o inesperado, que significa el regreso de Freddy Bernal a la Asamblea Nacional. Lo insólito e inesperado se explica porque por su experiencia y formación profesional se le puso al frente de una comisión presidencial precisamente para reformar, sanar, los cuerpos policiales y cuando esa tarea que es gigantesca, por gigantesca, apenas empezaba, recogió o hicieron que recogiese sus macundales y volviese por sus propios pasos. ¿Será que Freddy, con todo su peso político, chocó con un iceberg o apenas comenzó a tirar el hilo en la otra punta se halló con la misma sorpresa que se llevaron quienes intentaron averiguar quiénes sacaron indebidamente del país los 25 mil millones de dólares de los cuales hablaron Sanguino y Farías, presidente y vicepresidente respectivamente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional? -- Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 5/09/2015 03:15:00 p. m.

SIN EL PUEBLO NADA SERA POSIBLE

fsautie@yahoo.com El 10 de mayo de 2015, 15:19, Félix Sautié Mederos escribió: (category Política] [tags Cuba, en los momentos en que se dialoga con Estados Unidos, los burócratas continúan maltratando a la población y al pueblo se excluye de la posibilidad de dialogar] Por Félix Sautié Mederos CRÓNICAS CUBANAS. Queridos lectores de Crónicas Cubanas, me encuentro de viaje fuera de Cuba y quiero expresarles algunas consideraciones que considero importantes sobre el momento que estamos viviendo internamente- Lo haré de acuerdo con las experiencias que he vivido en mi tránsito de salida hacia el exterior en el que me sentí “ tirado para la tonga como un cero a la izquierda” como se dice popularmente en Cuba cuando no somos bien tratados, porque el autoritarismo en nuestro país ha permeado en todos los estratos de la sociedad contemporánea y en la Terminal 2 del aeropuerto de La Habana, de inicio estuve amontonado como un fardo en un almacén y atendido como si fueras un posible enemigo, dado el concepto de Plaza Sitiada con que conciben su trabajo y responsabilidades para con la población los funcionarios y empleados que tienen que prestar sus servicios en determinadas instancias y organismos tan estratégicos, sensibles al pueblo e importantes como son los aeropuertos por ejemplo. En este orden de cosas no es sobre una anécdota específica de lo que les voy a escribir, porque en definitiva lo que me sucedió fue un hecho más; y debo decir, que no es nada nuevo ni distinto a como se atiende al pueblo en casi todas las instancias a las que tenemos que acudir como parte de nuestra vida cotidiana. La burocracia administrativa y política cubana se siente única dueña sin que el pueblo sea ni siquiera un accionista por decirlo de algún modo comprensible, de todo con lo que está responsabilizada como concepto básico de la gobernabilidad establecida en nuestro país; y al pueblo, principalmente al pueblo de a pie, lo concibe y lo atiende como si fuéramos niños de pre escolar a quienes hay que educar, regañar y en ocasiones corregir con alguna nalgada. Por otra parte, tenemos que esos funcionarios y empleados cuando se enfrentan a alguien nuevo, lo tratan como si fuera un posible enemigo y no como a un posible amigo, o alguien al que están obligados a darle el mejor trato porque es el verdadero soberano, de quien depende el Gobierno en una República que sea verdaderamente democrática. Quizás en mi criterio en esto, se encuentra el meollo de toda la cuestión a que me refiero: ser una República verdaderamente democrática y no un cuartel de una Plaza Sitiada. Ya en su tiempo nuestro Apóstol José Martí, avizoró el problema. Recuerdo que expresó en una carta suya a un muy importante Jefe de nuestra Guerra de Independencia, parafraseándolo que un país no se gobierna como si fuera un cuartel. Precisamente esa es la concepción “cuartelaría” que con que se conducen algunas cúpulas cubanas, la que incluso resulta totalmente contradictoria no solo de siempre, sino que lo es muy especialmente en estos momentos en que se ha comenzado a desarrollar un histórico dialogo para la normalización de las relaciones diplomáticas con el muy poderoso Gobierno de los Estados Unidos, que nos tiene bloqueados desde hace más de 50 años. En esa gran contradicción política y económica se encuentra el principal enfrentamiento que el Gobierno de Cuba tiene que afrontar cotidianamente; y no con su pueblo, que es quien más sufre el Bloqueo y la Guerra Económica declarada casi desde el principio del periodo revolucionario, por los Estados Unidos de América. Pueblo que le ha respondido al Gobierno Revolucionario con lealtad máxima siempre en cada movilización, tarea y/o sacrificio que se le ha planteado. La Revolución se hizo para alcanzar la democracia, la justicia social y para terminar con el dominio imperialista que concentraba el control de la economía e incluso de la política en nuestro país. Lo que se planteó entonces como objetivo central fue establecer un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; y por tanto, los tratos autoritarios y paternalistas son contradictorios con la Revolución, y más acentuadamente controvertidos aun en estos momentos en que se dialoga con el principal contrincante internacional de la Revolución que es el Gobierno de los Estados Unidos . Aquí habría que hacerse una pregunta muy actual: Si se está dialogando con el Gobierno de los Estados Unidos, ¿Cuál es la razón para que no se dialogue entre todos los cubanos, y se analicen abiertamente todos nuestros problemas, discrepancias y criterios buscando aquello que nos une para alcanzar una República en la quepamos todos? Con autoritarismo, paternalismo y maltrato a la población, no habrá verdadera soluciones de nada y los procesos de normalización de las relaciones diplomáticas con los Estados serán una contradicción entre lo externo y lo interno. Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular. Publicado en Por Esto! el domingo 10 de mayo 2015-05 http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=400715

sábado, 9 de mayo de 2015

UN ECHO IMPORTANTE

Un hecho importante Por Yndamiro Restano Fue durante los primeros meses de 1989 cuando Roberto Bahamonde me llamó por teléfono y me comunicó, que tenía la idea de postularse como delegado del Poder Popular en las elecciones de su circunscripción, situada en el municipio de San Miguel del Padrón. Bahamonde me llamaba para que yo le apoyara en mi carácter de fundador de la Prensa Independiente. De inmediato le dije que la idea me parecía excelente y que esa noche yo estaría presente en la Asamblea de Vecinos. Yo asistiría como periodista, pues yo no vivía en la barriada y no podía postularme, pero la idea me pareció que abría un camino pacífico y legal para que personas con criterio propio incursionaran en el terreno politico de manera constructiva. Siempre he pensado que la crítica constructiva desde la sociedad civil al poder gubernamental es imprescindible para lograr una administración funcional de la nación. Los halagadores, los oportunistas y los extremistas le hacen mucho daño a los politicos verdaderos que buscan el Bien Común. Todo proyecto debe ser sometido a la interpretación crítica plural, para su mejoramiento progresivo. La política es el arte de reformar las naciones en la dirección de alcanzar mayores espacios de libertad y de justicia para la ciudadanía. Ya decía Diego Vicente Tejera, fundador del primer Partido Socialdemócrata de Cuba, que había que “emancipar al pueblo sin destruir al ciudadano”. De modo, que si se criminaliza la crítica se deja el campo abierto a la adulonería, la cual le ha hecho tanto daño a Cuba. Por esta razón consideré que la idea de Bahamonde había que apoyarla en busca de otra voz, que dinamizara la gestión política. Roberto Bahamonde era una persona decente, un ingeniero y un estudioso de la Filosofia. Pienso que además admitía que la búsqueda de la verdad es eterna y que la pretension de poseer la verdad absoluta conduce a la esterilidad. De manera que fuí aquella noche a apoyar a Bahamonde. La experiencia fue muy interesante. Se hicieron dos asambleas y la segunda fue más aleccionadora que la primera;puesto que siendo la votación a mano alzada, Bahamonde logro obtener un número de votos considerable , aunque no ganó la elección.Es por esta experiencia por lo que pienso que este camino pacifico y democrático pudiera ser una vía para lograr que ciudadanos con criterio propio pudieran llegar a obtener asientos en la Asamblea Nacional del Popular Popular y participar en la vida política ,entendida como búsqueda de la democracia y el Bien Común. Me asomo a esta vivencia, para testimoniar que Roberto Bahamonde fue el PRIMER ASPIRANTE a delegado del Poder Popular desde una posición disidente. Hace unos años, en una entrevista realizada por el periodista Edmundo García a Ricardo Alarcón, el expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, hizo referencia a este hecho. La periodista Soledad Alvarez, de la agencia de prensa EFE, publicó un artículo en el Nuevo Herald, acerca de la postulación reciente de dos disidentes en Cuba y la calificó como un hecho sin precedente. Obviamente, la colega mencionada no conoce este antecedente, por lo que me he sentido en la obligación de hacer esta aclaración. De cualquier manera, han corrido los años y Cuba necesita de todos sus hijos. Cuba es una voz plural que nace de nuestra propia cultura sincrética. Y esa voz matizada necesita expresarse con amor. Bahamonde vislumbró un camino legal y moral para que las cosas fueran mejor y no fue comprendido. Otros lo han hecho desde la propia fundación de Cuba. Bahamonde pagó un precio, pero dejó una pequeña luz sabia, un legado de paz, que nos indica que no es el odio sino la amabilidad, la solidaridad, la crítica sana y la comprensión, las que nos pueden salvar.

jueves, 7 de mayo de 2015

¿WALTER MARQUEZ , HASTA CUANDO OCULTAS LA PARTIDA DE NACIMIENTO DE MADURO?

ELIGIO DAMAS Alguna gente opositora, hasta de muy buena fe, que le aterra el proyecto del “Socialismo del Siglo XXI”; porque por mucho de lo que vea, haya comprobado que Chávez no le quitó los muchachitos a sus madres, sino todo lo contario, por él se han dado 700 mil casas dignas para que las madres críen a sus hijos como Dios manda, cada día son mejores los carros que conducen sin que les hayan quitado ninguno, siguen enfrascados en la idea que por aquella definición, algún día o madrugada, cuando ellos aun dormiten, las huestes del chavismo, los círculos bolivarianos o para decirlo como ahora “los colectivos”, invadirán con violencia sus casas para quitarles sus cosas y los muchachitos; quizás a estos llevarían a oscuras cavernas donde Fidel Castro les cuidaría y adoctrinaría en la idea del mal a través de los bombillos ahorradores. Gente de esa, repito, incluso muy buena, usa la palabra de Walter Márquez, quien asegura tener en su poder la mismísima partida de nacimiento colombiana de Nicolás Maduro. No sé qué espíritu invadió al tachirense Márquez, aquel que puso al descubierto el abominable hecho de “El Encanto”, donde las fuerzas del gobierno cuarto-republicano de entonces masacró a un inocente grupo de campesinos que hacía un sancocho a la orilla de un río. Ellas, comandadas entonces, según se dijo, por López Sisco, cometieron aquella atrocidad y se excusaron diciendo que las víctimas eran guerrilleros vinculados a la FARC. Sólo eso dijeron, sin siquiera alegar que hubo un enfrentamiento, lo que les resultaba cuesta arriba probar, pero sirvió para que sobre el comandante y sus comandados se tendiera un manto de impunidad. Lejos estaba uno de imaginar que Márquez, dirigente del MAS, posiblemente, no sé, proveniente de la izquierda, historiador inteligente, quien gozó de la confianza de Chávez, tanto que éste le hizo embajador, terminaría sirviéndole a la derecha, no ya como amanuense de aquel gobernador copeyano, insignificante él, quien le gustaba querellarse con la “Fosforito” en la cámara de diputados, procedimiento por el cual quería dejar constancia de su hombría, sino en algo de menor importancia como la de ser un simple repetidor de un papel ya jugado y gastado por Henry Ramos Allup y Cochez, aquel grotesco embajador panameño en la OEA. Ramos Allup, cuando Chávez una vez más le ganó a la derecha una contienda electoral con tal avalancha de votos que no dudamos en llamar una paliza de 60 por ciento a cuarenta, tomó espacio y dijo que se había configurado un fraude. “Tengo las pruebas en las manos. Nuestros comandos nos las han hecho llegar. Mañana mismo las presentaré al país”. Pasaron los días, meses, años, el planeta giró infinidad de veces y todavía el dirigente adeco no ha presentado las pruebas. El ex embajador panameño, Cochez, según Roy Chaderton, “pintor mediocre y patán”, de paso inmiscuyéndose en un asunto fuera de su competencia, dijo en la OEA, ante la Asamblea misma, que tenía en sus manos la partida de nacimiento colombiana de Nicolás Maduro. Intentó mostrar que su denuncia era precisa. Citó hasta el número del documento asignado en el libro respectivo. La autoridad colombiana competente, en su oportunidad le desmintió, también de manera precisa señalando que ese número correspondía a otra persona y en consecuencia, la supuesta partida atribuida a Nicolás Maduro no existía. A todas estas, aquel Walter Márquez quien decidió irse del chavismo, sin que uno nunca haya sabido por qué, pero no bien visto por AD y COPEI y la derecha toda por aquellas denuncias sobre las cuales montó su prestigio que le llevó al Congreso Nacional y su participación en posiciones importantes en el gobierno del comandante, tuvo necesidad de recomponer su vida. Para ese fin, tristemente recogió el viejo, desgastado y hasta desprestigiado guion construido con las fantasías malsanas de Ramos Allup y la mentira descarada de Cochez. Pero antes, como quien prepara su regreso en otros espacios, estableció relaciones cercanas con César Pérez Vivas, ex gobernador del Táchira, antes copeyano, ahora uno sabe, porque por esos lados la vaina no anda bien y a quien acaban de inhabilitar políticamente por siete años por asuntos oscuros en el manejo presupuestario de aquella entidad federal. Un buen día Walter Márquez, como si fuese aquellos dos, anunció que tenía en sus manos la partida de nacimiento colombiana de Nicolás Maduro, sin mencionar número, cuidándose que le respondiera la autoridad colombiana, y que en breve presentaría. Por supuesto, esta vez, distintos personajes de la derecha nacional se hicieron eco del asunto; se gritó a voz en cuello en las calles y hasta en medio de guarimbas. Pero Márquez, como Ramos Allup, tampoco ha presentado su prueba. Lo único que queda, es que la derecha, aquella que tuvo a Márquez como enemigo, hoy en la calle, en las esquinas y tertulias donde se habla de política barata, tomen al tachirense otrora personaje respetable, para utilizarle como referencia y repetir una mentira e insignificante cosa. Su triste aporte ha sido el de acumulador de basura para quien quiera, sin talento ni capacidad crítica y hasta carente de los menores cuidados, las disperse por cuanto espacio sea necesario sin importar los daños. Lo importante es llamar la atención, reconstruir una fama perdida y ser aceptado por aquellos que antes, siendo joven, combatió; por eso se presta para esas argucias y bajezas. Por eso reí con conmiseración, cuando alguien, creo de buena fe, en una trivial conversación que no podía sustentar, se levantó como quien tiene la piedra filosofal en la mano, la bola de cristal, los pergaminos de Melquíades, aquel misterioso personaje de “Cien Años de Soledad” y dijo, “Maduro es un presidente ilegal. Es Colombiano, Walter Márquez tiene la partida nacimiento en sus manos”. Listo y puesto. -- Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 5/06/2015 10:51:00 a. m.

domingo, 3 de mayo de 2015

SANTOS SUAREZ

Santos Suárez Ciro Bianchi Ross * digital@juventudrebelde.cu 2 de Mayo del 2015 21:11:59 CDT El reparto Santos Suárez, en el municipio habanero de Diez de Octubre, debe su nombre a la familia propietaria de los terrenos donde se asentó esa urbanización. Se trataba de cuatro hermanos nacidos en la región central de la Isla y avecindados en la capital: José Indalecio, Leonardo, Nicolás y Joaquín, me dice el doctor Ismael Pérez Gutiérrez, profesor de Medicina, que lleva a cabo una paciente investigación sobre calles y barriadas de La Habana. El nombre de dos de ellos lo llevan sendas calles locales: San Indalecio y San Leonardo. De los cuatro hermanos, Leonardo fue el más prominente. No solo por haber sido el más rico del grupo, sino por su quehacer político. Más de un autor asegura que es por él que Santos Suárez se llama así. Al igual que José Indalecio, el hermano mayor, Leonardo estudió Derecho y, junto con Félix Varela y Tomás Gener, resultó electo diputado a Cortes en 1822. La Constitución de Cádiz de 1812, restablecida en España en marzo de 1820, fue proclamada en Cuba un mes más tarde. El elemento más progresista de la Colonia sugirió sin demora la creación de una cátedra de Constitución y la puso bajo los auspicios del obispo Espada, <>, como se afirmaba en la propuesta. Queda Espada facultado para reglamentar la cátedra y elegir a la persona que la impartiría. La sumó el Obispo a los programas curriculares del Seminario de San Carlos y determinó que se cubriera por oposición, pero al mismo tiempo invitó al padre Varela a que participara en el concurso. Nadie podía desempeñarla con más dominio y eficacia. Los ejercicios que presentó Varela fueron brillantes; nadie pudo discutirle la propiedad de una cátedra que él llamó <>. La popularidad de Varela, a partir de ahí, subió como la espuma. Su integridad moral y su patriotismo lo hicieron un candidato indiscutible para las elecciones a diputado. Salió electo. También fueron elegidos Santos Suárez y Gener. Aunque no quería, debió Varela cambiar la vida sosegada del estudioso por la existencia agitada del político. Tres proyectos llevan a Cortes los diputados habaneros que encabeza Varela: abolición de la esclavitud, autonomía para Cuba y reconocimiento de la independencia de la América española. Los cubanos son tratados con profunda consideración, pero la reacción absolutista no está muerta y espera el momento de la revancha. Con el retorno de Fernando VII llega a su fin el breve período constitucional. Los cubanos que se pronunciaron sobre la incapacidad del monarca para gobernar y su sustitución por un consejo de regencia, son condenados a muerte y deben huir de España. Varela logra llegar a Gibraltar y desde allí viaja a Nueva York. Retrato de grupo A esa ciudad llegó también Leonardo Santos Suárez. Colaboró con Varela en su periódico El Habanero, publicación que señalaría el camino justo a los separatistas cubanos, y que, por supuesto, no pudo circular en Cuba. Ya para entonces Santos Suárez tenía experiencia en el campo de la letra impresa, pues años antes, en La Habana, estuvo, junto a José Agustín Govantes y Nicolás Manuel de Escobedo --<>, como se le llamó en su tiempo-- en la fundación de El Observador Habanero, revista de alto valor literario. No persistiría en ese empeño. Se desencantaría por otra parte de la política --debe haberse acogido a la amnistía de 1832 promulgada por el Gobierno español-- y se metió de lleno, con gran éxito, en el mundo de los negocios. Murió en Madrid, en 1874, a los 79 años de edad. No vivió tanto su hermano mayor, el ya aludido José Indalecio. Falleció, en 1836, con 44 años. Hizo estudios secundarios en La Habana y cursó Filosofía en el Seminario de San Carlos. Muy joven, apenas con 21 años y en el propio Seminario, se presentó a las oposiciones para la cátedra de Texto Aristotélico. Pese a su brillante papel, perdió ante un contrincante de la talla de Escobedo, que sería el profesor que sustituirá a Varela en la cátedra de Constitución cuando el futuro autor de Cartas a Elpidio viajara a Madrid, para ocupar su plaza de diputado a Cortes. Matriculó entonces José Indalecio la carrera de Derecho en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, donde se graduó como abogado. Tuvo la suerte de laborar en el equipo del venezolano Juan Ignacio Rendón Dorsuna, considerado uno de los grandes letrados de la Cuba colonial, lo que le permitió participar de alguna manera en las causas más célebres de la época, que eran de la incumbencia de Rendón, dado su cargo de oidor de la Audiencia de Puerto Príncipe. Lo eligieron diputado provincial por La Habana y diputado suplente a Cortes. La administración colonial lo designó magistrado del Tribunal de la Real Hacienda. La salud, sin embargo, no lo acompañó. Muy enfermo, viajó a Estados Unidos a fin de encontrar remedio a sus males. Lo intentó durante todo un año. No lo consiguió y regresó a Cuba para morir. Falleció en el mismo año en que murió su maestro Rendón, que llegó a los 75. Digamos antes de proseguir que Santos Suárez es un apellido compuesto, y que Pérez es el segundo apellido de estos cuatro hermanos. De los dos hermanos menores se conoce menos que de los mayores. Tuvieron una vida más privada que pública. Nicolás, el tercero en orden cronológico, fue también abogado. Estudió en la capital de la Isla y luego de viajar por Europa, se estableció en Pensacola, cuando la Florida era aún territorio español y estaba bajo la jurisdicción de la capitanía general de La Habana. Se desempeñó allí como Auditor de Guerra hasta que volvió a Cuba y ejerció como juez en Guanabacoa. Escribió varios folletos de carácter literario y jurídico. El menor de los hermanos Santos Suárez Pérez se llamó Joaquín. Fue la excepción de la regla. No estudió Derecho. Se hizo médico y fue miembro destacado de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la Academia de Ciencias y del Liceo Artístico Literario. Entran los Mendoza Los abuelos de los Mendoza-Freyre de Andrade contrajeron matrimonio en 1855. Lo hicieron pese a la oposición del padre de María Teresa, la novia, que alegaba la escasa fortuna del pretendiente de su hija. Sin embargo, siete de los 12 hijos de la pareja originaron ramas que <> antes de 1959. Sus descendientes enlazarían, dice Guillermo Jiménez, con los principales de cada época y serían propietarios en diversos sectores del país. Hubo entre ellos banqueros y corredores de azúcar y de bolsa de valores, propietarios de centrales azucareros y de colonias cañeras, de fábricas de fertilizantes, de empresas constructoras e inmobiliarias, de entidades hipotecarias y de seguros... De miembros de esa familia era propiedad el centro comercial La Rampa, donde funcionan ahora las oficinas de las compañías de aviación. Figuraban entre los principales accionistas privados de Cubana de Aviación y eran dueños del Bufete Mendoza, especializado en asuntos mercantiles y uno de los más importantes y antiguos de la ciudad, situado en calle Amargura 205, entre Habana y Aguiar, La Habana Vieja. El Palacio de Aldama estaba entre sus propiedades, y por no dejar de tener llegaron a adquirir el Fondo Coronado, llamado así por su propietario original, el erudito Francisco de Paula Coronado, y que es la mayor colección existente de libros, folletos, materiales de prensa, mapas y todo tipo de documentos relativos a Cuba, que los Mendoza vendieron oportunamente a la Universidad Central de Las Villas, donde hoy se encuentra. Los Mendoza, en cualquiera de sus siete ramas, eran propietarios de grandes extensiones de tierra en toda la ciudad. Poseían parcelas y solares en Cojímar y también en el Biltmore. En los repartos Barandilla y La Coronela y en La Puntilla. Los poseían asimismo en La Víbora, cuando esta llegaba hasta La Palma. En 1915 adquirieron terrenos en la zona de Santos Suárez y comenzó su urbanización. Viaje a la memoria Hay en Santos Suárez zonas cuyas calles --Santa Emilia, Santa Catalina, Santa Irene...-- agotan el santoral. Otras -Mayía Rodríguez, Juan Delgado, Lacret...-- rinden tributo a los héroes de la Independencia, y otras más --Saco, Heredia, Luz Caballero...-- recuerdan a nuestros más ilustres intelectuales y creadores, en tanto que toda una canasta de frutas cubanas se llena con los nombres de calles como Zapotes, Melones, Cocos... Por cierto, Cocos sigue siendo Cocos y no Alfredo Martín Morales, y nadie llamó nunca José Miguel Gómez a Correa, ni José Antolín del Cueto a Melones. Para los que vivíamos en el reparto Lawton, zona eminentemente estudiantil, mientras Luyanó era, en lo esencial, obrero, las escapadas a Santos Suárez eran toda una aventura en la adolescencia. Hasta las muchachas parecían más lindas, elegantes, más en la onda, aunque no recuerdo si ya se usaba esa expresión. El escribidor admiraba ya las grandes casonas de la barriada, aunque no dejaba de advertir que sus áreas se habían congestionado en exceso con edificios de apartamentos apiñados prácticamente unos sobre otros, en un afán de aprovechar al máximo los terrenos. Un cine como Los Ángeles, en Juan Delgado casi esquina a Lacret, no solo nos parecía mejor que los que funcionaban en nuestra zona, sino que lo era realmente con sus butacas acolchadas y el aire acondicionado, mientras que otros --Ma'Ra y Santa Catalina-- se quedaban, con sus asientos de palo, en el atractivo de sus fachadas. La Gran Vía, ubicada precisamente en la calle Santos Suárez, entre San Indalecio y San Benigno, era, en los cumpleaños, lo máximo con sus cakes y su confitería fina. En la cafetería Niágara, de Juan Delgado y Santa Catalina, Paco el lunchero ofertaba los mejores sándwiches de la ciudad, y los frozzen de El Gallito, en Santa Catalina y Saco, nada tenían que ver con los se harían muy demandados después. Más allá, por Santa Catalina hacia Palatino y la Ciudad Deportiva, la iglesia de San Juan Bosco, en cuyo vía crucis --lo sabríamos después-- el pintor Eberto Escobedo representó al poeta José Lezama Lima. Más allá, la fábrica de la Coca Cola y casi enfrente la quinta Las Delicias, de Rosalía Abreu, impenetrable en el misterio de sus monos. -- Ciro Bianchi Ross cbianchi@enet.cu http://wwwcirobianchi.blogia.com/ http://cbianchiross.blogia.com/

sábado, 2 de mayo de 2015

DOCENTES, DISTORSIONES SALARIALES Y LA INFLACIÓN. ¡SALGAM0S DEL REBAÑO!

ELIGIO DAMAS No vamos hablar del anunciado “Revolcón” porque no lo hubo. Al parecer se le pospuso. Por allí leí que el presidente al parecer no pudo cuadrar a tiempo con sus asesores el conjunto de medidas a anunciar, por lo que optó dejarlo para los próximos días. Sabemos por boca del mismo primer mandatario que el asunto de la gasolina no se tocará por ahora y esperará por momentos quizás más propicios. De manera que lo del “Revolcón”, lo dejaremos para otro día, pues quien quita y de verdad resulte eso. Esperemos. Lo que sabemos es acerca del aumento del salario mínimo que a partir de julio sobrepasará la cifra de siete mil bolívares, que tomando en cuenta el precio de la canasta básica, la que se mide a partir de quienes no tienen acceso a los productos regulados por diferentes razones, no deja de ser precaria. Pero lo curioso de todo esto es la enorme y hasta desmotivadora circunstancia que está creando el fenómeno de distorsión salarial. En la IV república, en varias oportunidades, se dio este fenómeno que afectó en buena medida a diferentes trabajadores sobre todo a los educadores. Conocí un curioso caso, a partir del cual escribí una crónica para un diario regional, según el cual, en una escuela de PDVSA, el jovencito, sin siquiera título de bachiller, encargado de la portería, ganaba casi el doble del salario de la directora, docente con postgrado, maestría y hasta título doctoral, quien con aquellas credenciales ganó el concurso que convocó la empresa para ocupar el cargo. El joven estaba amparado por el contrato petrolero, mientras la directora se le asimiló al contrato docente. La colega, al enterarse de aquella curiosa situación, hizo el reclamo correspondiente y no habiendo sido atendida, por dignidad, optó por renunciar. Pero el problema más generalizado fue que en un momento determinado, los trabajadores administrativos y los obreros, llegaron a ganar, en las escuelas nacionales, mucho más que los docentes de los primeros niveles y relativamente cerca de quienes estaban en los peldaños más altos. Los educadores venezolanos al servicio del Ministerio del Poder Popular para la Educación, firmaron un contrato hace más o menos año y medio, en el cual se les dio un aumento de sueldo, que comparado con el índice inflacionario de entonces para acá, fue poco significativo. No obstante, el mismo contrato establece que en la medida que se muevan las cifras de inflación, las partes se acordarían para paliar los efectos sobre el salario. Que sepamos, este acuerdo no se ha producido y pareciera no estar planteada ni siquiera la posibilidad que eso suceda. Es verdad que el presidente en su discurso del primero de mayo, instó a las partes a apresurar los trámites para firmar los contratos que están en discusión. Pero por lo dicho anteriormente, este no es el caso de los educadores. Si no estoy mal informado, el contrato de los educadores nacionales vence en el mes de septiembre y, siendo muy optimista, sujetándonos a la historia, de firmarse un nuevo contrato, sería entre los meses de febrero y marzo. Es decir, habría que esperar por lo menos – repito, siendo optimista – un año. Por estas circunstancias, ahora mismo, parece darse el caso, que el salario mínimo alcanzaría una cifra superior al ingreso de educadores de niveles iniciales y hasta de los clasificados en el medio. Eso significa que el salario de esos profesionales quedaría por largo tiempo en niveles nada atractivos y sí precarios. Vivimos en una sociedad capitalista, esa es la cruda realidad y no la que los idealistas podríamos inventarnos. El salario, nos guste o no, es una de las más poderosas herramientas para motivar a los trabajadores. Pero más que eso, es la razón que permite al trabajador dedicarse o no con ahínco a su labor, liberado de las preocupaciones derivadas de las carencias. También es una poderosa arma para hacer que el docente u otro trabajador, ponga énfasis en crecer para ser más eficiente y productivo. Esa distorsión salarial dentro de la escuela, bien lo sabe uno por haber vivido la experiencia, desmotiva y hasta crea un estado de animadversión de quienes se sienten, con toda razón, afectados por aquello. Dentro de un año, cuando se estaría en los finales de la discusión del contrato colectivo de los docentes nacionales, según las perspectivas, la distorsión que ahora existe sería mucho mayor. Por eso, parece por demás justo y razonable, que se aplique la cláusula relativa a la revisión del salario de acuerdo a la inflación y no esperar el 2016, para que mediante el nuevo contrate se ajuste el salario, en una cifra que por lo que sabemos, ni siquiera compensaría por la mitad de la inflación alcanzada hasta ahora. Como dijo alguien en artículo publicado por este medio – aporrea.org-, uno tampoco entiende por qué los gobernantes venezolanos, se repiten uno a otros, en eso de considerar a los educadores como ciudadanos o trabajadores de inferior categoría. Pero es natural que pongamos fe que el Presidente Maduro, por muchas razones que el lector maneja, “se salga del renaño”, como decía Renny Ottolina, y proceda a tratar con justicia a los educadores y la educación.

UN ECHO IMPORTANTE

Un hecho importante Por Yndamiro Restano Fue durante los primeros meses de 1989 cuando Roberto Bahamonde me llamó por teléfono y me comunicó, que tenía la idea de postularse como delegado del Poder Popular en las elecciones de su circunscripción, situada en el municipio de San Miguel del Padrón. Bahamonde me llamaba para que yo le apoyara en mi carácter de fundador de la Prensa Independiente. De inmediato le dije que la idea me parecía excelente y que esa noche yo estaría presente en la Asamblea de Vecinos. Yo asistiría como periodista, pues yo no vivía en la barriada y no podía postularme, pero la idea me pareció que abría un camino pacífico y legal para que personas con criterio propio incursionaran en el terreno politico de manera constructiva. Siempre he pensado que la crítica constructiva desde la sociedad civil al poder gubernamental es imprescindible para lograr una administración funcional de la nación. Los halagadores, los oportunistas y los extremistas le hacen mucho daño a los politicos verdaderos que buscan el Bien Común. Todo proyecto debe ser sometido a la interpretación crítica plural, para su mejoramiento progresivo. La política es el arte de reformar las naciones en la dirección de alcanzar mayores espacios de libertad y de justicia para la ciudadanía. Ya decía Diego Vicente Tejera, fundador del primer Partido Socialdemócrata de Cuba, que había que “emancipar al pueblo sin destruir al ciudadano”. De modo, que si se criminaliza la crítica se deja el campo abierto a la adulonería, la cual le ha hecho tanto daño a Cuba. Por esta razón consideré que la idea de Bahamonde había que apoyarla en busca de otra voz, que dinamizara la gestión política. Roberto Bahamonde era una persona decente, un ingeniero y un estudioso de la Filosofia. Pienso que además admitía que la búsqueda de la verdad es eterna y que la pretension de poseer la verdad absoluta conduce a la esterilidad. De manera que fuí aquella noche a apoyar a Bahamonde. La experiencia fue muy interesante. Se hicieron dos asambleas y la segunda fue más aleccionadora que la primera;puesto que siendo la votación a mano alzada, Bahamonde logro obtener un número de votos considerable , aunque no ganó la elección.Es por esta experiencia por lo que pienso que este camino pacifico y democrático pudiera ser una vía para lograr que ciudadanos con criterio propio pudieran llegar a obtener asientos en la Asamblea Nacional del Popular Popular y participar en la vida política ,entendida como búsqueda de la democracia y el Bien Común. Me asomo a esta vivencia, para testimoniar que Roberto Bahamonde fue el PRIMER ASPIRANTE a delegado del Poder Popular desde una posición disidente. Hace unos años, en una entrevista realizada por el periodista Edmundo García a Ricardo Alarcón, el expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, hizo referencia a este hecho. La periodista Soledad Alvarez, de la agencia de prensa EFE, publicó un artículo en el Nuevo Herald, acerca de la postulación reciente de dos disidentes en Cuba y la calificó como un hecho sin precedente. Obviamente, la colega mencionada no conoce este antecedente, por lo que me he sentido en la obligación de hacer esta aclaración. De cualquier manera, han corrido los años y Cuba necesita de todos sus hijos. Cuba es una voz plural que nace de nuestra propia cultura sincrética. Y esa voz matizada necesita expresarse con amor. Bahamonde vislumbró un camino legal y moral para que las cosas fueran mejor y no fue comprendido. Otros lo han hecho desde la propia fundación de Cuba. Bahamonde pagó un precio, pero dejó una pequeña luz sabia, un legado de paz, que nos indica que no es el odio sino la amabilidad, la solidaridad, la crítica sana y la comprensión, las que nos pueden salvar.