lunes, 30 de abril de 2012
QUIEN ERA ANGELITO?
FRAGMENTOS DEL LIBRO DE JORGE SERGUERA RIVERI(PAPITO)
From: CLUBCAMAJUANI@aol.com
Date: Sun, 29 Apr 2012 09:58:12 -0400
Subject: analize de un Libro: Jorge Serguera Riverí (papito)
Sobre Angelito
CAPITULO I
El 2 de enero de 1963
El tiempo se hundió. Esta sensación de transcurrencia, de alejamiento de una época, de hechos, tal vez de la juventud, lleva implícita una emoción, una sensación sentimental. El tiempo, para algunos todo lo cura, para otros todo se olvida. Es un motivo nostálgico, de poetas a veces, melancolía concentrada. El ilustre filósofo de Atenas, Platón, lo definió con gran desenfado como la imagen móvil de la eternidad.
No podría decir cuántas veces escuché la idea de que había "embarcado" a la dirección política de la Revolución con el asunto de Argelia. Embarcar en cubano: equivocar, conducir a error con opiniones, informes, análisis, etc. Sin embargo, no podía explicar a todos lo que realmente ocurrió y no quería escribir un artículo donde se relataran actividades que pudieran perjudicamos. Por otra parte, sabía que era perder el tiempo explicarlo, ya que la falta de información, el desconocimiento bastante general de la historia de esa parte del mundo en Cuba harían incomprensible el tema, el propósito. Era muy complicado. Sin embargo, sentía una obligación moral de contar todo, porque de lo contrario, ¿qué valor tendrían algunos hechos?, ¿qué los explicaría?, ¿cómo podía ser coherente una actitud? Creo que hoy puedo contar lo que ocurrió en Argel.
Me iré aproximando poco a poco al tema. En 1962, con 30 años, era secretario general del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) en la provincia de Matanzas, designado por la dirección de la Revolución, a raíz de la denuncia del sectarismo, el 26 de marzo del propio año por Fidel Castro.
Jorge Serguera Riverí (papito)
El sectarismo es la denominación de una corriente política con que se designa en Cuba una serie de métodos, actos, dogmatismos, rechazos, persecuciones que comenzaron a desarrollarse en el año 60 y que fue identificada como generada deliberadamente con propósitos políticos muy concretos por Anibal Escalante, viejo dirigente del Partido Socialista Popular (PSP).
Aquella tendencia ponía en peligro la unidad revolucionaria, ya que a través de ella, y al amparo de la concepción de la lucha de clases, se pretendía excluir a los revolucionarios de sus cargos y funciones o simplemente alejarlos de los centros de poder político, aduciendo razones como procedencia -de clases, vinculación con intereses económicos. Es decir, que la tendencia calificada como sectarismo realmente implicaba un propósito excluyentita basado no en méritos históricos sino en procedencia de clases y actitud hacia el capitalismo o el imperialismo en el pasado. El daño, pasados treinta años, todavía se siente.
Cuando comencé a enfrentar el problema en aquella provincia, pude darme cuenta de la profundidad de las lesiones políticas y su consecuencia: la suspicacia entre revolucionarios.
Este trauma estaba presentes en todos. Aprendí mucho allí, enfrentando problemas económicos y sociales porque, viniendo del Ejército Rebelde, tenía una visión superficial o por lo menos no tan profunda de los problemas de la Revolución. Desde el puesto que entonces pasé a ocupar las soluciones no eran tan fáciles. Necesidad y posibilidades se alejaban cada vez más. Ignorancia y técnica eran incompatibles. Deseo y realidad eran excluyentes. Ninguna creencia o ideología podría lograr más productos por hectáreas, que los cerdos aumentaran de peso más rápido, que las vacas acortaran el ciclo de reproducción, encontrar el semental que lograra el 70% de hembras en parto, que la tendencia a la organización fuese espontánea. Es más fácil que un individuo se haga rico a que un grupo salga de la pobreza. La ignorancia con sus secuelas: la superstición y el prejuicio.
Este trabajo enseña, fortalece ideológicamente, pero tiene peligros: uno se hace propenso al prejuicio. La tendencia a la generalización se desarrolla, se adquiere un rasero para medir a cualquiera en circunstancias diferentes sin tomarlas en cuenta. Se es juez permanente, condena, absuelve, archiva, el tiempo es poco ante la magnitud de las cosas a tratar; reuniones, consultas, opiniones, la tendencia es a oír cada vez menos, a saber por anticipado, ano ir, a delegar decisiones importantes. Se van desarrollando vicios en los métodos de dirección. Hay que ser muy propenso a la discusión y a notémer la réplica. para evitar desarrollar el autocratismo. Es aquí donde adquiere sentido aquello de que el poder corrompe.
Estuve en Matanzas hasta el 31 de diciembre de 1962. Fidel mandó a presentarme en la recepción del 2 de enero en Palacio para que atendiera a una delegación argelina invitada a los festejos por el triunfo de la Revolución Cubana. Para entonces me encontraba en Oriente, en mi pueblo natal Palma Soriano, para celebrar el fin de año en compañía de mis padres. La última vez que estuve presente en la casa paterna en una celebración familiar de año nuevo, ocurrió cinco años antes, cosa insólita en una familia de raíz española. La razón de la ausencia en los cinco años anteriores estaba vinculada a mi participación en la lucha contra la dictadura en Cuba. Mi presencia esta vez era por el delicado estado de salud de mi padre, quien padecía de insuficiencia en las arterias coronarias. Además mis ocupaciones políticas en la provincia de Matanzas, situada en el centro occidente del país, me impedían visitar con frecuencia a mi familia.
En esta época, la cena de fin de año todavía tenía las características casi rituales del costumbrismo español, que se interrumpiría durante décadas a medida que se imponían restricciones económicas, políticas y militares, derivadas de la situación del país, al tiempo que desafortunadamente se desarrollaba una concepción materialista tendiente a superar la tradición.
Pasadas las doce de la noche del 31 abracé a mis padres y partí en auto para La Habana. Fue la última vez que vi a mi padre, murió el 13 de marzo de ese año pero yo ya estaba en Argel.
En la recepción Fidel me presentó a los argelinos (Miriam, Merzhouqui, Alí Zhanoun y otros). Con ellos se encontraba Angelito, quien como sabía francés, los atendía. Al momento de presentarme Fidel dio a conocer a los argelinos que yo sería el embajador de Cuba en Argelia. Así nos enteramos Angelito yyo.
El socialismo es un misterio peligroso para los que no son revolucionarios o comunistas. Para ellos, todo es tenebroso, está rodeado de sombras, de oscuridad; la propaganda capitalista ha logrado una imagen de Frankenstein en torno al modo de producción adversario. También la historia de la lucha de los socialistas desde el siglo pasado, que tuvieron que enfrentar persecuciones, cárceles, golpes, torturas, hambre, desempleo, por la defensa de sus ideas a favor del proletariado, los obligó a recurrir a métodos clandestinos de lucha para ocultar fines inmediatos o mediatos, proteger a la organización y a los militantes de las persecuciones.
Declarados ilegales como organización o partido, emergían encubiertos en otras organizaciones, camuflados muchas veces, aparecían de momento organizando huelgas, manifestaciones, paros. Su irrupción era tan frecuente que los patronos desarrollaron un mecanismo de defensa consistente en culparlos de todo: de lo cierto y de 10 falso. Como eran ilegales y los medios de difusión y propaganda a que podían acudir con el poco dinero de que disponían eran rudimentarios siempre se hallaban en estado de indefensión. El simple transcurso del tiempo fue creando un cuño, una caricatura en el gran público del quehacer revolucionario socialista o comunista.
Hay que notar que el comunismo en el poder contribuyó mucho a esto con su información limitada, sintetizada. ¡Ausencia de análisis! ¡Ocultamiento! Distorsiones que lejos de negar apoyaban la opinión creada por los medios masivos capitalistas. Este fue otro de los grandes errores del socialismo en el poder. Se debe tener en cuenta que la lucha ideológica, económica, política y militar de ambos sistemas, implicaba el enmascaramiento de tácticas y estrategias para anotarse pequeñas ventajas en la lucha. Por eso la teoría y práctica de la información a través de la desinformación, el espionaje, muestreo estadístico, rumores, avanzó tanto. De momento aparecía una información de platillos voladores como arma secreta de la URSS lo mismo que una bomba que podía congelarlo todo en manos de Estados Unidos. De lo sublime a lo inverosímil, la danza de lo cierto y de lo falso.
Con el derrumbe de la URSS, los periodistas tendrán que entretenerse con otros temas. Lo cierto es que la técnica de difamación y repetición que desataron a través de todos los medios y a todas las edades y niveles de entendimiento, a través de procedimientos especializados, se convirtió en una rama del saber científico en la psicología de las masas y en la sociología, hasta un nivel jamás soñado por Gustavo Le Bon ni Augusto Comte. Así que había que tener en cuenta lo que se decía y lo que se callaba. Para el hombre común todo podía ser verdadero o falso. Era ir por la vida con el cara o cruz. Lo que quiere decir que había hechos que por sobresalientes o inesperados sorprendían a cualquiera. Muchos de ellos forman parte de lo que se conoce como secretos del socialismo. Todo esto como preámbulo para hablar de un personaje cuya vida aparece rodeada de misterios y cosas fabulosas ante cualquier transeúnte, y para la época que hablo, yo era un transeúnte.
Conocí a Angelito cuando yo era jefe del 5to. Cuerpo de Ejército de las FAR, cuya jefatura estaba en la ciudad de Camagüey, en la provincia del mismo nombre.
Citado por el ministro de las FAR, comandante Raúl Castro, asistí en Santiago de Cuba a una reunión y luego a una recepción en el Estado Mayor, que tuvo lugar en Ciudamar, antiguo balneario de la pequeña burguesía de la ciudad, en la que entonces conocí a Annia Francos, escritora francesa de visita en Cuba que recogía datos para un libro sobre la Revolución que luego apareció con el título de La Fete Cubaine.
Entonces, en 1960, antes de Girón;' Angelito era un hombre de 1,72 m de altura, es decir, en el límite inferior de lo mediano o en el superior de lo bajito, el poco pelo que le quedaba en los parietales era blanco, calvo, de ojos profundamente azules, un canino forrado en oro y no delgado, pero tampoco obeso. Llevaba una conversación muy animada en un lenguaje tan sobrio y elegante que aquel invitado, por su acento español, me pareció un intelectual, escritor o periodista, tal vez dirigente del Partido Comunista Español (PCE) o el padre de aquella criaturita francesa, rubia, risueña, ojos verdes grandes, labios carnosos, cintura dedal, piernas de champagne al revés y una risa contagiosa que mostraba una dentadura perfecta.
De vez en cuando él se dirigía a ella en francés que para mí entonces era como el "haitiano bien hablado". Ella respondía a veces- en un español de dos años de infancia lo que la hacía más atractiva y despertaba el deseo de enseñarle el español a través de un largo beso en una cálida noche santiaguera envueltos en luz de Venus y tapados con brisa caribeña.
Cuando se fueron los invitados, extrañamente, el español, con su traje azul y risa bondadosa, no se fue.
Encontrándome con Raúl en una de las mesas próximas al mar y al acercarse Angelito ante una seña de Raúl, éste me preguntó: ¿Ya conoces a Angelito? Lo que equivalía a una segunda presentación.
Aquel español culto, de hablar extremadamente bajo, agradable, abordaba cualquier tema con tal lucidez y frialdad mental que asombraba. Originalmente recuerdo que habiéndome hecho la idea que me encontraba frente a un intelectual encaramos un tema sobre filosofía y literatura española mezclados en Del sentimiento trágico de la vida de Unamuno, en particular el ansia de inmortalidad. Daba gusto hablar con el "gallego''2 aquel.
1 Girón es la forma de llamar en Cuba a la Invasión de Bahía de Cochinos de abril de 1961, por parte de cubanos expatriados, después del triunfo de la Revolución, en enero de 1959, que se realizó con el apoyo directo, y reconocido después de la derrota, por los Estados Unidos.
2 Para los cubanos, en lenguaje popular, todos los españoles son "gallegos" o simplemente "gaitas".
Meses después recibí instrucciones de enviar diez batallones de milicianos del Camagüey al Escambray en la provincia de Las Villas, para perseguir, cercar y aplastar las bandas contrarrevolucionarias que pululaban por aquel Iornerío. Naturalmente que aquellas bandas estaban siendo alentadas, financiadas y apoyadas por Estados Unidos. Las pruebas sobran, pero no es tema de este libro.
Me sorprendí cuando en el Estado Mayor operacional del Escambray encontré a Angelito con uniforme militar, sin grados, pero con su siempre oportuna sonrisa y gentileza.
El Estado Mayor estaba situado en Topes de Collantes, en el corazón de la cordillera, en un hospital antituberculoso, que había sido convertido en la unidad central de dirección de la lucha contra bandidos, como calificábamos a aquellos alzados.
Topes de Collantes, a mil metros sobre el nivel del mar, con una temperatura media anual de unos trece a quince grados celsius, está situado en el centro del segundo macizo montañoso de Cuba: La cordillera de Gauniguanico, conocida popular y erróneamente como el Escambray, que realmente es otro macizo montañoso menor situado más al norte alrededor de la ciudad de Santa Clara, en la misma provincia.
La selección de Topes, como centro de operaciones militares, se debía a varios factores. En primer lugar, su situación geográfica en el centro de la sierra y en segundo lugar, por la infraestructura favorable consistente en la existencia de carreteras asfaltadas que daban acceso al lugar, líneas de comunicaciones telefónicas y edificaciones que permitían situar a todos los servicios del estado mayor y la logística de combate necesaria. Además se perseguía un objetivo político: la ubicación del centro de dirección de operaciones en el corazón del lugar de la lucha, a diferencia del ejército de la dictadura batistiana que no se atrevió nunca a situar un centro de operaciones militares en las montañas, dejándonos la iniciativa política y militar y la ventaja en espacio a nosotros.
El jefe militar del Escambray era entonces el comandante Dermidio Escalona. La situación estaba en su apogeo. Nos dividimos el territorio en zonas aproximadamente rectangulares, a nosotros nos tocó una especie de cuadrado de unos 20 kms de lado, cuyos vértices superiores eran Topes de Collantes y Naranjo y cuyos lados dirigidos al sur desde estos puntos terminaban en el mar, al oeste se hallaban tropas de la provincia de Matanzas, al norte tropas de La Habana y al este tropas orientales.
Angelito exhibía una cojera del pie izquierdo y cuando le pregunté sobre la causa, sin formas rebuscadas y como si yo lo supiera, me contó que había recibido un tiro encima del tobillo en el encuentro con alzados la noche en que murió el comandante "Piti " Fajardo, a quien él acompañaba. Piti era entonces el comandante jefe de operaciones a quien sustituyó Dermidio.
Mi curiosidad aumentó. ¿Quién era este "gaito"? ¿Por qué, surgido de un ágape, amigo de Raúl, habla francés, español culto, que recibe un tiro como quien se toma una aspirina, uniforme verde olivo sin grados? Era bastante como para intrigarse.
Cuando discutía con Dermidio sobre la región que nos tocaba, como si creyese que yo estaba al corriente de la identidad del español, me dijo: sobre la estructura de la tropa, organización y métodos habla con Angelito. Me mostró en el mapa mi zona de operaciones y salió a una reunión urgente en otra zona.
Buscaba a Angelito y entré a una habitación en la que interrogaban a un alzado recién capturado acerca de la ubicación, número y tipo de armas de sus acompañantes. Miré largamente a aquel hombre de veinte o veintiún años, retrato de la ignorancia y la incapacidad y cuando iba a salir para buscar a Angel, me topé con él que entraba y que de repente decidió irse conmigo mientras me decía: "[Son instrumentos!" Caminaba al lado de este hombre y seriamente me pregunté: ¿Quién es este tipo?
Largo rato invirtió en comentarme las particularidades de la lucha contra los alzados, que yo creía conocer mejor que él. El origen, naturaleza, estructura organizativa, estrategia, táctica de aquellas bandas, tipo de armas, personal, movilidad, condiciones de vida, hábitos, sutilezas, abordando inmediatamente la forma, métodos, organización y estructura que había que adoptar para enfrentarlos en condiciones ventajosas. Todo esto lo repitió un rato después ante otros oficiales, todos quedamos persuadidos de la justeza, síntesis y clara exposición; personalmente reconocí que no me había dado cuenta hasta ese momento que me encontraba frente a un profesional.
Esa noche reuní a los jefes de batallones y a los oficiales del Estado Mayor que constituimos y aproximadamente repetí lo que nos había dicho Angelito. Anuncié que íbamos a adoptar una estructura por compañías para adaptarlas al propósito que perseguíamos y expliqué: las compañías estarán compuestas por un jefe, un segundo que a su vez será jefe de información y un jefe de suministros. Cuatro pelotones con un jefe, un ametrallador y un ayudante. Cada pelotón compuesto por tres escuadras de siete hombres, de los cuales uno con bazooka china y otro con una ametralladora bípode checa modelo BZ-52 y cada tirador con un fusil semiautomático checo M-52, calibre unificado 7.62 mm. Entotal, 99 hombres por compañías, cada batallón con cinco compañías y un pelotón de ametralladoras del tipo DP soviética, calibre 30.45 mm. La Plana Mayor, compuesta por su jefe, jefe de suministros, jefe de información y jefe del pelotón de reserva del batallón: total 528 hombres.
Di la orden de dislocación en la zona, subdividida en regiones, del batallón uno al décimo. Cuando por fin en la alta madrugada comenzaba a disminuir el ruido de los camiones que transportaban alimentos, municiones y hombres por aquellas sierras, mi pensamiento se fijó en la estructura de aquella compañía: ligera, ágil, fácil de mandar, y aquel individuo había hablado de aquello sin apuntes ni libretas o agendas. Cuando miraba el mapa señalando las sub-regiones, para medir las distancias rápidamente doblaba un dedo, a veces dos; otras ponía el dedo horizontal o marcaba con los cuatro dedos unidos y, en cada caso, señalaba la cantidad de kilómetros (jni imaginar error!). Angel había convertido su mano en una herramienta operativa, tan precisa como un curvímetro.
Mi intriga fue creciendo: ¿Qué era? ¿De la Seguridad o de las FAR? De nosotros, proveniente del Ejército Rebelde, no era. Unos días después encontré a Angelito en el Estado Mayor del Ejército del Centro, en una habitación totalmente forrada de mapas del territorio operacional de dicho ejército. Para entonces trabajaba en los Comités Militares de Organización (CMO) sobre los que me explicó el propósito, estructura y funcionamiento.
Fue el comandante Almeida, jefe del Ejército del Centro, quien respondiendo a mi pregunta sobre Angelito me explicó de forma general quién era. Pero, según pude darme cuenta, los detalles generales importantes, Almeida, o los ignoraba o supuso que era suficiente como para que me diera cuenta. Allí supe que Angel era hispano-soviético, que al finalizar la guerra en España había ido para Moscú y que allí había vivido hasta que los soviéticos lo habían enviado, junto a otros, como asesores para que nos ayudaran en la organización de las FAR. Así que era un técnico especialista en organización militar.
De sus conversaciones aprendí que era un profundo conocedor de la URSS pero tia era un crítico ni un apologista; más bien crítico atinado y justo, pero en ningún caso ingenuo.
Nuestra amistad comenzó a profundizarse. Estuvo en Camagüey en la jefatura del Quinto Cuerpo y nos enseñó mucho.
Tenía un raro hábito, como era muy peludo abrazaba con la mano unos pelos del pecho y se los arrancaba. Nosotros nos reíamos de semejante costumbre. Un día, descargando las tensiones del día con unos tragos improvisados, le dije: "Angel, ese acto masoquista encubre un deseo sexual reprimido o insatisfecho", respondió: "¡Joder! ¡ Que si la picazón se convierte en un mecanismo oculto del inconsciente bien jodidos estamos!" Con la risa finalizó la botella y comenzamos otra.
Angelito era ya comandante de las FAR cubana, había sido general o lo era de las Fuerzas Armadas soviéticas, donde se había desempeñado como profesor de la academia Voroshilov, estuvo al frente de una división durante la Segunda Guerra Mundial con el Ejército Rojo y formó, con su unidad, parte de las tropas soviéticas que cercaron y aplastaron Berlín bajo las órdenes de Koniev y Zhukov.
Había sido general de las tropas españolas de la República y su verdadero nombre era Francisco Ciutad, miembro prominente del PCE y de su Comité Central, cuya Secretaría General era Dolores lbarruri "La Pasionaria". Rodión Malinovski fue asesor de Angel en España.
Cuando, junto con Almeida, Aldo Santamaría y Angelito, formamos la primera delegación militar cubana a la URSS, pude comprobar el afecto, cariño y profunda amistad con que el mariscal Malinovski, entonces ministro de defensa soviético, y los mariscales Guziev, Koniev, Khuikov, Gretchko y otros trataban a Angelito. Aquellos hombres, en los que el sentido de la cortesía hacia los subordinados, era un rito inimitable, abrazaban en Angelito al viejo compañero de lucha. Aquellos mariscales, salidos de las páginas más heroicas de guerra alguna, con sencillez y afecto increíbles nos acogían como a viejos amigos y era indudable que la presencia de Angelito, cuyo dominio del ruso era impecable, desempeñaba un papel estimulante y beneficioso en aquellos encuentros.
Muchos años después, ya viejo, Angel quiso volver a su patria, de la que había estado ausente desde el fin de la guerra civil. Fidel estuvo de acuerdo, no obstante la preocupación de cómo sería encarada la presencia de Angelito por el gobierno español. Probablemente el problema fue resuelto diplomáticamente, pero esto no me consta. Lo cierto es que regresó y vivió cerca de la embajada de Cuba en compañía de Sofía, su esposa rusa, doctora en biología.
Durante su estancia en Madrid, Franco, máximo jefe del gobierno español, le reconoció los grados de general del ejército y concedió el consecuente retiro. En ese tiempo fue muy visitado por sus antiguos adversarios, quienes llenos de curiosidad iban a ver 'a aquel colega salido de las páginas de historia de las guerras más importantes del siglo XX.
Aquejado por una enfermedad incurable, regresó a La Habana a solicitud de Fidel y Raúl Castro. Murió entre nosotros (julio de 1963) el comandante del Ejército Rebelde Angel Martínez, Angelito. Sus restos descansan en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Cementerio Colón en La Habana.
Volviendo a los argelinos, aquella delegación había sido hospedada en una casa del gobierno en el reparto Cubanacán. Desde que fuimos presentados no los abandoné hasta su partida varios días después.
Su jefe, Merzhouqui, trabajaba en el Frente de Liberación Nacional (FLN) en Argel. Era un viejo combatiente (moujhaid), pertenecía a la Oficina de Organización. AH Zhamoun, también del FLN y combatiente, realizaba su trabajo en la Kabylia, cuya importancia y ubicación yo desconocía entonces y, para esta época, era una especie de prefecto de su capital Tizi Ozuf. El otro, cuyo nombre ahora no recuerdo, era el comandante jefe de la región militar de Batna. Completaba la delegación Miriam Belmihoub, abogada. Era una de las mujeres prominentes de la reciente historia de Argelia. Alta, de ojos semitas negros, muy blanca de piel, pelo negro, piernas torneadas en el paraíso, con una cara y sonrisa capaces de despertar a un muerto, por sí sola constituía un estimulo para querer conocer a Argelia, su pasado y presente. De aquella risa allende al Atlántico que evocaba en sueños, mediterráneo, desierto, montes Atlas, turbantes, sabor a almizcle y aquel frescor nocturno de "Alger la Blanche" con su música estremecedora que provocaría en mí el afán de adentrarme en aquella cultura. Era mi primer encuentro con el Islam.
La vida es un accidente donde el principio de causalidad no se cumple como uno espera. Hasta este momento desconozco las causas reales que provocaron la decisión de nombrarme embajador. Fidel en persona me dijo que dada mi experiencia en el proceso revolucionario se me designaba para que ayudara en lo que hiciera falta a nuestros amigos argelinos.
Como sé que detrás de cada acto de un alto dirigente político, en cualquier lugar, hay propósitos bien definidos, y que la expresión "ayudar en lo que haga falta" es bastante imprecisa, me he contentado con suponer las razones de la máxima dirección cubana. Lo que sí conozco son los efectos de esta decisión y este libro es la historia de ellos.
(continuara)
domingo, 29 de abril de 2012
LOS OBISPOS, EL CARDENAL Y LA PASTORAL DE 1993
Cuba Encuentro
Los Obispos, el Cardenal y la Pastoral de 1993
La Pastoral nunca se reprodujo en los periódicos nacionales, pero sí se criticó fuertemente con editoriales enormes que hablaban de algo que nadie (a no ser los feligreses y los oyentes de Radio Martí) conocía
Esteban Gutiérrez, La Habana | 29/04/2012 10:52 am
En 1993 los obispos católicos de Cuba se atrevieron a manifestar, en una pastoral leída y repartida en las Iglesias, su preocupación por la situación moral y económica del país. La pastoral “El amor todo lo espera” se leyó por la emisora Radio Martí, radicada en Washington. Nunca se reprodujo en los periódicos nacionales pero sí se criticó fuertemente, con editoriales enormes que hablaban de algo que nadie (a no ser los feligreses y oyentes de Radio Martí) conocía.
Yo llegué a pensar que todos los Obispos —incluido el futuro Cardenal— irían derechitos a la cárcel.
En el periódico Trabajadores, del lunes 20 de septiembre, se decía: “en lo que constituye realmente una provocación deliberada, sin justificación posible, el llamado ‘amor’ de los Obispos resulta un hipócrita acción, una concertación contrarrevolucionaria, un puñal clavado por la espalda al pueblo revolucionario”.
En Granma, el 30 de septiembre, Félix Pita Astudillo, con un estilo vulgar, achacoso y viejo, en su artículo “Arsénico y encajes”, explicaba: “parapetados en una prosa anfibia (…) los Ilustrísimos once se sueltan la trenza con un manifiesto político contrarrevolucionario, que llama al desarme moral, a la desmovilización de los revolucionarios y a la constitución de un mundo a imagen y semejanza de ese magro cabildo episcopal” (todo el mundo conoce en Cuba las implicaciones homofóbicas que tiene la expresión “soltarse la trenza”).
Otra vez, Trabajadores, el 27 de octubre, refería que “los delegados al IV Congreso de los CDR acordaron manifestar la más enérgica condena a la Proclama de los Obispos de Cuba, por su carácter francamente contrarrevolucionario, oportunista y diversionista”.
Desde las páginas de Juventud Rebelde, Luis Báez Delgado, en un largo ensayo titulado “La cruz en que creemos” con fecha 10 de octubre, afirmaba: “los conocemos. La historia nos ha enseñado a descubrirlos. Estos once Obispos católicos cubanos son los mismos. Los que hoy invocan la fe para ‘salvar’ a nuestro pueblo, son los mismos que ayer la esgrimieron para masacrarlo”.
Y así, muchísimos más.
Lo más curioso de todo es que, cuando el actual Cardenal Jaime Ortega (uno de los Obispos firmantes de la Proclama —que por cierto, estuvo en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, UMAP, en 1964, por ser católico—) visitó meses después Miami, fue también amenazado por los extremistas de derecha por su oposición al embargo norteamericano a la Isla.
Y yo me pregunto, por un lado, ¿qué le pasó a Ortega?. Por otro, ¿los extremos, se juntan?
"DELENDA EST MONARCHIA"
Ortega y Gasset publica el artículo que se hará famoso por la «Delenda est Monarchia»
El Sol, 15 de noviembre de 1930
El error Berenguer
No, no es una errata. Es probable que en los libros futuros de historia de España se encuentre un capítulo con el mismo título que este artículo. El buen lector, que es el cauteloso y alerta, habrá advertido que en esa expresión el señor Berenguer no es el sujeto del error, sino el objeto. No se dice que el error sea de Berenguer, sino más bien lo contrario -que Berenguer es del error, que Berenguer es un error-. Son otros, pues, quienes lo han cometido y cometen; otros toda una porción de España, aunque, a mi juicio, no muy grande. Por ello trasciende ese error los límites de la equivocación individual y quedará inscrito en la historia de nuestro país.
Estos párrafos pretenden dibujar, con los menos aspavientos posibles, en qué consiste desliz tan importante, tan histórico.
Para esto necesitamos proceder magnánimamente, acomodando el aparato ocular a lo esencial y cuantioso, retrayendo la vista de toda cuestión personal y de detalle. Por eso, yo voy a suponer aquí que ni el presidente del gobierno ni ninguno de sus ministros han cometido error alguno en su actuación concreta y particular. Después de todo, no está esto muy lejos de la pura verdad. Esos hombres no habrán hecho ninguna cosa positiva de grueso calibre; pero es justo reconocer que han ejecutado pocas indiscreciones. Algunos de ellos han hecho más. El señor Tormo, por ejemplo, ha conseguido lo que parecía imposible: que a estas fechas la situación estudiantil no se haya convertido en un conflicto grave. Es mucho menos fácil de lo que la gente puede suponer que exista, rebus sic stantibus, y dentro del régimen actual, otra persona, sea cual fuere, que hubiera podido lograr tan inverosímil cosa. Las llamadas «derechas» no se lo agradecen porque la especie humana es demasiado estúpida para agradecer que alguien le evite una enfermedad. Es preciso que la enfermedad llegue, que el ciudadano se retuerza de dolor y de angustia: entonces siente «generosamente» exquisita gratitud hacia quien le quita le enfermedad que le ha martirizado. Pero así, en seco, sin martirio previo, el hombre, sobre todo el feliz hombre de la «derecha», es profundamente ingrato.
Es probable también que la labor del señor Wais para retener la ruina de la moneda merezca un especial aplauso. Pero, sin que yo lo ponga en duda, no estoy tan seguro como de lo anterior, porque entiendo muy poco de materias económicas, y eso poquísimo que entiendo me hace disentir de la opinión general, que concede tanta importancia al problema de nuestro cambio. Creo que, por desgracia, no es la moneda lo que constituye el problema verdaderamente grave, catastrófico y sustancial de la economía española -nótese bien, de la española-. Pero, repito, estoy dispuesto a suponer lo contrario y que el Sr. Wals ha sido el Cid de la peseta. Tanto mejor para España, y tanto mejor para lo que voy a decir, pues cuantos menos errores haya cometido este Gobierno, tanto mejor se verá el error que es.
Un Gobierno es, ante todo, la política que viene a presentar. En nuestro caso se trata de una política sencillísima. Es un monomio. Se reduce a un tema. Cien veces lo ha repetido el señor Berenguer. La política de este Gobierno consiste en cumplir la resolución adoptada por la Corona de volver a la normalidad por los medios normales. Aunque la cosa es clara como «¡buenos días!», conviene que el lector se fije. El fin de la política es la normalidad. Sus medios son... los normales.
Yo no recuerdo haber oído hablar nunca de una política más sencilla que ésta. Esta vez, el Poder público, el Régimen, se ha hartado de ser sencillo.
Bien. Pero ¿a qué hechos, a qué situación de la vida pública responde el Régimen con una política tan simple y unicelular? ¡Ah!, eso todos lo sabemos. La situación histórica a que tal política responde era también muy sencilla. Era ésta: España, una nación de sobre veinte millones de habitantes, que venía ya de antiguo arrastrando una existencia política bastante poco normal, ha sufrido durante siete años un régimen de absoluta anormalidad en el Poder público, el cual ha usado medios de tal modo anormales, que nadie, así, de pronto, podrá recordar haber sido usados nunca ni dentro ni fuera de España, ni en este ni en cualquier otro siglo. Lo cual anda muy lejos de ser una frase. Desde mi rincón sigo estupefacto ante el hecho de que todavía ningún sabedor de historia jurídica se haya ocupado en hacer notar a los españoles minuciosamente y con pruebas exuberantes esta estricta verdad: que no es imposible, pero sí sumamente difícil, hablando en serio y con todo rigor, encontrar un régimen de Poder público como el que ha sido de hecho nuestra Dictadura en todo al ámbito de la historia, incluyendo los pueblos salvajes. Sólo el que tiene una idea completamente errónea de lo que son los pueblos salvajes puede ignorar que la situación de derecho público en que hemos vivido es más salvaje todavía, y no sólo es anormal con respecto a España y al siglo XX, sino que posee el rango de una insólita anormalidad en la historia humana. Hay quien cree poder controvertir esto sin más que hacer constar el hecho de que la Dictadura no ha matado; pero eso, precisamente eso -creer que el derecho se reduce a no asesinar-, es una idea del derecho inferior a la que han solido tener los pueblos salvajes.
La Dictadura ha sido un poder omnímodo y sin límites, que no sólo ha operado sin ley ni responsabilidad, sin norma no ya establecida, pero ni aun conocida, sino que no se ha circunscrito a la órbita de lo público, antes bien ha penetrado en el orden privadísimo brutal y soezmente. Colmo de todo ello es que no se ha contentado con mandar a pleno y frenético arbitrio, «sino que aún le ha sobrado holgura de Poder para insultar líricamente a personas y cosas colectivas e individuales. No hay punto de la vida española en que la Dictadura no haya puesto su innoble mano de sayón. Esa mano ha hecho saltar las puertas de las cajas de los Bancos, y esa misma mano, de paso, se ha entretenido en escribir todo género de opiniones estultísimas, hasta sobre la literatura que los poetas españoles. Claro que esto último no es de importancia sustantiva, entre otras cosas porque a los poetas los traían sin cuidado las opiniones literarias de los dictadores y sus criados; pero lo cito precisamente como un colmo para que conste y recuerde y simbolice la abracadabrante y sin par situación por que hemos pasado. Yo ahora no pretendo agitar la opinión, sino, al contrario, definir y razonar, que es mi primario deber y oficio. Por eso eludo recordar aquí, con sus espeluznantes pelos y señales, los actos más graves de la Dictadura. Quiero, muy deliberadamente, evitar lo patético. Aspiro hoy a persuadir y no a conmover. Pero he tenido que evocar con un mínimum de evidencia lo que la Dictadura fue. Hoy parece un cuento. Yo necesitaba recordar que no es un cuento, sino que fue un hecho.
Y que a ese hecho responde el Régimen con el Gobierno Berenguer, cuya política significa: volvamos tranquilamente a la normalidad por los medios más normales, hagamos «como si» aquí no hubiese pasado nada radicalmente nuevo, sustancialmente anormal.
Eso, eso es todo lo que el Régimen puede ofrecer, en este momento tan difícil para Europa entera, a los veinte millones de hombres ya maltraídos de antiguo, después de haberlos vejado, pisoteado, envilecido y esquilmado durante siete años. Y, no obstante, pretende, impávido, seguir al frente de los destinos históricos de esos españoles y de esta España.
Pero no es eso lo peor. Lo peor son los motivos por los que cree poderse contentar con ofrecer tan insolente ficción.
El Estado tradicional, es decir, la Monarquía, se ha ido formando un surtido de ideas sobre el modo de ser de los españoles. Piensa, por ejemplo, que moralmente pertenecen a la familia de los óvidos, que en política son gente mansurrona y lanar, que lo aguantan y lo sufren todo sin rechistar, que no tienen sentido de los deberes civiles, que son informales, que a las cuestiones de derecho y, en general, públicas, presentan una epidermis córnea. Como mi única misión en esta vida es decir lo que creo verdad, -y, por supuesto, desdecirme tan pronto como alguien me demuestre que padecía equivocación-, no puedo ocultar que esas ideas sociológicas sobre el español tenidas por su Estado son, en dosis considerable, ciertas. Bien está, pues, que la Monarquía piense eso, que lo sepa y cuente con ello; pero es intolerable que se prevalga de ello. Cuanta mayor verdad sean, razón de más para que la Monarquía, responsable ante el Altísimo de nuestros últimos destinos históricos, se hubiese extenuado, hora por hora, en corregir tales defectos, excitando la vitalidad política persiguiendo cuanto fomentase su modorra moral y su propensión lanuda. No obstante, ha hecho todo lo contrario. Desde Sagunto, la Monarquía no ha hecho más que especular sobre los vicios españoles, y su política ha consistido en aprovecharlos para su exclusiva comodidad. La frase que en los edificios del Estado español se ha repetido más veces ésta: «¡En España no pasa nada!» La cosa es repugnante, repugnante como para vomitar entera la historia española de los últimos sesenta años; pero nadie honradamente podrá negar que la frecuencia de esa frase es un hecho.
He aquí los motivos por los cuales el Régimen ha creído posible también en esta ocasión superlativa responder, no más que decretando esta ficción: Aquí no ha pasado nada. Esta ficción es el Gobierno Berenguer.
Pero esta vez se ha equivocado. Se trataba de dar largas. Se contaba con que pocos meses de gobierno emoliente bastarían para hacer olvidar a la amnesia celtíbera de los siete años de Dictadura. Por otra parte, del anuncio de elecciones se esperaba mucho. Entre las ideas sociológicas, nada equivocadas, que sobre España posee el Régimen actual, está esa de que los españoles se compran con actas. Por eso ha usado siempre los comicios -función suprema y como sacramental de la convivencia civil- con instintos simonianos. Desde que mi generación asiste a la vida pública no ha visto en el Estado otro comportamiento que esa especulación sobre los vicios nacionales. Ese comportamiento se llama en latín y en buen castellano: indecencia, indecoro. El Estado en vez de ser inexorable educador de nuestra raza desmoralizada, no ha hecho más que arrellanarse en la indecencia nacional.
Pero esta vez se ha equivocado. Este es el error Berenguer. Al cabo de diez meses, la opinión pública está menos resuelta que nunca a olvidar la «gran vilt`» que fue la Dictadura. El Régimen sigue solitario, acordonado como leproso en lazareto. No hay un hombre hábil que quiera acercarse a él; actas, carteras, promesas -las cuentas de vidrio perpetuas-, no han servido esta vez de nada. Al contrario: esta última ficción colma el vaso. La reacción indignada de España empieza ahora, precisamente ahora, y no hace diez meses. España se toma siempre tiempo, el suyo.
Y no vale oponer a lo dicho que el advenimiento de la Dictadura fue inevitable y, en consecuencia, irresponsable. No discutamos ahora las causas de la Dictadura. Ya hablaremos de ellas otro día, porque, en verdad, está aún hoy el asunto aproximadamente intacto. Para el razonamiento presentado antes la cuestión es indiferente. Supongamos un instante que el advenimiento de la dictadura fue inevitable. Pero esto, ni que decir tiene, no vela lo más mínimo el hecho de que sus actos después de advenir fueron una creciente y monumental injuria, un crimen de lesa patria, de lesa historia, de lesa dignidad pública y privada. Por tanto, si el Régimen la aceptó obligado, razón de más para que al terminar se hubiese dicho: Hemos padecido una incalculable desdicha. La normalidad que constituía la unión civil de los españoles se ha roto. La continuidad de la historia legal se ha quebrado. No existe el Estado español. ¡Españoles: reconstruid vuestro Estado!
Pero no ha hecho esto, que era lo congruente con la desastrosa situación, sino todo lo contrario. Quiere una vez más salir del paso, como si los veinte millones de españoles estuviésemos ahí para que él saliese del paso. Busca a alguien que se encargue de la ficción, que realice la política del «aquí no ha pasado nada». Encuentra sólo un general amnistiado.
Este es el error Berenguer de que la historia hablará.
Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el Régimen mismo; nosotros gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestro conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!
Delenda est Monarchia.- José Ortga y Gasset.
sábado, 28 de abril de 2012
LO QUE OBAMA CONOCE
.← Una prostituta relata lo sucedido con los agentes del Servicio Secreto de EEUU Ecos de la Cumbre de las Américas → LO QUE OBAMA CONOCE
abr 28
Publicado por aucalatinoamericano
.Reflexiones del compañero Fidel
El artículo más demoledor que he visto en este momento sobre América Latina, fue escrito por Renán Vega Cantor, profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá y publicado hace 3 días en el sitio web Rebelión, bajo el título Ecos de la Cumbre de las Américas.
Es breve y no debo hacer versiones, los estudiosos del tema pueden buscarlo en el sitio indicado.
En más de una ocasión he mencionado el infame acuerdo que EE.UU. impuso a los países de América Latina y el Caribe al crear la OEA, en aquella reunión de cancilleres, que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, en el mes de Abril de 1948; en esa fecha, por puro azar, me encontraba allí promoviendo un congreso latinoamericano de estudiantes, cuyos objetivos fundamentales eran la lucha contra las colonias europeas y las sangrientas tiranías impuestas por Estados Unidos en este hemisferio.
Uno de los más brillantes líderes políticos de Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, que con creciente fuerza había unido los sectores más progresistas de Colombia que se oponían al engendro yanki y de cuya próxima victoria electoral nadie dudaba, ofreció su apoyo al congreso estudiantil. Fue asesinado alevosamente. Su muerte provocó la rebelión que ha proseguido a lo largo de más de medio siglo.
Las luchas sociales se han prolongado a lo largo de milenios, cuando los seres humanos, mediante la guerra dispusieron de un excedente de producción para satisfacer las necesidades esenciales de la vida.
Como se conoce los años de esclavitud física, la forma más brutal de explotación, se extendieron en algunos países hasta hace algo más de un siglo, como ocurrió en nuestra propia Patria en la etapa final del poder colonial español.
En los propios Estados Unidos la esclavitud de los descendientes de africanos se prolongó hasta la presidencia de Abraham Lincoln. La abolición de esa forma brutal de explotación se produjo apenas 30 años antes que en Cuba.
Martin Luther King soñaba con la igualdad de los negros en Estados Unidos hasta hace apenas 44 años, cuando fue vilmente asesinado, en abril de 1968.
Nuestra época se caracteriza por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología. Estemos o no conscientes de ello, es lo que determina el futuro de la humanidad, se trata de una etapa enteramente nueva. La lucha real de nuestra especie por su propia supervivencia es lo que prevalece en todos los rincones del mundo globalizado.
En lo inmediato, todos los latinoamericanos y de modo especial nuestro país, serán afectados por el proceso que tiene lugar en Venezuela, cuna del Libertador de América.
Apenas necesito repetir lo que ustedes conocen: los vínculos estrechos de nuestro pueblo con el pueblo venezolano, con Hugo Chávez, promotor de la Revolución Bolivariana, y con el Partido Socialista Unidocreado por él.
Una de las primeras actividades promovidas por la Revolución Bolivariana fue la Cooperación Médica de Cuba, un campo en el que nuestro país alcanzó especial prestigio, reconocido hoy por la opinión pública internacional. Miles de centros dotados con equipos de alta tecnología que suministra la industria mundial especializada, fueron creados por el Gobierno bolivariano para atender a su pueblo. Chávez por su parte no seleccionó costosas clínicas privadas para atender su propia salud; puso esta en manos de los servicios médicos que ofrecía a su pueblo.
Nuestros médicos además consagraron una parte de su tiempo a la formación de médicos venezolanos en aulas debidamente equipadas por el gobierno para esa tarea. El pueblo venezolano, con independencia de sus ingresos personales, comenzó a recibir los servicios especializados de nuestros médicos, ubicándolo entre los mejor atendidos del mundo y sus índices de salud comenzaron a mejorar visiblemente.
El Presidente Obama conoce esto perfectamente bien y lo ha comentado con alguno de sus visitantes. A uno de ellos le expresó con franqueza: el problema es que Estados Unidos envía soldados y Cuba, en cambio, envía médicos.
Chávez, un líder, que en doce años no conoció un minuto de descanso y con una salud de hierro se vió, sin embargo, afectado por una inesperada enfermedad, descubierta y tratada por el propio personal especializado que lo atendía, no fue fácil persuadirlo de la necesidad de prestar atención máxima a su propia salud. Desde entonces, con ejemplar conducta, ha cumplido estrictamente con las medidas pertinentes sin dejar de atender sus deberes como Jefe de Estado y líder del país.
Me atrevo a calificar su actitud como heroica y disciplinada. De su mente no se apartan, ni un solo minuto, sus obligaciones, en ocasiones hasta el agotamiento. Puedo dar fe de ello porque no he dejado de tener contacto e intercambiar con él. Su fecunda inteligencia no ha cesado de consagrarse al estudio y análisis de los problemas del país. Le divierten la bajeza y las calumnias de los voceros de la oligarquía y el imperio. Jamás le escuché insultos ni bajezas al hablar de sus enemigos. No es su lenguaje.
El enemigo conoce aristas de su carácter y multiplica sus esfuerzos destinados a calumniar y golpear al Presidente Chávez. Por mi parte no vacilo en afirmar mi modesta opinión ─emanada de más de medio siglo de lucha─ de que la oligarquía jamás podría gobernar de nuevo ese país. Es por ello preocupante que el Gobierno de Estados Unidos haya decidido en tales circunstancias promover el derrocamiento del Gobierno bolivariano.
Por otro lado, insistir en la calumniosa campaña de que en la alta dirección del Gobierno bolivariano existe una desesperada lucha por la toma del mando del gobierno revolucionario si el Presidente no logra superar su enfermedad, es una grosera mentira.
Por el contrario, he podido observar la más estrecha unidad de la dirección de la Revolución Bolivariana.
Un error de Obama, en tales circunstancias, puede ocasionar un río de sangre en Venezuela. La sangre venezolana, es sangre ecuatoriana, brasileña, argentina, boliviana, chilena, uruguaya, centroamericana, dominicana y cubana.
Hay que partir de esta realidad, al analizar la situación política de Venezuela.
¿Se comprende por qué el himno de los trabajadores exhorta a cambiar el mundo hundiendo el imperio burgués?
Fidel Castro Ruz
Abril 27 de 2012
7 y 59 p.m.
INCENDIO DESTRUYE AGENCIA EN MIAMI DE VIAJES A CUBA
Incendio destruye agencia en Miami especializada en viajes a Cuba
El fuego destruyó prácticamente toda la agencia especializada en viajes de Estados Unidos a Cuba, ubicada en la ciudad de Coral Gables. No se ha descartado la posibilidad de una acción terrorista
Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
28 de Abril del 2012 1:04:56 CDT
WASHINGTON, abril 27.— Las autoridades investigan las causas de un incendio que destruyó este viernes las oficinas de Airline Brokers, una agencia especializada en viajes de Estados Unidos a Cuba radicada en Miami, sin que se descarte la posibilidad de una acción terrorista.
El fuego destruyó prácticamente toda la instalación, ubicada en la ciudad de Coral Gables, dijo PL, que citó a Vivian Mannerud, la propietaria, cuando negó haber recibido algún tipo de amenaza por sus vuelos fletados a la Isla durante la visita del Papa Benedicto XVI.
Airline Brokers fue una de las agencias charters que participó de forma activa en la organización de los vuelos, y el traslado de peregrinos procedentes de Miami hacia Cuba durante la reciente visita de Su Santidad.
En 1987, recordó el despacho, varias agencias de viajes con asiento en Miami dedicadas a los vuelos a la Isla sufrieron continuos atentados con bombas, lo que afectó a Cuba Envíos, almacén El Español, agencia Cubanacán Envíos, Machi viajes, y en dos oportunidades a Va Cuba. Un año después, se produjeron atentados dinamiteros contra esta última y Bele Cuba Express, así como se reportó una amenaza de bomba contra las oficinas de la aerolínea española Iberia.
Entre 1989 y 1990, grupos extremistas anticubanos de Miami hicieron estallar dos bombas en Marazul Charters y colocaron artefactos explosivos en lugares aledaños a las residencias de simpatizantes del diálogo entre Cuba y la comunidad cubana en Estados Unidos. En 1996, organizaciones contrarrevolucionarias de origen cubano localizadas en Miami atacaron nuevamente con bombas las agencias de viaje Marazul Charters y Tu Familia Shipping, anotó PL.
ORGIA DE SANGRE
Orgía de sangre joven
El asalto al cuartel Domingo Goicuría el 29 de abril de 1956 si bien no tuvo éxito, fue una expresión de la intransigencia de la juventud, una muestra más de la brutalidad de la tiranía, y una prueba irrefutable de que la lucha armada era el único camino para lograr la independencia de Cuba
Patricia Cáceres
digital@juventudrebelde.cu
28 de Abril del 2012 1:06:55 CDT
El patinazo de una de las gomas del camión turbó la tranquilidad de la noche cerca de la posta número seis del cuartel Domingo Goicuría, de Matanzas, el 29 de abril de 1956. El vehículo dio un giro brusco hacia la izquierda y chocó contra un obstáculo. Con el impacto, una ametralladora calibre 30, que llevaban oculta bajo una lona y sacos de arena, quedó a la vista de todos.
El custodio de la posta observó la inusual maniobra, y divisó sin dificultad a uno de los asaltantes que se ocultaban en el interior del camión bajo la lona. Sin pensarlo dos veces, hizo un disparo al aire para alertar a la tropa de la importante fortaleza.
Segundos después otro carro similar, marcado con el número 34, se introdujo a toda velocidad en el patio del campamento militar con el propósito de sorprender al cuerpo de guardia que, puesto sobre aviso por el disparo de la posta, lo recibió a «tiro limpio». Fallaba así el arma principal de los asaltantes: la sorpresa.
ABC de un asalto
El asalto al cuartel Domingo Goicuría no fue un hecho improvisado o al azar. Lo organizó y dirigió el cubano Reynold García, un joven matancero que se oponía intensamente al régimen de Fulgencio Batista desde el mismo momento en que este se apoderó de la jefatura del país, el 10 de marzo de 1952, e instauró una férrea dictadura.
Preparar el ataque no fue sencillo. Los jóvenes asaltantes debieron afrontar serias dificultades para conseguir el armamento. En ese empeño fueron de gran ayuda campesinos y elementos simpatizantes de la causa, que entregaron al grupo rebelde algunas armas viejas que mantenían ocultas, aunque la mayoría resultaron inservibles.
Meses después, y luego de grandes esfuerzos, finalmente conformaron un pequeño arsenal, que fue insuficiente para todos los hombres que querían participar en la arriesgada operación. Se reunieron 29 armas y buen número de granadas. Cada combatiente llevó, por lo menos, un fusil, una ametralladora o una granada.
El cuartel general de la acción armada se estableció en la finca Tres Ceibas. A unos tres kilómetros del lugar se encontraba una mina de pirita llamada Margot, otro de los objetivos dentro del plan.
En la madrugada del 28 al 29 de abril, el grupo de asaltantes ocupó la mina y reunió abundante dinamita y camiones. Luego ocultaron el armamento en los vehículos con sacos de arena, a modo de parapetos. Los jóvenes conocían de antemano que los carros se abastecían de combustible en el cuartel Goicuría, por lo que su tránsito resultaría normal a la vista de la tropa batistiana.
Esa misma noche se ultimaron los detalles finales del ataque. Revisaron y distribuyeron las armas, enseñaron a los que no sabían manejarlas y asignaron a los combatientes en los camiones ocupados. Reynold García habló con los asaltantes. Les explicó la naturaleza y el significado de la acción y los riesgos. Nadie retrocedió. Cincuenta y seis hombres irían al combate. Casi al mediodía del 29 comenzó la marcha desde Margot hacia el cuartel.
Todo iba según lo planeado. Pero al llegar al cuartel, el imprevisto patinazo, el choque contra el obstáculo, la alarma general, el intenso tiroteo… terminó en un baño de sangre que dejó sin vida a 15 jóvenes, incluyendo al líder Reynold García.
Culminaba así una de las más contundentes acciones realizadas por los revolucionarios contra el régimen batistiano, mientras Fidel preparaba las condiciones para regresar a liberar a la Patria.
Si bien no tuvo el éxito esperado, fue una expresión de la intransigencia de la juventud, una muestra más de la brutalidad de la tiranía, y una prueba irrefutable de que la lucha armada era el único camino para lograr la independencia de Cuba.
Enviar por Email
viernes, 27 de abril de 2012
PUBLICADO POR : Hector Garcia Soto
Repsol: “España retrocedió cuando se dio cuenta que nadie el mundo los siguió”
abr 27
Publicado por aucalatinoamericano
.Por: INDIRA CARPIO OLIVO Y ERNESTO J. NAVARRO
– La medida de nacionalización de YPF, tomada por el gobierno de Cristina Fernández en Argentina el pasado 16 de abril, ha recibido respaldos de varios presidentes de la región.
España, por su parte, no consigió el apoyo del G-20 para castigar a la nación suramericana por la medida soberana contra Repsol. Mientras la francesa Total anuncia que puede aumentar producción de gas en el gigante suramericano.
En entrevista para el programa la Brújula del Sur (1), Alfredo Jalife (2), explicó que “ El gobierno de España retrocedió cuando se dio cuenta que nadie el mundo los siguió, que las opciones (de las que disponía) eran limitadas y cuando las empresas estadounidenses salieron a buscar sustituir a Repsol (…) tampoco hubo solidaridad por parte de la Unión Europea para con Repsol”
Para el analista mexicano, Repsol es “ una de las peores empresas privadas del mundo ”, no obstante el gobierno de España salió en su defensa apresuradamente, descuidando en su análisis que “Argentina tiene cartas de represalias, tampoco está tan sola (…) hay muchos intereses españoles en Argentina. Iba a ser muy costosa para España una guerra financiera con el gobierno de Cristina Fernández (…) Si hubiesen buscado boicotear los productos agrícolas argentinos, no habrían sacado mucho y sus productos hubiesen ido a parar a otros mercados”
En la nueva geopolítica de la región Jalife observa que la solidaridad demostrada por los gobiernos de Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, “fueron determinantes”.
Y agrega “Yo diría de casi toda Suramérica la respaldó, con la excepción patética de México (…) la posición de Colombia en nada se parece a la Felipe Calderón que fue totalmente grotesca”
La petrolera Repsol tiene muchos problemas financieros debido a sus malos manejos. Incluso el año pasado la para estatal mexicana Pemex, salvó a la española de la banca rota.
“Yo lo dije hace 5 años, que Repsol sería sacada de Latinoamérica a patadas. El único lugar del continente donde goza de canonjías es en México. Incluso yo llamo al sexenio de Calderón como el sexenio de Repsol”
En una semana el reino tuvo que modificar sus bravuconadas gracias a la soledad en la se vio internacionalmente. “Al gobierno español y a Repsol les salió el tiro por la culata ahora está pidiendo renegociar a ver si les dan lo que piden, cosa que yo no creo”
Share this:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)