jueves, 16 de febrero de 2012

LAS CORTES DE ESTADOS UNIDOS Y EL PODER

Las Cortes en Estados Unidos y el Poder
Por Lorenzo Gonzalo, 16 de febrero del 2012

La Corte Suprema y las Cortes de Apelaciones de Circuito en Estados Unidos son asunto serio en términos de la Administración del Estado, al margen del Partido que alternadamente conduzca los destinos del país. La composición ideológica, o filosófica, religiosa o social que tengan sus integrantes es determinante en el rumbo de los acontecimientos esenciales de gobierno.

Actualmente 14 de los 25 jueces de las cortes de apelaciones son de la llamada tendencia liberal. De las 13 Cortes de Apelaciones de Circuito en el país, en 4 de ellas Obama ha designado sus jueces, cambiando radicalmente el balance en favor de esa tendencia.

De salir electo nuevamente, probabilidades hay, que la mayoría queden marcadas a favor de esa corriente.

Estas Cortes son las últimas en decidir cualquier disputa sobre una Ley Federal puesta en entredicho por una demanda y generalmente en Estados Unidos, estas tienen que ver con asuntos más ideológicos que objetivos.

Cualquiera que sea electo Presidente en las próximas elecciones tendrá la oportunidad de alterar el balance de la Corte Suprema, por cuanto tres de los jueces manteniendo el balance no solamente los pertenecientes al ala conservadora o liberal sino también el centro, arribarán a los 80 años o sea a la edad de retiro. El juez que representa el centro es un conservador que en ocasiones se inclina por algunas tendencias liberales, cuyo nombre es Anthony Kennedy. El radical liberal Ruth Bader Ginsburg y el radical conservador Antonin Scalia, son los otros dos.

En el fondo de las campañas electorales dicho tema representa un interés de máxima importancia.

Aun cuando las discusiones públicas durante los períodos electorales, intentan desviar la atención del verdadero objetivo de cada candidato, aludiendo a cuestiones tales como el matrimonio, la “libertad de conciencia”, los abortos y otros de contenido más religioso que de trascendencia humana, entendida esta en su universalidad, predomina la importancia que los contendientes le conceden a este cuerpo jurídico y saben que la composición del mismo favorecerá o hará muy difícil introducir cambios substanciales cuando deseen implementar sus respectivas políticas. En épocas como estas, donde el balance de la Corte Suprema sufrirá un cambio radical en los próximos cuatro años, obtener la presidencia tiene mayor importancia que en cualquier otra elección.

Más allá de esas cuestiones de tipo personal con que entretienen al público, el dominio de las Cortes por una u otra tendencia, determina cuál de ellos ostentará el Poder concreto. Disponer de jueces que filosóficamente favorezcan a uno u otro grupo, es fundamental para controlar gran parte de la dirección de los acontecimientos, aun sin resultar electos para un período administrativo.

La idea de este tipo de cortes judiciales, y especialmente la Corte Suprema estadounidense, quizás no constituiría el impedimento que a veces representa, si no fuera tan susceptible de extremas manipulaciones por las facciones que componen los centros de Poder en el país.

Desde los comienzos de la era fundacional de Estados Unidos como nación, los organizadores del inmenso Estado, hombres cultos, suficientes para constituir una de las asambleas de notables más extensas que haya existido, sin la existencia de un liderazgo que se halla impuesto sobre las razones del resto, el elemento religioso, el dominio de las finanzas en los asuntos públicos y la existencia de facciones, constituyó para unos y otros un motivo de preocupación.

De todos ellos, el único que permitió la mejor manipulación para encubrir otros propósitos fue la religión y apelar a los criterios morales que cada una de las diversas denominaciones estipula. Detrás de cada juez o al menos dentro de la mayoría de ellos, existe una agenda concreta respecto al manejo de la economía y el poder. En el exterior se destacan esos otros aspectos que pueden estar relacionados con el aborto, la libertad de conciencia u otro similar, que si bien son aspectos con los cuales la sociedad debe lidiar, son proyectados con un acento dogmático. Para la mayoría de ellos nada de esto pudiera tener mucho fundamento, pero proyecta una imagen que les permite la aceptación de los creyentes.

Es un juego que ha dado resultado y no ha podido ser erradicado, aunque sí ha disminuido en su importancia.

Los jueces, “conservadores” o “liberales”, son importantes para ambos partidos, al efecto de imponer regulaciones que consolide la marcha de la economía por caminos individuales o hacia consideraciones más sociales.

El agotamiento producido por la repetición de las mismas consignas, el estancamiento personal que las personas perciben con mayor indignación cada día, ha enriquecido los llamados independientes. Por consiguiente, es de suponer que los jueces también terminarán abrazando este sendero.

En realidad no hay nada más parecido a un “liberal” que un “independiente”, porque la mayoría de estos últimos aspiran al menor entrometimiento en sus asuntos personales, identifican mejor la línea entre los social y lo individual y están más concientes de las asimetrías presentes en la distribución, sobre todo de su falta de proporcionalidad respecto a los factores que las producen.. Es más, el dinero cuando se relaciona con la política, cosa inevitable en un sistema capitalista, es rechazado por más personas cada día y denunciado por los medios aun cuando sean ellos parte del entramado.

Destacamos estos aspectos, porque en una temporada de “serie electoral”, algo así como las “series deportivas”, el tema de las Cortes de Apelaciones de Circuito y la Corte Suprema, está latente y no escapa a las mirillas de los fusiles facciosos.

El problema grave que presentan los republicanos, amén del descalabro que tienen dentro de su partido, donde dos personas conservadoras moderadas, Mitt Romney y Ron Paul, se están llevando el mono al agua, es que si pierden la contienda en estas elecciones, Obama tendrá oportunidad durante un segundo período, de inclinar la balanza de la Corte Suprema y las de Apelaciones hacia el lado llamado “liberal”.

En una época donde “liberales” e independientes comienzan a confundirse y dado que ese desequilibrio jurídico duraría varios años, eso no es un buen augurio para el conservadurismo en Estados Unidos.

De todas maneras con las marejadas que están penetrando al bote republicano, los augurios no son buenos en ningún aspecto, ni aun si ganaran como Partido estos juegos deportivos que ya se encaminan a la Gran Serie de Noviembre.

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