martes, 1 de agosto de 2017

RECTOR DEL CNE LUIS EMILIO RONDÓN JUZGADO POR SU DESCENDENCIA


ELIGIO DAMAS

            En verdad, no se me ocurre pensar, como hará el Rector del CNE, Luis Emilio Rondón, en el futuro, no ahora, porque ahora puede decir cualquier vaina envuelta en un estado de ánimo exacerbado, como odio, rabia, aunque fingida y habrá quién le crea, para justificar ante los suyos, que lo demandarían, su conducta en relación al proceso constituyente. Vivimos tiempos cuando la razón, el fundamento no cuentan, lo importante es mostrar cuánto se odia. “Ese coño de madre es un tramposo”, cuando se le habla así a alguien que odia al aludido, tiene más valor que mil documentos firmados y pruebas irrefutables de distinta naturaleza. Es más, dicho aquello peyorativo, insultante, pedestre, no se te pedirá pruebas, pues el oyente ya lo ha juzgado; “ese coño de madre es un tramposo”. Eso es ahora, cuando abundan interesados diga lo que dijo porque sirve a sus propósitos. Descalificar al CNE ha sido una práctica habitual de la oposición cuando no gana. Eso no es extraño. Todo el mundo recuerda y espera las pruebas de fraude ofrecidas por Ramos Allup cuando Chávez se sometió al revocatorio y las por Capriles habiendo perdido con Maduro.
            Mañana, con el paso de los años, cuando Luis Emilio Rondón, sentado en su muy amplio taburete o silla de extensión rodeado por sus nietos, porque según mi experiencia tiene uno más tiempo de hablar con estos porque solemos estar libres de la rigidez o limitaciones del tiempo, habrá de hablarles de lo acontecido la noche del 31 de julio de 2017 a las 12.58 p.m.; es decir, a sólo 2 minutos de consumirse una hora, la primera de otro día, otra semana. Justamente en ese momento, el CNE se disponía a dar su primer boletín sobre los resultados de las elecciones constituyentes.
               -“¿Abuelo qué pasó aquella madrugada cuando escribiste aquel tuiter?”
               Luis Emilio, a esa hora, ya conocido los resultados, según los cuales al proceso acudió a votar el 41 y más por ciento de los ciudadanos con derecho a voto, lo que le daba no sólo legalidad, que de hecho la tenía, sino sustento, lo que nosotros creímos no lograría, aunque seguimos creyendo en la conveniencia que participasen todos los bandos y el gobierno eso debió procurar hasta agotar todas las fuerzas, como demasiado tarde, si  nos atenemos a la razón que dio, optó por no asistir al acto de lectura de ese boletín y se justificó mediante un tuiter donde dijo lo siguiente:
            -“Decidí no estar presente en la divulgación de resultados por
               inconstitucionalidad del proceso….Mi compromiso es con
               el cumplimiento de la CRBV”. 
               La cita es textual, sólo le hice una insignificante corrección por mi obligación, hasta donde me permite mi perspicacia, capacidad de observación y habilidades para detectar errores, por respeto a mi condición docente. Lo que no quiere decir no cometa errores, porque los cometo con demasiada frecuencia, sólo que suelen escapárseme como el agua de las manos. Pero como la mayoría de quienes se dedican a escribir, no es fácil, siendo lector, se me escape un error.
            Ante esa inesperada pregunta, sobre todo salida de la boca de un nieto, Luis Emilio Rondón, sin duda se siente incómodo, más que lo que ya estaba en aquel taburete, que aun siendo amplio, él lo rebasa, lo que le obliga a un ejercicio para el cual no estaba preparado.
           Como no puede evadirse, porque el joven sigue allí, con otros y esperan la respuesta, lo que por sí es una demanda de la historia, repetirá la razón dada en aquel tuiter.
            -“Hijos, opté por no presentarme a la lectura del boletín que hizo la Dra. Tibisay Lucena, porque aquel proceso era inconstitucional.”
            -“Abuelo”, intervino otro de los nietos, mayor que el primero, “lo que dices no lo entendemos. Nosotros, tus nietos, hemos hablado del asunto, lo hemos estudiado y encontramos tu versión sin sustento y eso nos preocupa. Hay algo que no entendemos”.
          -“Hijos”, intentó responder Rondón, “mi respuesta estuvo tan ajustada a la legalidad que la oposición me aplaudió y pese todo, al esfuerzo que eso significaba, como ven, me cargaron en hombros”.
         -“Perdone abuelo que le contradiga”, así habló un tercero de los nietos o mejor nieta, porque esta es una joven, “pero la oposición actuó como usted ha dicho porque dijo lo que ella necesitaba, más eso contradice su conducta anterior”.
           Luis Emilio Rondón, se sintió incómodo, no por el sillón que ya de por sí le daba motivos, sino por sentirse acorralado y para mayor gravedad, por los nietos o mejor la historia. Era esta la que intentaba juzgarlo, pedirle cuentas por su conducta que chocaba con la moral de aquellos jóvenes y aquella estricta señora.
           Esta vez, balbuceando, se convirtió él en interrogador y preguntó a la joven, la última que le había hablado:
          -“¿Por qué hablas de contradicción en mi conducta?
           Calló, se acurrucó en el sillón que ahora le parecía demasiado grande y se dispuso a escuchar la respuesta solicitada.
           -“Abuelo, el asunto en sí nos ha interesado a todos. Estuviste envuelto en un acontecimiento crucial de nuestra historia y no hallamos motivos para sentirnos orgullosos de ti, por lo menos en lo que a ese asunto concierne”.
           El aludido se sintió como quien se le sorprende con las manos en la masa. Sabe bien a que se refieren los muchachos y eso le avergüenza; pero todavía espera que no hayan encontrado el nudo al cual cree ellos se refieren. Por eso, todavía se atreve a preguntar, aunque le resulta imposible no dar muestras de su incomodad y hasta pena ante aquellos muchachos que parecen erguirse ante él como jueces. ¿O es acaso la historia que se vuelve implacable?
            -“¿Qué motivos  di para avergonzarlos?
           Después de formular esa pregunta, se movió y todavía halló espacio para seguir acurrucando su cuerpo, tanto que daba la impresión que el taburete aumentaba de tamaño. Los sudores corrían por todo su cuerpo, se escapaban y con ellos se iba reduciendo su figura.
           -Abuelo”, esta vez habló quien inició la conversación que ya parecía como un juicio, “¿Por qué usted en ese tuiter y a esa hora, justo cuando  se daba inicio al anuncio de los resultados, los que bien conocía,  sólo se atrevió a denunciar la inconstitucionalidad del proceso todo?
           Rondón, en el fondo ya del taburete temblaba, las palabras se negaban a salir y se limitaba a hacer torpes movimientos con los dedos de la mano derecha. Y seguía consumiéndose y desprendiendo sudores.
           Ahora retomó la palabra la nieta e hizo los siguientes comentarios que más parecían una sentencia:
           -“En efecto abuelo, usted como rector del CNE, a esa hora, casi a la una de la madrugada del día lunes 31 de julio, sabía de los resultados. Pero no los impugnó. No tenía forma de hacerlo. El sistema electoral de nuestro país, entonces, como dijo el ex presidente norteamericano Jimmy Carter, “es el mejor del mundo y no hay forma de cambiar lo que diga el elector”.
            Cayó la muchacha como para tomar aliento, lo que aprovecho un cuarto nieto que había permanecido callado y sentenció:
            -“En efecto, no impugnó los resultados que daban las máquinas y las que usted y funcionarios a su cargo también vigilaban, porque no tenían motivos. Por eso, optó por calificar al proceso constituyente desde el principio como inconstitucional. Esa fue su excusa en el tuiter”. Y agregó con el tono de juez implacable: “¿No era ya tarde para eso, no tuvo motivos o fundamentos legales para hacerlo?”
            Calló un momento, miró al abuelo con compasión, luego a sus hermanos y primos y optó por decir la última palabra o mejor, formular las últimas preguntas:
            -¿Por qué si el proceso era ilegal y usted se creía en el deber de defender la CRBV, no lo denunció desde     que el presidente de la república presentó su propuesta al CNE y, al contrario, se prestó a la ejecución del proceso electoral hasta el último minuto, ese mismo cuando ya sabía los resultados y la Dra. Lucena se disponía a hacérselos saber al país?
            Los jóvenes, todos al mismo tiempo, dirigieron la mirada hacia el abuelo quien ya no estaba en el sillón, sólo sudores estaban empozados en el asiento de cuero.

   


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Publicado por Eligio Damas para BLOG DE ELIGIO DAMAS el 8/01/2017 05:33:00 a. m.

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