martes, 18 de octubre de 2011

BECA DEL MIAMI DADE COMMUNITY COLLEGE

Beca del Miami Dade Community College por la defensa de los Derechos Humanos
Por Lorenzo Gonzalo, 18 de noviembre del 2011

En Cuba, han existido varios brotes beligerantes en contra del gobierno, a lo largo del proceso revolucionario. El proceso en sí, fue y siguió siendo insurrecto y beligerante porque Estados Unidos, con absoluta terquedad quiso en aquellos años, continuar su política de intervención, al estilo de la Guatemala de Jacobo Arbenz, y no respetó la dirección revolucionaria instituida en Cuba, a raíz del derrocamiento de la dictadura del general Fulgencio Batista.

El tiempo diluyó esos brotes, facilitado por la táctica de comprometer a las instituciones civiles con las acciones militares de defensa, a través de una milicia nacional. No fue la primera vez en la historia que se haya instituido semejante táctica. Precisamente, Estados Unidos de América conformó una milicia para combatir a los ingleses en su Guerra de Independencia y más tarde, cuando nuevamente se enfrentó a Inglaterra en el año 1812, el concepto de milicia se extendió incluso a la flota marítima, la cual fue instruida de portar cañones para combatir en el mar a los ingleses.

La política de participación masiva instituida por la dirección del proceso revolucionario cubano, tuvo una influencia de gran peso en sostener la simpatía y apoyo de la ciudadanía, aun en momentos que el resultado del gobierno no era el mejor. En esas circunstancias dichos grupos, que desafiaron el orden establecido de manera beligerante, no solamente aceptando la dirección de Washington, sino pidiéndola y haciendo compromisos antinacionales, fueron fácilmente derrotados.
Durante el tiempo que medió entre el comienzo y el fin de esa beligerancia el país sufrió la pérdida de miles de hombres y mujeres y las consiguientes dificultades para estructurar adecuadamente su economía.

Pasado el tiempo de la beligerancia, a fines de 1960 y principios de los años 70, surgieron personas y estados de opinión que sucumbieron bajo el estilo de dirección soviético que primó en el país hasta después de la desaparición del llamado “socialismo real”. Las nuevas consideraciones surgidas a partir de los errores conceptuales y prácticos de lo que quiso ser socialismo, pero que nunca pudo superar la ausencia de democracia, aceptando la tolerancia y canalizando sanamente las opiniones, permitió la continuación del proceso por caminos diferentes, cambiando criterios y haciendo de la racionalidad una meta.

Como consecuencia de esas transformaciones, la táctica de Washington para derrocar al gobierno cambió y comenzó a financiar a quienes estuvieran dispuestos a criticar al gobierno cubano, siempre y cuando lo n desde fuera de las instituciones nacionales y que rechazaran los mecanismos orientados a la participación del ciudadanos en la dirección política y administrativa del país.

Anteriormente, en los años 80´s, habían convertido a la contrarrevolución cubana que operaba desde Miami, último emporio para sus operaciones terroristas y desinformativas, en un movimiento político estadounidense, con presencia fuerte en la política nacional de Estados Unidos. Esta táctica se realizó a través de un organismo llamado Fundación Nacional Cubano Americana.

Dentro de todo este contexto y especialmente bajo la estrategia de financiar actividades dirigidas a oponerse a las políticas del gobierno cubano, otorgadas a todo aquel que estuviese dispuesto a hacerlo desde afuera del sistema institucional y jurídico del Estado, llevó a la formación de un pequeño grupo, compuesto por alrededor de 200 personas en todo el país. Ese grupo atravesó por una crisis en 1973, cuando los nexos que establecieron con la Embajada de Estados Unidos en Cuba (Oficina de Intereses) y personas vinculadas a actividades terroristas que viven en la ciudad de Miami, llegó a extremos que hicieron que 75 de ellos, cometiesen delitos contemplados en la Ley bajo la denominación de “agente al servicio de una potencia extranjera”. Potencia que en este caso cuenta además con un enorme record de agresiones contra Cuba, reconocidos la mayoría de ellos, en publicaciones oficiales del Departamento de Estado.

El problema principal de esta condensada historia radica en el hecho de que esas personas de peso insignificante en las transformaciones y la administración cubana, han sido magnificados a extremos por una prensa internacional que, evidentemente coincide con los intereses de quienes presionan para que Cuba asuma un régimen político a imagen y semejanza del existente en Washington o que al menos, esté dispuesto a obedecer sus instrucciones.

La existencia de semejante distorsión, mantiene confundidos a muchos en Miami, ciudad enclave que tiene gran preponderancia sobre las políticas de Estados Unidos en relación a Cuba. Una muestra reciente es la creación de una beca para el Miami Dade Community College, que lleva el nombre de una señora que lamentablemente falleció de complicaciones múltiples en Cuba, entre ellas dengue. Dicha persona formaba parte de ese grupo de gente en Cuba, quienes realmente forman parte de la problemática nacional, más que de sus posibles soluciones.

La proyección internacional que originan semejantes distorsiones, contribuye a crear dificultades para que los gobiernos, principalmente los europeos, se alejen de las posiciones de Washington y busquen un acercamiento sano con el gobierno cubano y con su pueblo.

La razón de la beca fue que se trataba de una luchadora por los derechos humanos. Los que lean con detenimiento la información que hasta aquí hemos ofrecido, pueden llegar incluso a poner en dudas semejante razón. Cuba está llena de personas que realizan verdaderas labores en pro de los derechos humanos, algunos de ellos ocupando altos cargos que los realizan con una humildad y un estoicismo apabullante.

Nosotros propondríamos que se haga una beca que se llame por ejemplo “CU-455 Recordando las Víctimas de un Acto Terrorista”. Se trata de un avión cubano civil al cual le colocaron una bomba en el año 1976 y donde murieron 73 personas, entre ellos varios jóvenes de 16 años que precisamente estaban a punto de comenzar sus estudios universitarios. Esto ayudaría un poco a lavarle la cara al Miami terrorista, discriminatorio y antisocial.

También el Miami Dade Community College pudiera fundar una beca llamada “Luciano Nieves”, activista que planteaba en los años 70 en Miami, un “diálogo” con el gobierno cubano para facilitar un proceso de acercamiento entre la comunidad de cubanos emigrados y su pueblo. Por estas ideas fue asesinado en un parqueo de la ciudad. O quizás pudiera crearse una beca llamada “Carlos Muñiz Varela”, quien fuera asesinado en Puerto Rico el 28 de Abril de 1979, por plantear el derecho de los emigrados cubanos de reencontrarse con sus familiares que viven en Cuba. Todos estos son planteamientos que concuerdan plenamente con la defensa de los Derechos Humanos de la Carta de la ONU.

Estos ejemplos y muchos más, tendrían más peso en la creación de una beca que pretenda dignificar las actividades en pro de los derechos humanos o que condenen el terrorismo.

Si preguntara el rector del Miami Dade Community College, le pondríamos algunas ideas. Por ejemplo pueden nombrar la beca con el nombre de “Fabio Di Celmo”, víctima de una bomba colocada por un terrorista en el hotel Copacabana de La Habana. Su autor intelectual, goza de buena salud en Miami, es respetado y…a lo mejor un desalmado le propone al rector darle un homenaje. Por favor, no se amilane y no se sume a esa inmundicia. No se deje llevar por aquellos a quienes solamente les queda hoy la riqueza acumulada por procedimientos de dudosa moralidad en muchos casos, pero que no representan a la mayoría cubana emigrada. Además es una falta de respeto con las otras etnias de Miami, que hoy constituyen la mayoría de la ciudad.

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