lunes, 11 de noviembre de 2019

TODO PUEDE SER UN PROBLEMA DE TIEMPO

mareamia (mareamia@aol.com)

 
 
A LA ATENCIÓN DE FRANK
Todo puede ser un problema de tiempo y hay que saber manejarlo
La espiritualidad prohibida No. 512
TIEMPOTIEMPO (1)

De lo que he visto, de lo que he vivido, de lo que pienso y creo

 
 
 
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En las circunstancias que vivimos en Cuba en la actualidad, cuando han transcurrido 61 años de Revolución y prácticamente 60 de criminal bloqueo imperialista, considero lógico que existan en algunas personas, quizá muchas más de lo que podemos imaginarnos, incertidumbres y ansiedades por el tiempo que ha transcurrido y que está transcurriendo en medio de tantas privaciones, ataques y luchas de necesario enfrentamiento por nuestra parte a las agresiones imperialistas que desde los albores de nuestra nacionalidad e identidad nacional nunca hemos dejado de sufrir.
Quizás unas personas a las que me refiero, las más, así lo pensarán movidas por causa de una motivación específicamente revolucionaria; mientras que otras, contradictoriamente estén movidas por frustraciones, rencores e inconformidades sustanciales con el proceso revolucionario y, especialmente, con nuestro Socialismo como sistema social establecido y en desarrollo. Aquello de que el ser humano piensa según vive, en estos casos se hace una realidad incontrovertible que también se puede expresar por otras causas espirituales y/o materiales específicamente tal y como ya lo he explicado en La Espiritualidad Prohibida 510, titulado Culpar a las víctimas y los que se lo creen. ¿Qué hacer?1
En este orden de pensamiento, en nuestras circunstancias y coyunturas del momento, considero muy importante hacer un análisis al respecto de lo que planteo. Este análisis, en mi criterio debe ser realizado con la mayor crudeza filosófica y antropológica que nos sea posible, porque estamos ante un concepto y un problema con la mayor complejidad manifiesta. Eso es lo que pretendo plantear en este capítulo. No sé si podré lograrlo a plenitud, pero considero muy importante intentarlo, y eso hago.
Me refiero al tiempo como categoría filosófica esencial que, por demás, siempre desde los albores de nuestra nacionalidad hasta el momento, para los cubanos se ha desenvuelto en una lucha permanente contra las agresiones que actualmente se intensifican por la acción de Mr. Trump y sus acólitos, así como por la existencia de problemas latentes en lo interno de nuestra sociedad que no se resuelven y/o se agravaban; incluyendo los que nos causan los victimarios externos y nos los atribuyen a la responsabilidad del Gobierno cubano. Problemas que considero podríamos dividir en dos campos esenciales: primero, los que tienen una causa externa independiente de nuestra voluntad y que necesariamente tendremos que enfrentar para poder sobrevivir; y segundo, los que tienen causas internas de nuestra responsabilidad que nos corresponde resolver solo a nosotros mismos.
Al respecto de la medida de la categoría tiempo, es imprescindible tener en cuenta como indicador esencial que la vida humana tiene un límite en el cual se termina en lo que a lo personal se refiere. Socialmente este límite existencial en cada país se mide por lo que conocemos con el nombre de “esperanza de vida”, que es el tiempo promedio existencial que llegan a vivir los seres humanos en sus sociedades específicas de acuerdo con su desarrollo, así como con los niveles de educación y de salud alcanzados. El tiempo de la esperanza de vida es básico, en mi opinión, para toda la planificación social que se realice a los efectos de hacerla verdaderamente posible y, en definitiva, factible a que llegue a cada ciudadano.
En lo referido a la esperanza de vida, además, es esencial la consideración de que cada persona tiene los derechos esenciales de vivir su tiempo, y que no es moral ni ético manipularlo sin su consentimiento. Cuando sea necesario adoptar medidas y/o realizar luchas que lo afecten, hay que actuar con el convencimiento consciente de las personas a movilizar y/o restringir en sus derechos esenciales de vida. Todos los seres humanos tenemos derecho a disfrutar de nuestro tiempo terrenal en vida, y es de nuestro libre albedrío lo que decidamos al respecto hacer con él.
Por otra parte, también es muy necesario tener en cuenta que vivimos en presente y que el movimiento del tiempo que transcurre viene a ser un movimiento de presentes que siempre van en dirección al futuro y nunca regresan a los pasados presentes en lo físico, aunque en lo espiritual es posible. Esto también lo he explicado en algunos capítulos anteriores. Lo importante es que los propósitos para el futuro siempre se hacen en el presente. En consecuencia, como paso previo esencial a la elaboración y expresión de esos presentes, es imprescindible tomar muy en consideración las circunstancias y los problemas que subsisten en ese presente, que necesariamente lo afectan y que tendrán que ser procesados para alcanzar los futuros presentes que se están proyectando.
En este sentido, debe considerarse muy especialmente que en la actualidad estamos expuestos en grado máximo el asedio del “norte revuelto brutal que nos desprecia”, con un bloqueo criminal desde hace 60 años. Y que, si analizamos a profundidad nuestra Historia, podremos perfectamente decir que estos asedios imperialistas se nos presentan desde los albores mismos de nuestra nacionalidad, prácticamente en un espacio temporal de 151 años en que continúan vigentes durante todo el tiempo transcurrido hasta nuestro presente existencial. Asedio, agresiones y agresividad que, en estos momentos, como ya he expresado, se perpetran como parte de una espiral en aumento, que se manifiesta a partir de una intensificación máxima encaminada a plantearnos un jaque mate, que se agudiza día a día por la pérfida acción de Mr. Trump y sus acólitos incondicionales.
No obstante, inicialmente también considero imprescindible significar que la inmensa mayoría del pueblo cubano, se mantiene firme en su comprensión de lo que sucede y de las causas que determinan la extensión en el tiempo de muchos de los problemas que nos aquejan, aunque hay otros que nos concierne resolver y que nos lo demandan. Así las cosas, pero también sufre la población con todo lo que se interpone en el disfrute de su tiempo de vida. Lo siente como todos los seres humanos en el transcurso del tiempo que para todos está en movimiento permanente e inexorable. En consecuencia, también requieren de este análisis y de las explicaciones esenciales al respecto de estos temas.
En esto, por otra parte, debo decir que he estado expresando algunas consideraciones esenciales en los últimos capítulos de La Espiritualidad Prohibida. Entre otros, quiero destacar muy significativamente de nuevo el que ya he mencionado más arriba, titulado “Culpar a las víctimas y los que se lo creen. ¿Qué hacer?”1, que, en mi opinión, tiene una incidencia fundamental en las actuales circunstancias que estamos viviendo.
Al contrario de lo que consideran los “practicistas”, que en muchas ocasiones son secundados por los burócratas y los oportunistas, porque así es de su conveniencia, pienso que es muy importante tener en consideración las esencias y el intríngulis filosófico de la categoría tiempo, porque su apreciación efectiva y su manejo es esencialmente determinante, dado lo efímero que es nuestra existencia terrenal. En este orden de consideración, al respecto de los conceptos teóricos del asunto en cuestión, considero ante todo que es necesario ver el tiempo en su ubicación en el espacio para hacer más cercano su análisis a nuestra realidad existencial.
Comienzo por decir que, según una expresión filosófica clásica de acuerdo con la teoría de la relatividad expresada por Albert Einstein, el tiempo y el espacio constituyen un “único continuo como dos conceptos inseparablemente relacionados. En este continuo espacio-temporal se representan todos los sucesos físicos del Universo, de acuerdo con la teoría de la relatividad y otras teorías físicas. La expresión espacio-tiempo ha devenido de uso corriente a partir de la teoría de la relatividad especial formulada por Einstein en 1905, siendo esta concepción del espacio y el tiempo uno de los avances más importantes del siglo xx en el campo de la física”.2
En consecuencia, traduzco que los análisis relacionados con la categoría tiempo que nos propongamos realizar siempre será imprescindible relacionarlos con el espacio en que nos encontramos insertados.
Hay otra consideración teórica al respecto imprescindible a tener en cuenta, expresada por Stephen Hawking, que se explica sintéticamente en un artículo del especialista Damián Vivencio3 titulado “¿Qué es el tiempo según Stephen Hawking?”, que por su importancia y carácter tan sintético cito textual a continuación:
El tiempo siempre ha sido un concepto fascinante pero difícil de explicar, desde conceptos filosóficos hasta físicos, desde Platón hasta Albert Einstein. Stephen Hawking ha lanzado también su teoría del tiempo en su libro A brief history of time.
El tiempo es un concepto que manejamos diariamente. Sin embargo, los científicos todavía no se ponen de acuerdo en qué es. Una de las teorías más revolucionarias fue propuesta por Albert Einstein. Sin embargo, siempre quedaban dudas en el aire. Sthepen Hawking, uno de los científicos más renombrados actualmente ha propuesto una nueva teoría del tiempo.
Él considera al tiempo como formado por tres flechas: la flecha termodinámica, la flecha cosmológica y la flecha psicológica.
En nuestro universo, actualmente las tres flechas apuntan hacia una misma dirección, sin embargo, esto puede que no siempre sea así. La flecha termodinámica está basada en la segunda ley de la termodinámica, que indica que en cualquier sistema cerrado, el desorden (la entropía) aumenta con el tiempo. Por ejemplo, si un vaso de agua (estado ordenado de la materia) se cae desde una mesa, esta se rompe en varios pedazos (estado desordenado). Si filmáramos un video y pasáramos en cámara lenta la caída del vaso de agua, veríamos cómo se va desordenando cada vez más conforme pasa el tiempo.
La flecha psicológica es la que nos ayuda a percibir el tiempo, y esta apunta hacia adelante. Esto se puede explicar ya que los sucesos son grabados en el cerebro, aumentando las conexiones y el nivel de “desorden” de las neuronas.
La flecha cosmológica es la que fue utilizada por Einstein para explicar el tiempo como causado por un universo en expansión. Sin embargo, se supone que en algún momento el universo empezará a colapsarse (en un big crunch), por lo que se podría pensar que la flecha cosmología cambiaría su orientación.
Aquí está, una teoría más que trata de unificar conceptos ya manejados por otros científicos. Sin embargo, para mí una película aburrida siempre tardará más que una gran película.
Hasta aquí solo dos ejemplos de conceptos teóricos al respecto de la categoría tiempo que considero pueden aportarnos una idea básica de su complejidad y su importantica, así como de sus esencias fundamentales, pero que aún requieren de mucha más comprensión filosófica de acuerdo con lo que he estado planteando al respecto desde el inicio. En consecuencia, pienso que con el tiempo no se debe jugar porque es algo muy serio y determinante.
El tiempo, siempre de acuerdo con los objetivos que me he planteado exponer al respecto de este capítulo, necesariamente tendremos que verlo ubicado en el espacio. Me explico: además, considero que a los efectos de nuestro análisis, el espacio debe tenerse en cuenta en dos de sus dimensiones esenciales que no lo agotan todo pero que para nosotros son las básicas: el espacio como categoría esencial dentro del cual se manifiesta el tiempo que transcurre; y el espacio en que en lo personal estamos ubicados, mientras que transcurre nuestro tiempo existencial en la medida de la esperanza de vida que corresponde a la sociedad dentro de la cual estamos enclavados.
Por tanto, una conclusión esencial es que todo lo que transcurre en el espacio que nos encontramos insertados, tiene su tiempo específico que, en ocasiones y en determinados espacios temporales específicos, podemos manejar de acuerdo con nuestro libre albedrío, nuestra capacidad de creación y la acción de nuestra voluntad específica. Pero que este tiempo solo lo podremos considerar en el tiempo básico inamovible per se en que duran los fenómenos y problemas ante los cuales nos encontramos expuestos, así como en el tiempo movible que es la parte del tiempo necesario que nos es posible acelerar y/o desacelerar con nuestro esfuerzo específico. Para comprender mejor esto, podemos realizar el ejercicio de detenernos en el análisis de algún hecho sobre el cual hayamos actuado, a los efectos de comprender que hay un tiempo esencial en que se manifiesta el hecho en sí, que es inamovible per se mientras que otra parte del hecho puede ser acelerada o desacelerada como resultado de nuestra acción personal determinada por nuestra conciencia, nuestra voluntad e incluso por el conocimiento científico y técnico que al respecto podamos dedicar; así como a factores y fenómenos externos que pueden afectarlos en determinadas circunstancias no previstas y/o previstas pero no tenidas en cuenta.
Para poder decidir sensiblemente sobre el tiempo de que disponemos, de acuerdo con nuestra esperanza de vida, es imprescindible tener al menos una comprensión elemental de estas esencias que se manifiestan en las categorías tiempo y espacio. Porque de no tenerla, seremos esclavos del tiempo más allá de la incidencia general que nos pueda afectar desde el punto de vista existencial.
El concepto de que todo tiene su tiempo necesario básico a su desenvolvimiento nos permite conocer la determinación de hasta dónde podemos llegar en su manejo por nuestra parte. O sea, que hay una parte del fenómeno que es intrínsecamente su tiempo necesario de manifestación básica que no podemos cambiar, mientras que en otra parte de su movimiento podemos actuar para modificarlo; en que puede ser acelerado, desacelerado e incluso detenernos nosotros en tiempo con la ilusión de que es el tiempo el que se ha detenido, y digo “ilusión” porque el tiempo nunca se detendrá para nosotros. Si se quiere entender esto último, basta con observar el envejecimiento que los años nos van produciendo y la pérdida de determinadas habilidades.
Cuando se comprenden a cabalidad estos conceptos nos ponemos en condiciones de administrar más eficientemente nuestro tiempo existencial, de acuerdo con nuestra esperanza de vida y con el espacio dentro del cual nos encontramos ubicados.
La apreciación del tiempo nos permite ser más eficientes existencialmente en la labor que nos propongamos realizar. En primer lugar, nos permite medir la duración del tiempo de vida que le tengamos que dedicar a los efectos de cumplir con la acción que nos hayamos propuesto.
Desde el punto de vista práctico concreto hay determinadas circunstancias y posibilidades de manejo o no que podamos hacer con el tiempo:
– Comprender el tiempo necesario para que se pueda realizar algo y desmenuzar sus partes esenciales, la que no nos es posible alterar con nuestra acción personal, y la que podemos manipular con nuestros propios esfuerzos en el sentido de acelerarla o desacelerarla.
– Administrar adecuadamente nuestra esperanza de vida para aprovecharla lo mejor que podamos.
– Identificar y respetar el tiempo de vida de los demás, especialmente de los que nos rodean y/o dependen de nosotros en sus posibilidades existenciales.
– Estar en posibilidades de medir el tiempo necesario en el espacio en que se manifiestas las acciones que pueden afectarnos. Esto es muy importante para la objetividad, eficacia y eficiencia de las acciones de enfrentamiento que puedan afectarnos.
– Conocer el tiempo necesario de desenvolvimiento de las acciones que puedan afectarnos ha de ser un instrumento esencial de nuestros planes de enfrentamiento y defensa conceptual, informativa e incluso caliente.
– Además cuando conocemos el tiempo necesario de los fenómenos estamos en condiciones teóricas de poder definir cuándo se producen entropías en los mismos.
– José Martí se expresó claramente al respecto de la importancia que en política tiene saber esperar. Y para saber esperar es básico conocer los tiempos necesarios de todo lo que en política nos puede afectar.
– Para el ejercicio de la planificación el conocimiento de los tiempos necesarios y de las posibilidades que tenemos de actuar en los segmentos del tiempo para lo que nos planteemos hacer tiene una decisiva importancia científica.
– No es posible ejercer una verdadera dirección científica de la sociedad si no somos capaces de comprender, medir y desmenuzar los tiempos necesarios y los tiempos movibles en que podemos actuar. Eso es esencial hasta para hacer una agenda de actividades.
En este orden de cosas, quiero exponer el cómo una utilización del tiempo por parte de los burócratas, corruptos e incluso oportunistas puede favorecer sus intenciones, acciones e intereses. Es cuando se produce alguna denuncia pública que pone en evidencia sus malos manejos. Entonces una práctica habitual con lo que se enfrenta que puede ser verdaderamente muy efectivas a sus intereses e intenciones es la de no responder nada, bajar sus perfiles y esperar que el tiempo transcurra para que por su acción se olviden las consecuencias de los problemas denunciados.
Cuando conocemos, analizamos y tomamos muy en consideración los tiempos necesarios para el desenvolvimiento de los fenómenos, necesariamente alcanzamos una evidencia determinante que nos obliga a su respuesta en el menor tiempo posible y valga la redundancia del concepto tiempo. En mi criterio esta fórmula de los burócratas les es muy eficaz para la preservación de sus intereses esenciales y para que se pase por alto sus desmanes.
Otra cuestión muy importante, sobre la importancia que tiene el más adecuado conocimiento y manejo del tiempo y del espacio, es que las desatenciones e incluso los abusos burocráticos hacia los ciudadanos se producen durante el tiempo necesario y el espacio puntual en que se encuentran insertados los victimarios y las víctimas. Esto deviene una ventaja esencial para quienes lo perpetran, ya sean los funcionarios, los empleados de los servicios y toda una lista de personajes nefastos de los más diversos orígenes.
A esto hay que responderles con la agilidad, la eficiencia y la eficacia necesarias para cortar estos males de raíz.
Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.
Continuará.
Notas
3 Damián Vivencio, ver Facebook.
 

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