domingo, 22 de abril de 2012
ENTREVISTA A CARLOS SALADRIGAS EN CUBA
Saladrigas: un encuentro provechoso Miriam Celaya | La Habana | 02-04-2012 - 8:11 pm. Final del formulario El empresario exiliado ofreció una conferencia en el Seminario San Carlos, en La Habana. Iván García, Carlos Saladrigas y las dos Cuba Carlos Saladrigas. (LAPRENSALATINA.COM) El encuentro entre el empresario cubano-americano Carlos Saladrigas, de visita en Cuba por estos días, y un variado auditorio de cubanos de diferentes sectores oficialistas, grupos de la sociedad civil y periodistas, auspiciado por la revista católica Espacio Laical el pasado viernes 30 de marzo en la Cátedra Félix Varela, no solo ha resultado interesante y positivo en sentido general, sino también muy sugerente. Apunta, por ejemplo, que se han venido estableciendo nexos entre la Iglesia Católica, el gobierno cubano y algunos sectores de la emigración —aunque nada de esto se haya divulgado por la prensa oficial— y también indica que ya es tiempo de hacer extensivos estos debates y cabildeos a toda la sociedad. El tema de la conferencia, "Cuba y su diáspora", por su complejidad e importancia, amerita su extensión a todos los cubanos residentes o no en la Isla, no solo teniendo en cuenta el elevado número de familias que se han fragmentado y dispersado por el mundo en las últimas cinco décadas, sino a los efectos de la configuración de la propia nación en un futuro mediato. Qué papel jugaría la diáspora en ese contexto y cuál sería su participación en la reconstrucción económica, política y social de Cuba, cómo se produciría la integración armónica entre los cubanos de la diáspora y los de la Isla en un nuevo escenario sociopolítico y económico, son aspectos de enorme actualidad. Las aproximadamente dos horas transcurridas entre conferencia y debate demostraron la posibilidad de establecer diálogos francos, sin exclusiones, cuando existe la voluntad para ello, pero también se hizo evidente que queda mucho camino por andar por parte de todos los actores sociales de cara a una transición que pocos se aventuran a mencionar, pese a que ya ha comenzado a producirse. Es preciso reconocer que esta vez hubo mayor representación de la sociedad civil independiente. Allí estaban presentes Antonio Rodiles, animador del espacio Estado de SATS; la bloguera Yoani Sánchez; Juan Antonio Madrazo, coordinador del Comité por la Integración Racial; un grupo de periodistas independientes como Reinaldo Escobar, Eugenio Leal, Iván García y Dimas Castellanos, entre otros asistentes comúnmente clasificados dentro del amplio espectro de la "disidencia interna". La entrada a la conferencia fue libre, aunque muchos supimos de este encuentro de manera informal, a través de mensajes a nuestros móviles o por comunicación personal de algún que otro amigo enterado. Por supuesto, no faltó el obligado operativo de la policía política visiblemente desplegada en las áreas exteriores del viejo edificio sede. Saladrigas abordó en su alocución numerosos tópicos relacionados con el tema de la diáspora, su historia, diferentes tendencias y su papel en la realidad cubana presente y futura. Abogó por una Cuba próspera y más cristiana, por crear una economía de mercado con valores, por descartar la ideología a favor de la razón y por encontrar "el modelo adecuado" para la Isla. Declaró que el socialismo cubano ha demostrado en todos estos años ser capaz de administrar la pobreza, pero incapaz de generar las riquezas imprescindibles para sostener los altos estándares sociales a que aspiramos; insistió en la importancia del diálogo plural e hizo referencia al poder totalitario que "se debilita ante el poder de la Iglesia" (¿?). Fue el suyo, en general, un discurso de reconciliación, paz y concordia con el cual se puede coincidir en buena medida, si bien acotando algunos paréntesis que considero esenciales. Llama la atención la tendencia a magnificar el tema de la fe cristiana en la llamada reconciliación y como agente de la transición. En este punto vale recordar que la Cuba de hoy difiere sustancialmente de la que dejaron décadas atrás los pioneros de la diáspora. Imaginar una Cuba cristiana como pedestal de la transición hacia la democracia o como soporte espiritual de los cambios que debe enfrentar la nación, no solo supone un desconocimiento alarmante de la sociedad cubana actual, sino que podría constituir una nueva fuente de exclusiones o de otro tipo de doble moral: la de aquellos que se declaren cristianos sin serlo ni sentirlo solo a fin de alcanzar una representatividad o ventaja en las nuevas circunstancias. Si de la condición de "cristianos" se infiere algún beneficio, el proverbial pragmatismo de nuestra idiosincrasia empujará a sustituir una simulación por otra: los falsos comunistas serán sustituidos por los falsos cristianos. Por otra parte, existe un elevado porcentaje de creyentes no cristianos y de otros cubanos que simplemente no practican religión alguna, así como también somos muchos los que, no siendo parte de los verdugos históricos ni de los enemigos actuales de la diáspora, no sentimos la necesidad de reconciliarnos con nadie. Una reconciliación supone la existencia de un conflicto previo. Es así que tal término es aplicable al gobierno y a los que adoptaron y apoyaron su política de confrontación, despojando de sus propiedades y de su condición de hijos de esta tierra a los emigrados y calificándolos como gusanos, apátridas, vendepatrias, y otros epítetos similares, pero no a la generalidad de los cubanos. En lo personal, me niego a asumir cualquier supuesta responsabilidad colectiva. Otro aspecto con el cual difiero es con el llamado de Saladrigas a eliminar las críticas entre nosotros. Es posible que el conferencista se haya referido a los hipercríticos que jamás perciben algún valor en los proyectos que no dimanen de su propia iniciativa, o a los que no están dispuestos a aceptar una propuesta o sugerencia que difiera en cualquier medida de la propia. No obstante, no creo sano hacer generalizaciones. Una sociedad democrática debe ser capaz de convivir con postulados diferentes, incluso antagónicos, sin que ello implique un peligro para la nación. Antes bien, la crítica es un temperante social imprescindible para impedir fracturas mayores. La ausencia de crítica pública, abierta y transparente es uno de los mayores males heredados tras varias décadas de autoritarismo. El acriticismo, lejos de reflejar la mal llamada “unidad”, no es más que el reflejo de la falta de libertades. Precisamente es común entre nosotros condenar a quienes tienen el civismo de criticar o cuestionarse en cualquier sentido una propuesta que dimane de la oposición, como si el simple hecho de aspirar todos a la democracia nos convirtiera de facto en un bloque monolítico con una plataforma rígida de obligatorio acatamiento; una práctica que proyecta una falsa imagen de "comunidad de causa" y una paupérrima concepción de lo que debe ser en realidad la libertad de opinión, de expresión y de pensamiento. Muchas opiniones diversas fueron puestas a la luz de este provechoso encuentro entre un nutrido grupo de cubanos de la Isla y un cubano de la emigración. Resulta imposible agotar en este limitado texto las múltiples aristas de uno de los puntos más importantes de la agenda cubana. Apenas sea, entonces, un acercamiento inicial a un fenómeno que se anuncia controvertido y complejo, pero cada vez más posible y cercano: el reencuentro, el futuro próximo, la Cuba que todos queremos hacer
CONFUSION "REAL O CREADA"
El escándalo entre una prostituta colombiana y los agentes del Servicio Secreto estadounidense, que tuvo lugar en vísperas del arribo del presidente Barack Obama a la VI Cumbre de las Américas en Cartagena, Colombia, no solamente desplazó de la primera plana una importante decisión sobre Cuba tomada por varios países latinoamericanos, sino que sirve de metáfora de la tortuosa relación que mantiene el poderoso Estados Unidos y la históricamente maltratada América Latina.
Mientras los tabloides revelan los nombres de los supervisores del Servicio Secreto que fueron apartados de la agencia y muestran la foto de una voluptuosa Dania, la madre soltera de 24 años que tuvo un altercado en el Hotel Caribe con un agente secreto que le había prometido $800 y terminó ofreciéndole $30 por sus favores sexuales, apenas se menciona que los países de la Alianza Bolivariana ALBA emitieron un documento en el que se oficializa la posición de que no asistirán a futuras reuniones a menos que Cuba sea invitada.
Aunque en la Cumbre hubo diferencias, como con el tema de la legalización de las drogas y la cuestión de la soberanía de las Islas Falklands/Malvinas, en realidad lo que dividió de manera irreconciliable a Estados Unidos y Canadá del resto de América Latina fue la decisión de los dos gigantes del Norte de vetar los esfuerzos de los otros 32 países que creen que es hora que el régimen de Raúl Castro sea reintegrado.
El error diplomático de Estados Unidos parece que tendría serias consecuencias para el futuro de las Cumbres y las relaciones internacionales de la región.
Consecuencias serias porque, aparte de Venezuela, ALBA incluye otros siete países de América Latina y el Caribe y sin su presencia no se puede concebir una séptima versión de la Cumbre que, supuestamente, tendría que tener lugar en Panamá, en 2015.
En la Cumbre de Cartagena quedó en claro que los países latinoamericanos están impacientes con un EEUU reticente a aceptar a los cubanos. El que más demostró su irritación fue el presidente Rafael Correa, de Ecuador, quien directamente boicoteó la reunión y aseguró que no retornaría hasta que se resuelva el caso cubano. Con diferentes pretextos, pero claramente con la sombra de la cuestión cubana en el horizonte, tampoco aparecieron Daniel Ortega, de Nicaragua; Michel Martelly, de Haití; y Hugo Chávez, de Venezuela.
Hasta el mismo presidente colombiano Juan Santos, anfitrión de la Cumbre y un aliado estratégico de Estados Unidos en la región, exhortó a "no ser indiferentes" al proceso de cambio que se está dando en Cuba ya que "el aislamiento, el embargo... han demostrado ya su ineficacia".
La posición de los países latinoamericanos está relacionada con las reformas que están ocurriendo en Cuba desde que Raúl Castro asumió el poder en 2006.
En los últimos tiempos, a través de medidas que deben haber hecho temblar a Karl Marx en su tumba, se ha permitido la compra y venta de bienes inmuebles, terrenos y automóviles; se ha expandido la posibilidad de trabajar por cuenta propia en diferentes sectores de la economía; se ha autorizado la venta directa de productos agrícolas sin el otrora control monopolista de agencias estatales; y, durante la visita del Papa Benedicto XVI, se anunció planes para remover la restricción de viajar al extranjero.
Como numerosos analistas políticos lo han señalado, esta expansión del modelo de economía mixta con centralización política en manos de los comunistas cubanos, tiene reminiscencias de la experiencia china. La diferencia es que con China, Estados Unidos no tiene ningún problema en sentarse a la mesa de negociaciones, bajo la bandera comunista, para discutir jugosos acuerdos comerciales. Cuba, sin embargo, sigue siendo castigada, aislada, ignorada, como si la Guerra Fría, que concluyó hace décadas, aún tuviera vigencia en el caso cubano.
La administración Obama, chantajeada por el voto de la comunidad cubano-americana en un año de elecciones presidenciales en el que Florida es clave, bloqueó todo intento de aproximación a la isla caribeña. Es más, la falta de consenso fue tan evidente que la presidenta argentina se retiró de la reunión antes que terminara y la Cumbre no pudo llegar a un acuerdo en una declaración final.
"Evidentemente el tema de Cuba fue muy debatido y no hubo consenso", dijo el ministro de Relaciones Exteriores argentino Héctor Timerman.
No hubo consenso, evidentemente, porque Estados Unidos no ve con buenos ojos a esta nueva América Latina que, desde Venezuela a Argentina y desde Bolivia a Nicaragua, surge con un discurso alternativo de independencia económica y política que cuestiona el control hegemónico que Estados Unidos ha mantenido durante más de dos siglos en la región. Un discurso que, en este instante de la historia, exige la reincorporación de Cuba a la comunidad de naciones americanas como un símbolo de los aires renovadores que pueblan la región.
MENOS MAL QUE NOS LIBRAMOS DE UN IDIOTA QUE SE DIVIERTE MATANDO ELEFANTES
19 DE ABRIL de 1810
Menos mal, nos libramos de un idiota que se divierte matando elefantes.
Eligio Damas
I.- En Sur América se siguió el ejemplo que Caracas dio.
Mañana se cumplirá otro aniversario de cuando los caraqueños, cansados del tutelaje hispano, optaron al fin por soliviantarse y crear en América del Sur el primer gobierno autónomo, aunque bajo la advocación poco honorable de Fernando VII, aquel Borbón que, con su padre Carlos V, se volvieron genuflexos y gelatinosos ante la emergencia clasista llamada Napoleón Bonaparte. Poco tiempo después, el ilustre hijo de Córcega, puso en el trono de la dinastía borbónica a su hermano José Bonaparte, alias "Pepe Botella", por adorador de Baco, quizás menos que el Borbón de ahora, quién se divierte en la nefasta y brutal práctica de cazar elefantes, mientras intenta lucirse, según alguna prensa, con su fémina acompañante de turno.
Por cierto, que el actual rey de España, es un caso tan curioso como irónico e hipócrita, cual Obama. Este odioso dios de la guerra, ostenta el premio Nobel de la Paz. El español, que se dedica a la cacería de elefantes, una actividad que uno creía sepultada, por la sensibilidad humana y la creencia que se podía ser idiota y hasta cruel, pero no tanto, es presidente honorario de una institución que debe velar “por la vida salvaje”. Una razón más para agradecer a los padres de la patria, nos librasen de la vergüenza que padecen los gobernados por el pobre reyecito de quincalla y botillería. En su decrepitud, se hace acompañar en aquella arcaica y deleznable actividad, por alguien a quien hace pasar como “su segundo frente”, cuando “no puede con ella”, como cantaba la canción “La Múcura”.
De las hoy capitales suramericanas, Caracas fue la primera en pronunciarse; luego le siguieron en este orden Buenos Aires, Bogotá y Santiago de Chile. Y el 27 de abril de 1810, el Cabildo de Cumaná, ciudad entonces cabecera de la Gobernación del mismo nombre, de la cual Barcelona era provincia, se transformó en Junta de Gobierno Provincial Independiente. Pocos días después, en un razonado documento dirigido a la Junta de Caracas, los cumaneses dejaron sentado su condición de independientes. Mientras tanto, Barcelona se plegó al movimiento; en junio se adhiere a la Regencia - vale decir bajo el dominio español - y en octubre retorna a las líneas de la independencia.
II.- Unos callan y la crisis se acentúa.
Y la posteridad del pronunciamiento de los ilustres hijos de la ciudad marinera y mariscala, como la llamase Andrés Eloy, no se debió a que hubiesen recibido informes tardíos de lo sucedido en Europa. Contrariamente, Cumaná bien informada estaba, en los niveles oficiales y hasta en la calle. Allí todos supieron a tiempo de la humillación de los borbones y el mando etílico de "Pepe Botella".
La maledicencia y otra que no es tal, de libro en libro y muy discreto estilo, hablan de un personaje ilustre e ilustrado que, siendo empleado del régimen hispano o colonial en la ciudad del Manzanares, supo antes que los caraqueños de ciertos acontecimientos políticos de España a través de la prensa británica y trinitaria. Apresurose el joven políglota a informar a las autoridades españolas y empeño puso en no pecar de imprudente ante los criollos. Ni "Toñito" Sucre o el padre Patricio Alcalá, tío de éste, fueron informados. ¡Eso dicen entre páginas y tinta!
III.- Un bodeguero difundió las noticias subversivas con olor a pescado.
Y cosa curiosa; ¡en este mundo de todo se da!; hubo una vez en Cumaná un bodeguero inocente que sin saber ni querer, convirtiose en activo y eficiente propagador de ideas republicanas e informaciones de los sucesos europeos y la crisis de España.
El anti-héroe cumanés, que pudo llamarse Pedro o Juan, y de apellido Esparragoza, Estaba, Meaño, Arcas o Cermeño, con frecuencia viajaba a Trinidad y de allí traía cosas que vender. Y periódicos viejos para envolver trozos de papelón, lonjas de pescado seco y cuanta cosa le comprasen sus clientes.
Toda literatura británica, y como tal la prensa, no podía circular en la Venezuela colonial. Pero de aquella manera inesperada, el humilde e inocente bodeguero puso en manos del público, del cual formaban parte hablantes del inglés, la versión británica de la disolución del poder imperial español.
Aquel hombre, combatiente clandestino sin saberlo, dejó su huella en la historia y sirvió, quizás para su asombro y miedo posteriores, a la causa de América. La censura española fue violada de manera infantil y hasta simpática. Ideas y noticias corrieron entre olores de especies, pescado salado, sesina de chivo y carne rancia. Pero pasaron; porque no hay idea buena y trascendente que muera antes de tiempo.
Y el pobre bodeguero, el antihéroe oriental, a la cárcel fue cuando el poco refinado aparato represivo del decadente régimen hispano supo sus peligrosas zoquetadas.
El 19 de abril pues, no es sólo Emparan y su mando renunciado, el cura Madariaga y su dedo agitado; Ribas y su grito oportuno de "vuelva al Cabildo" y tantos gestos y frases repetidas. También el pueblo, el de Caracas y el de acá, hizo posible el acontecimiento que celebramos hoy.
Porque el pueblo vota y hace historia. ¡Quita y pone! y muchas veces sin querer ni saber.
viernes, 20 de abril de 2012
SPD 94
ATENCIÓN FRANK
De: Perucho Figueredo
Para: Figueredo Perucho
Enviado: Jueves 19 de abril de 2012 11:29
Asunto: SPD 94
SPD
No. 94 (17/ año 4). La Habana, 18/4-2012
“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”.
Art. 53 de la Constitución
Boletín por un socialismo más participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopila: Pedro Campos CE perucho1949@yahoo.es
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ÍNDICE
Por cuenta propia… y de todos.
Por José Alejandro Rodríguez
La ofensiva revolucionaria de 1968, 44 años después
Cuando en Cuba se llegó a pensar en eliminar el dinero
Por Oscar Espinosa Chepe*
La izquierda cubana debe “ponerse las pilas”
La izquierda cubana debe pensar en una reagrupación de fuerzas propias para defender las conquistas populares y hacer un frente común contra la restauración capitalista privada
Por Pedro Campos
MILENIO
Por Félix Guerra
CONTENIDO
Por cuenta propia… y de todos.
Por José Alejandro Rodríguez, digital@juventudrebelde.cu
CUANDO aún está por llegar el vuelco más revolucionario del modelo económico cubano: el de quitarle el andador a la empresa estatal socialista, y con él las amarras de tantos tutelajes y prohibiciones; avanza la expansión del trabajo por cuenta propia y otras figuras de la economía
no estatal. El país desataniza el pequeño negocio particular, comienza a impulsar el cooperativismo más allá de la tierra, y al propio tiempo apuesta a que más temprano que tarde,
habrá que cantarle a la empresa estatal, como en la ronda infantil: que la dejen sola, solita, y entre en el baile valiéndose por sí misma, para que alcance sus beneficios, los de sus trabajadores y los de la sociedad.
En poco tiempo, con el auge del trabajo no estatal, se ha expandido la iniciativa ciudadana, y con ella la diversidad. Si se le suman la entrega de tierras en usufructo y otras flexibilizaciones, diremos que la economía adquiere cada vez más colores y acentos, y la vida se torna menos aburrida y monolítica. El hecho de que el número de trabajadores por cuenta propia se haya más que duplicado de octubre de 2010 hasta hoy, refuerza la idea de que esta figura económica va dejando de ser alternativa para convertirse en el fin de una cantidad cada vez mayor de cubanos.
Si bien es un reto para los tradicionales estilos de administración del Estado, el «cuentapropismo» le ha quitado a este cargas pesadas: absorbe fuerza laboral sobrante en medio de una reestructuración del empleo, y lo exonera de elevados gastos en salarios. También los trabajadores por cuenta propia, además de contribuir a mejorar los ingresos de muchas familias, en su condición de contribuyentes mediante la política impositiva van convirtiéndose en garantes sustanciales del erario público y los equilibrios fiscales, a la par que dinamizan la circulación monetaria y llenan nichos vacíos y ociosos del mercado con sus ofertas de productos y servicios.
Sin embargo, la expansión de este sector ha carecido de los necesarios procesos de adiestramiento y capacitación, aunque ya la honrilla la salvan los cursos que la Asociación Nacional de Economistas y Contadores imparte a los nuevos hombres de micronegocios en los precios finales de sus productos y servicios a la población, como en la turbulencia de las indisciplinas económicas y el mercado negro, es la ausencia hasta el momento de un abastecimiento mayorista de insumos para ellos. Así, carenan en la red minorista, a precios que restringen sus márgenes de ganancia, y crean inestabilidad en los abastecimientos. O se nutren del mercado negro.
Analistas del fenómeno, reunidos en el recién celebrado Primer Coloquio sobre Trabajo por Cuenta Propia, abogaban por flexibilizaciones sustanciales en la política impositiva hacia los TPCP, con criterios más personalizados y diferenciadores, que no apliquen tábula rasa. Y en ciertos casos, defendían el acceso al comercio exterior y las importaciones, descentralizadamente.
Otro estorbo es la especificidad de las licencias autorizadas para ejercer, que reducen el margen de iniciativa individual, y en su gran mayoría no aprovechan la potencialidad de actividades más intensivas en conocimiento. Un profesional que quede disponible en su empresa, tiene pocos márgenes para ejercer en lo suyo en esos nichos. Quizá la asunción del cooperativismo pueda abrir nuevos cauces en tal sentido.
Lo otro es el marco regulador, que ha abierto posibilidades a ese sector, pero que tendrá que seguir revisándose y actualizándose con los criterios que dicte la vida. Ese observatorio nunca debe fallar. En consonancia, bien debiera atajarse todo lo que permita la excesiva intrusión administrativa estatal en sus dinámicas.
La fiscalización y el control necesarios a la disciplina, pero sobre todo preventivos y educativos. Las potestades de los Consejos de Administración Municipales y de los cuerpos de inspección deben ser utilizadas más para gestar y promover que para prohibir, más para estimular y comprometer que para castigar.
Estando muy cerca de los trabajadores por cuenta propia, y a la vez respetando sus propias autonomías, se logrará la sinergia que, muchas veces, naufraga por viejos prejuicios aún latentes. No olvidemos que el Gobierno cubano, la mismísima dirección del país, ha llamado a favorecer y valorar a ese, un trabajador de este país tan digno como el que más, con todos sus derechos y prerrogativas. Por cuenta propia… y de todos.
Tomado de Juventud Rebelde, 17.4.12
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La ofensiva revolucionaria de 1968, 44 años después
Cuando en Cuba se llegó a pensar en eliminar el dinero
Por Oscar Espinosa Chepe*
La confiscación masiva de pequeños establecimientos, en el marco de la denominada “Ofensiva Revolucionaria”, fue anunciada por el entonces primer ministro Fidel Castro en un discurso pronunciado el 13 de marzo de 1968. Se realizó bajo la consigna de lucha contra el capitalismo y la creación de un “hombre nuevo”. Como resultado inmediato ocurrió un enorme deterioro económico y la disminución extraordinaria en la disponibilidad de alimentos y servicios.
De acuerdo con datos publicados por el periódico Granma en marzo de aquel año, se confiscaron 55.636 pequeños negocios, muchos operados por una o dos personas. Entre ellos 11.878 comercios de víveres (bodegas), 3.130 carnicerías, 3.198 bares, 8.101 establecimientos de comida (restaurantes, friterías, cafeterías, etc.), 6.653 lavanderías, 3.643 barberías, 1.188 reparadoras de calzado, 4.544 talleres de mecánica automotriz, 1.598 artesanías y 3.345 carpinterías.
Esa apropiación masiva de propiedades de pequeños comerciantes y productores estuvo incluso en contradicción con las tesis de que la construcción del socialismo se basaba en la nacionalización de los medios fundamentales de producción, por lo cual hasta muchos especialistas y profesores del Este de Europa presentes en Cuba no comprendían cómo quitar las tijeras a un barbero o la chaveta a un zapatero, podría ayudar a la pretendida construcción del socialismo.
La Ofensiva Revolucionaria de 1968 fue la culminación de un proceso de excesos económicos, irracionalidad y aventurerismo político, empezado mucho antes. Puede afirmarse que en el período 1959-1963 se realizaron las grandes confiscaciones y fueron establecidas las bases de la planificación centralizada al estilo soviético. Pronto surgieron dificultades económicas por la rigidez del sistema, lo que en 1962 llevó a tomar medidas severas como la implantación de un férreo sistema de racionamiento de alimentos y todos los demás productos básicos. Además eso ocasionó que entre 1964-1966 se generaran debates en el seno del Gobierno sobre la necesidad de ajustes en la economía y el grado de decisión que debían tener las empresas, aunque todos los criterios coincidían en preservar el supuesto socialismo, la propiedad estatal sobre los medios de producción y la planificación centralizada.
Surgieron fundamentalmente dos concepciones: una en favor de la autogestión socialista al estilo soviético, auspiciada por el Dr. Carlos Rafael Rodríguez, un intelectual de prestigio, antiguo dirigente del Partido Socialista Popular, con ideas ligeramente influidas por las corrientes renovadoras que por entonces, con timidez, comenzaban a aflorar en el este de Europa, especialmente en Polonia, Checoslovaquia y Hungría, y en menor medida en la URSS.
Este modelo se caracterizaba por cierta descentralización en el marco del plan, concedía a la ganancia un papel importante en la gestión de las empresas, con facultades para que estas crearan fondos propios para el financiamiento de la reposición de medios productivos, otorgamientos de premios por sobrecumplimientos y otros, siempre después de haber cumplido los compromisos con el Estado. Paralelamente, en teoría, se enfatizaba en la utilización de herramientas económicas e instrumentos financieros, como el crédito bancario, políticas fiscales, y elementos adicionales tomados de la economía de mercado, todos con un funcionamiento limitado en la práctica, debido a la camisa de fuerza de la planificación, la falta de aseguramiento de recursos para producir, y una inmensa carga directiva que hacían imposible la toma de decisiones ágiles a nivel de empresa. El modelo de autogestión mantenía la utilización de mecanismos políticos y llamados de tipo moral para incentivar a los trabajadores, pero sin desestimar la motivación material para promover la eficiencia y la productividad laboral.
La otra concepción se denominaba sistema presupuestario, aunque también algunas personas la llamaban propuesta “guevarista”, pues su creador y apasionado defensor era el comandante Ernesto “Che” Guevara, ministro de Industrias entonces. Su modelo concebía una mayor centralización económica, con la aspiración de convertir el Estado en una gigantesca empresa, controladora en un alto grado de minuciosidad de la gestión económica nacional a todos los niveles. Para ello, sin soslayar métodos de dirección modernos, copiados de empresas transnacionales capitalistas, privilegiaba los resortes políticos con el propósito de crear el ciudadano comunista, el hombre nuevo, un ser pletórico de virtudes, siempre dispuesto a sacrificios, en aras de la construcción del socialismo y posteriormente del comunismo.
Para “fortalecer” la conciencia de los trabajadores, la utopía “guevarista” —actualmente olvidada en Cuba— a la vez que negaba la existencia de categorías económicas objetivas, como el mercado, priorizaba superlativamente los estímulos morales en detrimento de los materiales: pago por sobrecumplimiento de normas, premios y otros. No obstante, debe subrayarse que los excesos económicos cometidos posteriormente a la salida del comandante Guevara hacia su actividad guerrillera en África y Bolivia, donde murió en 1967, aunque pudieron tener determinadas influencias, resulta improbable que el Che las hubiera aprobado por el absurdo radicalismo a que llegaron.
A partir de 1966 se comenzó a priorizar de forma extrema los objetivos políticos por encima de las realidades económicas. Hubo un proceso de lucha contra las influencias capitalistas en toda la sociedad cubana, desde la economía hasta la cultura. Esto abarcó críticas a los países socialistas europeos por “dejarse permear por el capitalismo”. Ocurrió un cambio radical en la gestión económica, llegándose a eliminar las relaciones mercantiles entre las empresas, y mediante la campana de “lucha contra el burocratismo” se desmantelaron los controles económicos, destruyéndose sin sentido alguno las ricas tradiciones en técnicas contables y de gestión administrativa, acumuladas por generaciones antes de 1959. Se cerraron muchas unidades bancarias y se eliminó el pago de los intereses hasta de las cuentas de ahorro, calificados como “reminiscencias del pasado”. El trabajo voluntario se priorizó de manera que masivamente la población fue obligada a marchar a los campos a realizar labores agrícolas, en planes como “El Cordón de La Habana” para sembrar café, mientras en las fábricas que quedaron funcionando se implantaron los “horarios de conciencia” de más de 8 horas y las “jornadas guerrilleras” de varios días consecutivos, en la mayoría de los casos desorganizadas e improductivas. Quienes dentro del Gobierno señalaron sus preocupaciones sobre la falta de sensatez de las medidas tomadas fueron acusados de desviación ideológica, y en algunos casos, como el autor de este artículo, enviados a realizar trabajo forzado en cuevas y en la agricultura.
Asimismo, entre 1966-1970 el plan de la economía se sustituyó por planes sectoriales, modificados constantemente. En el “fragor revolucionario” se suprimieron las fiestas de Navidad, aduciéndose que constituían un obstáculo a las labores de la zafra azucarera, y se transfirieron al 26 de julio para conmemorar el ataque por Fidel Castro al Cuartel Mondada en 1953. Hasta se pensó en eliminar el dinero y sustituirlo por un mecanismo de distribución igualitaria, lo cual afortunadamente no se ejecutó. Este proceso tuvo su momento cumbre en la Ofensiva Revolucionaria de 1968, como señalamos anteriormente, que convirtió el Estado prácticamente en el único propietario en Cuba, con la exclusión de pequeñas cantidades de tierra en manos privadas, aunque bajo un fuerte control gubernamental. En gran parte la proyección de la desastrosa zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar tuvo como génesis esas irracionales concepciones voluntaristas, y con su total fracaso terminó esa superdestructiva etapa de nuestra historia, que Fidel Castro reconoció públicamente como los errores “idealistas” cometidos, y se regresó a los cánones de gestión económica de los países de Europa Oriental, fundamentalmente la URSS.
Aquellos colosales horrores todavía afectan la economía y la sociedad cubana en su conjunto. La llamada actualización del modelo económico no es más que una tímida reversión de la arbitraria apropiación estatal de todo el tejido productivo y de servicios nacional. Un fenómeno propulsado por insaciables deseos de poder absoluto y concepciones aventureras que han llevado el país al desastre. Lamentablemente la nueva etapa rectificadora, encabezada por el general Raúl Castro, está todavía lastrada por muchos de los dogmas y fantasmas del pasado, y por consecuencia las verdaderas soluciones urgentemente necesarias continúan sin vislumbrarse, mientras los grandes retos siguen incrementándose.
La Habana | 27/03/2012
*Este artículo es publicado con el consentimiento expreso del autor.
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La izquierda cubana debe “ponerse las pilas”
La izquierda cubana debe pensar en una reagrupación de fuerzas propias para defender las conquistas populares y hacer un frente común contra la restauración capitalista privada
Por Pedro Campos
Cuba vive momentos trascendentales de su historia caracterizados por el declive biológico de la figura de Fidel Castro, el abierto reconocimiento generalizado del fracaso del modelo de “socialismo de estado” que encubría un capitalismo monopolista de estado y la pugna en torno a la restauración del capitalismo privado o al avance a una nueva sociedad verdaderamente socialista y democrática.
Un factor adicional es la compleja situación que afronta la hermana nación venezolana y su eventual impacto en la economía cubana.
El gobierno-partido desde su política de la “actualización” privilegia la continuación del trabajo asalariado para el estado y para los privados nacionales y extranjeros, por encima de las formas cooperativas y autogestionarias de producción que tipificarían el socialismo, al tiempo que pretende mantener un control absoluto del estado sobre todo el movimiento económico de la sociedad.
Paralelamente, se aprecian contradicciones en el discurso oficial sobre su disposición a realizar transformaciones democráticas en el sistema político: Raúl habla de una mayor democracia para el partido y la sociedad, las vallas publicitarias del PCC expresan que los cambios en Cuba son para más socialismo; pero Marino Murillo dice que no habrá cambios políticos.
No es posible el desarrollo socialista pleno, sin libertad ni democracia verdaderas. Como son prácticamente imposibles la libertad y la democracia plenas, sin el verdadero socialismo.
Pero, favorecidas por los déficits democráticos y libertarios del actual modelo estatalista de sociedad, se aprecia un reacomodo de las fuerzas pro-capitalistas, unas desde el propio estado y las otras, que están fuera del mismo, cambiando su enfrentamiento a formas pacíficas y al diálogo, mientras, desde la diáspora, connotadas figuras capitalistas se muestran dispuestas a incorporarse, con sus inversiones, a la “actualización”.
Hay quienes consideran que estos movimientos pudieran reflejar la existencia de una especie de concertación tácita entre el ala pro-capitalista del gobierno-partido, parte de la jerarquía de la Iglesia Católica Cubana, importantes grupos inversionistas de la emigración y del Partido Demócrata de EE.UU. en el poder, para realizar un tránsito pacífico hacia la restauración del capitalismo privado, pero como en China, manteniendo el control del partido Comunista sobre la sociedad.
Las recientes visitas a Cuba del Papa y del importante empresario cubano-americano Carlos Saladrigas, podrían estar contribuyendo a ese marco.
El imperialismo norteamericano sostiene muchas de sus leyes de bloqueo, pero ha aflojado algunas de sus cuerdas (remeses, venta de alimentos y medicinas, viajes de cubanos e intercambios culturales) alentado “cambios democráticos” que el gobierno no parece dispuesto a emprender. La eventual reelección del demócrata Barak Obama, crea expectativas de que continúen aflojándose otras cuerdas del bloqueo.
La reciente Cumbre de las Américas evidenció el aislamiento de la política de bloqueo y el gobierno de EE.UU., deberá tener esto en cuenta. Cuba, ausente, fue la verdadera protagonista del evento.
El norte revuelto y brutal está listo, lo mismo para intervenir militarmente, si en Cuba se diera una represión masiva, que para invertir sus capitales con “generosa” amplitud, para “desarrollar” el país, igual que en China, y explotar, en contubernio con el estado, ese gran “capital humano” creado en estos años de revolución.
En la amplia izquierda democrática cubana, crítica del estatalismo tradicional pero también anticapitalista, abundan las preocupaciones y alertas sobre el curso futuro del país y los resultados de la “actualización”. Sin embargo, aunque axisten algunos programas y muchas declaraciones individuales, no se aprecia la necesaria articulación de sus posiciones. Hay bastante confusión.
Por cierto, cuando se conoce de una política cooperativa oficial en experimentación, aparece un administrativo local, en el canal de TV de la capital cubana, planteando que las cooperativas de parqueadores en edificios múltiples, quizás las más auténticas de todas las formas cooperativas existentes hoy en Cuba, deberían ser estatalizadas “para alcanzar un nivel superior”. ¡Socialistas, todos alertas!
Es hora de que esa izquierda, todos esos defensores individuales o colectivos de las ideas anticapitalistas, del socialismo, de la democracia revolucionaria que abarca muchos intelectuales, funcionarios del mismo partido y del gobierno y sobre todo a muchos comunistas de base, vaya pensando en una reagrupación de fuerzas propias para defender las conquistas populares alcanzadas, básicamente salud y educación para todos y hacer un frente común contra la restauración capitalista privada, venga de donde venga.
Si no somos capaces de darnos cuenta del momento histórico que estamos viviendo, de dejar atrás sectarismos y protagonismos y formar un frente amplio capaz de preservar el camino revolucionario, podríamos acercarnos al doloroso final de la experiencia socialista intentada, vernos desbordados por la plena restauración del capitalismo privado que avanza aceleradamente de la mano derecha del estado, o ante una posibilidad de intervención imperialista, (Cuba no es China) en la medida en que el estado cubano se siga negando a realizar las reformas democráticas que cada vez, demandarán más personas.
Los partidarios de un socialismo más participativo y democrático hemos expresado siempre nuestra disposición a un diálogo nacional sin exclusiones, por la reconciliación entre todos los cubanos, en la búsqueda de un camino común aceptados por todos y para el bien de todos: lo que se haga debe partir del acuerdo de todos y no solo de los que tienen poder político o económico. Pero mienpras, la izquierda amplia debería concertar sus posiciones.
Democracia sí, pero para todos, donde sean todos los que decidamos en conjunto sobre las leyes fundamentales que nos afectan a todos, los proyectos de inversiones con el dinero del pueblo, los presupuestos de la nación y los municipios y todos los cargos públicos, por medio de referendos, del voto directo y secreto. Se trataría de una democracia directa y participativa, donde sea el pueblo el que decida sus destinos.
Toda esa izquierda debe “ponerse las pilas”, pensar sobre esta situación y tratar de asumir la posición que estime más conveniente, más allá de seguir aceptando todo lo que se nos viene imponiendo con apariencia participativa.
¡La emancipación de los trabajadores es obra de ellos mismos!
Socialismo por la vida
La Habana, abril de 2012. perucho1949@yahoo.es
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MILENIO
Por Félix Guerra
Cae el muro, con tendencia a ensanchar
la base: busca pólizas y alas
desesperadas, pirámides para agonizar.
Cae. Nunca debió erigirse. Fortachón.
Pero con solo la mitad del bulto hubiese impedido iguales evasiones. Pasión de engordar paredes reproduce ansias de violar: virtud y dramaturgia
de las resistencias.
Longitud y altura: miden perversidad
de quien erige.
Al pie de lo que fue, quedan cascotes,
guijos, escombros, residuos
en congoja horizontal.
Segundo bullicio
sigue y otra muralla y otra barrera con similar vocación
de escombros, suma a la agonía de los muros.
Comienzan a extinguirse parapetos:
les toman el pulso y solo quedan algunas piedras bajando los últimos escalones.
Desenfreno y desplomes: tercero y cuarto muro, y quintos amurallares, y sextos y séptimos blindares,
son arrasados, ladrillo a ladrillo, humo a humo,
ojo a ojo,
lengua a lengua, y en el sitio deserción y ausencia, y
en los vanos, entre codos y rodillas,
se erigen columnas de los inválidos polvos.
Rancios horizontes en decadencias. Mortandad
de vallas, tapias y tabiques. Cortafuegos
de Norte y Sur,
de Este y Oeste, Altos y Bajos, Tapias Interiores o mentales, es decir, Todos
los Muros comienzan
a desfallecer: y el agua que emerge ensancha
comprensiones y esperanzas.
Los muros no impiden sino represan.
No disuaden sino alientan la paciencia. No detienen sino que inventan los rodeos.
Poemas de la sangre cotidiana
De: Perucho Figueredo
Para: Figueredo Perucho
Enviado: Jueves 19 de abril de 2012 11:29
Asunto: SPD 94
SPD
No. 94 (17/ año 4). La Habana, 18/4-2012
“Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”.
Art. 53 de la Constitución
Boletín por un socialismo más participativo y democrático.
Artículos, notas, reseñas, publicaciones de interés.
Los autores son los responsables de sus escritos.
Reenvíe este boletín a todos los que estime conveniente.
Se autoriza la reproducción total o parcial en cualquier soporte.
Recopila: Pedro Campos CE perucho1949@yahoo.es
Se agradece todo tipo de participación y colaboración, artículos, críticas, comentarios, sugerencias y opiniones sobre forma/contenido
ÍNDICE
Por cuenta propia… y de todos.
Por José Alejandro Rodríguez
La ofensiva revolucionaria de 1968, 44 años después
Cuando en Cuba se llegó a pensar en eliminar el dinero
Por Oscar Espinosa Chepe*
La izquierda cubana debe “ponerse las pilas”
La izquierda cubana debe pensar en una reagrupación de fuerzas propias para defender las conquistas populares y hacer un frente común contra la restauración capitalista privada
Por Pedro Campos
MILENIO
Por Félix Guerra
CONTENIDO
Por cuenta propia… y de todos.
Por José Alejandro Rodríguez, digital@juventudrebelde.cu
CUANDO aún está por llegar el vuelco más revolucionario del modelo económico cubano: el de quitarle el andador a la empresa estatal socialista, y con él las amarras de tantos tutelajes y prohibiciones; avanza la expansión del trabajo por cuenta propia y otras figuras de la economía
no estatal. El país desataniza el pequeño negocio particular, comienza a impulsar el cooperativismo más allá de la tierra, y al propio tiempo apuesta a que más temprano que tarde,
habrá que cantarle a la empresa estatal, como en la ronda infantil: que la dejen sola, solita, y entre en el baile valiéndose por sí misma, para que alcance sus beneficios, los de sus trabajadores y los de la sociedad.
En poco tiempo, con el auge del trabajo no estatal, se ha expandido la iniciativa ciudadana, y con ella la diversidad. Si se le suman la entrega de tierras en usufructo y otras flexibilizaciones, diremos que la economía adquiere cada vez más colores y acentos, y la vida se torna menos aburrida y monolítica. El hecho de que el número de trabajadores por cuenta propia se haya más que duplicado de octubre de 2010 hasta hoy, refuerza la idea de que esta figura económica va dejando de ser alternativa para convertirse en el fin de una cantidad cada vez mayor de cubanos.
Si bien es un reto para los tradicionales estilos de administración del Estado, el «cuentapropismo» le ha quitado a este cargas pesadas: absorbe fuerza laboral sobrante en medio de una reestructuración del empleo, y lo exonera de elevados gastos en salarios. También los trabajadores por cuenta propia, además de contribuir a mejorar los ingresos de muchas familias, en su condición de contribuyentes mediante la política impositiva van convirtiéndose en garantes sustanciales del erario público y los equilibrios fiscales, a la par que dinamizan la circulación monetaria y llenan nichos vacíos y ociosos del mercado con sus ofertas de productos y servicios.
Sin embargo, la expansión de este sector ha carecido de los necesarios procesos de adiestramiento y capacitación, aunque ya la honrilla la salvan los cursos que la Asociación Nacional de Economistas y Contadores imparte a los nuevos hombres de micronegocios en los precios finales de sus productos y servicios a la población, como en la turbulencia de las indisciplinas económicas y el mercado negro, es la ausencia hasta el momento de un abastecimiento mayorista de insumos para ellos. Así, carenan en la red minorista, a precios que restringen sus márgenes de ganancia, y crean inestabilidad en los abastecimientos. O se nutren del mercado negro.
Analistas del fenómeno, reunidos en el recién celebrado Primer Coloquio sobre Trabajo por Cuenta Propia, abogaban por flexibilizaciones sustanciales en la política impositiva hacia los TPCP, con criterios más personalizados y diferenciadores, que no apliquen tábula rasa. Y en ciertos casos, defendían el acceso al comercio exterior y las importaciones, descentralizadamente.
Otro estorbo es la especificidad de las licencias autorizadas para ejercer, que reducen el margen de iniciativa individual, y en su gran mayoría no aprovechan la potencialidad de actividades más intensivas en conocimiento. Un profesional que quede disponible en su empresa, tiene pocos márgenes para ejercer en lo suyo en esos nichos. Quizá la asunción del cooperativismo pueda abrir nuevos cauces en tal sentido.
Lo otro es el marco regulador, que ha abierto posibilidades a ese sector, pero que tendrá que seguir revisándose y actualizándose con los criterios que dicte la vida. Ese observatorio nunca debe fallar. En consonancia, bien debiera atajarse todo lo que permita la excesiva intrusión administrativa estatal en sus dinámicas.
La fiscalización y el control necesarios a la disciplina, pero sobre todo preventivos y educativos. Las potestades de los Consejos de Administración Municipales y de los cuerpos de inspección deben ser utilizadas más para gestar y promover que para prohibir, más para estimular y comprometer que para castigar.
Estando muy cerca de los trabajadores por cuenta propia, y a la vez respetando sus propias autonomías, se logrará la sinergia que, muchas veces, naufraga por viejos prejuicios aún latentes. No olvidemos que el Gobierno cubano, la mismísima dirección del país, ha llamado a favorecer y valorar a ese, un trabajador de este país tan digno como el que más, con todos sus derechos y prerrogativas. Por cuenta propia… y de todos.
Tomado de Juventud Rebelde, 17.4.12
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La ofensiva revolucionaria de 1968, 44 años después
Cuando en Cuba se llegó a pensar en eliminar el dinero
Por Oscar Espinosa Chepe*
La confiscación masiva de pequeños establecimientos, en el marco de la denominada “Ofensiva Revolucionaria”, fue anunciada por el entonces primer ministro Fidel Castro en un discurso pronunciado el 13 de marzo de 1968. Se realizó bajo la consigna de lucha contra el capitalismo y la creación de un “hombre nuevo”. Como resultado inmediato ocurrió un enorme deterioro económico y la disminución extraordinaria en la disponibilidad de alimentos y servicios.
De acuerdo con datos publicados por el periódico Granma en marzo de aquel año, se confiscaron 55.636 pequeños negocios, muchos operados por una o dos personas. Entre ellos 11.878 comercios de víveres (bodegas), 3.130 carnicerías, 3.198 bares, 8.101 establecimientos de comida (restaurantes, friterías, cafeterías, etc.), 6.653 lavanderías, 3.643 barberías, 1.188 reparadoras de calzado, 4.544 talleres de mecánica automotriz, 1.598 artesanías y 3.345 carpinterías.
Esa apropiación masiva de propiedades de pequeños comerciantes y productores estuvo incluso en contradicción con las tesis de que la construcción del socialismo se basaba en la nacionalización de los medios fundamentales de producción, por lo cual hasta muchos especialistas y profesores del Este de Europa presentes en Cuba no comprendían cómo quitar las tijeras a un barbero o la chaveta a un zapatero, podría ayudar a la pretendida construcción del socialismo.
La Ofensiva Revolucionaria de 1968 fue la culminación de un proceso de excesos económicos, irracionalidad y aventurerismo político, empezado mucho antes. Puede afirmarse que en el período 1959-1963 se realizaron las grandes confiscaciones y fueron establecidas las bases de la planificación centralizada al estilo soviético. Pronto surgieron dificultades económicas por la rigidez del sistema, lo que en 1962 llevó a tomar medidas severas como la implantación de un férreo sistema de racionamiento de alimentos y todos los demás productos básicos. Además eso ocasionó que entre 1964-1966 se generaran debates en el seno del Gobierno sobre la necesidad de ajustes en la economía y el grado de decisión que debían tener las empresas, aunque todos los criterios coincidían en preservar el supuesto socialismo, la propiedad estatal sobre los medios de producción y la planificación centralizada.
Surgieron fundamentalmente dos concepciones: una en favor de la autogestión socialista al estilo soviético, auspiciada por el Dr. Carlos Rafael Rodríguez, un intelectual de prestigio, antiguo dirigente del Partido Socialista Popular, con ideas ligeramente influidas por las corrientes renovadoras que por entonces, con timidez, comenzaban a aflorar en el este de Europa, especialmente en Polonia, Checoslovaquia y Hungría, y en menor medida en la URSS.
Este modelo se caracterizaba por cierta descentralización en el marco del plan, concedía a la ganancia un papel importante en la gestión de las empresas, con facultades para que estas crearan fondos propios para el financiamiento de la reposición de medios productivos, otorgamientos de premios por sobrecumplimientos y otros, siempre después de haber cumplido los compromisos con el Estado. Paralelamente, en teoría, se enfatizaba en la utilización de herramientas económicas e instrumentos financieros, como el crédito bancario, políticas fiscales, y elementos adicionales tomados de la economía de mercado, todos con un funcionamiento limitado en la práctica, debido a la camisa de fuerza de la planificación, la falta de aseguramiento de recursos para producir, y una inmensa carga directiva que hacían imposible la toma de decisiones ágiles a nivel de empresa. El modelo de autogestión mantenía la utilización de mecanismos políticos y llamados de tipo moral para incentivar a los trabajadores, pero sin desestimar la motivación material para promover la eficiencia y la productividad laboral.
La otra concepción se denominaba sistema presupuestario, aunque también algunas personas la llamaban propuesta “guevarista”, pues su creador y apasionado defensor era el comandante Ernesto “Che” Guevara, ministro de Industrias entonces. Su modelo concebía una mayor centralización económica, con la aspiración de convertir el Estado en una gigantesca empresa, controladora en un alto grado de minuciosidad de la gestión económica nacional a todos los niveles. Para ello, sin soslayar métodos de dirección modernos, copiados de empresas transnacionales capitalistas, privilegiaba los resortes políticos con el propósito de crear el ciudadano comunista, el hombre nuevo, un ser pletórico de virtudes, siempre dispuesto a sacrificios, en aras de la construcción del socialismo y posteriormente del comunismo.
Para “fortalecer” la conciencia de los trabajadores, la utopía “guevarista” —actualmente olvidada en Cuba— a la vez que negaba la existencia de categorías económicas objetivas, como el mercado, priorizaba superlativamente los estímulos morales en detrimento de los materiales: pago por sobrecumplimiento de normas, premios y otros. No obstante, debe subrayarse que los excesos económicos cometidos posteriormente a la salida del comandante Guevara hacia su actividad guerrillera en África y Bolivia, donde murió en 1967, aunque pudieron tener determinadas influencias, resulta improbable que el Che las hubiera aprobado por el absurdo radicalismo a que llegaron.
A partir de 1966 se comenzó a priorizar de forma extrema los objetivos políticos por encima de las realidades económicas. Hubo un proceso de lucha contra las influencias capitalistas en toda la sociedad cubana, desde la economía hasta la cultura. Esto abarcó críticas a los países socialistas europeos por “dejarse permear por el capitalismo”. Ocurrió un cambio radical en la gestión económica, llegándose a eliminar las relaciones mercantiles entre las empresas, y mediante la campana de “lucha contra el burocratismo” se desmantelaron los controles económicos, destruyéndose sin sentido alguno las ricas tradiciones en técnicas contables y de gestión administrativa, acumuladas por generaciones antes de 1959. Se cerraron muchas unidades bancarias y se eliminó el pago de los intereses hasta de las cuentas de ahorro, calificados como “reminiscencias del pasado”. El trabajo voluntario se priorizó de manera que masivamente la población fue obligada a marchar a los campos a realizar labores agrícolas, en planes como “El Cordón de La Habana” para sembrar café, mientras en las fábricas que quedaron funcionando se implantaron los “horarios de conciencia” de más de 8 horas y las “jornadas guerrilleras” de varios días consecutivos, en la mayoría de los casos desorganizadas e improductivas. Quienes dentro del Gobierno señalaron sus preocupaciones sobre la falta de sensatez de las medidas tomadas fueron acusados de desviación ideológica, y en algunos casos, como el autor de este artículo, enviados a realizar trabajo forzado en cuevas y en la agricultura.
Asimismo, entre 1966-1970 el plan de la economía se sustituyó por planes sectoriales, modificados constantemente. En el “fragor revolucionario” se suprimieron las fiestas de Navidad, aduciéndose que constituían un obstáculo a las labores de la zafra azucarera, y se transfirieron al 26 de julio para conmemorar el ataque por Fidel Castro al Cuartel Mondada en 1953. Hasta se pensó en eliminar el dinero y sustituirlo por un mecanismo de distribución igualitaria, lo cual afortunadamente no se ejecutó. Este proceso tuvo su momento cumbre en la Ofensiva Revolucionaria de 1968, como señalamos anteriormente, que convirtió el Estado prácticamente en el único propietario en Cuba, con la exclusión de pequeñas cantidades de tierra en manos privadas, aunque bajo un fuerte control gubernamental. En gran parte la proyección de la desastrosa zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar tuvo como génesis esas irracionales concepciones voluntaristas, y con su total fracaso terminó esa superdestructiva etapa de nuestra historia, que Fidel Castro reconoció públicamente como los errores “idealistas” cometidos, y se regresó a los cánones de gestión económica de los países de Europa Oriental, fundamentalmente la URSS.
Aquellos colosales horrores todavía afectan la economía y la sociedad cubana en su conjunto. La llamada actualización del modelo económico no es más que una tímida reversión de la arbitraria apropiación estatal de todo el tejido productivo y de servicios nacional. Un fenómeno propulsado por insaciables deseos de poder absoluto y concepciones aventureras que han llevado el país al desastre. Lamentablemente la nueva etapa rectificadora, encabezada por el general Raúl Castro, está todavía lastrada por muchos de los dogmas y fantasmas del pasado, y por consecuencia las verdaderas soluciones urgentemente necesarias continúan sin vislumbrarse, mientras los grandes retos siguen incrementándose.
La Habana | 27/03/2012
*Este artículo es publicado con el consentimiento expreso del autor.
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La izquierda cubana debe “ponerse las pilas”
La izquierda cubana debe pensar en una reagrupación de fuerzas propias para defender las conquistas populares y hacer un frente común contra la restauración capitalista privada
Por Pedro Campos
Cuba vive momentos trascendentales de su historia caracterizados por el declive biológico de la figura de Fidel Castro, el abierto reconocimiento generalizado del fracaso del modelo de “socialismo de estado” que encubría un capitalismo monopolista de estado y la pugna en torno a la restauración del capitalismo privado o al avance a una nueva sociedad verdaderamente socialista y democrática.
Un factor adicional es la compleja situación que afronta la hermana nación venezolana y su eventual impacto en la economía cubana.
El gobierno-partido desde su política de la “actualización” privilegia la continuación del trabajo asalariado para el estado y para los privados nacionales y extranjeros, por encima de las formas cooperativas y autogestionarias de producción que tipificarían el socialismo, al tiempo que pretende mantener un control absoluto del estado sobre todo el movimiento económico de la sociedad.
Paralelamente, se aprecian contradicciones en el discurso oficial sobre su disposición a realizar transformaciones democráticas en el sistema político: Raúl habla de una mayor democracia para el partido y la sociedad, las vallas publicitarias del PCC expresan que los cambios en Cuba son para más socialismo; pero Marino Murillo dice que no habrá cambios políticos.
No es posible el desarrollo socialista pleno, sin libertad ni democracia verdaderas. Como son prácticamente imposibles la libertad y la democracia plenas, sin el verdadero socialismo.
Pero, favorecidas por los déficits democráticos y libertarios del actual modelo estatalista de sociedad, se aprecia un reacomodo de las fuerzas pro-capitalistas, unas desde el propio estado y las otras, que están fuera del mismo, cambiando su enfrentamiento a formas pacíficas y al diálogo, mientras, desde la diáspora, connotadas figuras capitalistas se muestran dispuestas a incorporarse, con sus inversiones, a la “actualización”.
Hay quienes consideran que estos movimientos pudieran reflejar la existencia de una especie de concertación tácita entre el ala pro-capitalista del gobierno-partido, parte de la jerarquía de la Iglesia Católica Cubana, importantes grupos inversionistas de la emigración y del Partido Demócrata de EE.UU. en el poder, para realizar un tránsito pacífico hacia la restauración del capitalismo privado, pero como en China, manteniendo el control del partido Comunista sobre la sociedad.
Las recientes visitas a Cuba del Papa y del importante empresario cubano-americano Carlos Saladrigas, podrían estar contribuyendo a ese marco.
El imperialismo norteamericano sostiene muchas de sus leyes de bloqueo, pero ha aflojado algunas de sus cuerdas (remeses, venta de alimentos y medicinas, viajes de cubanos e intercambios culturales) alentado “cambios democráticos” que el gobierno no parece dispuesto a emprender. La eventual reelección del demócrata Barak Obama, crea expectativas de que continúen aflojándose otras cuerdas del bloqueo.
La reciente Cumbre de las Américas evidenció el aislamiento de la política de bloqueo y el gobierno de EE.UU., deberá tener esto en cuenta. Cuba, ausente, fue la verdadera protagonista del evento.
El norte revuelto y brutal está listo, lo mismo para intervenir militarmente, si en Cuba se diera una represión masiva, que para invertir sus capitales con “generosa” amplitud, para “desarrollar” el país, igual que en China, y explotar, en contubernio con el estado, ese gran “capital humano” creado en estos años de revolución.
En la amplia izquierda democrática cubana, crítica del estatalismo tradicional pero también anticapitalista, abundan las preocupaciones y alertas sobre el curso futuro del país y los resultados de la “actualización”. Sin embargo, aunque axisten algunos programas y muchas declaraciones individuales, no se aprecia la necesaria articulación de sus posiciones. Hay bastante confusión.
Por cierto, cuando se conoce de una política cooperativa oficial en experimentación, aparece un administrativo local, en el canal de TV de la capital cubana, planteando que las cooperativas de parqueadores en edificios múltiples, quizás las más auténticas de todas las formas cooperativas existentes hoy en Cuba, deberían ser estatalizadas “para alcanzar un nivel superior”. ¡Socialistas, todos alertas!
Es hora de que esa izquierda, todos esos defensores individuales o colectivos de las ideas anticapitalistas, del socialismo, de la democracia revolucionaria que abarca muchos intelectuales, funcionarios del mismo partido y del gobierno y sobre todo a muchos comunistas de base, vaya pensando en una reagrupación de fuerzas propias para defender las conquistas populares alcanzadas, básicamente salud y educación para todos y hacer un frente común contra la restauración capitalista privada, venga de donde venga.
Si no somos capaces de darnos cuenta del momento histórico que estamos viviendo, de dejar atrás sectarismos y protagonismos y formar un frente amplio capaz de preservar el camino revolucionario, podríamos acercarnos al doloroso final de la experiencia socialista intentada, vernos desbordados por la plena restauración del capitalismo privado que avanza aceleradamente de la mano derecha del estado, o ante una posibilidad de intervención imperialista, (Cuba no es China) en la medida en que el estado cubano se siga negando a realizar las reformas democráticas que cada vez, demandarán más personas.
Los partidarios de un socialismo más participativo y democrático hemos expresado siempre nuestra disposición a un diálogo nacional sin exclusiones, por la reconciliación entre todos los cubanos, en la búsqueda de un camino común aceptados por todos y para el bien de todos: lo que se haga debe partir del acuerdo de todos y no solo de los que tienen poder político o económico. Pero mienpras, la izquierda amplia debería concertar sus posiciones.
Democracia sí, pero para todos, donde sean todos los que decidamos en conjunto sobre las leyes fundamentales que nos afectan a todos, los proyectos de inversiones con el dinero del pueblo, los presupuestos de la nación y los municipios y todos los cargos públicos, por medio de referendos, del voto directo y secreto. Se trataría de una democracia directa y participativa, donde sea el pueblo el que decida sus destinos.
Toda esa izquierda debe “ponerse las pilas”, pensar sobre esta situación y tratar de asumir la posición que estime más conveniente, más allá de seguir aceptando todo lo que se nos viene imponiendo con apariencia participativa.
¡La emancipación de los trabajadores es obra de ellos mismos!
Socialismo por la vida
La Habana, abril de 2012. perucho1949@yahoo.es
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MILENIO
Por Félix Guerra
Cae el muro, con tendencia a ensanchar
la base: busca pólizas y alas
desesperadas, pirámides para agonizar.
Cae. Nunca debió erigirse. Fortachón.
Pero con solo la mitad del bulto hubiese impedido iguales evasiones. Pasión de engordar paredes reproduce ansias de violar: virtud y dramaturgia
de las resistencias.
Longitud y altura: miden perversidad
de quien erige.
Al pie de lo que fue, quedan cascotes,
guijos, escombros, residuos
en congoja horizontal.
Segundo bullicio
sigue y otra muralla y otra barrera con similar vocación
de escombros, suma a la agonía de los muros.
Comienzan a extinguirse parapetos:
les toman el pulso y solo quedan algunas piedras bajando los últimos escalones.
Desenfreno y desplomes: tercero y cuarto muro, y quintos amurallares, y sextos y séptimos blindares,
son arrasados, ladrillo a ladrillo, humo a humo,
ojo a ojo,
lengua a lengua, y en el sitio deserción y ausencia, y
en los vanos, entre codos y rodillas,
se erigen columnas de los inválidos polvos.
Rancios horizontes en decadencias. Mortandad
de vallas, tapias y tabiques. Cortafuegos
de Norte y Sur,
de Este y Oeste, Altos y Bajos, Tapias Interiores o mentales, es decir, Todos
los Muros comienzan
a desfallecer: y el agua que emerge ensancha
comprensiones y esperanzas.
Los muros no impiden sino represan.
No disuaden sino alientan la paciencia. No detienen sino que inventan los rodeos.
Poemas de la sangre cotidiana
LA SINONIMIA
La sinonimia
Por Lorenzo Gonzalo, 19 de abril del 2012
En todos lados se cuecen habas. Es un viejo dicho que podemos aplicarlo a la dosis de intolerancia que ha existido o aún existe en la mayoría de los lugares y que muchas personas practican.
Pero la intolerancia que criticamos y señalamos como un gran pecado, es aquella que tiene consecuencias sociales graves, no las maneras apasionadas de expresarse que tienen personas fanáticas o dolidas por sucesos pasados que las afectaron.
No estamos haciendo una crítica a las formas apasionadas de disentir, sino a los procedimientos que consisten en juzgar y sancionar formas de pensar diferentes.
Cuando la comunidad judía protesta porque alguien muestra la suástica o erige un monumento a Hitler en un sitio público, la mayoría les otorga la razón. Pero si además de protestar por semejante hecho, exigieran que la persona sea encauzada, castigada o despojada de sus derechos laborales, estamos frente a un hecho insólito, de una represión inaceptable en épocas de paz, carente de justificación a la luz del más elemental derecho.
Hitler es símbolo del racismo y del genocidio. No solamente alimentó el racismo durante su mandato, sino que lo materializó asesinando a millones de seres humanos por el mero hecho de pertenecer a una raza. Ahora bien, no se puede condenar a alguien que, por ignorancia o capricho, lo defienda. Por supuesto, esto no excluye que se impida por medios legítimos, que persona alguna intente imponer por la fuerza semejantes ideas.
Hablar mal de la Reina Isabel en Inglaterra era penado hasta los años setenta. Aquello era una muestra de intolerancia extrema, pues hablar de la Reina es una forma de disentir, lo cual no justifica ningún tipo de penalidad. En la actualidad siguen siendo de mal gusto para algunos sectores, las opiniones contrarias a la institución del reinado, pero esto no justifica, a la luz de nuestro tiempo, que alguien resulte condenado por una opinión de ese tipo.
Son respuestas diferentes que requieren ser abordadas de maneras distintas.
Estamos exponiendo casos que por la naturaleza de los mismos pueden prestarse a que se justifiquen determinadas respuestas sociales extremas.
Lo mismo ocurriría con Stalin, quien fue motivo de críticas por su propio Partido en Rusia, una vez que murió y cambió la composición del gobierno comunista.
Hablar bien de Stalin, una vez desaparecido el Bloque Soviético y quizás aun con anterioridad, es asumido por muchos como algo detestable y rendirle homenaje público, puede ser motivo de protestas por parte de agrupaciones de derechos humanos o políticas, pero a nadie se le ocurre en su sano juicio, pedir sangre, sanciones, prisión, expulsión o que la persona sea condenada por pensar de esa manera.
En el caso de las dos figuras mencionadas, estamos lidiando con personajes históricos, donde existe real documentación sobre actitudes criminales que ocasionaron no sólo el aislamiento momentáneo o permanente de ciudadanos, sino la muerte de gente que no habían cometido actos que pusieran en peligro la seguridad social, del Estado o del representante de alguna institución particular.
En Miami se practica la intolerancia cuando se habla de Cuba y especialmente cuando se menciona la persona de Fidel Castro. Nos referimos a la intolerancia en su real dimensión, no al hecho de que personas apasionadas muestren cólera por un pensamiento favorable al dirigente cubano.
Ozzie Guillén, el manager del equipo deportivo de baseball conocido como Los Marlins, recibió una sanción por declarar en una entrevista en New York que admiraba a Fidel Castro y lo amaba.
No decimos que fue objeto de crítica por personas enemigas del gobierno cubano, sino que fue despedido durante cinco días de sus funciones. Fue víctima de una sanción por haberse expresado de esa manera. Ni siquiera se trataba de castigar a alguien por haber emitido un juicio favorable a un asesino político, de reconocida conducta genocida o practicante de represiones brutales, sino por referirse a una persona pública, que resulta controversial por su pensamiento y en gran medida por las distorsiones de su obra, a través de una guerra de desinformación desmedida.
En Cuba, la represión ha sido proporcional a los ataques provenientes del exterior. El gobierno cubano enfrentó conspiraciones internas organizadas y dirigidas desde el exterior por los órganos militares estadounidenses. No se trataba de brotes internos de conspiraciones, las cuales en cualquier país son reprimidas, sino de una labor de defensa frente a los ataques del país más poderoso del planeta Tierra.
Estados Unidos se arrogó el derecho de combatir al gobierno cubano por razones de diferencias respecto al pensamiento y la forma de administrar el Estado. La represión, como consecuencia de esta situación de Guerra, fue benigna si la comparamos con las sanguinarias dictaduras de América Latina durante los años setenta y fines de los sesenta, porque si bien en Cuba se ejecutaron juicios de guerra de extrema inmediatez, fue una represión calculada, que llegó en ocasiones a los excesos inevitables en un ambiente de una guerra invasora, pero en todo momento mostró ponderación. Fue una represión defensiva que, aun en medio del peligro de enfrentarse a un vecino tan poderoso, acostumbrado a actuar con patente de corzo, se cuidó de crear avenidas para salir de los escollos producidos por las desinformaciones y los mismos excesos de un enemigo que incumplía las normas elementales mínimas de la ética de Estado.
Fidel Castro puede ser criticado, vilipendiado y despreciado, tanto como amado y defendido. Pero no es un criminal de guerra y mucho menos un represor compulsivo. Ha sido un dirigente con aciertos y errores, que le tocó enfrentarse a la soberbia de un país poderoso, en épocas que este acostumbraba a desembarcar sus tropas en cualquier sitio del Hemisferio, si consideraba que el gobierno no respondía a sus intereses.
Es comprensible que en Miami haya sectores intolerantes que lo odien o no lo acepten, pero que se aplique una sanción al manager de un equipo de baseball, por hacer un comentario favorable sobre la persona de Fidel Castro, es el mayor descrédito que una ciudad puede mostrar.
Es también un bochorno para los dueños del equipo de Los Marlins, quienes no debieron haber aceptado semejante vejación.
Para Ozzie Guillén, quien acaba de cumplir su sanción y cuyo salario, correspondiente a los días de su penalidad, fue entregado a grupos que se dicen “combatir al gobierno de Castro”, la salida elegante no debió ser la disculpa, sino expresar públicamente, que no tiene por qué dar explicaciones sobre sus pensamientos y preferencias personales. Supone ser un hombre libre, en un país libre. Evidentemente no estaba en “una ciudad libre”.
Como Guillén vive en una ciudad cuyo nombre es sinónimo de intolerancia de la buena, de la real, de aquella que sanciona y condena a quienes contradicen al poder que la gobierna, tuvo que sufrir la vejación de desdecirse y además dejar que el fabuloso salario de esos cinco días, fuese entregado a los mismos que lo humillaron.
Decir que Miami es una ciudad intolerante, gramaticalmente es una sinonimia, porque ambas palabras significan lo mismo.
Si existen dudas que le pregunten a Ozzie Guillén o que se tomen el trabajo de revisar la prensa oficial de la ciudad, donde no hay un solo comentario realmente disonante, respecto al pensamiento único que un pequeño, pero poderoso grupo, persiste en imponer.
Le pueden preguntar a los dueños de los terrenos y propiedades, donde se han colocado anuncios de programaciones, donde se explican los pormenores de cinco cubanos presos como consecuencia de la Guerra Fría que aún practica Estados Unidos contra Cuba, quienes han recibido por esta razón amenazas agresivas graves y han tenido que ordenar la remoción de las vallas.
Quienes piensen que es una exageración decir que intolerancia y Miami es una sinonimia gramatical, solamente deben tomarse unas pocas horas y verán que sobran las razones para afirmarlo.
Por Lorenzo Gonzalo, 19 de abril del 2012
En todos lados se cuecen habas. Es un viejo dicho que podemos aplicarlo a la dosis de intolerancia que ha existido o aún existe en la mayoría de los lugares y que muchas personas practican.
Pero la intolerancia que criticamos y señalamos como un gran pecado, es aquella que tiene consecuencias sociales graves, no las maneras apasionadas de expresarse que tienen personas fanáticas o dolidas por sucesos pasados que las afectaron.
No estamos haciendo una crítica a las formas apasionadas de disentir, sino a los procedimientos que consisten en juzgar y sancionar formas de pensar diferentes.
Cuando la comunidad judía protesta porque alguien muestra la suástica o erige un monumento a Hitler en un sitio público, la mayoría les otorga la razón. Pero si además de protestar por semejante hecho, exigieran que la persona sea encauzada, castigada o despojada de sus derechos laborales, estamos frente a un hecho insólito, de una represión inaceptable en épocas de paz, carente de justificación a la luz del más elemental derecho.
Hitler es símbolo del racismo y del genocidio. No solamente alimentó el racismo durante su mandato, sino que lo materializó asesinando a millones de seres humanos por el mero hecho de pertenecer a una raza. Ahora bien, no se puede condenar a alguien que, por ignorancia o capricho, lo defienda. Por supuesto, esto no excluye que se impida por medios legítimos, que persona alguna intente imponer por la fuerza semejantes ideas.
Hablar mal de la Reina Isabel en Inglaterra era penado hasta los años setenta. Aquello era una muestra de intolerancia extrema, pues hablar de la Reina es una forma de disentir, lo cual no justifica ningún tipo de penalidad. En la actualidad siguen siendo de mal gusto para algunos sectores, las opiniones contrarias a la institución del reinado, pero esto no justifica, a la luz de nuestro tiempo, que alguien resulte condenado por una opinión de ese tipo.
Son respuestas diferentes que requieren ser abordadas de maneras distintas.
Estamos exponiendo casos que por la naturaleza de los mismos pueden prestarse a que se justifiquen determinadas respuestas sociales extremas.
Lo mismo ocurriría con Stalin, quien fue motivo de críticas por su propio Partido en Rusia, una vez que murió y cambió la composición del gobierno comunista.
Hablar bien de Stalin, una vez desaparecido el Bloque Soviético y quizás aun con anterioridad, es asumido por muchos como algo detestable y rendirle homenaje público, puede ser motivo de protestas por parte de agrupaciones de derechos humanos o políticas, pero a nadie se le ocurre en su sano juicio, pedir sangre, sanciones, prisión, expulsión o que la persona sea condenada por pensar de esa manera.
En el caso de las dos figuras mencionadas, estamos lidiando con personajes históricos, donde existe real documentación sobre actitudes criminales que ocasionaron no sólo el aislamiento momentáneo o permanente de ciudadanos, sino la muerte de gente que no habían cometido actos que pusieran en peligro la seguridad social, del Estado o del representante de alguna institución particular.
En Miami se practica la intolerancia cuando se habla de Cuba y especialmente cuando se menciona la persona de Fidel Castro. Nos referimos a la intolerancia en su real dimensión, no al hecho de que personas apasionadas muestren cólera por un pensamiento favorable al dirigente cubano.
Ozzie Guillén, el manager del equipo deportivo de baseball conocido como Los Marlins, recibió una sanción por declarar en una entrevista en New York que admiraba a Fidel Castro y lo amaba.
No decimos que fue objeto de crítica por personas enemigas del gobierno cubano, sino que fue despedido durante cinco días de sus funciones. Fue víctima de una sanción por haberse expresado de esa manera. Ni siquiera se trataba de castigar a alguien por haber emitido un juicio favorable a un asesino político, de reconocida conducta genocida o practicante de represiones brutales, sino por referirse a una persona pública, que resulta controversial por su pensamiento y en gran medida por las distorsiones de su obra, a través de una guerra de desinformación desmedida.
En Cuba, la represión ha sido proporcional a los ataques provenientes del exterior. El gobierno cubano enfrentó conspiraciones internas organizadas y dirigidas desde el exterior por los órganos militares estadounidenses. No se trataba de brotes internos de conspiraciones, las cuales en cualquier país son reprimidas, sino de una labor de defensa frente a los ataques del país más poderoso del planeta Tierra.
Estados Unidos se arrogó el derecho de combatir al gobierno cubano por razones de diferencias respecto al pensamiento y la forma de administrar el Estado. La represión, como consecuencia de esta situación de Guerra, fue benigna si la comparamos con las sanguinarias dictaduras de América Latina durante los años setenta y fines de los sesenta, porque si bien en Cuba se ejecutaron juicios de guerra de extrema inmediatez, fue una represión calculada, que llegó en ocasiones a los excesos inevitables en un ambiente de una guerra invasora, pero en todo momento mostró ponderación. Fue una represión defensiva que, aun en medio del peligro de enfrentarse a un vecino tan poderoso, acostumbrado a actuar con patente de corzo, se cuidó de crear avenidas para salir de los escollos producidos por las desinformaciones y los mismos excesos de un enemigo que incumplía las normas elementales mínimas de la ética de Estado.
Fidel Castro puede ser criticado, vilipendiado y despreciado, tanto como amado y defendido. Pero no es un criminal de guerra y mucho menos un represor compulsivo. Ha sido un dirigente con aciertos y errores, que le tocó enfrentarse a la soberbia de un país poderoso, en épocas que este acostumbraba a desembarcar sus tropas en cualquier sitio del Hemisferio, si consideraba que el gobierno no respondía a sus intereses.
Es comprensible que en Miami haya sectores intolerantes que lo odien o no lo acepten, pero que se aplique una sanción al manager de un equipo de baseball, por hacer un comentario favorable sobre la persona de Fidel Castro, es el mayor descrédito que una ciudad puede mostrar.
Es también un bochorno para los dueños del equipo de Los Marlins, quienes no debieron haber aceptado semejante vejación.
Para Ozzie Guillén, quien acaba de cumplir su sanción y cuyo salario, correspondiente a los días de su penalidad, fue entregado a grupos que se dicen “combatir al gobierno de Castro”, la salida elegante no debió ser la disculpa, sino expresar públicamente, que no tiene por qué dar explicaciones sobre sus pensamientos y preferencias personales. Supone ser un hombre libre, en un país libre. Evidentemente no estaba en “una ciudad libre”.
Como Guillén vive en una ciudad cuyo nombre es sinónimo de intolerancia de la buena, de la real, de aquella que sanciona y condena a quienes contradicen al poder que la gobierna, tuvo que sufrir la vejación de desdecirse y además dejar que el fabuloso salario de esos cinco días, fuese entregado a los mismos que lo humillaron.
Decir que Miami es una ciudad intolerante, gramaticalmente es una sinonimia, porque ambas palabras significan lo mismo.
Si existen dudas que le pregunten a Ozzie Guillén o que se tomen el trabajo de revisar la prensa oficial de la ciudad, donde no hay un solo comentario realmente disonante, respecto al pensamiento único que un pequeño, pero poderoso grupo, persiste en imponer.
Le pueden preguntar a los dueños de los terrenos y propiedades, donde se han colocado anuncios de programaciones, donde se explican los pormenores de cinco cubanos presos como consecuencia de la Guerra Fría que aún practica Estados Unidos contra Cuba, quienes han recibido por esta razón amenazas agresivas graves y han tenido que ordenar la remoción de las vallas.
Quienes piensen que es una exageración decir que intolerancia y Miami es una sinonimia gramatical, solamente deben tomarse unas pocas horas y verán que sobran las razones para afirmarlo.
COMUNICADO OFICIAL DE LA ALIANZA BOLIVARIANA
PUBLICADO POR : Hector García Soto
Comunicado Oficial
POSICIÓN DE LA ALIANZA BOLIVARIANA
PARA LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMÉRICA (ALBA)
EN LA CUMBRE DE CARTAGENA
Los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA), en relación la Cumbre de Cartagena, teniendo
en cuenta:
La solidaridad de las democracias de América Latina y el Caribe, que
durante los debates de la reunión de Cancilleres de la llamada Cumbre
de las Américas ha levantado las banderas de la defensa de la
soberanía y la dignidad de nuestros pueblos, evidenciada en el rechazo
a la injustificada e insostenible exclusión de Cuba de este foro, así
como a la condena al bloqueo económico, comercial y financiero que por
más de cincuenta años Estados Unidos ha impuesto contra el pueblo
cubano;
La solidaridad del Presidente Rafaal Correa y del Gobierno de la
República del Ecuador, cuya ausencia en este encuentro, nos invitó a
debatir lo esencial y en consecuencia a tomar las decisiones que la
Patria Grande nos exige;
El apoyo abrumadoramente mayoritario contra el bloqueo estadounidense
alcanzado y sostenido en la Organización de Naciones Unidas (ONU), en
la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en la
Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y en otras instancias
regionales y subregionales;
Los documentos y las acciones del ALBA, cuando en la V Cumbre de las
Américas protestó la exclusión injustificada y el bloqueo a Cuba,
razones por las cuales insistimos en ver esto reflejado en la
declaración política.
Que nuestros Libertadores, con su gesta independentista, avanzaron de
forma decidida en la construcción del sueño de Bolívar: la Patria
Grande que es América unida.
Decidimos,
Reafirmar que la hermana República de Cuba, como parte integrante de
nuestra América, tiene el derecho incondicional e incuestionable de
estar presente y participar en un plano de igualdad soberana en este
foro, y en consecuencia manifestamos nuestra decisión de no participar
en las próximas “Cumbre de las Américas”, sin la presencia de Cuba.
Exigir al Gobierno de Estados Unidos el cese inmediato del inhumano
bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, y que dé inicio
al proceso de diálogo con base en el respeto a la voluntad soberana y
a la autodeterminación del pueblo cubano.
Invitar a los países de América Latina y el Caribe a continuar
manteniendo la unidad solidaria a favor de la integración de Cuba a la
Cumbre.
Cartagena, 14 de abril de 2012
Comunicado Oficial
POSICIÓN DE LA ALIANZA BOLIVARIANA
PARA LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMÉRICA (ALBA)
EN LA CUMBRE DE CARTAGENA
Los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA), en relación la Cumbre de Cartagena, teniendo
en cuenta:
La solidaridad de las democracias de América Latina y el Caribe, que
durante los debates de la reunión de Cancilleres de la llamada Cumbre
de las Américas ha levantado las banderas de la defensa de la
soberanía y la dignidad de nuestros pueblos, evidenciada en el rechazo
a la injustificada e insostenible exclusión de Cuba de este foro, así
como a la condena al bloqueo económico, comercial y financiero que por
más de cincuenta años Estados Unidos ha impuesto contra el pueblo
cubano;
La solidaridad del Presidente Rafaal Correa y del Gobierno de la
República del Ecuador, cuya ausencia en este encuentro, nos invitó a
debatir lo esencial y en consecuencia a tomar las decisiones que la
Patria Grande nos exige;
El apoyo abrumadoramente mayoritario contra el bloqueo estadounidense
alcanzado y sostenido en la Organización de Naciones Unidas (ONU), en
la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en la
Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y en otras instancias
regionales y subregionales;
Los documentos y las acciones del ALBA, cuando en la V Cumbre de las
Américas protestó la exclusión injustificada y el bloqueo a Cuba,
razones por las cuales insistimos en ver esto reflejado en la
declaración política.
Que nuestros Libertadores, con su gesta independentista, avanzaron de
forma decidida en la construcción del sueño de Bolívar: la Patria
Grande que es América unida.
Decidimos,
Reafirmar que la hermana República de Cuba, como parte integrante de
nuestra América, tiene el derecho incondicional e incuestionable de
estar presente y participar en un plano de igualdad soberana en este
foro, y en consecuencia manifestamos nuestra decisión de no participar
en las próximas “Cumbre de las Américas”, sin la presencia de Cuba.
Exigir al Gobierno de Estados Unidos el cese inmediato del inhumano
bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, y que dé inicio
al proceso de diálogo con base en el respeto a la voluntad soberana y
a la autodeterminación del pueblo cubano.
Invitar a los países de América Latina y el Caribe a continuar
manteniendo la unidad solidaria a favor de la integración de Cuba a la
Cumbre.
Cartagena, 14 de abril de 2012
miércoles, 18 de abril de 2012
La Historia se repite
LA HISTORIA SE REPITE
Todo lo que impida o viole el ejercicio de lo que José Marti llamaba “el culto a la dignidad plena del hombre”, o sea el reconocimiento de los derechos humanos fundamentales es condenable y negativo en cualquier sociedad o sistema político.
Todas las dictaduras de cualquier signo o características impiden el desarrollo y el bienestar del pueblo .Igualmente todos los totalitarismos, llámense fascismo, nazismo o comunismo niegan las libertades que es el don mas preciado del ser humano.
Jesucristo, el hijo de Dios, proclamaba paz, amor, misericordia, libertad y justicia.
Los bienes materiales y el desarrollo económico son necesarios pero de nada valen si no coinciden con la libertad y la autodeterminación del hombre.
La democracia predica una sociedad abierta, formada por espíritus libres para crear, creer, pensar y realizar su destino histórico
Cuba ha sido una de las naciones de América que mas sangre ha donado generosamente a la causa de la independencia y la libertad y que también realizó grandes esfuerzos por la solidaridad y hermandad de los pueblos de América contra todas las dictaduras. Lamentablemente la democracia cubana fue interrumpida por un golpe militar del que surgió una dictadura castrense.
Cuando el régimen ilegitimo cerró toda salida o solución pacifica a la crisis nacional el pueblo ejerció el derecho a la rebeldía consagrado en la constitución de 1940 y realizo una insurrección popular triunfante.
Esa insurrección fue convocada por todas las instituciones revolucionarias y cívicas de la nación con fundamentos programáticos comunes de restitución de la Constitución, retornar a la democracia con pluripartidismo político, elecciones periódicas y libres, desarrollo económico con libre empresa y justicia social. Lamentablemente también la revolución por la que luchó el pueblo fue negada, distorsionada e internacionalizada por Fidel Castro al establecer e implantar una revolución comunista estalinista.
El aferramiento al poder de Machado y Batista trajo funestas consecuencia a la republica cubana, con un triste saldo de opresión, lagrimas y sangre.
El régimen castro- comunista que no quiere aprender las lecciones de la historia continua aferrado al poder y se asienta cada vez mas en la fuerza cerrando toda solución política y negando el cambio que necesita el pueblo.
El discurso de sus personeros es para ratificar la línea dura y hablar solamente de cambos económicos y negar totalmente el predicamento del Apóstol José Marti.
Parece que olvidan que la historia de Cuba volverá a repetirse.
Comandante Dr. Armando Fleites,
Todo lo que impida o viole el ejercicio de lo que José Marti llamaba “el culto a la dignidad plena del hombre”, o sea el reconocimiento de los derechos humanos fundamentales es condenable y negativo en cualquier sociedad o sistema político.
Todas las dictaduras de cualquier signo o características impiden el desarrollo y el bienestar del pueblo .Igualmente todos los totalitarismos, llámense fascismo, nazismo o comunismo niegan las libertades que es el don mas preciado del ser humano.
Jesucristo, el hijo de Dios, proclamaba paz, amor, misericordia, libertad y justicia.
Los bienes materiales y el desarrollo económico son necesarios pero de nada valen si no coinciden con la libertad y la autodeterminación del hombre.
La democracia predica una sociedad abierta, formada por espíritus libres para crear, creer, pensar y realizar su destino histórico
Cuba ha sido una de las naciones de América que mas sangre ha donado generosamente a la causa de la independencia y la libertad y que también realizó grandes esfuerzos por la solidaridad y hermandad de los pueblos de América contra todas las dictaduras. Lamentablemente la democracia cubana fue interrumpida por un golpe militar del que surgió una dictadura castrense.
Cuando el régimen ilegitimo cerró toda salida o solución pacifica a la crisis nacional el pueblo ejerció el derecho a la rebeldía consagrado en la constitución de 1940 y realizo una insurrección popular triunfante.
Esa insurrección fue convocada por todas las instituciones revolucionarias y cívicas de la nación con fundamentos programáticos comunes de restitución de la Constitución, retornar a la democracia con pluripartidismo político, elecciones periódicas y libres, desarrollo económico con libre empresa y justicia social. Lamentablemente también la revolución por la que luchó el pueblo fue negada, distorsionada e internacionalizada por Fidel Castro al establecer e implantar una revolución comunista estalinista.
El aferramiento al poder de Machado y Batista trajo funestas consecuencia a la republica cubana, con un triste saldo de opresión, lagrimas y sangre.
El régimen castro- comunista que no quiere aprender las lecciones de la historia continua aferrado al poder y se asienta cada vez mas en la fuerza cerrando toda solución política y negando el cambio que necesita el pueblo.
El discurso de sus personeros es para ratificar la línea dura y hablar solamente de cambos económicos y negar totalmente el predicamento del Apóstol José Marti.
Parece que olvidan que la historia de Cuba volverá a repetirse.
Comandante Dr. Armando Fleites,
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