miércoles, 1 de abril de 2015

EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE

From: marcelo.valdes@wanadoo.fr To: ; Subject: Para todos los cristianos del mundo: El Cristo de la Buena Muerte Date: Wed, 1 Apr 2015 12:48:33 +0200 Para todos los cristianos del mundo: El Cristo de la Buena Muerte París, 1 de abril de 2015. Querida Ofelia, No creo que pueda enviarte algo más apropiado en esta Semana Santa de 2015, que la célebre poesía de José María Pemán. El Cristo de la Buena Muerte. ¡Cristo de la Buena Muerte, el de la faz amorosa, tronchada como una rosa, sobre el blanco cuerpo inerte que en el madero reposa. ¿Quién pudo de tal manera darte esta noble y severa majestad llena de calma? No fue una mano: fue un alma la que talló tu madera. Fue, Señor, que el que tallaba tu figura, con tal celo y con tal ansia te amaba, que, a fuerza de amor, llevaba dentro del alma el modelo. Fue, que, al tallarte, sentia un ansia tan verdadera, que en arrobos le sumía y cuajaba en la madera lo que en arrobos veía. Fue que ese rostro, Señor, y esa ternura al tallarte, y esa expresión de dolor, más que milagros del arte, fueron milagros de amor. Fue, en fin, que ya no pudieron sus manos llegar a tanto, y desmayadas cayeron... ¡y los ángeles te hicieron con sus manos, mientras tanto! Por eso a tus pies postrado; por tus dolores herido de un dolor desconsolado; ante tu imagen vencido y ante tu Cruz humillado, siento unas ansias fogosas de abrazarte y bendecirte, y ante tus plantas piadosas, quiero decirte mil cosas que no se cómo decirte... ¡Frente que, herida de amor, te rindes de sufrimientos sobre el pecho del Señor como los lirios que, en flor, tronchan, al paso, los vientos! Brazos rígidos y yertos, por tres garfios traspasados que aquí estais; por mis pecados para recibirme, abiertos, para esperarme, clavados. ¡Cuerpo llagado de amores,! yo te adoro y yo te sigo; yo, Señor de los señores, quiero partir tus dolores subiendo a la cruz contigo. Quiero en la vida seguirte, y por sus caminos irte alabando y bendiciendo, y bendecirte sufriendo, y muriendo bendecirte. Quiero, Señor, en tu encanto tener mis sentidos presos, y, unido a tu cuerpo santo, mojar tu rostro con Ilanto, secar tu llanto con besos. Quiero, en santo desvarío, besando tu rostro frio, besando tu cuerpo inerte, llamarte mil veces mio... Y Tú, Rey de las bondades, que mueres por tu bondad muéstrame con claridad la Verdad de las verdades que es sobre toda verdad. Que mi alma, en Ti prisionera vaya fuera de su centro por la vida bullanguera; que no le Ileguen adentro las algazaras de fuera; que no ame la poquedad de cosas que, van y vienen; que adore la austeridad de estos sentires que tienen sabores de eternidad; que no turbe mi conciencia la opinión del mundo necio; que aprenda, Señor, la ciencia de ver con indiferencia la adulación y el desprecio; que sienta una dulce herida de ansia de amor desmedida; que ame tu Ciencia y tu Luz; que vaya, en fin, por la vida como Tú estás en la Cruz: de sangre los pies cubiertos, llagadas de amor las manos, los ojos al mundo muertos, y los dos brazos abiertos para todos mis hermanos. Señor, aunque no merezco que tu escuches mi quejido; por la muerte que has sufrido, escucha lo que te ofrezco y escucha lo que te pido: A ofrecerte, Señor, vengo mi ser, mi vida, mi amor, mi alegria, mi dolor; cuanto puedo y cuanto tengo; cuanto me has dado, Señor. Y a cambio de esta alma llena de amor que vengo a ofrecerte, dame una vida serena y una muerte santa y buena. ¡Cristo de la Buena Muerte! José María Pemán, el renombrado poeta español, nació en Cádiz el 8 de mayo de 1897. A los veintitrés años se doctoró en Leyes e ingresó en la Academia Hispanoamericana de Cádiz. A los treinta y siete entró como académico a la Real Academia de la Lengua. Fue llamado por el Señor en 1981 desde su ciudad natal. Un gran abrazo, deseándote unas muy Felices Pascuas de Resurrección en unión de todos tus seres queridos, desde estas lejanas tierras de la Vieja Europa, Félix José Hernández

No hay comentarios:

Publicar un comentario